domingo, 21 de mayo de 2017

Cela, cierzo de la Literatura Universal




Siempre han existido Camilos y “Camulos”, y don Camilo José Cela, otra especie de Camilo, lo pone de manifiesto cuando escribe que “Periquito Taboadela…harto de soledades y otras manifestaciones se vino … a Mallorca y mató el tiempo que le sobraba, que era todo, matándole pavos a su paisano don Camilo, que vive domo un dios del contrabando de transistores japoneses”.

Para mí que aquí el buen Camilo o San Camilo es Periquito Taboadela y el Camilo es el citado don Camilo el Contrabandista, y no el auténtico don Camilo que se llama también José y Cela, del que no se sabe que se dedique al contrabando.

Salvando el honor del Premio Nobel por sus obras, trataré de salvárselo por los tacos que fluyen de su boca, pues a los Camilos los llaman Camulos, cuando hacen mal o cuando de su boca salen tacos, antes llamados sapos y culebras.

  Casi todos los españoles hemos escuchado palabras “non sanctas” a don Camilo a través de las ondas de la radio o de las que se acompañan por la imagen en la televisión, y, sin embargo, no hemos leído sus obras, en algunas de las cuales no se lee nada “feo”, si no es en Diccionario Secreto, en que se acumulan todas las palabrotas que en nuestra gloriosa lengua castellana se sueltan cuando las vísceras se inquietan.

Sus obras las leemos muchos ahora, que le han concedido el máximo premio literario, pero su Diccionario Secreto, en su día lo compramos todos.

Un Camulo al que conozco, que también compró el libro después de atiborrarse de cojones, no se atrevió a llevárselo a su casa para que no lo leyeran su casta esposa ni sus inocentes hijos, y lo depositó en un cajón de su mesa en la oficina en la que trabajaba. Durante unos días el trabajo dio poco de sí, pero su secretaria recibió un bombardeo continuado de juegos malabares, que hacía con la polla un “sargento de un tabor de regulares” y de aperturas de latas de conserva, que con el mismo instrumento realizaba un teniente de la escala de reserva. El pobre Camulo quedó frustado porque “por más que lo intentaba, no podía “lograrlo de la agradable secretaria que tenía por compañía”.

Yo no sé si don Camilo usa o abusa de los palabros. Quizá los use para recoger lo que usa el pueblo, pero en su boca pueden constituir abuso porque se mueven contra él, como demuestra el siguiente caso. En cierta ocasión le preguntaron su opinión sobre los premios literarios y él contestó que eran una casa de “putas”; seguramente algún tribunal le habría puteado, como tal vez a usted y evidentemente a mí, pero ahora que las presuntas “pu”,le han dado el premio parece deducirse, como me dijo un Camulo, que lo han hecho al admitirlo en las cofradías Putón de la Literatura Universal de 1989. Que no se enfade don Camilo que a muchos les hubiera gustado tal honor como a mí, que me hubieran aprobado.

La gente sigue pronunciando palabras gruesas, pero no sólo las sencillas, sino también aquellos que por sus estudios debían usar un vocabulario que contiene sobradas palabras racionales para evitar las viscerales. Se tratan algunos de “soplapollas” y de “tontochorras”, que no suenan muy bien, y yo les sugeriría que los altoaragoneses tenemos un sustituto que no suena tan mal y que a veces se aplica también a aquel que es demasiado bueno.

¿De qué palabra se trata?, pues sencillamente de “tontolaba”. Usted habrá oído decir: ¡qué simpático es ese tontolaba?


sábado, 20 de mayo de 2017

El hombre del acordeón




El hombre, caballero en su caballo, se sentía más seguro de sí mismo y los hombres de a pié le admiraban; envidiaban la  figura compuesta de caballero y cuadrúpedo y aspiraban a escalar una montura por medio de un estribo. La figura del équite llegó a mitificarse por medio del centauro, formando de dos seres, completamente uno sólo.

Algo parecido ha ocurrido con los automóviles, que han emborrachado a los hombres de supuesto prestigio y velocidad. Este afán de celeridad lo plasmaron los clásicos en el caballo volador Pegaso, que llevaba alas en sus patas y por medio de los “comics” y de la televisión se idealiza, ahora, en los vehículos del espacio. De la misma forma que el centauro sintetiza al hombre y a la bestia, el superman se convierte en una síntesis de ¿hombre? y vehículo supersónico.

Hoy, al ver al hombre del acordeón, he reflexionado sobre la simbiosis y he llegado a la conclusión de que, la vida en común de un  hombre con su acordeón, no es supersónica, pero sí más bella, más humana y como sónica, más biensonante que la del automóvil o la motocicleta con su conductor.

La palabra simbiosis lleva aparejada la unión de dos seres vivios, en este caso el hombre y el acordeón, pero alguien dirá que este instrumento no es un ser vivo. Tiene razón el que en ello repara, pero atalajado y abrazado al pecho del hombre o de María Jesús, la de los pajaritos, oprimidas sus teclas “por la mano de nieve”, como diría Bécquer, que sabe arrancarle sus notas, se convierte en algo vivo.

A mí  contemplar al “hombre del acordeón” me producía tristeza. Era como la convivencia de dos personas que no se comprenden. Pulsaba las teclas el hombre y no surgían armoniosas las notas, no volaba los aires una melodía que hiciera pararse a los viandantes a escucharla. Les daba pena y seguían su camino, pero no todo era incomprensión porque había quien admiraba el amor del hombre a su acordeón, eternamente abrazada. Los camareros de un bar lo animaban y lo mimaban.

Seguían brotando torpes los aires del fuelle por las lengüetas sonoras, pero al “hombre del acordeón” le sonaban como aspergios de los pajaritos de María Jesús.

Hoy lo he visto sonreír,  más seguro de sí mismo, de la misma forma que al jinete, caballero en su caballo.

