lunes, 19 de junio de 2017

En el pórtico de “Sainte Marie”, aguantan dos presos, el peso del Bearn





El jueves, 27 de Agosto de 2015, subimos con mi esposa, mi hija y mi yerno Santiago, al Bearn, que se unió  con el antiguo Reino de Aragón, en la lucha contra la invasión musulmana. Se recuerda en el Bearn,  la  antigua unión guerrera entre este País y Aragón,  que participó en la formación del antiguo Reino de Aragón, conquistando la Villa de Almudévar, de Zaragoza  y más tarde del Reino de Valencia.

 Yo sentía en mi corazón, el ser descendiente del Bearn, pero con el apellido Almudévar, que recibió mi antepasado, cuando lo nombraron Bayle o Alcalde de Almudévar, después de participar  en su conquista. Mi deseo de conocer la tierra de la que yo provenía, ya lo tenía casi abandonado, porque ya había acabado con la posesión del Carnet de Conducir, pero mi yerno Santiago, se ofreció  a llevarme a Oloron y  yo  muy agradecido, me dejé llevar.

Al llegar a Oloron, nuestro primer propósito, fue el de visitar el templo de  “Sainte Marie” de Oloron. Y al llegar al pórtico, me llenó de emoción el contemplar un doble arco, por el que se entraba en el templo. La base de este doble arco era una escultura tallada, de dos hombres, musulmanes, que apoyaban sus espaldas una contra otra y sus pies en la base central de ambos arcos. Con sus espaldas sostenían la base superior del doble arco, ayudando con sus manos, sus espaldas y sus cuellos. Alrededor de su cintura, estaban sujetos por una fuerte cadena, que bajaba hasta el suelo. Sacaban una cara de sacrificio, con su boca buscando aire para poder respirar, ante un esfuerzo tan terrible. ¡Qué crueldad mostraba esa figura, para con dos hombres, sometidos a tal esfuerzo por los cristianos!.  Pero las guerras han sido siempre crueles y antihumanas, como se ve en éste pórtico de “Sainte Marie de Oloron”  y en la muerte causada a Gaston IV en el Sur de España, por los moros, al que después de muerto, le exhibieron su cabeza como una gloria de triunfo. Los cristianos pidieron a los moros el cadáver  del Vizconde Gastón, que devolvieron tras el pago de una gran cantidad de dinero. Este cadáver está enterrado en la Basílica del Pilar de Zaragoza. En el Museo se encuentra  el olifante de caza de Gastón de Bearn, que es un instrumento de viento, tallado en  un colmillo de elefante  y con el que soplaban los caballeros medievales, en sus salidas de caza. En el Museo del Pilar se puede contemplar el olifante de Gastón de Bearn.

Las guerras son la Historia de los habitantes del mundo y el Bearn, en la cara Sur de los Pirineos, y en ellas fue un protagonista  heroico Gastón  su vizconde. Es preciso destacar la “Biografía de Gastón IV Le Croisé o el Cruzado  (1090-1131),”que fit  construire  la  cathédrale Sainte-Marie”,según  está escrito en el libro que compré en dicha catedral  y titulado “L´ art  roman  à Oloron-Sainte Marie, de J. Paradies y C. Roux. La muerte de Gaston IV en 1.131, no se había acabado totalmente la iglesia de Sainte Marie.   

  “Ce qui rendit Gaston IV,  celebre,  ce fut sa  glorieuse  participation  a la grande croisade  des Chevaliers, prechée par le pape Urbain II, et commandée par Godefroy de Bouillon”, como pone en el libro de Pardies y Roux, es decir que fue gloriosa la participación de Gaston IV, en la Cruzada de los Caballeros, convocada por el Papa Urbano II.

Gaston IV demostró en Jerusalén tener un genio militar de gran categoría  porque “A Jerusalem  il  prit  part  a l’assaut final des remparts en utilisant  astuciesement des tours roulantes”, es decir que en Jerusalén, asaltó la ciudad, usando torres corredoras.

Cuando el 15 de Julio de 1099, una vez tomada la ciudad de Jerusalén, después de cuarenta días de asalto, impidió la matanza de la población refugiada en el Templo de Salomón, “en la mettant magnanimement sous la protection  des ètendards Bèarnais, devenus glorieux et respectés”. Pero las guerras son la guerras y los autores del libro francés reconocen, que “los cruzados masacraron a 70.000 personas, que se habían refugiado en Al aqsa”.

Debe Europa buscar la paz con los numerosos musulmanes que están poblando, como refugiados sus territorios.  Los que gobiernan El Bearn ya se acuerdan de las torres rodantes, que dominaron Jerusalén, para reconstruir el ferrocarril de España  a Francia, para que circule el rodante tren canfranero.  Y los hechos colaboran con las ideas, porque al pasar, cuando mi ambiényerno Santiago me llevó al Bearn, el día  20  de Agosto de este año de 2015, estaba un equipo de técnicos y de trabajadores, renovando la vieja Vía férrea, que quedó cortada hace ya muchos años. No resucita Gastón IV, pero sus pensamientos se han transmitido a las mentes y a los corazones de los bearneses actuales.   Ya se preocupó Gastón IV del paso de los peregrinos de Santiago de Compostela, haciendo una guía del peregrino, recomendando el paso de los peregrinos a Santiago por el puerto de Aspe (Col de Samport), que reconocía mejor paso que por el col de Roncevaux. Pero en invierno era más duro el paso por el Bearn que por Roncesvalles. Promovió al mismo tempo los hospitales para favorecer el paso de los peregrinos. Fueron también creados numerosos hospitales para favorecer el paso, no sólo  de los peregrinos, sino también de los ejércitos y de los nuevos pobladores de la cara Sur de los Pirineos.

