lunes, 8 de junio de 2020

Luis Garay, extremeño, que vive en Siétamo.-


 
                                         
Luis Garay de apellido vasco y nacido en Extremadura, conoció hace pocos años, a los burros o asnos, animales humildes de carga, de acarreo y portadores en la Montaña de los corderos, que iban pariendo las ovejas. Los burros bajaban a los corderos, que iban pariendo las ovejas, pues los bajaban, sobre sus costillas a las Parideras, pues las ovejas que los habían parido, les daban la leche de sus mamas, para alimentarlos.
En mi casa de Siétamo, antes de la Guerra,  teníamos una burra torda, que se empleaba para subir agua de la Fuente pública, pero yo cultivaba su amistad, montándome en ella y cabalgar o más bien, dirigirla por las calles y sobre el monte, hasta que un día, en que ya la había hecho bajar a la Fuente, al subir hacia la Plaza Mayor, protestó de mi abuso sobre ella y echó a correr hacia la Era, donde estaban trillando y ella quería mascar granos de trigo.  Además ya estaba harta de que la obligara a bajar a la Fuente, a beber y a beber continuamente agua. Al subir corriendo por la cuesta que sube a la Plaza Mayor, me caí al suelo y me hice una pequeña herida  en mi cabeza. Tuve que subir a la medio destrozada barbería por la Guerra Civil, en la que  el practicante y además barbero, me cosió con un punto, la piel rasgada. ¡Cómo recuerdo a ese caballero barbero y practicante de curar las , que nos producíamos los hijos del pueblo!. No olvidaré, mientras viva, al Señor Jorge revestido con una blusa oscura, que con todo cariño, me cosió la pequeña herida.

Eran los burros, animales solípedos de tamaño menor que el de los caballos, pero eran aprovechados por el hombre para descargar sus faenas sobre sus tan buenos animales. Los pastores que subían a la Montaña con sus ovejas, llevaban cargados sobre sus costillas, los objetos, que luego necesitaban para cocinar sus alimentos y las bebidas que necesitan para refrescar sus comidas. 
Escribiendo sobre burros o asnos ,tengo que expresar que esos animales eran de un tamaño menor que el de los caballos, pero eran animales muy útiles al hombre para cargar en ellos arena en las orillas de los ríos, con arena sobre sus lomos y al subir a la llanura, escasamente podían llevar sobre sus lomos la arena. Al subir a la llanura, escasamente podían subir y sus dueños les gritaban ¡arre burro! , al mismo tiempo que les golpeaban sobre sus lomos con sus largas varas, para que hicieran esfuerzos enormes, para subir la arena, para construir las obras a las que estaba dicha arena destinada.
Un señor , al que llamaban Pepe, me dijo que cuando hacía el Servicio Militar por el año de 1.950,veía al amo de los asnos, que contemplaba para ver sacar arena del río, que necesitaban para construir una carretera hasta Almazán. Han pasado unos ochenta años y proliferaban los asnos, porque era grande el desnivel de esos terrenos y por tanto era muy difícil transitar por ellos, en las orillas del Duero, por la orografía del terreno.
Fernando Moreu de Robres, me contaba que el que construía la línea eléctrica que iba dese Poleniño hasta Zaragoza, le suministraba la arena con doce burros, que tenían que caminar sobre la Sierra. Hace de esto ya unos quince años y ahora suministran la arena por medio de helicópteros. Pero este Fernando Moreu de Robres, me dice que ahora crían cerdos y cuidan el pasto de algunas ovejas por la Sierra de Alcubierre.  
¿Se van a quedar los pueblos sin habitantes y Zaragoza y otras ciudades ,congestionadas de población?.