Ya no me suena plañidera el acordeón al contemplar la feliz y terapéutica fusión del instrumento con el hombre de las notas tristes.

Pero este año de 2004, se ha abrazado mi nieta a un acordeón y la hace sonar bellos sonidos. Al “hombre del acordeón” le han atacado desgracias y disgustos y se abrazó al acordeón buscando el diálogo con la música para consolarse de sus desgracias y recibir algún donativo, al hacer sonar la música en la calle. Mi nieta Belén interpreta las partituras musicales en  el Conservatorio de un modo simultáneo al estudio de las asignaturas en la Escuela. Se abraza al acordeón con su amor al arte y se acuerda de haber visto al “hombre del acordeón” en la calle y le dedica algún recuerdo con su acordeón sonoro.

jueves, 18 de mayo de 2017

Ilustre villa de Angüés




Hace ya unos años le presenté a José María Ferrer Salillas, Licenciado en Historia y en su pueblo natal, un libro titulado: "Velillas, en el Somontano oscense". El Sr. Alcalde de esta ilustre Villa de Angüés,  sintió nostalgia de poder escuchar una historia como la de Velilas, pero que tratase de Angüés y José María agradecido del buen comportamiento que con él había tenido, le prometió que investigaría datos sobre la historia de Angüés y, como cumplimiento de aquella promesa, nos vemos todos, ahora, sorprendidos por la aparición de la misma.
Ya en el prólogo de la obra Don Manuel García Guatas, hombre eminente en la Universidad de Zaragoza, escribe: "Es recomendable hacer un alto, por ejemplo, en esa terraza natural acondicionada de la vecina estación de servicio, desde donde se puede extender lentamente la vista sobre un paisaje repleto de matices cambiantes de luces y sombras aterciopeladas o de arrebolados atardeceres por el horizonte de Torres de Montes y Pueyo de Fañanás".Y es que Angüés tiene una comarca semejante a la de Siétamo, más bien igual por el Sur, como nos acaba de dar a entender el Sr. Guatas por medio de la alusión que ha hecho a los pueblos de Pueyo de Fañanás y Torres de Montes. Y el pueblo de Velillas, donde nació José María, se encuentra limitando por el Oeste con Siétamo y por el Este con Angüés .Por el Norte tenemos ambos ayuntamientos la presencia de Ibieca, con su monumental San Miguel de Foces. (pág. 17). E históricamente es común la pertenencia al Real Monasterio de Montearagón, dando el autor noticia de que "puede apreciarse la contribución y poderío del monasterio de Montearagón" y "se conoce a Marco de Angüés como scriptor en el año 1247, ocupado en extender documentos en magnífica letra carolina".
Estaba Angüés  rodeado de lugares como La Castena, La Torraza, Mesones, Arnillas y otros, que acabaron con la desaparición de sus habitantes, debido a la Peste Negra y cuenta el autor, "casí sin veracidad histórica", lo mismo que se cuenta del  término de Abrisén, que pasó a Fañanás y tantos otros en casi todos los pueblos que quedan en la Provincia, a saber que "María Lacoma fue‚ la única superviviente de Arnillas y, al quedarse sola, trató de buscar asilo en los pueblos cercanos; llegó hasta Bespén, donde fue‚ rechazada por temor al contagio, lo mismo que le ocurrió en Blecua y Torres de Montes. Por fin fue acogida en Angüés, donde vivió asilada en la torre de la iglesia hasta el final de sus días. Como era ella la única heredera de los pueblos arrasados por la Peste, quedaron los de Angüés dueños de todas sus tierras".La verdad es que Angüés luchó siempre por lo que le interesaba y dicen que se quiso llevar las campanas de Bascués, cuando este desaparecido pueblo, abandonó su iglesia; la cuestión es que los de Casbas decían : "los de Angüés, furtacampanas de Bascués".
Pero siguió la historia haciendo su curso y, al llegar Alfonso XIII, en el año 1906, hace ya cerca de 100 años, le otorgó a Angüés el título de Villa, con los privilegios que tal rango lleva consigo.
Pero las guerras civiles se han ensañado con la parte medio-oriental de Aragón, donde los muertos, de uno y otro lado, han sido numerosísimos y el despojo de riquezas del trabajo, de obras de arte, ha llegado a dejar pueblos sin cuadros, sin libros, sin pinturas en sus iglesias, sin estatuas, sin tallas, llegando a ser pueblos mártires, a los que no se les ha reconocido nada, no se les ha devuelto nada, ni nada han reclamado y no se les ha tenido en cuenta para la modernización de su economía. Yo he estado muchas veces en la Plaza de Garriga y he visto el Monumento a los muertos de la Guerra Civil, obra de Antonio de la Sierra Urigüen, que pone de manifiesto que aunque "se puede acabar con la vida de las personas (base de granito), su pensamiento (lámina de vidrio) es libre y está  por encima de los que intentan amordazarlo". Si, junto con Siétamo, Angüés fue‚ una víctima de la Guerra Civil, como lo fueron Teruel o Guernica que, al ser vasca ya ha sacado alguna indemnización, sin darnos cuenta, que como dice Subías de Lascellas en una carta que me escribió, un cura desterrado vasco, que estuvo en Lascellas varios años, afirmaba que nuestros antepasados, hablaban una lengua vasca, a saber el íbero ilergete, que por desgracia se lee, pero no se entiende en muchas de sus partes. Y todavía se dicen cuando algún altoaragonés habla en nuestra fabla, palabras vascas. Algunas monedas con dicha escritura se encuentran todavía en esas costeras de las  que habla José María al principio de su historia. Pero a nuestros pueblos por los que iba a pasar el canal que baja de El Grado, que hubiera enriquecido sus tierras y favorecido la persistencia y creación de Industrias, se les desvió dicho canal por Peraltilla y ahora lo vemos pasar por debajo de nosotros, por Antillón y por Sesa.