En un monumento de un Parque Público, cercano al río Aspe, leí varios apellidos de ciudadanos bearneses, que son también altoaragoneses, como Gabás, Lapetre y Lapetra en el Sur del Pirineo, Lacoma, Morlan, Lalana o Lalane y me acordé de otros muchos, que todavía llevan ciudadanos del Norte y del sur de los Pirineos, con apellidos de mi pueblo de Siétamo , como Larraz, Latre, Labarta…

Los Reyes de Argón Pedro I, conquistador de Huesca en 1096 y Alfonso I el Batallador, que decidió conquistar Zaragoza, decidió contar con la ayuda de Gaston IV, para asediar la ciudad juzgada inexpugnable. Pero allí estaba el vizconde francés, que renovó la táctica, que le había dado tan bien resultado en Jesusalén: ”les tours mobiles” lanzadas sobre las murallas. Ante tan valiente y técnico hecho, fue nombrado “Chevalier de l’Ordre de Saint Sauver”.

Llegado el año 1116, Alfonso preparó las operaciones definitivas para el asedio de Zaragoza y reunió un fuerte ejército de sus vasallos de ambas vertientes del Pirineo, en Ayerbe, punto de convergencia de la gran vía romana de Somport y de la que a través de Cinco Villas, entraba en Navarra. Parece ser que el Papa convocó una Cruzada para conquistar Zaragoza. Esta ciudad se rindió el 18 de Diciembre de 1118. “El dio la ciudad en honor a Gastón, conde de Bearn, y también fue heredado en ella el conde de Alperche”. Volviendo al libro de Pardies y Roux, lo confirma pues escribe:”Pour recompenser lo viconte, dont la compétence faisait merveille, Alphonse 1er lui donnna á Saragosse, le quartier Notre-Dame du Pillier; ainsi  que la seignerie  d´Uncastillo, en Navarre”, hoy en las Cinco Villas aragonesas. “En el Bearn se encuentran numerosos pueblos  con nombres vascos, que siguen apareciendo en Aragón.Carlomagno,en su regreso de su vuelta por España,con el legendario Roldán impone a su hijo Louis primero,el Piadoso, como jefe de los vascos, creando el Ducado de Aquitania. En el siglo noveno, el Duque Vascón Loup III, hereda el vizcondado del Bearn,creado hacia el año de 840.”

El Vizconde Gastón IV, es bearnés, pero  al mismo tiempo zaragozano, pues está enterrado en la Basílica de Nuestra Señora del Pilar y con su olifante, en el museo.

Recuerda su situación el río Aspe, que pasa por Oloron y nace  sobre el monte Aspe, que se levanta en Aragón. Y desde este mismo Monte Aspe, baja hacia el Sur el río Aragón. El río Aspe es más caudaloso que el Aragón,  a su paso por Canfranc y las flores con que adornan sus orillas, reparten una belleza inmensa, en tanto que en Canfranc, gozando de gran belleza,  no es tan caudaloso el río Aragón y sus floreros en las orillas del Aragón, son muy bellas , pero no alcanzan la perfección, que logran en el río Aspe, pasando por Oloron. Y el vizconde bearnés Gastón IV, en sus largas luchas en el Oriente y en España, no podía olvidar la belleza del Bearn. Se miraba al monte Aspe, situado en Aragón y veía como las aguas recogidas en él, bajaban unas por el río Aspe, hacia el Norte y otras por el río Aragón, hacia el Sur, y se acordó del Pilar de Zaragoza, con Santiago llamando a los peregrinos hacia Santiago de Compostela, que de Europa pasaban muchos por el Bearn. Se acordaba de que Alfonso primero de Aragón “lui donna à Saragosse, le quartier Notre-Dame du Pilier” y pensó en construir “L´Èglise Santa –María”, con sus dos moros sosteniendo el Pórtico doble de la misma.  

El rey contempló el mundo musulmán poco unido y marchó  a Valencia, saqueando sus campos. Se dedicó a recoger hombres y botín, cruzó las Alpujarras y llegó a Vélez-Málaga.

Acompañado de muchos mozárabes, llegó al reino de Aragón, dejando a algunos de ellos en Huesca, donde se dice que fueron recogidos en la iglesia de San Miguel.

En varias donaciones reales, Gastón IV recibió el título de “premier Ricombre”. Cuando a los fieles caballeros de su entorno, se les nombraba “Caballeros de Honor”, a las tierras de Uncastillo se las calificó de “fors bearnais, que se convirtieron en “los fueros”, A los hijos de estos caballeros se les nombraba con el título d’infant”, que a los infantes convirtió en “infanzones”.

En el Escudo de Almudévar, aparece un gran castillo y unas medidas de trigo,  llamadas los “almudes” y en el escudo de los Almudévar, defienden esos almudes, dos bravos leones. En un escudo de Almudévar, valenciano, aparecen junto a las Barras de Aragón, unas filas de trigo segadero. ¡Cómo recordaron los valencianos venidos de Almudévar, el trigo que antes medían con los “almudes”, instrumentos de medida de cereales, ya no usada en Valencia.

La continua actividad guerrera de Gastón IV, le mantenía, casi continuamente ausente del Bearn, no impedía su interés profundo de los asuntos del vizcondado, porque todo lo que obtenía en España ,aprovechaba “a su querida vizcondesa del Bearn, ya que ésta dirigía en su nombre” ayudada por su hijo el futuro vizconde Centulle VI”.

“Durante su permanencia en tierra bearnesa en 1122,recibió Gastón a su amigo el rey Alfonso I el Batallador,pariente de su esposa Talèse. El rey hizo una estancia de varios días en Oloron”.