domingo, 7 de junio de 2020

“La flauta mágica”, ópera de MOZART.-




Cuando uno escucha la “Flauta mágica”, Opera de Mozart, le  da  la impresión de encontrarse en el mundo de los sueños. Y no sabe uno si ese mundo que se representa en la “Flauta mágica”, expresaba   su   vida, porque  compuso  su  obra,  en  los  últimos días de la misma, en 1.791, escasos días ante de su  muerte.
Su vida, estaba llena, como la de todos los hombres de problemas existenciales, pues su vida estaba plena de amor, de libertad y de sueños con esa libertad, de la hermandad entre los seres humanos, y  su espíritu artístico, concretamente de los sonidos musicales, que encierran en sus bellos sonidos los problemas de la vida de los hombres, que son belleza espiritual que, hacen gozar a los cuerpos y a los espíritus de un placer divino que ya dejaron de escuchar y  dejaron  de hacerlos sonar, con sus cuerpos enterrados en los cementerios. En cambio, nosotros seguimos escuchando el Requien de Mozart en cualquier momento. ¡Qué triste que el mismo Mozart no pueda escuchar tan emocionante música, que define la muerte de seres humanos, con un poder divino que les salía de su genial cerebro o más bien de su espíritu!. Esa música, ahora, la escuchamos los humanos en el mundo, pero Mozart, desde su tumba, no la oye. Ahora Mozart no oye esa música, pero los hombres que ahora la escuchan, han escrito “ríos de tinta” con el fin de explicarse el sentido de aquellas bases de su obra, que la produjo con su inspiración musical sublime, pero el comentario que más ilumina, es cuando Tamino, desesperado,  exclama:”¡ Oh, noche oscura!, ¿Cuándo vas a desaparecer?.¿Cuando voy a encontrar luz en las tinieblas?” y el coro contesta: ”PRONTO, PRONTO  O  JAMÁS”.
Esa vida es trágica, porque se encuentra con la “noche oscura” y Mozart se pregunta:¿Cuándo vas a desaparecer, cuando vas a encontrar luz entre las tinieblas? Y el coro contesta:” PRONTO; O JAMÁS” y los que estaban meditando en la palabras desesperadas de TAMINO, se preguntan desesperados “¿Cuándo vas a desaparecer?, ¿Cuándo vas a encontrar luz entre las tinieblas?. Mozart  piensa  deseando  dicha luz y el Coro contesta “PRONTO o JAMÁS”.
Esa contestación, lo sumerge profundamente en las tinieblas, pues se encuentra con Pamina, hija de la Reina de la Noche, y está secuestrada por un demonio. Le pide a Tamino que la rescate. “Después de esto, la Reina se retira entre las montañas y el día se hace de nuevo”. “La Reina de la Noche y Monostatos son expulsados y se los traga la tierra. Sarastro convoca el reino de la luz y el reino de la verdad”. “En el coro final se canta la belleza y la sabiduría que han sido coronadas para siempre en aquel bello lugar”.
En esta obra  triunfaron  sobre el mal Tamino y Pamina, que se unieron fueron felices.
En estas locas aventuras, estamos los ciudadanos emocionados por la MÚSICA, que hace que esa emoción llene de placer nuestros espíritus. Esa música, ahora los humanos la escuchamos en el Mundo, pero Mozart desde su tumba, no la oye. Escuchamos esa “Flauta mágica”, ópera de Mozart, nos sentimos felices, en un ambiente de sueños.

jueves, 4 de junio de 2020

El marco de Graus.-


Si alguien mira, a través del marco de una ventana, al exterior, verá un paisaje, a veces rústico y a veces urbano. Si se trata de una vista campesina tendrá la oportunidad de observar la primavera, el verano, el otoño y el invierno y en lugar de disfrutar de un cuadro eternamente inamovible, el marco de su ventana le ofrecerá una naturaleza viva, en el vuelo de los pájaros, en el tremolar de las hojas de los árboles, en el correr de las aguas, al tiempo que escuchará trinos, susurros y rumores.