Los aspectos hidrológicos(relativos al agua), han sido ricos en "manantiales y cauces fluviales" pero ¡cuánto han tenido que trabajar los hijos de Angüés para tener agua, porque a pesar de tener un pozo como el de Blecua, la fuente de Lavanera, la de la Grava, la del Alcanadre, la de Escario, la de Fierro y otras más, se han dado muchos años de sequía y escaseaba el agua. Sin embargo Angüés pudo haber tenido una fuente segura y esa fuente hubiera sido el río Alcanadre, pero los enormes acantilados del río y su lejanía del pueblo ha hecho que Angüés viviera siempre el problema del agua, pues no se pudieron sacar acequias para remediarse y hacer un pueblo rico; pero a pesar de esas circunstancias se les rompió el canal del que si se hubieran podido sacar acequias para la agricultura, aguas para regar los prados y para beber el ganado, pero sobre todo para las industrias de los inquietos hijos de Angüés para fomentar las cuales, han valido tanto, pero antes de hacer alusión a ellas, conviene hablar‚ de la Mutua Ganadera fundada por el cura de Casbas Julian Avellanas en el año 1912. ¡Cuánta agua, Dios mío!, si , pero cuando llovía, porque en aquellos años siguientes a la sequía, era patente la escasez de agua, teniendo que ir a buscarla, allá  donde estuviera con cántaros en los hombros, en las caderas o en las cabezas y el que podía con las “algaderas” cargadas en el burro, pero era una pena ver a ese río Alcanadre "bastante caudaloso" y que no experimentaba estiaje importante, sumido en aquellas profundas simas y tan lejos del pueblo. Pero " actualmente el suministro de agua a domicilio está garantizado desde el embalse de Calcón: se almacena en el nuevo depósito elevado, en forma de copa, situado en la calle de Medio. “La traída de agua desde Calcón a Angüés supuso un duro trabajo para los vecinos del pueblo, quienes realizaron la instalación de la tubería para la conducción subterránea del agua con las tradicionales herramientas del pico y de la  pala". Calcón, ¡cuantos años estuvo la obra parada! y  los pueblos de debajo de él, pasando muchos años escasez de agua. Ahora está hecho el pequeño pantano que escasamente tiene cuatro hectómetros cúbicos de capacidad, con lo cual no podrían regar desde Sieso hasta Angüés más que alguna pequeña superficie, que no permitiría cultivos y explotaciones ganaderas como la que hay de vacas en Sieso o aquí mismo en Angüés, allá en Arnillas.
Para poder regar hace falta hacer la Concentración Parcelaria y parece ser que aquellos pueblos del Norte no querían sufrirla por escasez de agua. Parece ser que la Confederación pensó en darla a Vadiello y es entonces cuando esos pueblos reaccionaron y parece ser que están discutiendo las normas de la Concentración.
Y , ¿cómo reavivar la Industria, en un pueblo que la lleva dentro de sus almas y de sus cuerpos, junto con el comercio, donde no se llega a los cuatrocientos habitantes?.
He hablado, siguiendo a José María,  del cura de Casbas, Julián Abellanas, que fundó a primeros de siglo la Mutua Ganadera, pero además fundó también un Sindicato Agrícola en el que en la Junta local de Siétamo figuraba como secretario mi padre Manuel Almudévar. Tuvo el Mosen grandes enemigos, pues sufrió un atentado del que se salvo y se le hizo un homenaje en Graus, pero él siguió postulando en su periódico: "Urge industrializar la agricultura; se precisa que el agua de los ríos, fuentes y arroyos se convierta en carne mediante la praticultura, en leche, en lana, en queso, en cueros, y sobre todo en lo que vale más que todo eso junto...en pan". El, como veis, luchó por el agua y Joaquín Costa, a quien Angüés tiene dedicada una calle, decía de Don Julián Abellanas, que si en España hubiera diez o doce curas como él, ya estaría resuelto el problema del agua; pero cuando murió el 11 de marzo de 1926,en Barcelona a los 61 años de edad vino el final del Sindicato Agrícola, de la Caja Rural y de las Cooperativas fundadas por él. Luego vino la República y después la Guerra, con lo que Angüés, Casbas y el Somontano se quedaron sin defensores de sus aguas y sin agua. Cuando tuvieron defensores como Julián Abellanas y tuvieron fe los de Angüés en Joaquín Costa al que dedicaron una calle, que parece un recuerdo debido por el pueblo a Joaquín Costa y un olvido traidor de Zaragoza al Somontano, se esperó en la llegada del agua, pero después ya se habló poco de la misma, cuando tuvieron que ir a buscarla cada día. Se olvidaron del agua de la misma forma que se dejaron de las cofradías, después de la Guerra. Porque Angüés tuvo también, además de la riqueza agrícola y ganadera, una fábrica de lejía, otra de gaseosas y sifones, una tejería, la fábrica de harinas de Guiral y la industria artesanal. Si hubiera habido agua abundante, esta industria hubiera progresado, habiendo podido subir el agua por medio de la energía eléctrica, del río  Alcanadre. Pero todavía quedan procedimientos para que no falte agua en la zona de Sieso, Angüés y Torres de Montes, porque me dijo Don Federico Balaguer, que había editado el proyecto de Albasini en la Revista Argensola y le habían reñido enfadados. Y esa solución de Albasini está  basada en corregir esas depresiones del río, haciendo, más arriba, una pequeña presa en Pedruel y haciendo bajar el agua del río Alcanadre, por la ladera de la Sierra donde se encuentra Santa Cilia de Panzano, hasta uno de los dos afluentes del Alcanadre que dan sus aguas a Calcón, con lo que la poca agua de este pantano se convertiría en la necesaria para regar mayores zonas y  ¡que se enteren en Huesca!, si hiciera falta se podría derivar agua a Vadiello, con lo que a Huesca, no podría faltarle agua, como le pasa a Zaragoza que se va a convertir en Zaragón y Huesca se está  convirtiendo en Huesqueta.