En 1128, “Gaston IV” gracias a las riquezas recogidas por su expedición por Andalucía, hizo construir la abadía benedictina de Sauvelade, al lado de uno de los principales caminos de Santiago de Compostela, que acercaba la Bourgogne a Rocasvalles, por Cluny”.

Gastón IV, llamado por el rey Alfonso I, guerreó contra los moros, desde 1129 hasta  1131. “Lors de cette derniere croisade, il fut tué dans une emboscade” desapareciendo de la vida por este ataque de los moros.

Todo Aragón sintió la muerte de Gastón IV, desde el rey hasta la sencilla población, celebrando unos grandes funerales, enterrándolo “sous le porche de la cathedrale de la Seo. Ses operons et son bel olifant, furent conservés comme de reliques dens le tresor de la cathedrale”, es decir que su cuerpo,  sin cabeza, fue enterrado en los porches de la Seo.

Sigue hablando el libro francés de los trovadores de aquella época , que cantaron, algunos piensan que parte de la “Chanson de Roland”, basados en los altos hechos de armas que realizó en el vizconde bearnés, “l’un des plus valereureus chevaliers du Moyen- Age”.

Cuando murió Gaston IV, en 1131, “la decoration  de la cathédrale Sainte Marie n’etait pas terminé”, “pero Centulle VI siguió la obra emprendida por su padre, ayudada por su madre Talése, que hizo donación a la Abadía de Sauvelade, del castillo y de los del dominio de Ayerbe”.

Las guerras han hecho sangre en el mundo y estas mismas guerras nos han hecho olvidar, las anteriores: por ejemplo, la Guerra de la Independencia entre España y Francia, en 1808, nos ha hecho olvidar de hombres famosos, habitantes de los Pirineos, Como Gastón IV del Bearn. Vuelven entre tanto las invasiones africanas de Europa y hacen temer que se renueven aquellas guerras medievales, como se renuevaan en Siria , Palestina, Mesopotamia, etc.

Pero el vizconde Gastón IV,que fue tan español como francés, encima y debajo de los Montes Pirineos, me hace soñar con un héroe, cuyas ideas siguen luchando por la unidad europea hispano francesa. Cuando uno recuerda como rodaban las torres que invadían Jerusalén y Zaragoza, se imagina como volverán a rodar las ruedas de los trenes y de los automóviles, atravesando los Pirineos, entre Pau y Oloron y Zaragoza, donde está enterrado Gastón IV.

El día veinte de Agosto de 2015, vimos el espíritu de Gastón IV, sobre los trabajadores, cerca de Bedous, que me pareció ver brillar sobres sus cabezas.

domingo, 18 de junio de 2017

Los Íberos



Museo provincial Huesca.

Los íberos eran un pueblo, antiguo habitante de la Península Ibérica, del que escribieron los escritores griegos, ya que estos navegaban por el mar Mediterráneo y en la costa occidental del mismo, se dedicaban al comercio e influían en el arte y en las costumbres.  Habitaban los iberos en el Languedoc,  Cataluña, Navarra-Aragón, el Levante y el Sur de la Penísula Ibérica. De estos pobladores escribieron Hecateo de Mileto, Herodoto  y Estrabón. Desde el siglo VI  citan sus tribus con diversos nombres y yo me fijo especialmente en  los ilergetes, que ocuparon Lérida y Huesca y los Jacetanos, que constituían la  población de los  vascos de Navarra y del norte  de Aragón, que es   un terreno presidido en tiempos muy lejanos por Jaca, capital  de la  Jacetania  Aragonesa. En el Monasterio de San Juan de la Peña, muy cerca del Monasterio Navarro   de  Leyre,   se conservaba la lengua Vasca y mirando las monedas ibéricas, de Navarra, se encuentra uno con la semejanza  de moneda con toda  Iberia.  Incluso hay monedas que se escribe que son navarras y  de pueblos, vascos, y que posteriormente aclararon que eran  aragonesas.

 Mi abuela Pilar López de Botaya, era de una casa de Botaya, pueblo que está al lado del Monasterio Alto de San Juan de la Peña. Era pariente del Abad del Monasterio, llamado  “La Ripa” y autor de la “Corona Real del Pirineo”, y poseía en su Casa de la Torre de Casaus,  en Huesca,  su texto, editado el año de 1685. Se casó con Manuel Almudévar Vallés en Siétamo, debajo de la Sierra de Guara, donde yo mismo encontré, una moneda navarra.  Otra hermana se casó con Ripa de Jaca. Los condes de Aranda, con un origen vasco-navarro y con su apellido Abarca de Bolea, se recogieron en el Palacio de Siétamo  monedas ibéricas, pero a veces hay que acordarse  de este detalle, porque  los intelectuales habitantes del Castillo de Siétamo, desaparecieron del Mundo, e incluso  su Castillo- Palacio, en la Guerra Civil de 1936.     
Museo Provincial de Huesca

Desde la opinión de  los griegos y más tarde de los romanos, que se encontraron en la Península Ibérica con la lengua Ibera, aclaran  que  los iberos “ocupaban la zona costera que va desde el Languedoc-Rosellón hasta Alicante, que penetra hacia el interior del Valle del Ebro, por el Valle del Segura, gran parte de la Mancha Meridional y oriental hasta el río Guadiana y por el Valle del antiguo Guadalquivir”

Pero parece inclinarse la teoría a la  semejanza del Ibero  con el Vasco,  pues algunos estudiosos de la lengua vasca, reconocen cierta similitud entre el ibero  y la lengua vasca, a través de una lengua que es el  Aquitano.  Esta teoría tiene afinidades  para afirmar que pertenecen a la misma familia, aunque el aquitano sea una lengua antigua, de unos dos mil años de antigüedad.  Al  aquitano antiguo lo llaman  protovasco y deben tener un origen idéntico. A través de los restos del Ibero,  entre  el proto vasco  y el vasco actual, se pueden ver  elementos comunes, como es el Ibero. El vasco y el Ibero tienen el mismo sistema numérico: en vasco los números, desde el uno al diez, son bat, bi,hiru, lau,bost,sei, zazpi ( que se pronuncia  saspi),zortzi ( que se pronuncia  sirchi) y  hamar, que equivale a diez. Son miles de años los que separan los seiscientos años de antes de Cristo, más los dos mil y pico posteriores al mismo y todavía se conservan los mismos números ahora, que entonces.