Esa misma variabilidad que “da Naturalidad al ambiente urbano de Graus”, enclavado con la cortesanía de su Plaza Mayor, con la noble arquitectura adosada a la montaña de Santa María, con su paseo de amplitudes de futuro, presidido por Costa por un lado y por San Miguel por otro, enclavado digo urbanísticamente en una tierra de olivos típicamente mediterránea, todavía en la puerta de los alpinos Pirineos, que por aquí vierten sus caudalosas aguas, que tanto hicieron meditar a Costa y puerta semicerrada, ¿hasta cuando?, todavía a la “douce France”.
A sus ventanas se asomaron sus hombres y mujeres y enmarcados por ellas vieron cuadros dinámicos de fiestas, de tristezas de entierros, de alegrías de bautizos, de sucesos políticos y guerreros y algunos evocarán con simpatía ocasiones como la feria de caballerías que el veintinueve de Septiembre, san Miguel, se celebraban.
A Graus se desplazaban desde Huesca, Teruel y Zaragoza los tratantes con sus blusas y sus barras; aquí cargados de billetes escondidos en sus bragueteras, tetillas, fajas y faltriqueras, llegaban Fau, Castor, Losfablos y León Belío, para comprar las bestias que de Chistau, de Chías, La Fueva y Las Paules, bajaban los recriadores.
Compraba Roquefort de Zaragoza mulas enormes a Marcial Ríos de Benasque y a Antonio Tramidad de Castejón de Sos. Era el mejor ganado el que traían de esos pueblos y de el Run, el de Anciles y el de Eriste y hasta llegaban de allá, de Vidaller, en tierras catalanas.
Los de Teruel, de tierra austera y fría compraban los machos romos, burdéganos, burreños o burreros criados a su vez en tierras duras de la Fueva.
Merodeaban en torno a bestias y a tratantes los compradores, comisionistas, curiosos y gitanos, que se encargaban de endosar a los ingenuos y a los pobres, las mulas más taradas por un aire o por el asma. Había aquellos que ¡todo por la patria!, se llevaban por salvarla y “jorobaban” a sus soldados las mulas bravas, resabiadas y traidoras, conocidas como “guitas”.
Caminaban acolados en reatas cientos de bestias con su corte de mozos y tratantes aviados con alforjas y botas que paraban a los escasos conductores de coches que pasaban, para darles un trago de buen vino.
Todo era fiesta, Graus era una fiesta y se llenaban los hoteles de Lleyda y Samblancat, las fondas de Maella, Ainés y casa Peperillo; se hospedaba la gente también en casas de particulares y dormían incluso en los pesebres y pajeras. Llegaban las mujeres del amor, se llenaban los cines y en alguno se veían hojas de parra  en los espectáculos de revista y varietés. Pero la carne reina no fue la de mujer, sino la del ternasco, cuyas costillas asadas a la brasa se consumían con fruición. Almorzaban, ya temprano, sopas de ajo o bacalao para empezar y acababan con los clásicos huevos fritos con chorizo y longaniza o con tortilla de patata. En las comidas eran reyes con las costillas de ternasco, los pollos corraleros, sin hormonas, adornados con el color de los tomates y de los pimientos.
Me contaba Carletes, que acompañó tratantes a lo largo de su vida, todo lo que yo les he contado a ustedes.

miércoles, 3 de junio de 2020

Ekiñe, desde Santurce a Bilbao.



Ekiñe es una bilbaína, que vive en Huesca y que me ha hecho recordar aquella marcha cantarina, que dice: ”Desde Santurce a Bilbao, vengo por toda la Ría”, que tantas veces he escuchado en el País Vasco. Al oírla, te llenaba de optimismo, como me alegró el corazón, al enterarme de que la bella muchacha, era bilbaína y  yo había escuchado en tan elegante ciudad, muchas veces, cantar ese “Desde Santurce a Bilbao, vengo por toda la Ría, con la falda remangada, luciendo la pantorrilla”. Me acuerdo de la Ría, cuando estaba toda ella invadida por industrias metálicas, que le daban un color ferruginoso, pero ahora la han reformado, con la supresión de las grandes naves industriales y la limpieza de sus aguas. Parece que hasta la industria ha escuchado las coplas, que tanto allí se cantaban y que vuelvo a pronunciar: “Desde Santurce a Bilbao, vengo por toda la Ría, con la falda remangada, luciendo la pantorrilla”. Ahora llama la atención su belleza, por la limpieza de sus aguas y me he alegrado, el enterarme de que Ekiñe, fuera hija del Gran Bilbao, porque yo no la había visto nunca, con faldas, que, como dice la canción, se levantaba la bilbaína, para pasar por la orilla, para cantar: “luciendo las pantorrillas”. No, no lleva faldas, porque esta tierra es de secano, sino que, por esta tierra, va constantemente con pantalones.
La conocí hace muy poco tiempo, pues vino a Huesca desde Zaragoza, donde iría por circunstancias de la vida, y me di cuenta de que era una muchacha trabajadora y emprendedora, pero independiente y optimista, pues siempre la contemplaba alegre, repartiendo dicha alegría entre los clientes del Bar-Restaurante, en el que yo la veía. Es trabajadora y hábil desempeñando el trabajo de cocina y sirviendo a los clientes.
Adorna su cabeza con una hermosa mata de cabello, que lo lleva recogido sobre su testa y que un día en que le soltó los colgantes con los que la sujetaba, parecía que era la Ría de Bilbao, no de agua sino de cabellos, que se prolongaban, no hacia el Mar, si no  por el Bar.
No puede ocultar su nacimiento en la Ciudad de Bilbao, pues si alguien ironiza sobre su ciudad natal, se irrita fuertemente, por haber insultado su corazón, pero nunca pasa nada, porque su carácter es tan cariñoso, que le dura muy poco tiempo su enfado. No contrastaban sus largos cabellos sobre las aguas de la Ría, pues parecían corrientes capilares, en competencia con la corriente del agua.
En Ekiñe, la bella doncella, regala un gran respeto y cariño  a los clientes, a los que trata con esas dos virtudes, unidas a unas enormes ganas de trabajar.
Sí, tiene ganas de trabajar, porque se coloca detrás del mostrador y parece que canta, señalando los bocadillos y las tapas: “Mis sardinitas que ricas son-Son de Santurce las traigo yo”.
Si, Ekiñe es como una ondina que ofrece a los clientes los mariscos del Bar, como las sirenas ofrecen los mariscos del Mar.

martes, 2 de junio de 2020

Guerra Civil o intervención de la política-revolucionaria.