Es interesante el Plano Urbano de Angüés en que aparecen la Iglesia parroquial, la Casa consistorial y varias casas infanzonas, además del Barrio Morisco. La Parroquia se utilizó durante la Guerra Civil como garage y almacén, por lo que no quedan las imágenes de los santos, pero persisten pinturas de franciscanos, de  ángeles y de flores, que estimulan la piedad de los asistentes a la iglesia. En cuanto a las casas infanzonas me ha llamado la atención la Casa de León Benedet, en la calle Salillas, con un escudo cuartelado, en cuyos cuarteles aparecen en el primero la flor de lis, en el segundo las cuatro barras de Aragón, un castillo en el tercero y un lobo rampante en el cuarto. Me alegro enormemente de este encuentro, pues los Benedet de Siétamo constituyen una antigua familia, con Vicentes y Domingos, perteneciente a los Benedet, con su escudo, que tanto habían buscado. Dice José María en el libro: "El apellido Benedet de Angüés viene de uno de los hijos del matrimonio formado por Domingo Benedet, que se casó en Siétamo con Gracia Viñuales. Fruto de este matrimonio fueron tres hijos, uno de los cuales llamado Vicente Benedet, se trasladó al pueblo de Angüés, donde se casó y tuvo que probar su infanzonía en el año 1611".De esa casa vinieron muchos hombres notables como el célebre jurista Esteban Benedet y Luesia, además del general Mariano Bernardos y Benedet". La casa de León Benedet  Mur es el típico modelo de casa de labrador de la época con un buen patrimonio. Su fachada es de volumen alargado, construída una buena parte de la misma a base de ladrillo y con una portada en arco de medio punto de doveles lisos. Conserva un portón de madera en el que aparece grabada una fecha que se corresponde con el año 1833 y que puede hacer referencia al momento en que se sustituyó el antiguo portón por el actual". Al leer este texto pregunté al mayor de los Benedet de Siétamo, y me dijo ser cierto todo lo que José María Ferrer dice en el libro.
Habla de los materiales empleados en la construcción, destacando el ladrillo, que se fabricaba en el pueblo, sigue con todos los materiales que se usaban en el Somontano, diciendo del sillar   que "se traía piedra de las canteras existentes en otros pueblos, como Siétamo, Ayera, Sieso, etc."
Supongo que lo referente a juguetes estará   aportado por María Angeles Abió Zamora, y me llama la atención la coincidencia de sus letras con las de los juegos a los que yo, de niño jugaba en Siétamo, como "Al mango la jada que viene cansada de trabajar, pegar sin reír, pegar sin hablar, pegar una patada en el culo, y escapar a jugar".Dice el libro :"Los chicos acostumbraban a recoger litones, y una vez comidos, empleaban sus huesos como proyectiles de un disparador... que era una caña hueca". En cierta ocasión me publicaron en el Diario del Alto Aragón un artículo sobre litoneros  y  litones. Recibí un mensaje consistente en un enorme puro y unos litones envueltos en papel de plata, con unas buenas palabras. Me lo mandaba uno que había jugado y gozado con los litones, era de Angüés y se trataba del Doctor Don José Mateos Coronas, que me ha revelado algo de lo que en la Historia de Angüés se trata. En la próxima edición de la misma, debíais colocarle entre los personajes relevantes de Angüés, entre los que ya habéis colocado los autores a los Benedet, al último de los cuales Mariano Bernardos y Benedet, que llegó a General y se retiró aquí, a Angüés, donde protegía a los niños que pescaban en la balsa y eran denunciados, pero él se preocupaba de que no les pasara nada, porque la balsa era de ellos y no de los forasteros que venían de fuera. Murió en 1963,ocupándose de la traída de agua de Calcón y de la reparación de la torre del templo parroquial.
Al final dela Historia de Angüés se citan las fiestas civiles, como la del Arbol y las religiosas entre las que se encuentra la de San Urbez, cantándose en la mañana de su fiesta, por las calles: "Hoy gran fiesta celebra la Iglesia, a Urbez los devotos con gran devoción, porque siempre que pedimos agua Dios la da abundante por su intercesión".En esos años de sequía iban los de Angüés a Nocito a hacer rogativas, tantas veces como fuese preciso, hasta que se producía la lluvia.
Acabamos la Historia de Angüés con un tema, el de la sequía que ha dominado a lo largo de su presentación, que me lleva a recordar uno de los papeles más significativos que representó  Montearagón a lo largo de siglos y era el de las rogativas que, sacando a San Victorián en las procesiones, conseguía que lloviera, pero ahora va a ser el pantano de Montearagón, si lo hacen, el que sustituya aquella tarea tan pesada de las Rogativas. Esta solución que parece ser va a encontrar Huesca para su comarca de la Hoya, en la cual nos han metido a los del Somontano hasta el Alcanadre, más para dar solución a sus problemas pero no a los nuestros, ya la he propuesto para la Comarca de la que es capital Angüés y consiste en la sustitución de las Rogativas en Nocito, en las que cantaban:"Agua pedimos, San Urbez-aunque no la merecemos,-que, si por merecer fuera,-ni aún el agua que bebemos",por poner en práctica el Proyecto de Albasini, es decir desde Pedruel a  través de Santa Cilia de Panzano, llevar las aguas del Alcanadre al Pantano de Calcón. Igual que denunciaban a los niños de Angüés por pescar en su balsa, riñeron a Don Federico Balaguer por publicar el proyecto de Albasini y es que tener tanta humildad como se expresa en la copla antedicha : "Agua pedimos, San Urbez,-aunque no la merecemos-que, si por merecer fuera,-ni aun el agua que bebemos",nos ha hecho ser el objeto, no sólo de España .sino de Zaragoza y de Huesca.
Sería  una solución difícil, como la del desvío de la carretera, pero los pocos que quedais en esta zona, tenéis que seguir la palabra de Mosen Julián Abellanas, cuando daba tanta importancia al pan, como cuando vuestros antepasados, en Nocito, cantaban:
"Los  campos  piden  la  lluvia;
si no, se van a secar.
El niño dirá   a su madre:
! Tengo hambre!.!Quiero pan!".