Pero no sólo se encuentran los nombres de las monedas, sino que hay en el Alto Aragón, multitud de palabras vascas,  como Artasona, como se llaman tres pueblos de la provincia de Huesca. También se encuentran los pueblos de Echo, Ansó, multitud de pueblos y trozos del Alto  Aragón, llamados Xabierre y usados de apellido. Este nombre quiere decir Echea Berri o Casa Nueva. Incluso entre Navarra y Aragón está el pueblo vasco de Javier o Echeabierre ( casa nueva), al que aceden todos los años multitud de Navarros a venerar a San Francisco Javier,  a los que se unen muchos altoaragoneses. A mí me contó, en Huesca, uno de los hermanos Susín, como subían él con amigos del Alto Aragón el día del San Francisco Javier, al pueblo donde nació este Santo. Caminaban por Ayerbe, villa oscense del Alto Aragón, iban por Agüero, pasaban por Concilio, con su iglesia del siglo XII, por Agüero, con un templo Basilical de tres ábsides iglesia de Del Salvador del mismo siglo XII, que dicen es una joya del Camino de Santiago. Se llega a Isuerre, con su iglesia del siglo XII, de un estilo románico tardío. Se pasa por Urriés y se llega a la navarra Sangüesa.( Quitándole la primera letra y la última se lee Angüés). Esta población está al lado de Javier, a donde acuden fieles de Navarra y de Aragón. El montañés, que vivía en Siétamo, donde murió  con más de cien años, fue alcalde de Salinas de Jaca y bajó a vivir a Siétamo. Me contaba que iba a hacer escrituras de fincas desde Salinas hasta la población navarra de Sangüesa.

Museo Provincial  de Huesca

En la iglesia que se encuentra en la entrada de Agüero, se encuentra una talla en piedra, que se asegura que es un escrito vascuence. El pueblo aragonés de Uncastillo, debajo de Pitilla de Aragón ( Navarra), tiene en la iglesia escritos en vascuence, que se enseñaba en ella esta lengua, hace menos de cien años.

En cuanto al alfabeto, se conserva en  monedas, como en las navarras, las de Aragón y de todo el mundo Iberico.  Aquí tenemos un Denario Oscense y otro de  Bascunes (Pamplona),  de unos cientos de  años  antes de Cristo, que va armado con una espada, al contrario del Oscense que lleva una lanza.

El área ibérica abarca el litoral mediterráneo, desde Andalucía hasta el Sur francés, viéndose los citados iberos con influencias comerciales, artísticas y comerciales de los fenicios y de los griegos. Pero la parte occidental de la península, se vio con numerosos celtas, que se vieron  influenciados por la cultura y el comercio de los iberos. A través de los tiempos los iberos se vieron influenciados por los cartagineses, y más tarde por los romanos ya que en los años del 218 al 197 a. C., estos fueron invadiendo la Península.

Los iberos eran guerreros nobles y montaban caballos, en sus batallas. Unos eran guerreros y algunas mujeres sacerdotisas, como la Dama de Elche y los demás se aplicaba a diversos oficios. Los griegos describen el valor de los iberos, que se lanzaban al combate sin sujetarse por el miedo. Eran agricultores y ganaderos, viéndose con frecuencia toros bravos. Eran también cazadores, por ejemplo de jabalíes y de ciervos.

Los iberos tallaban la piedra para ejecutar figuras escultóricas, unas de piedra y otras de bronce, madera o de  barro cocido. Creaban Damas de cuerpo entero, unas derechas,  otras sentadas, que llevaban en sus manos ofertas a los dioses. La pintura abundaba en vasijas con figuras de bailarines y de puntos organizados. En costumbres piadosas se representaban Damas, como la de Baza o la de Elche, que guardaban y protegían los restos humanos y el ajuar funerario.

Observando las monedas de los iberos navarros y las de otras zonas de la lengua ibera, se ve una igualdad en una cabaza de un  guerrero puesto en un lado de la moneda y en el otro uno de esos guerreros , montado a caballo. Los guerreros oscenses y los navarros son idénticos y totalmente semejantes con los de otras zonas ibéricas. Al ver esta igualdad de las monedas iberas con las del resto ibérico del Pais, se pregunto uno:¿ Están emparentados el ibero y el vascuence?. Yebe Diez , contesta: El euskera y el ibero,  son la misma lengua. En un manuscrito de plomo de Alcoy, de plomo se encuentran textos  que  identifican el vascuence y el ibero.

Se ha encontrado dificultad e la interpretación del vasco a través del ibero, ya que son tres tipos de escrituras paleo hispánicas, a saber la del Suroeste, la meridional y la ibérica levantina.