Mi hermano Manolo y yo, en aquel año de 1936,  íbamos  en Siétamo a la Escuela, que había sido  construida   por  el  Dictador Primo de Ribera. Esta Escuela todavía sigue siéndolo en este año de 2019, después de estar cerrada unos años por falta de alumnos, hasta que una sociedad constructora, levantó la vida  del  pueblo  con  barrios  de  viviendas, construidos   en barrios nuevos
 Fue Maestro  de la  Escuela,  don José Bispe, que al llegar la Guerra Civil, lo encarcelaron y no lo mataron, pero murió, acaso por los sufrimientos que pasó.   
Ibamos  a  la Escuela, entre otros  niños  mi  hermano  mayor  Manolo y yo Ignacio, que al entrar en ella, puestos en fila los asistentes a la misma, éramos  inspeccionados por el Maestro, que miraba nuestras manos para comprobar su limpieza y con una pequeña  rama  de  mimbre, daba algún pequeño golpe en la manos de los que las llevaban sucias. Recuerdo, cuando en la Escuela se hacían elecciones políticas, donde los jóvenes, escalaban por las columnas férreas, que todavía permanecen, probando su fuerza y su habilidad. Los mayores se fijaban en las urnas electorales y los niños nos fijábamos  en  la  habilidad  de  otros  niños  y  jóvenes  que escalaban por las columnas.
 ¿Por qué ocurrieron aquellas cosas, para provocar la Guerra Tanto Civil como Internacional en España?.
La primera, la explica el libro  de  Agnes Hodgson “ A una milla de Huesca”: “En Julio de 1936,España poseía un Gobierno de centro izquierda elegido democráticamente y ese Gobierno fue atacado por una junta militar reaccionaria. Las potencias democráticas de Inglaterra, Francia y Estados Unidos, lejos de prestar ayuda para la supervivencia de ese Gobierno  Legítimo,  siguieron  una  política  de  supuesta  neutralidad  que,  de  hecho ayudó a la junta militar a derrotar al Gobierno republicano”.
La situación de Europa occidental, apoyada por los Estados Unidos de América, estaba muy debilitada, pues Francia e Inglaterra, estaban a punto de estallar en guerra con los nazis alemanes y se daban cuenta de la situación en que podría quedar situada España, cuando su Gobierno era de izquierdas. Era una situación política terrible el convertir toda Europa en unas dictaduras totales y destructoras de la libertad de los ciudadanos europeos.  Por  un  lado  los Estados Unidos con Francia e Inglaterra querían defender la Democracia pero se oponían la Alemania hitleriana por un lado y el gobierno español oficialmente demócrata, pero con “la extraordinaria complejidad política del  Frente Popular” en España. Consecuencia de este Frente  Popular, se organizó en el Mundo el apoyo de “que los partidos comunistas mundiales tuvieran el papel clave en la defensa de la República española”. Porque sólo “esos partidos comunistas  fueron únicos los que llegaron a organizar las Brigadas Internacionales y a transportar los distintos tipos de material y la ayuda médica”. “Los historiadores han debatido hasta  la  saciedad  hasta  qué  punto los comunistas  catalanistas dominaron la defensa de la España republicana y qué proporción de los voluntarios internacionales (tanto en el seno de las Brigadas Internacionales como fuera de ellas) eran miembros del partido o simpatizantes que se expresaban políticamente como si lo fueran. Personalmente, creo que aproximadamente entre la mitad y los dos tercios del total eran o  comunistas  o  simpatizantes….”. Ayudaban a la República los partidos comunistas de Inglaterra, Francia, Canadá y Estados Unidos. Pero Rusia convertida en la Gran Sede del Comunismo Mundial, quiso apoderarse de España, luchando para instalar su gobierno en esta nación. En la sublevación de Franco, “cuando finalizó, en marzo de 1.939, el país estaba en ruinas: casi 500.000 españoles de ambos bandos habían muerto”.