Santos Jiménez Jiménez, que es el Rey de los Reyes



Hoy me ha presentado a Santos Jiménez Jiménez, su hijo menor, que tiene delante de sí mismo  a cinco hermanos y a tres hermanas, ocho en total.

Estaba su hijo pequeño mirándose por la valla del Parque, en su parte Norte, a través del cemento y de las enredaderas, que separan la calle del Parque Municipal. Yo, ya adiviné la causa de esas miradas hacia adentro de la porción del Parque Zoológico, en que cuando pasaba por dicha valla, me llamaban la atención los canarios y jilgueros, que en una cabina, cantaban y alegraban a los niños.  Se veía buscar sus alimentos a las gallinas enanas, a otras más voluminosas y  a los pavos reales, que festejaban a sus reinas, también reales, haciendo sus bailes amorosos delante de ellas, en aquel jardín separado del Parque.

Yo, al ver al   gitanico  mirar al interior del Jardín de los habitantes emplumados del Parque, adiviné  porque se estaba mirando ese jardín, que fue  alegre, por que exponía a los ciudadanos,  las alegres vidas de esas bellas y pobres aves.

Le pregunté al  gitanico  por qué se miraba, con tanto interés, a dichas aves emplumadas y él me contestó que se había enterado que estaban acabando con dicha enorme jaula, llena de aves pacíficas,  que unas eran cantoras y otras de gran belleza de su plumaje.

Los gitanos son amantes de la Naturaleza y vi como se sentían tristes por que los querían apartar de la vista y de sus bellos sonidos, parece que dirigidos a los ciudadanos.

El  gitanico me quiso demostrar como el abandono de aquellas aves de bellos colores y armoniosos  cantos no coincidían con el buen gusto de la raza gitana, pues me aproximó a su padre, que estaba sentado en la pared del jardín de las sonoras y bellas aves.

Su padre Santos Jiménez Jiménez, el Rey de los Reyes, me expresó su opinión sobre la belleza de las aves y de su cantar sonoro, porque se sentía unido con ellos, porque también él, amaba la música. Si, y la amaba porque  él también acompañaba a los “cantaores” y a los “bailaores”. Cuando hacía sonar la guitarra, se sentía tan feliz al oír sus sonidos, como cuando escuchaba cantar a las cardelinas y a los canarios del Jardín Municipal. Se sentía feliz cuando tocaba su guitarra, como cuando escuchaba los sonidos de las aves. Santos Jiménez  Jiménez,  al conversar con él, me di cuenta de que tenía los ojos azules y no negros, pero ese defecto de color en los ojos de un gitano, que ha perdido el color negro, no admite importancia. Pero uno se lo explica  al pensar que ya hace muchísimos años que su sangre calé, ya circula por España.

En el cementerio de Huesca, yacen sus padres,  a cuyos restos van a visitar con mucha frecuencia, pues le duele dejarlos abandonados de sus familiares, pues su padre era Juan del Rey y su madre la señora Juana. También visita,  cuando va al Cementerio, las tumbas de sus hermanos Arturo y Alfonso.

Cuando yo voy al camposanto, me fijo en las tumbas de los gitanos, pues parecen  cada una de ellas un pequeño santuario, en el que asoman flores, esculturas de algunos de ellos y otros recuerdos benditos y  que consuelan a los visitantes del viejo dolor de los que murieron hace ya muchos años. Tiene enterrados muchos parientes gitanos, que a pesar de ser lejanos en el tiempo, tuvieron todos ello un corazón cercano. Esos gitanos han sido parientes santos,  pues no se dedicaron a apoderarse de los bienes ajenos. Pues con los siglos que llevan viviendo en España, no se han apoderado de edificios rentables ni de fincas productivas. A pesar de la mala fama que se les puso en otros tiempos, no han tocado nada, si no se ha tratado de algún tomate o de alguna patata, que tenían que coger para calmar su hambre de alimentos, pero sí haciendo fiestas gitanas, cantando sus canciones sentimentales y recitando romanceros familiares y cantando y bailando su folklore gitano.

Yo, como agricultor los he  llamado,  ya hace unos años a ensacar cereales para llevarlos al Servicio Nacional del Trigo y los gitanos han tenido oficios de fabricar, cestas y caracoleras, que ya se acabó esa actividad por la moda moderna.

 Pero sus viejas canciones todavía emocionan al pueblo cuando escucha  cantar “María de la O”, que así dice: “María de la O, qué desgraciadita gitana tu eres teniéndolo “tó”. Te quieres reír y hasta los ojitos los tienes cerrados de tanto sufrir. Maldito parné, que por tu culpita dejé yo al gitano, que fue mí querer. ¡Castigo de Dios!, ¡Castigo de Dios!. Y a la crucecita que llevas a cuestas, María de la O, María de la O.