La hipótesis vasco-ibérica, encuentra gran afinidad entre una y otra lengua, porque el estudio del Aquitano, ya confirma que ambas lenguas pertenecen a la misma familia.De los restos epigráficos del aquitano y el ibero,se encuentra los investigadores con elementos comunes.



lunes, 12 de junio de 2017

MUSICA DEL RIO GUATIZALEMA




¡Río Tajo, río Tajo, tú que cercas a Toledo, parando el son de tus aguas, mírame roto y deshecho!. Así se lamentaba la ciudad de Toledo, al encontrarse destruida, después de sufrir los efectos de la Guerra Civil, pidiéndole al río Tajo que se fijara en ella. También Siétamo pudo pedirle el mismo consuelo al río Guatizalema, al verse destruido por la misma causa. El río no lloró, porque los ríos sin contaminar son ríos de vida y el que se aproxima a sus cauces se siente encantado, como sujeto al poder seductor de sus espacios boscosos, refugio de cientos de pajarillos cantores, que cautivan con sus melodías. Fue tal vez por esas causas que los primeros voluntarios gubernamentales, que llegaron al Guatizalema en Julio del año I936, se quedaron en sus orillas descansando, como si hubieran llegado a un paraíso y tuvieron que ser arengados por sus jefes, al darse cuenta del poético suceso.

Pasó la Guerra, pasan los vehículos motorizados por la carretera, trabajaron las fábricas de harinas y molinos en sus orillas, pero si uno sube por esas orillas del río, se siente como si estuviera escuchando un concierto natural, producido por las siringes de multitud de pajarillos, de los que unos son ruiseñores, tan famosos por su música, como dicen aquellos versos: ¡Ruiseñor, ruiseñor de armonioso cantar, canto de amor, las penas hace olvidar!.Ya no quedan ruiseñores en la Torre de Casaús, yendo al Hospital de la Seguridad Social, pero Orfeo sigue en la floresta del Guatizalema, como se expresa el poeta Gabriel Celaya, cuando dice: "El mundo canta en tí; no eres tú, no, quien canta-por eso te acompaña la naturaleza: los  árboles, las rocas, las flores y las fieras-respiran pausados y extáticos, contemplan-el mundo al fin abierto, luminoso y vacío-unido por el ritmo que alienta en cuanto existe".  

 ¡Ay, río Guatizalema, que vienes desde Nocito, río de zalamerías, que haces que el son de  tus aguas rime con los cantos de los pájaros, que vuelan por  tus espacios arbóreos para hacer escuchar un concierto como  programado por el dios Orfeo! . 

" Y el canto-al fin comprendes-es lo único que existe,-el canto sin palabras, la vida conformada", el río rumoroso y sus pájaros cantando.
 

sábado, 10 de junio de 2017

Arciprestazgo de Montearagón




Hace ya siglos que se desplazan los habitantes  del pueblo del Siétamo, por la vía o camino, ahora convertido en Carretera Nacional-240, que viene desde Tarragona a Huesca. Los hombres, las mujeres y los niños la recorrían, unas veces andando y otras montados en asnos, en mulas o en caballos; también iban a veces subidos en carros o galeras, después en bicicleta o en  moto y por fin en coches o autobuses. Cuando uno llega a la salida de Siétamo a la Carretera General, se presenta la Plana de Loporzano, a lo largo de varios kilómetros y allá, en el horizonte aparece elevada la silueta del Castillo-Monasterio de Montearagón, que siempre resulta un atrayente objetivo para la mirada, al tiempo que le hace recordar  el pasado y pensar en el futuro. A pesar de ser una ruina, desde la carretera se contempla  como un elevado monumento. A veces adopta aspectos misteriosos, como cuando la niebla cubre el monte, sobre el que se asienta el Castillo-Monasterio y éste sin boiras, que lo oculten, da la impresión de ser un castillo etéreo. Desde el año 1835, en que se desamortizó Montearagón, iban desapareciendo las piedras que lo componían, al tiempo que desaparecían generaciones humanas. Ahora, ya no desaparecen piedras, sino que las van colocando, aunque muy poco a poco. Sin embargo se han seguido celebrando misas cada año, organizadas por pueblos del antiguo Arciprestazgo, como Loporzano y Quicena. Bastantes años después de la Guerra Civil, robaron la campana que todavía colgaba en la torre. En Tierz encontraron un sello del Monasterio, en el que está representado San Juan Bautista. .En Siétamo murió el monje  y sacerdote, que tenía Perote por apellido, al que, después de muchos años, veían algunos, como si se tratase de un santo, a través de una ventana de casa Lobaco. Al morir dejó a una señora de casa Ballarín,  un relicario, que dicen que contiene Sangre de Cristo y que actualmente está en poder de una familia de Quicena. En mi casa guardaban, con respeto, unos simples tirantes del monje Perote. En Huesca se conserva el retablo de la iglesia y en San Pedro el Viejo, reposan los restos de Alfonso el Batallador, que estaban enterrados en Montearagón. Don Jesús Vallés Almudévar, sacerdote y doblemente pariente mío, me proporcionó un documento referido a Montearagón en 1789, que me aproxima a dicho Monasterio, porque en el contenido de dicho documento intervino mi antepasado José Almudévar Altabás. Sus hermanos fueron Judas Narciso el mayor, Miguel, que estaba casado en Torres de Barbués con Raimunda Corz, Antonio, que murió soltero, siendo negociante y que dejó asignada el arca de sus bienes a Montearagón; después viene Joaquín, que se casó en Blecua, donde todavía tiene descendientes y el citado hermano menor se llamaba José, que más tarde se casó en Siétamo con Francisca Escabosa Azara y de los que venimos mis hermanos y yo. Cuando ocurrieron los hechos que narra el papel citado, Antonio Almudévar Altabás era soltero y moriría con unos cuarenta y tres años de edad. Vivía en casa Almudévar de Barluenga, en compañía de sus padres y hermanos y sus actividades se dirigían a los negocios, porque atendía las compras y ventas y los intereses de los préstamos. En el pueblo de Sasa del Abadiado, la influencia de dicho Abadiado era notable y él cuidaba sus intereses y parece que amaba al Monasterio, porque el Vicario de Sasa escribió lo siguiente: ”Que es cierto que después de su muerte, Don Antonio Almudévar y Altabás, en la misma casa de Don Judas Narciso, dueño de ella, el día antes de morir le hizo al declarante  Don Antonio, de que inmediatamente que muriese se llevase un arca que el dicho difunto tenía con bienes propios y papeles de distintos asuntos” y que la dejaba en propiedad del Monasterio.¡Cómo amaba Antonio Almudévar Altabás al Monasterio!,  porque  le dejó, aparte de los documentos, sus propias monedas de oro y de plata. Huesca tiene que devolver al Monasterio muchas cosas, pero yo no podré devolverle los tirantes, que dejó en mi casa el antiguo monje, Mosen Perote. Se los llevaron o los tiraron.