Muchos hombres y mujeres se vieron atraídos por el sentido de que los voluntarios del Mundo tenían sensibilidad de seres humanos. Un hombre de esos fue Georges Orwell, que se hizo pasar por amigo de los “rojos” en su petición de hacerse voluntario para luchar en España. Estuvo  voluntario  en  Monflorite, debajo de Huesca, cayó herido y lo trasladaron al Hospital temporal de Siétamo y después marchó a Cataluña, de donde se escapó a Francia, cuando los comunistas lo quisieron hacer desaparecer.
Esto ocurrió en los alrededores de Huesca, mientras la prensa roja quería formar una idea noble de su ocupación, que era a nivel teórico una labor patriótica, pero con persecución de la sencilla población del campo aragonés, en su religión, su sensibilidad y su amor a la Paz. Efectivamente muchos de los habitantes de Siétamo huyeron de dicho pueblo. Un habitante de casa de Lobaco, huido y escondido en una casa del pueblo de Quicena, fue descubierto por los “ rojos” y fusilado. En el pueblo de Plasencia fueron fusilados por los sublevados buen número de republicanos. Ambos bandos de la guerra fusilaban unos a otros. Como vemos fueron perseguidos lo mismo los hijos de esta Tierra, que aquellos que vinieron a pelear por la que llamaban la libertad de España. Si, por que los motivos que buscaban la libertad de España apresando a los padres del pueblo e intentando llevar a sus hijos e hijas  a  las  tierras  de  Rusia. En Siétamo se quedaron muchas criaturas sin padres y en la puerta de Casa Almudévar, pusieron un camión al que iban subiendo los niños y las niñas para llevarlos a Rusia, pues sus padres o estaban en prisión o escapados lejos de Siétamo. De esa forma desterrando a los niños de Siétamo a Rusia, querían conservar o crear, no se sabe, una democracia roja. No se sabe, pues dicen que todavía quedan en Rusia algunos españoles, que fueron llevados a  ella,  durante  la  Guerra Civil.
 En ese camión, aparcado delante  de  Casa Almudévar y convertida en Cuartel, donde tenía su despacho el jefe político  Durruti, anarquista y guerrillero, comenzaron a subir para ser desterrados al paraíso comunista, los niños y niñas de Siétamo. En  primer  lugar debían ser trasladados a Barbastro, donde corrió la sangre de muchos de sus habitantes y de sus sacerdotes, religiosos y personas pacíficas y desde allí volar a Rusia.  
Había ya comenzado el acceso de los niños y niñas al camión, pero un oficial republicano de baja estatura corporal, pero de una gran talla moral, bajó del cuartel, situado en casa de Almudévar, con un sable, como me cuenta la señora Joaquina que era exageradamente largo para su estatura, pues le arrastraba por el suelo la punta de tal sable. ¡Cómo se acuerda la señora Joaquina de los detalles del sable del oficial republicano, en medio de  esa catástrofe!. Me dice la señora Joaquina que su corazón no admitía el destierro de su Patria, de su casa, de su pueblo, de sus vecinos y amigos. Y aquel militar republicano ordenó que no siguieran subiendo al camión aquellos jóvenes y que bajaran el resto. Me dice la señora Joaquina que el corazón del militar para los niños no admitía el destierro de su Patria y ordenó que no siguiesen subiendo niños al camión y que bajaran el resto. Ese portador de la espada era el representante de España y no estaba de acuerdo con  las  disposiciones  inspiradas  por  Rusia, que le daba más importancia a su dominio mundial, por medio del comunismo. La memoria de la señora Joaquina me ha recordado los nombres de muchos de esos jóvenes niños de Siétamo, a los que querían desterrarlos de España a la fría y lejana Rusia. Me ha recordado a otros, entonces niños y niñas, como Rafael de Gaspar y sobre todo a ella misma o sea Joaquina Larraz, que me ha nombrado a muchos de  estos  niños,  que  querían  expulsar de nuestra Patria, como sus hermanos Carmen y Antonio. También a sus vecinos de la calle del  Valdecán, a los hijos del herrero de la Calle Alta y un enorme grupo de hijos de Siétamo, de cuyos nombres ya no me acuerdo, pero sí de su imagen, que conocí cuando iba a la Escuela. 