viernes, 12 de mayo de 2017

De la materia al espíritu o de la Guerra Civil al Monasterio de Sigena




¡Con qué facilidad se hunden los hombres y mujeres en la materia y con qué facilidad se elevan sus almas y sus corazones al espíritu!.  Y fuiste tú, amigo Eliseo, el que hoy, día uno de Febrero del 2010, el que, por un tiempo indefinido, transformó mi cuerpo material en un ser espiritual, todo gozoso de la armonía musical de aquellas voces, que cantaban en canto gregoriano :  ¡Ave, María, gratia plena!, al mismo tiempo que mis ojos contemplaban la belleza arquitectónica de diversos aspectos del Monasterio de Sigena y de sus pinturas, de un colorido que me hacía ver el cielo. Hace unos días, “contemplando la Sierra, que nos guarda del frío del Norte, me di cuenta de todas las cimas, que en ella se suceden y que nos indican a los hombres que tenemos, no sólo la materia, sino también el espíritu, que muchas veces desconocemos  y despreciamos”. Aquellas cumbres de la Sierra me aleccionaron para distinguir la materia del espíritu y me hicieron pensar en una cena que se celebró en el Restaurante “El Faro de Sepes”, situado en la Zona Industrial de Huesca. En aquel Restaurante, en una cena, se reunieron la materia y el espíritu, haciendo reflexionar  a los comensales, sobre el placer que sentíamos los hombres y mujeres con la materia de un cerdo guisado, a través de aquellos platos que servían en las mesas, los camareros .Aquella cena se convocó para auxiliar a las personas recogidas por los Hermanos de la Cruz Blanca. Tenía la cena, por tanto, un sentido espiritual, como la que reunió Jesús a sus discípulos en la sagrada Mesa, el día de la última cena. Estaba representado el espíritu por los Hermanos de la Cruz Blanca, allí presentes, y que buscaban recoger la “materia necesaria” para mantener a aquellos hombres y mujeres, que acogen en sus residencias, después de ser despreciados por la sociedad. En aquella caritativa cena .el cocinero del “Faro de Sepes”, nos hizo experimentar el paso de la materia al espíritu, por medio de las tostadas de paté casero, las del tocinico salado, el lomo de cerdo con salsa de manzanas, de tal manera que al consumir las migas, me acordé de rezar:”El pan nuestro de cada día , dánosle hoy”. ¿Quién me iba a decir a mí, que las cumbres de la Sierra, apuntando al cielo, me iban a enseñar el espíritu, que los simples camareros, nos mostraron en aquella cena de un cerdo , pero ,desde luego, cena sagrada.

Hemos pasado de la materia al espíritu, pero en tu pueblo, Sigena, fueron los que destruyeron el Monasterio,  los que quisieron tornar toda la Historia de Aragón del espíritu a la más execrable materia. Fueron tu padre y tu madre, las dos personas aragonesas y concretamente de Sigena, las que me abrieron los ojos para ver y aborrecer la revolución del mal. Tu padre fue un hombre de una enorme personalidad y tuvo en cuenta en su vida, así en Barcelona como en Huesca, de la materia y del espíritu, temas ambos de difícil concordancia, pues al ver tratar a un hombre sobre los trabajos manuales, piensa que ese hombre no cree en la otra vida. Pero yo vi en él a una persona que, aunque a veces pronunciara palabras fuertes, dentro de su corazón reinaba una gran sensibilidad. Estando en su casa, en la que guarda en piedra las armas de los Abarca de Bolea, encontradas por él,  me aclaró lo que significaba un cuadro pintado por él mismo y que representa la corriente del Río Alcanadre que pasa por Sigena, arrastrando los “testículos “, del caballo de Roldán. ¡Cómo une la historia de la Osca capital con la de Sigena, donde se alza el Monasterio de la Virgen del Coro!. ¡Cómo da explicación al espíritu de los aragoneses por medio de los testículos materiales, arrastrados por las aguas del río, igual que los revolucionarios,  por llamarlos de alguna forma, arrastraron el espíritu del pueblo y del Monasterio de Sigena, intentando convertirlos en asquerosas heces materiales!.

No es tan sólo mi testimonio el que tiene ideas del espíritu de Eliseo, sino que el año 1960, la última Priora  del Monasterio,  a saber Doña Presentación Ibars, escribía lo siguiente, refiriéndose a Eliseo y a Carmela, que la llevaron con la hermana Angelita,  a Barcelona:”Fuisteis buenos, simpáticos y caritativos con estas dos religiosas que jamás podremos olvidar tanta atención y desvelo. Infinitas gracias por todo,el Señor os lo recompensará todo, ya que nosotras no podemos. Angelita hace suyo cuanto digo yo y os saluda con afecto. ¡Qué buenos sois!”.

Tu madre, Carmela, como escribo en mi artículo “Villanueva y el Monasterio de Sigena”, está identificada con dicho Monasterio de Sigena, no sólo con su obra, sino todavía más con su espíritu. Está todavía identificada, a sus ochenta y siete años, pues sufrió un gran dolor por las profanaciones que sufrió, tantas, que casi lo destrozaron por entero, durante la Guerra Civil.

Cuando las monjas se dieron cuenta de lo que podía pasar y por desgracia ocurrió, escondieron varias piezas litúrgicas, en un montón de trigo que estaba encerrado en un granero particular, en presencia de la niña Carmela. Pero cuando sacaban trigo,  Carmela sufría, al considerar muy posible el encuentro de las joyas. ¡Cómo se acuerda del Monasterio!, porque entonces sólo tenía catorce años, pero todavía le parece que lo está viendo, tanto que se acuerda de que en cierta ocasión, llegó un mercader y le propuso a la Priora, doña Pilar Samitier que le vendiera la sillería de nogal, por la que le daría una gran cantidad de dinero y le pondría otra sillería nueva. Entonces  la Priora, exclamó: yo no quiero tener remordimientos de conciencia por haber hecho desaparecer una sillería que deba tener tantos años como el propio Monaterio. En el día de la Virgen del Coro, en el mes de Abril, acompañadas por el sonido del armonio, acudían a cantar las niñas del Coro de Villanueva, entre las que se encontraba Carmela. La tiple, doña Aurora Riazuelo,  esposa de don Julián Arribas, les enseñó la a cantar la misa de Perosi, para el día de San Juan. Al recordar dicha misa, exclamó doña Carmela: ¡era preciosa!, con varias voces, pues la primera voz era la de doña Aurora, la segunda la mía(es decir la de Carmela), la tercera formada por tres voces del Coro, de las cuales no me acuerdo en estos momentos de sus nombres y apellidos, aunque todavía las tengo en el corazón.

