jueves, 25 de junio de 2020

Almudévar.-



Burtina, nombre vasco-ibérico ,como los nombres de los pueblos navarros de Burgui, Burlada, Burunda y Burutain ,era el que tenía la Villa de Almudévar, antes de que los moros invadiesen la península. Los árabes casi cambiaron las lenguas, la religión y las costumbres, tocándole a Burtina trocar su nombre, para pasar a llamarse Almudévar. ¿Quería Burtina decir Cabeza Redonda, como tantos cabezales o tozales redondos que existen en la provincia de  Huesca?.No lo se, pero el significado árabe de Almudévar es la Redonda, debido a la colina sobre la que se asienta la iglesia de la Virgen, a la que se puso el nombre equivalente de la Corona.

En el libro "Linajes de Aragón" se escribe que la antigua Burtina, ciudad de los ilergetes, era el lugar de "descanso en el camino que en los tiempos romanos y godos conducía  de Astorga a Tarragona, pasando por Huesca".Con este motivo era una ciudad de gran comercio ,"por lo que al caer en poder de los moros  éstos la trocaron el nombre llamándola Almudévar ,reforzando sus murallas y dando el mayor empuje que pudieron a los mercados".El rey aragonés Alfonso el Batallador se dio cuenta  que para conquistar Zaragoza ,era necesario apoderarse antes de Almudévar, rodeándola de un fuerte ejército que no lograba rendirla, hasta que el Batallador ordenó que se tomara a "viva fuerza pasando a cuchillo a sus pobladores ,poblándola después de cristianos".Buscó ayuda  en las Ordenes Militares ,en los montañeses, en la parte francesa del Reino de Aragón, en los navarros, etc. Después de una conquista tan dura y tan cruel, según la "Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana",de Alberto y Arturo García Carrafa, de 1921, "Alfonso el Batallador dio la Bailía de Almudévar a un caballero, que según la costumbre de aquellos tiempos ,tomó por apellido el nombre de dicha Villa, apellido que pasó a sus sucesores...No es posible seguir desde el primero de este apellido la genealogía del linaje, ni siquiera aportar algunas noticias de sus más antiguos varones, por la falta de documentos que la faciliten".No sabemos si dicho caballero era aragonés, navarro, francés o de cualquier otro origen, pero se quedó de Baile en Almudévar, con el apellido de la misma Villa. Después los bailes pasaron a ser alcaldes. Dice  en "Linajes de Aragón" que  "la falta de documentos nos imposibilita seguir la genealogía de este apellido" y que los primeros datos se recogen en la Infanzonía  de los Almudévar de Sieso en el siglo XV, pero mirando documentos antiguos se encuentran datos más viejos que los de la Infanzonía que se conserva de los Almudévar  de Sieso, cerca de Casbas y donde en el siglo XV aparecen dos hermanos, a saber Salvador y Miguel. De esta familia vienen los Almudévar de Casbas,de Castilsabás,de Loporzano, de Barluenga, de Sasa del Abadiado, de Torres de Barbués, de Blecua y los de Siétamo, según las infanzonías.
Pero se encuentran otros Almudévar anteriores a los dichos de la Infanzonía de Sieso, Casbas y Barluenga-Siétamo, por ejemplo en la "Colección diplomática de la Catedral de Huesca",con el número 78º ,el año 1213,la venta por Domingo de Almudévar y Magdalena ,cónyuges, y sus hijos Juan, Gil, Domingo, Pelegrina e Inés de una finca en Tabernas al arcediano Sancho de Aunés y a Juan de Lac ,por 55 sueldos jaqueses. Después el año mil trescientos once el rey concede un molino de viento a Juan de Almudévar, del que dice la Historia que era amigo del rey y portario. Este dato se encuentra en la página 157,del número 38 de la Revista Argensola, del año 1959.
Es curioso observar la cantidad de molinos, que los templarios principalmente, dirigen en Aragón y casi todos ellos movidos por corrientes de agua ,pero en Almudévar , al no correr aguas por su superficie ,había molinos de viento. En la Encomienda del Temple de Huesca, se lee lo que escribió Angel Conte, a saber:"Muy otra es la realidad de Almudévar  y Baibién, donde la ausencia de cualquier corriente de agua impedía la construcción de molinos, y así la villa de Baibién era la única de las que estaban bajo dominio templario en la encomienda de Huesca que quedaba alejada de cualquier instalación molinera hidráulica, lo que obligaría a la molturación con la fuerza humana o animal. Pensar en otras posibilidades como los molinos de viento, no es demasiado aventurado, sobre todo porque parece  haberlos en el siglo XIII en Almudévar, como lo demuestra un documento de 1311 en el que Jaime II concede a censo un molino de viento con la condición de que fuera reedificado, lo que indica que era ya antiguo, si bien no sea posible saber la fecha de construcción".Vemos como coinciden ambos documentos en la donación -venta del molino de viento de Almudévar  a Juan de Almudévar. En el libro del almudevariense  Aliod y de Gabriel Ponce, en la página 48,dicen que el molino de viento lo dio el rey a Juan de Almudévar, que además de portario "era un personaje influyente y cercano al rey".
En el año 1321 y en el mes de Junio, se data el sepulcro de Miguel de Almudévar, como puede todavía verse en la inscripción situada en uno de los arcos del claustro de San Pedro el Viejo de Huesca y existe al lado de ella otra inscripción que dice así: "Domna María ,uxor  Michaelis de Almudévar. Era MCCCVI".
Se habla también de Pedro de Almudévar, miembro de la Orden de Malta, cuya Cruz aparece en el escudo de los Almudévar de color blanco, porque al desaparecer dicha Orden  se le adjudicó a la Orden de Jerusalén la misma Cruz, pero de color blanco.
Dice "El libro de Linajes" y otros que los Almudévar se continúan en la nombrada Infanzonía de Sieso en el siglo XV, pero en el Archivo de Huesca (Jaime Berbegal.1423.Pr=2909,14Vº) habla de Johan de Almudévar de Sieso que con Martín de Lizana, hacen una suplicación al Abad de Montearagón en 1423.
Después de estos datos, sólo me queda pensar que el nombre de Almudévar le pertenece en primer lugar a la antigua Burtina y todos los demás Almudévar, que estamos principalmente en Aragón y algunos en otras partes del mundo, como por ejemplo mis sobrinos del Canadá  estamos orgullosos de  proceder de la noble Villa de Almudévar.