El ambiente de Siétamo era horrible, pues sus edificios se estaban convirtiendo en ruinas, a los niños quisieron hacerlos desaparecer del mapa de España y muchos “rojos “ de Siétamo se pusieron a fusilar en las paredes de la Huerta, a un pariente, natural de Fañanás, hermano  de una señora que ejerció de Maestra en Siétamo y unos vecinos de este mismo lugar, mataron en Los Molinos de Sipán a varios trabajadores, que allí vivían. Destruyeron en su obra destructora la casa y el Molino de Olivas de José María Calvo.
En una revista de la Guerra Civil, el sacerdote hermano del Cardenal Javierre, escribió sobre dicha Guerra y contaba en sus libros las muertes violentas. En una Revista que se publicaba en la Guerra Civil, sale un artículo, en el que dice que una Compañía de soldados gubernamentales, estaban tomando el sol en las orillas del río Guatizalema. Pasó por su lado un Comisario Rojo y les abroncó por no luchar en la conquista del pueblo de Siétamo. Eran dos cuerpos, uno militar y otro revolucionario y no se entendían.
Pero en esa Guerra se siguió luchando y se derramó mucha sangre española por los campos y ciudades españolas. En el frente de Teruel murió mi joven primo, de apellido Narbona y un pariente suyo de Huesca trajo su cadáver de la Guerra Civil al cementerio de Huesca.  
A mi doble primo Jesús Vallés Almudévar, intentaron destruirle su sensibilidad, fusilando en su residencia de Fañanás a su buena madre y a un joven hermano, dejándolo abandonado en su casa de Fañanás. El alcalde de este pueblo, hombre analfabeto, ordenó la muerte de su madre y de su hermano y sintió su corazón lleno de alegría al hacer correr la sangre inocente de mis parientes. Como no sabía leer, se dejaba llevar por las teorías salvajes de la muerte y así esperaba alcanzar el amor entre los ciudadanos del pueblo. Mi doble pariente Jesús Vallés Almudévar, perdonó la muerte de los suyos y al acabar la Guerra Incivil, perdonó a aquellos asesinos y se hizo sacerdote.
¿No estamos delante de la vida y de la  muerte?. La vida de una madre y de un hijo, fusilados por un analfabeto, desaparecen de la vida, para alcanzar la felicidad de ese alcalde analfabeto.  
En esta madre y en su hijo, se van de este mundo la justicia y llegan el odio y el deseo de una nueva justicia. En el corazón de mi pariente el niño Jesús Vallés Almudévar, se da cuenta del odio y de la injusticia y busca una dicha espiritual, haciéndose sacerdote, para olvidar el odio y la injusticia que abundan entre los hombres.
Murió Mosen Jesús Valles Almudévar trabajando en la liturgia de la parroquia de San Pedro el Viejo, pero ya no volvió por el pueblo de Fañanás. Se acomodó en una antigua casa de Vallés en Castilsabás, al pie de la Sierra de Guara donde iba en numerosas ocasiones a meditar en sus familiares asesinados, al mismo pie de dicha Sierra.
No comprendemos los hombres nuestra estancia en este mundo y van pasando las generaciones humanas por este mundo, pero los hombres seguimos siempre pensando en nuestra vida que es corta y en el progreso mental, que es corto.
Jesús Vallés pensó el resto de su vida en la otra vida y esperó que el Señor lo recibiera en el Cielo.