Al empezar a escribir este artículo, afirmo que fuiste tú, Eliseo, el que transformó mi cuerpo material en un ser espiritual, con aquel trabajo maravilloso que me mandaste por el Ordenador. Allí se escuchaban los sonidos tranquilos y místicos del canto gregoriano, interpretando el ¡Ave María, Gratia plena!, al tiempo que se veían surgir las imágenes del Monasterio y aquellas pinturas deliciosas,  recogidas en el mismo Monasterio.

En el Restaurante El Faro de Sepes, el cocinero, convertía la carne material del cerdo en “bocatti de cardinali”, que nos llenaban de ilusión y con su placer, convertían nuestra materia en espíritus. Esa cena recuerda la Ultima Cena de Jesús, que convirtió a los judíos más o menso cultos, en apóstoles.

En Sigena, fue diferente, porque aquellos a los que algunos llamaron revolucionarios, no eran cultos, sino discípulos de unas teorías, partidarias de los diablos, que querían convertir el espíritu en materia. Por eso se ven aquellas fotografías de los cadáveres de las monjas milenarias, sacadas de sus sepulcros, con lo que profanaban la Historia, la vida y el espíritu del Monasterio. 

Esa magnífica proyección de las distintas partes del Monasterio, resucitaron mi fe, igual que las cimas de la Sierra de Guara, que señalaban y todavía lo señalan, que el mundo es un compuesto de materia y de espíritu, como he podido comprobar en el comportamiento de tu padre Eladio, de tu madre Carmela, a la que he visto guisar un enorme pollo y la he imaginado cantando en el Coro de Villanueva de Sigena, a San Juan. Y en ti, Eladio, he comprobado tu amor a tus padres, a Villanueva de Sigena y a las monjas que conservaron la espiritualidad del Monasterio, desde 1188 hasta que los materialistas quisieron destrozar el espíritu de los hombres,  en este caso aragoneses. 

Entre tanto los acogedores de aquellos monstruos, siguen reteniendo multitud de obras de arte, procedentes del espiritual Monasterio de Villanueva de Sigena.


martes, 9 de mayo de 2017

El Señor y el Quijote



Le he regalado a un Señor, que estaba desayunando en un Bar, unos  folios, que le he escrito sobre el Quijote. Yo creía que no podría soportar la lectura de dicho “rollo”  literario,  después de tomarse su café. Pero,  al marcharme del Bar, le he preguntado, qué tal le había sentado el trabajo literario, sobre el Quijote, que es el mejor escritor del Mundo. Me he quedado sorprendido al escuchar su respuesta, porque me pareció que se le había roto  la dureza del pensamiento moderno, que sólo lo emplea en las cuentas, en las compras, en las ventas, en los precios, y en los intereses, dejando los pensamientos del cerebro olvidados y los sentimientos del corazón, abandonados. ¿Por qué digo esto?. Sencillamente porque leyendo la breve historia del Quijote, se le despertó su cerebro y se le nutrió su sensibilidad.

Es un señor  que hace la vida con sus negocios y me parecía que se le olvidaban los pensamientos cerebrales y los sentimientos de su corazón. Y al preguntarle por su lectura quijotesca, yo le noté el corazón sensible, como  si soñara una vida, que ya está olvidando.

Y él, no le dio espacio libre al alcohol,  sí no que  buscó el trabajo diario.   Tal vez,  otros señores que pululan por la sociedad actual,  piensan en el juego de cartas  o en jugarse el dinero en las “maquinetas” automáticas.

¿Este señor pensaba racionalmente y sentía la vida en su corazón?. Sí, porque leyó las aventuras de Don Quijote, que yo le proporcioné, con un interés enorme y sin perder ni un segundo en distraerse de la vida del Quijote, que tenía delante de sus ojos. Cuando acabó de leer las aventuras de Don Quijote y de Sancho Panza, se le notaba un aumento de su sensibilidad.

El señor, al leer estas letras, conmovió su corazón y al acordarse de Don Quijote y de Sancho Panza, recordó en sus oídos la Jota Aragonesa, que le hacía arder su corazón o aquel canto, que recordó de cuando era niño y que sonaba : “Ay  Mari Crú, ay Mari Crú, maravilla de mujer, tu eres un rojo clavel, mi vida sólo eres tú, y por jurarte  yo eso, me diste en la boca un beso, que aún me quema , ¡Mari Crú!.  

En estos momentos se acuerda el Señor, de la música de Opera y sobre todo de la Zarzuela y de todos los tonos de la misma música, que tiene pasajes,  que conmueven los corazones.

Pero la música de aquellos pasados años,  sigue sonando, porque nos recuerda la poesía, la historia. Sus sonidos hacen volver a nuestros oídos el humor, las penas y las ilusiones, del pueblo. Y hoy en día, el “Género chico” con sus zarzuelas,  hace recordar la alegría y la belleza, cuando cantan “madrileña bonita, flor de verbena; eres como un ramito, de hierba buena”,  que compuso Sorozákbal  en “ El manojo de rosas”.