jueves, 8 de junio de 2017

A Don Antonio Segalés




Querido amigo Antonio, que me escribes desde la gran capital mediterránea Barcelona y yo me pongo a contestarte mirando a la Fábrica de Harinas de Siétamo, por encima de la cual puedo ver la Sierra de la Carodilla, más allá de la cual se encuentra Lérida y más allá todavía preside, como acabo de escribir, la gran capital mediterránea de Barcelona. Desde la ventana por la que contemplo el oriente de Aragón, gozo en el verano, del viento de la “marinada”, que refresca muchas noches el caluroso ambiente de los días. No está lejos el mar Mediterráneo, pues en línea recta, yo creo que nos separan menos de doscientos kilómetros. Las carreteras, con sus curvas, alejan Siétamo de Tarragona, pero ahora están trazando sobre el terreno la Autovía Lérida –Pamplona y yo creo que la distancia quedará un tanto rebajada. No se verá desde la Autovía la Fábrica de Harinas, pero desde esta ventana, por la que se miraba el constructor de ella, mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, yo, hace ya muchos años  que me miraba ese tejado de tejas elegantes, en el que se podía leer desde lejos: Molinos Ylla. Por el sur, pasa el camino que fue la Vía Romana, que conducía  Alquézar. Por el norte sube buscando la corriente del agua del río Guatizalema, una acequia hecha por mi abuelo, toda ella adornada de árboles, para  aportar al molino la fuerza necesaria para moler. Por el oriente se ve el Monasterio de El Pueyo y debajo de él, en Barbuñales nació tu admirado Félix de Azara, pariente mío, como se ve en el escudo de armas,  que junto al de Almudévar, está tallado en el armario del salón de mi casa. Aquel tejado de la Harinera era como un monumento alzado al cielo, para recordar inquietudes pasadas y vidas humanas de molineros, muleros, con carros de trigo y de gentes, como tú, Antonio Segalés, que dirigiste el funcionamiento de esa Fábrica, antes de marcharte a América. Allí conviviste, entre otros muchos, con Avelino Zamora ya difunto y al que venías a ver en Siétamo, para recordar tiempos pasados. Pero como tú mismo dices, aquel tejado noble de la harinera ha caído o lo han tirado y aquel recuerdo se está convirtiendo en una profecía oscura del porvenir que nos espera o más bien nos está ya desesperando. Como afirmas en tu frase:”Bajo aquel techo, viví unos años, que en el trascurso del tiempo no solamente los recuerdo, sino que los revalorizo, por lo mucho que me instruyeron sobre lo que es el poder de la mente”.Efectivamente, nunca podrás olvidar aquellas gentes, pues no estaban contaminadas y vivían una vida natural, preocupadas por su trabajo, por sus huertos, por la caza de conejos y perdices, por coger olivas y por tener satisfecha a su familia. Tú te acuerdas de aquellos viejos maestros, como yo me acuerdo de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, que compró cerca de donde hizo nacer la acequia, una parcela, que le suministró las piedras con las que adornó las orillas y los azarbes de la acequia. Ahora por el camino de la Fábrica voy alguna vez de peregrinación a la parcela yerma y le dedico un recuerdo a mi abuelo y a los que con él trabajaron en la construcción y en la molienda durante tantos años. Si Antonio Segalés tiene que agradecer a Aragón sus enseñanzas, mis antepasados los Zamora, del siglo diecisiete, iban a vender desde Huesca, los productos de su industria a Barcelona. Al llegar al río Cinca, tuvieron que cruzarlo a nado. Estuvieron a punto de ahogarse, pero dicen que los salvaron las oraciones que dirigieron a su tía la Venerable Madre Berride. Siento mucho tu malestar al enterarte de la pérdida de un tejado que en sus tiempos lo cubrió, pero más, tal vez, lo sienta yo, porque veré como, poco a poco, se va desmoronando la Harinera que construyó mi abuelo. Comprendo totalmente tu tristeza “por el hundimiento de aquel bonito tejado” y yo a ese recuerdo añado el de aquel fraile o sacerdote que para la Guerra Civil, llegó al terreno de la Fábrica, enrolado en las fuerzas republicanas. Le mandaron gritar viva el ateísmo y él gritó: ¡viva Cristo Rey!. Allí mismo encima de la fábrica lo fusilaron y allí está enterrado, como acompañando con su cuerpo a los que trabajaron tanto en la Harinera para conseguir “El pan nuestro de cada día”.