lunes, 1 de junio de 2020

Angel Claver, altoaragonés




Me acuerdo, con frecuencia de tí, después de haber vivido contigo tantos ratos de conversación en una churrería en la que por las mañanas nos juntábamos para desayunar.
Pero de nuestras conversaciones han salido espacios de la historia de Huesca, en qué comentábamos la antigua vida que hacían tu familia de Claver con la mía de los Almudévar, en Sieso de Huesca. Estaban juntas las casas, como dice en la Segunda Infanzonía de Almudévar : “entre otros casales, existe en el lugar de Sieso el del apellido Almudévar, que ha confrontado y confronta con casas que fueron de Miguel Claver”. De esa proximidad  vinieron matrimonios, como el de Violante Almudévar con un Claver, de cuya unión, más tarde llegó a nacer el Conde de Aranda.
La historia dice que el apellido Claver nació en El Pueyo de Jaca, luchando Guillermo Claver en la conquista de Huesca y como afirma Santiago Broto: ”siendo premiado su valor  con la concesión del primitivo blasón formado de campo de gules con un león de oro que muestra una llave en la mano izquierda, de la cual “clavis” puede proceder el mismo apellido”.Hace escasos meses, me enseñó Angel ese escudo que lo llevaba en su coche para   restaurarlo, siendo de madera y procedente de su antigua casa del Coso Alto.
Hasta que Domingo Claver, alias Valeta, apodo glorioso procedente seguramente de algún lugar de Italia, pasara a vivir en 1515 a Sieso de Huesca, fueron los Claver hombres notables en la Historia, desde embajadores en Inglaterra, alguno luchó en Italia, junto al Gran Capitán, pero destaca la figura de San Pedro Claver, que perteneció a la Compañía de Jesús y que se distinguió por su entrega a los negros con los que se traficaba por entonces en América.
Roberto Claver, militar, que naufragó en un viaje a las Indias, en el que se salvó después de invocar a la Virgen del Pilar, patrona de su casa de Sieso y “en gratitud mandó labrar la portada de la iglesia de este lugar”, donde se ven esculpidas en el pórtico escenas referentes a aquel suceso(1663).
En 1861 se casó con Jacinta Mancho, de Torres de Montes Daniel-Miguel Claver Almudévar.
Estos Claver se extendieron por todo el Somontano, empezando por Huesca, Sieso, Angüés, Coscullano,etc.
Fueron Señores de Lizana y parientes de los Condes de Sobradiel  y de los Barones de Letosa. Parece ser que vendieron Lizana a los Azaras, y tal vez intervino en dicha operación, un Azara, de Siétamo, cuya familia se relacionaba con sus parientes de Barbuñales y con el Conde de Aranda. Entre mis apellidos se encuentra el de Azara y  tenemos como sus descendientes el mismo escudo que los Azara de Barbuñales. Por eso no me extraña la anécdota que me contó Angel, diciéndome que durante la Guerra Civil de 1936, en la Catedral de Huesca, él desde la cripta de los Lastanosa, donde también está enterrado un Azara, intentó correr el túnel, del que dicen que iba desde dicha capilla hasta la antigua casa de los Lastanosa, pero la falta de luz, entre otras cosas, se lo impidieron.
Su padre Ignacio Claver, vivió en la casa del Coso Alto y tuvo que ver en la construcción de la elegante sede de Forestales en Huesca y hablaba con mi padre, al que trataba como pariente. Con los Señores de Aniés  de San Román de Morrano, tenían un antiguo parentesco, igual que con los Almudévar de Sieso. Don Ignacio, asistía a cacerías con el actual don Alfonso Buil Aniés, cerca del Castillo de San Román.
Angel conocía  la historia de su familia, pero nunca se enorgulleció vanamente de ella. Se preocupaba principalmente por sus hijos. Yo creo que se acordaba de su pariente San Pedro Claver, del que sus paisanos los hijos de Huesca, muchos de ellos parientes suyos, no recuerdan sus actos de amor a los abandonados,  pero yo pediré al santo pariente de Angel,  para que contribuya a guardarle un puesto allá arriba, junto con su bella esposa y madre de sus cinco hijos.

Estoy pasando unos días en el pueblo donde nací y me encuentro enamorado de su belleza.


Imagen de la Virgen de Etiopía , traída por mi hijo Mariano.