domingo, 7 de mayo de 2017

El Almeriz




Ha llegado a mis manos el programa de Fiestas de San Martín del año 2005 y quedé sorprendido al leer “El pueblo de las campanas de colores” y dedicado a los vecinos del Barrio de San Martín, que tuvieron que abandonar sus hogares. Lo había escrito,  nada menos que mi amiga Ana. Aquella frase, en la que dice, hablando de las campanas : ”El paso del tiempo había dejado su profunda huella, estaban comidas y oxidadas, pero se alzaban erguidas y majestuosas como testigos mudos de la historia de aquel pueblo… al mirarlas te embargaba una profunda tristeza”, ¡sí!, me llena la memoria de recuerdos de la vieja calle de San Martín , porque enfrente de la Plaza, donde se encontraba su Iglesia y que pasó a ser llamada la Plaza de los Tocinos, se levantaba ya hace muchos, muchos años la casa de mi abuelo Don Ignacio Zamora Blasco, diputado y compañero del cacique Camo, que edificó el Casino Oscense y amigo de los hortelanos y por la parte baja de la calle salía la calle de los Cuatro Reyes, en la cual vivía en una casa también de su propiedad, el hortelano Solanes, pariente del otro hortelano, también famoso en Huesca, de igual nombre, que tenía su huerta “entre tapias” del Almériz  En el “cobajo” de San Martín vivía el hortelano Barbereta, cerca del lavadero, ya desaparecido. De la misma forma que se me llena de recuerdos mi memoria con el bello párrafo de Ana, se llena de tristeza mi corazón al ver tan lejanos a mi abuelo y al abuelo de Barbereta, que era pequeño de estatura y ágil porque saltó la pared, que rodeaba la celda de una cerda, cuando a él y a mí, como veterinario, nos quiso atacar, como defendiéndose de mi jeringuilla. También viene a mi recuerdo el abuelo de Solanes, que andaba encorbado por haber pasado su vida inclinado sobre la tierra, con la azada  entre sus manos; en la  actual vivienda de su hijo, cedida por mi abuelo Ignacio y vendida por mí,  guardaban las cabezas de los Cuatro Moros del escudo de Aragón. En dicha casa manaba el agua en un pozo, al que acudía, a veces, la escritora Teresa Ramón,  no sé si a darse unos remojones, igual que Ana iba a la “vieja fuente, también para darse unos chapuzones de agua”.

También escribe Julio Brioso y Mayral el año 1999, sobre las Tenerías, lugar en otro tiempo de huertas, cerca de Santa María de Foris y regadas por la acequia del Almériz. Julio vivía cerca de la Plaza del Justicia o de los Tocinos y allí acudía a conversar con él y su buena madre me invitaba a tomar café con leche y pastas. De niño iba a jugar al almacén de Campaña, con el entonces llamado Maito y apellidado Mallén Campaña, que estudió Medicina.

¡Cómo han ido desapareciendo nobles piedras de muchos edificios, desde  la antigua iglesia de San Martín, al lado de la cual nació la hermana de mi antepasada por parte de mi abuelo Zamora, Madre Berride, propuesta para ser canonizada! Y después las casas de la parte baja de la Calle de San Martín, como la de Barbereta. Pero no sólo han acabado las casas sino también las generaciones de hombres y mujeres, que tanto trabajaron en las huertas, llevando al Mercado sus verduras.

Los edificios van surgiendo otra vez, como la bella casa de Venturis y la ajardinada vivienda de los Barbereta a orillas del Isuela, en uno de los caminos que conducen a la Ermita de Salas. Hortelanos, por desgracia cada vez quedan menos en el Almeriz. Pero al entrar a comprar planta para el huerto, se encuentra uno con el marido de Ana y con su hijo y con ella misma, que aparece algunas veces, en lo alto de una escalera por la que se entra en su cocina. Ellos trabajan horas y horas seguidas y atienden a los que cultivan sus huertos, pero sin Ana , no sé qué harían, ya que los cuida y les da café y agua fresca.

Ana, el año 1991, ya prometía que iba a ser un ejemplo de mujer, porque escribió.”A ti, mujer, madre, esposa, ama de casa, trabajadora. A ti que cada mañana, con el canto de los pájaros te desperezas y gritas al viento:¡Un nuevo día! . A ti,  mujer, quiero dedicarte este pequeño homenaje, como un canto a la esperanza, a una ESPERANZA, con mayúsculas…” Esa que describes tú “ esa eres tú , mujer”. Sólo te faltan los largos pendientes que llevaban al Mercado las hortelanas del Almériz. En 1996 vuelves a escribir sobre las hortelanas, que como dices son “Mujeres que, cuando rayaba el alba, lozanas y frescas, lucían al aire sus ricos pendientes y comenzaban su larga jornada de trabajo: barrían y “arrujiaban” sus patios y aceras…porque con su trato afable y cordial defendían ,día tras día, su pequeño negocio”. Añades después : “ han sido y son mujeres oscenses de los pies a la cabeza, han profesado un gran amor a San Lorenzo …¿quién no recuerda a Pascuala Solanes, Rosario del Ruso, la tía Juana, la Barbereta, la tía Emilia de la Torre Mendoza, Ascensión Lacoma?.

En 1977, en el programa escribías: ”Cuando puedas, acércate en un corto paseo hasta nuestra ermita de la Virgen de Salas y de la Huerta. Es como una pequeña maravilla en medio de fértiles huertas”. Piensas como pensaba mi abuela Agustina Lafarga, que siendo yo un niño y teniendo ella muchos años, me dijo lo mismo que tú, Ana les dices a los oscenses y yo me fui con ella a ver a la Virgen de Salas y a la de la Huerta; allí  aproveché para coger regaliz y al volver entramos en el Campo Grande, donde cosechamos algunas peras y ciruelas.

Tu eres una enamorada de las huertas y de los hortelanos y hortelanas, pero a mí me has hecho recordar, viéndote y leyendo tus artículos que has escrito durante años para las fiestas de San Martín, que además de recordar me has transmitido “un sentimiento de gratitud y emoción…que correrá por mi cuerpo” y por el de todos los hortelanos que van a la Torre de Barbereta a buscar planta


Salto de Roldán u Osca

Salto de Roldan Cuando uno pasea por la Calle del Desengaño, la más larga de Huesca, antes de llegar al edificio conocido por El Amparo, hay...