miércoles, 7 de junio de 2017

Caldearenas y su comarca del río Gallego



Me he encontrado en Siétamo, con el abuelo, llamado Laurentino Artero Piedrafita, de dos hermosos niños gemelos. Y siendo yo otro abuelo de seis nietos, en mi pueblo de Siétamo, nos hemos puesto a hablar,  no de cosas futuras, sino pasadas. Me contó, en primer lugar que había nacido en el pueblo que se ve muy bajo, desde lo alto del Puerto Montañés de Monrepós a mil y doscientos sesenta y dos metros de altura. He dicho que sólo sabemos hablar los viejos o ancianos de cosas de antes y efectivamente, Laurentino me ha explicado la historia de la antigua Fábrica de Harinas de Caldearenas.  Fábrica,  que no quisieron deshacer, ya que tenían una llamada del futuro, que les daba esperanza y se dieron cuenta de que en una zona de Montaña tan abrupta, esa Fábrica  podía ser un síntoma de un buen  futuro. Efectivamente,  ese porvenir,  se basaría en la unión por medio de Autopistas, de Sagunto, en el Mediterráneo con el Atlántico, circulando los trenes por las laderas montañosas de Caldearenas, perteneciente al Ayuntamiento de Sabiñánigo, que hasta ahora han presentado una circulación irregular en la carretera, desde el kilómetro 603, en Caldearenas,  hasta el 506, en Arguis.

En nuestra conversación entre Laurentino Artero y un servidor, se encendían ideas progresistas de futuro, porque,  como si ocurriera un milagro, al escuchar  tal conversación, los niños, sonreían.

Aquella zona está quebrada o rota, pues parece difícil la construcción de una autopista, que supere  el Monrepós, desde los I2O2 metros de altura del mismo Puerto de Monrepós, hasta el nivel mucho más bajo en que se asienta el nivel del cauce del río Guarga. Es de esperar que cuando se acaben las obras, sea dulce circular por esta Autovía. El río Gallego  pasa por el lado de la citada Fábrica de Caldearenas. Para endulzar el paso tan quebrado por la autovía, se levantan pistas elevadas, de cemento y numerosos puentes.

Ya no se utiliza la Fábrica de Caldearenas  como molino de trigo, sino que, con muy buen criterio se conserva utilizable, para ser un  estímulo del futuro. Desde la Fábrica llevaban los sacos de cien kilos de harina de trigo al muelle de la Estación de Ferrocarril. Este ferrocarril forma parte del que va de Zaragoza a Canfranc, más quebrado que la carretera. Esta Fábrica no funciona pero puede hacerlo, porque han convertido este Molino en un Museo.

Vemos como se ha hablado, hasta ahora, de acontecimientos pasados, pero los dueños de la Fábrica, que no  quisieron acabar con ella, tenían una llamada del futuro y se dieron cuenta de que una zona de Montaña tan abrupta, tendría un porvenir. Y este porvenir se basaría en la unión del Mediterráneo, desde Sagunto pasando por Canfranc, hasta el  puerto de Burdeos,  por sus laderas montañosas, que, como he dicho, hasta ahora han presentado una circulación irregular desde el kilómetro 603, en Caldearenas, hasta el kilómetro 596, en Arguis.

En nuestra conversación entre Laurentino Artero y  un servidor, parecen encenderse ideas progresistas de futuro, pues al escuchar aquella conversación, los dos niños, sonreían, como aquel que se da cuenta de un porvenir feliz. Aquellos niños, parecían presidir la conversación entre Laurentino Ascaso Piedrafita y yo, tal vez porque eran profetas de ese feliz porvenir, a pesar de que  aquella zona está quebrada desde los mil doscientos sesenta y dos metros de altura hasta  el bajo nivel de Caldearenas, al nivel del cauce del río Gállego. Es de esperar que cuando se acaben las obras, será dulce circular por esta autovía.  El río Gállego pasa por un lado de la Fábrica y sus aguas molían el trigo. La presa era de piedra y me dice Laurentino que la llamaban,  no sé si sería en lengua aragonesa, Matral.  En aquellos pueblos no había luz, hasta el año de 1929, pero hace ya más de setenta años se puso una turbina,  que dio luz a Jabierrelatre,   con su embalse, a Caldearenas, a Aquilué, San Vicente y Serué, que se ve desde el Puerto de Monrepós. Subiendo por Orna de Gallego, se alcanza Abena, Ara, Binué y torciendo,  a la izquierda se puede llegar al Oroel de 1770 metros de altura cerca de la Virgen de la Cueva. Está toda esta Comarca llena de los misterios del Oroel y de la virgen de la Cueva     El año de 1942, el padre de Laurentino era muy labrador y arrendó la Pardina de Camporés, cerca de Ara y de Abena, camino del Monte Oroel. Por el Norte, llega la cordillera hasta Bailo, Botaya, Bernués, Ara. Por el Este, Sabiñánigo se acerca  a orillas del río Gallego. Por el Oeste se encuentran Salinas de Jaca, Agüero,  Anzánigo, para unirse con Caldearenas. Parece que caminas por una tierra sagrada, con el Monte Oroel, al que el pueblo de Bailo te invita a subir a San Juan de la Peña, y en Agüero contemplas la Iglesia de Santiago, donde parece ser que hay en la piedra, un escrito en vasco. Los nombres de esta zona recuerdan el vasco con los nombres de Jabierrelatre, Latrás, Orna de Gallego, Arto, Ara, Abasa, Navas y muchos otros.

El río Gallego te va llevando a Murillo de Gallego, que por Ayerbe, va bajando hacia el río Ebro, encontrándose con la Carretera de Jaca. Hay en este espacio límites por el Norte con la Peña Oroel y San Juan de la Peña, por el Sur con la Sierra que eleva el Puerto de Monrepós, por el Oeste con la carretera de Jaca y por el Este con la nueva Autovía , que sube a Sabiñánigo y que esta ciudad baja. La de Sabiñánigo se preparó para la Guerra Civil, para comunicar a Huesca con Sabiñánigo  y que luego convirtió la aldea de Sabiñánigo en un Centro Industrial.