Cuando  al  madrugar me acerco al balcón, desde este mirador, sólo contemplo y gozo de la belleza de todo lo que está al alcance de mis ojos y de mi tacto, pues al asomarme al citado balcón, me agarré a sus barras de hierro, con lo que su creador el herrero, le aplicó el fuego de su taller y le  dio  martillazos, para que ese metal tan callado, se convirtiera en una obra de arte. Me asomé a  ese  balcón, con sus macetas expuestas,  plantadas de unas plantas florales, que aguantan el frío, el calor, es decir el otoño y el invierno y levantando los ojos hacia el horizonte, se alza elevado el Monte Anador. Hoy está bello, porque desde que volvió mi familia a vivir, después de la Guerra Civil, al lado de ese río Guatizalema, desde el mismo balcón que ahora uso como el punto del que se contempla el horizonte, veía el  Anador, donde en aquellos tiempos no había carrascas que lucieran ese color casi oscuro de sus hojas. Para la  Guerra Civil, los que pasaban por cerca de su cumbre, unas veces aguantaban los disparos y otras caían heridos o muertos, que les disparaban desde Siétamo y ahora, aquel bosque de carrascas que se elevan en el Monte Anador, cortarían la vista de los que disparaban sus fusiles. Durante la Guerra Civil, los que pasaban cerca de su cumbre, aguantaban los disparos que les hacían desde el espacio de los huertos de Siétamo y ahora, aquel Monte Anador, está  revestido  del color de un bosque de carrascas.
Desde el balcón, veo como  siguen por la base del Anador los coches y camiones, pasando por la Autopista desde Huesca hasta Barbastro  y viceversa y por debajo de ella corren las aguas del río  Guatizalema; desde Siétamo se ve el Pueblo de Pueyo de Fañanás  a orillas del río.
Me impresiona la belleza del paisaje, por el que ahora por la autovía se va a Barbastro,  la cual se aprecia, desde el balcón  de casa Almudévar y desde mi balcón se ven rodar rápidos coches y camiones ,en un sentido o en otro. Pero en los pueblos de Siétamo, Velillas y Pueyo de Fañanás ya casi no queda población humana y te acuerdas del cementerio, donde yacen mis antepasados, amigos y parientes, que allí descansan y donde yo mismo seré enterrado con mi familia.
Me da pena abandonar esta cuenca del río Guatizalema, que baja desde á Sierra de Guara a Pueyo de Fañanás y pienso si algún descendiente de mi familia, volverá a vivir en Siétamo.
Contemplo la belleza de nuestra Tierra  y me emociono leyendo el Salmo 148, que dice así: “Alabad al Señor, en el cielo, alabad al  Señor en lo alto.- Alabad todos los ángeles, alabadlo todos los ejércitos.-Alabadlo sol y luna, alabadlo estrellas lucientes .-Alabadlo, espacios celestes, y aguas que cuelgan en el cielo.- Alaben las nubes cristianas al Señor, porque Él  lo mandó y existieron.- Les dio consistencia perpetua   y una ley , que no pasará.- Alabad al Señor en la Tierra, cetáceos y  abismos del mar,- Rayos, granizo, nieve y bruma, viento huracanado, que cumple sus órdenes,-montes y todas las Sierras, árboles frutales y cedros,-fieras y animales domésticos, reptiles, pájaros que vuelan.-Reyes y pueblos del Orbe, príncipes y jefes del Mundo,-los jóvenes y también las doncellas, los viejos junto con los niños,-alaben el nombre del Señor, el único nombre sublime.- Su Magestad sube al Cielo y la Tierra; Él acrece el vigor de su pueblo.-Alabanza de todos estos fieles de Israel, su pueblo escogido”.
Estos días he visto en la Televisión un reportaje, que explica a Cristo en Abisinia o Etiopía y leyendo el libro de los Hechos de los Apóstoles(8.26), me encuentro, con una preocupación sobre el Cristianismo en Abisinia y mi corazón se sensibilizó al ver aquel antiquísimo  País, que desde hace muchos siglos, se ha preocupado por la Religión Cristiana.
Mi hijo Mariano fue como turista acompañando parientes madrileñas a visitar Abisinia y quedó admirando las iglesias antiquísimas, que conservan imágenes bellísimas de la Virgen María, cuidando a su hijo. A los pocos días llegó a Huesca una oscense, que enamorada de la antigua Tierra, donde hace siglos, ya amaban a Cristo. Me trajo mi hijo Mariano de Abisinia un cuadro de la Virgen cuidando al Niño Jesús, y rodeada de cabezas de ángeles ,que los acompañaban. Este cuadro lo he colgado donde conservo restos antiguos y lo miro y me quedo encantado del aspecto de aquella Madre con su Hijo, que durante muchos siglos ha sido venerada por los abisinios.
Allí, en un rincón de Africa, a  mí me parece que en un rincón de  Africa,  está escondida del Mundo, la raza negra abisinia, cuyos hijos están   adorando a Cristo.  A mí me parece que el Mundo no les ayuda a progresar materialmente, pero ellos siguen cultivando el culto a  Cristo. Una curiosidad existe en el Mundo del amor de los abisinios al culto cristiano, que ha sido abandonado desde hace siglos por el Mundo Occidental.
En la lectura del libro  de los Hechos de los Apóstoles, el ángel del Señor,le dijo a Felipe: “ Ponte en camino hacia el Sur, por la carretera de Jerusalén a Gaza, que cruza el desierto”. “ se puso en camino y , de pronto vió venir a un etíope; era un ministro de Candaces,  reina de Etiopía e intendente del tesoro, que había ido en peregrinación a Jerusalén. Iba de vuelta, leyendo al profeta Isaías…Felipe se puso a hablarle y, tomando pie de este paisaje, le anunció el Evangelio de Jesús. Llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el abisinio y exclamó: mira agua y Felipe lo bautizó”.
Cuantos siglos hace que entró la fe cristiana en Abisinia, pero en Egipto entró el islamismo, y en él  quedan algunos cristianos  Coptos y Abisinia ha sido un País amante de Cristo y ha conservado su amor a  la fe cristiana.
La raza negra es clásica en la religión de Cristo, pero ¡cómo esa religión cristiana, no hace que ese pueblo progrese en adelantos materiales y espírituales!. ¿les ayudan los cristianos del mundo?

Las golondrinas

Cuando iba a visitar o a vacunar algún animal doméstico por el Somontano, me fijaba  en las golondrinas, que anidaban en los cubiertos, deba...