Pasado el túnel superior de la Autovía hacia Sabiñánigo,  al nivel inferíor de las corrientes de las aguas,  encontramos a la derecha el río Guarga,  circulando por su precioso y casi abandonado Valle, acompañado por una carretera que nos conduce al Serrablo. ¡No quedan casi personas en aquel Valle y en el vecino de Nocito, pero permanece un recuerdo espiritual y humano de San Urbez!. Pero quedan pequeños  pueblos y restos de ellos, como Ordovés, Abenilla, Molino de Villovas y Villobas,Yéspola ,San Esteban de Guarga, Lasosa….Aineto y otros más.

En el lado izquierdo de la Autovía, que sube, buscando el Norte, hacia Sabiñánigo, con Caldearenas al Sur y los pueblos de Aquilué, San Vicente y Serué, se asienta a orillas del río Gallego, con su Fábrica de Harinas, que no se acaba,  aunque no muele, pero aparecen por la primitiva zona del monte de Caldearena, señales de futuro, como cuatro túneles y trece viaductos, que facilitan el paso hacia Sabiñánigo.  Aquella,  hoy olvidada zona, ya estudió en otros tiempos su comunicación con Jaca, pasando  desde Caldearenas por el Embalse de Jabierrelatre, Latrás, Orna de Gallego, Arto, Ara, Abena y Navasa, entre otros pueblos, para llegar a Jaca.

Nace el Gallego en el límite con Francia, pues su nombre de Gallego o Galaico, viene de las Galias, pasa el Pirineo y baja por Sallent, Panticosa y Biescas, para pasar por Sabiñánigo, donde el Gallego hace un “codo”, que se mete  por Orna de Gallego, para pasar por Caldearenas y cerca de  Jabierrelatre, va a parar a Triste, discurriendo  por Murillo de Gallego, Santa Eulalia de Gallego y acabar desembocando en la provincia de Zaragoza. De ese “codo”, sale el río Gallego, que da unidad a todo él, hasta Salinas de Jaca. Cuando se construyó la Carretera de Sabiñánigo,  se separó de la de  Jaca. Y esta obra creó el desarrollo de Sabiñánigo.  No ha perjudicado esta nueva carretera a Jaca, que ahora verá acrecentada su actividad turística, favoreciendo al mismo tiempo  el porvenir industrial de Sabiñánigo y de esa zona desde el Oroel hasta Monrepós y el Valle del Serrablo.

Siguiendo desde el cruce del río Guarga con la autovía, se va hacia Sabiñánigo,  pasando por Lanave, por el Hostal de Ipiés, por Ipiés, y  por el lado del embalse de Jabarrella, se llega a Sabiñánigo, después de abandonar el encuentro del  Valle del Serrablo, con la Autovía.

Sabiñánigo, a cuyo Ayuntamiento pertenece Caldearenas, ha sido un ejemplo de aldea convertida en una Ciudad Industrial, que ha dado esperanza a Aragón, unido desde Francia hasta Zaragoza por el río Gallaico. Estaba construida la carretera de Jaca, pero se acertó al inaugurar la de Sabiñánigo. En aquella zona desde Jaca y Sabiñánigo hasta Monrepós y Ayerbe y desde la autopista en construcción, que pasará por Lanave, Ipiés y Hostal de Ipiés hasta Agüero y Ayerbe, hay monumentos como Santiago de Agüero, la parroquia de San Miguel de Orna de Gallego, que pertenecen a la Pedanía de Sabiñánigo, que se encuentra sobre una meseta, a orillas del río Gallego, que se construyó en el siglo XI, con los estilos lombardo y jaqués.   

En nuestras conversaciones con Laurentino  Gallego, parecen presentarse ideas de progreso de la zona del Gallego, cuando me citaba emocionado la fábrica de harinas de Caldearenas, que todavía puede funcionar y aunque no lo hace, parece que espera, que esté en marcha la cercana Autovía, que comunicará Sagunto con Francia, por Canfranc.  Sus nietos, pequeños niños, se reían al  oírnos.  Al lado de San Juan de la Peña, se encuentra Botaya, de donde tengo antepasados y en el Monasterio está enterrado el Conde de Aranda, hijo como yo de Siétamo, que fue un genio del desarrollo de Aragón, que quería crear como Puerto Marino de Aragón, la desembocadura del río Ebro  en el Mar Mediterráneo. Menos mal que ahora estaremos unidos con el Mediterráneo, desde Sagunto hasta Europa.

Laurentino Ascaso Piedrafita, el que está sentado en un banco de la Plaza Mayor de Siétamo, tiene un recuerdo que le une con las tierras que cruzan las aguas del Gallego, al que recuerda con un gran cariño. El año de 1942, hará unos setenta y tres años, cuando él sólo tenía seis, lo subieron con toda su familia a la Pardina de Camparés, de arrendadores, para cultivarla. Desde ella se veía la Peña Oroel y estaba cercana a Ara y a Abena. Parecía aquel monte un terreno bendecido por el Cielo, pero  era un lugar de inmensa soledad., pues estaban a unos siete kilómetros del pueblo de Ara. No tenía porvenir en dicha Pardina y cuando fue un poco mayor se puso a trabajar con Cáncer y Cebrián, que fabricaba los camiones Pegaso y en tal trabajo estuvo unos treinta años. También trabajó en el desaparecido pueblo de Salinas de Jaca, donde obtenían sal para la industria.

Hoy, sentado conmigo en un banco, contemplando a sus dos nietos gemelos, se acuerda de la soledad de la Pardina de Camparés, pero está lleno de cariño, contemplando a  sus dos nietos, que sonríen por un porvenir, que alegrará la Autovía en Caldearenas y  los pueblos por los que se corre el río Gallego.


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