viernes, 19 de junio de 2020

Antepasotismo.-


            
                                             
Todos hemos tenido antepasados y los pasotas han tenido antepasotas. Como ahora somos tantos en el mundo, hay más pasotas que antes, pero siempre los ha habido. Lo que es nuevo es el nombre con que se designa a esos individuos, que como acertadamente dice Ramón Villobas,  intentan vivir de sus padres hasta que puedan vivir de sus hijos.
Aquí, en el Somontano, aquella persona a la que le daba lo mismo ocho que ochenta, le decían que era “un échamene más”. A todo decían que sí. A nadie decían que no, en una palabra,   no daban golpe, no tenían enemigos y se dejaban querer.  Había segundones en las casas “güenas” que conseguían vivir a costa de sus padres, hasta que conseguían hacerlo a costa de sus sobrinos. En este detalle, difiero de José Ramón.  Los tiones  tenían  derecho a vivir, al ser y al haber de la casa, comían lo que les echaban ( quizá de ahí viene eso de échamene más) y tenían un punto junto a la lumbre. Yo conocí a un tión que cogía una escopeta de caza de la casa, se montaba en el caballo de la casa y se lanzaba a cazar al monte. Le seguían los galgos de la casa, disparaba al conejo sin apearse del caballo y si conseguía matar alguno, caso no frecuente, “pasaba” y si no lo cogían los galgos, ahí se quedaba para pasto de las zorras .Estos antiguos pasotas no eran envidiosos y con acertada actitud ante la vida , pasaban por la misma haciendo suya la filosofía de Fray Luis: “Despiértenme las aves con su cantar sonoro, no aprendido; no los cuidados graves de que siempre es seguido, quien al humano trato está atenido”.
Aquellos “poca penas” y creo que eran más felices que los de ahora, pues a éstos en lugar del cantar sonoro de las aves, los despierta el cantar horrísonos de los tocadiscos.                                          A “los mala ganas” de antes no los cuidan los cuidados graves del trato humano, pues como he dicho, no eran envidiosos ni envidiados, pero con los pasotas de ahora todo el mundo se mete y todos tenemos algo que decir de su conducta.
Y para recordar mi teoría de que siempre ha habido pasotismo, recuerden esta copla: ”Yo me llamo “poca pena”, pariente de mala gana, y por apellido tengo, “a yo no me s´en da nada”.

jueves, 18 de junio de 2020

Relación entre Siétamo y Angüés.-



Tengo muchos recuerdos del pueblo o más bien Villa de Angüés. El año de 1.936, Angúés acogió a las Brigadas Internacionales, al proclamarse la Guerra Civil. Angüés es como la capital de unos pueblos bellos e históricos, como Liesa, Ibieca, Casbas con su antiguo y admirable Monasterio, con el pueblo de Sieso muy cerca y la misma Sierra de Guara, con aquel ambiente pacífico, sobre la que cantó poesías la tía del Conde de Aranda, Doña Ana María Abarca de Bolea, poetisa y preocupada por enseñar los caminos conventuales de aquellas, entonces jóvenes que querían ser monjas.   De aquella zona, debajo de la Sierra de Guara, se baja a Angüés y uno sueña con sus antepasados de Casbas y de Sieso, donde vivieron y todavía viven sus familiares menos aquel pariente mío, qué con su casa en Sieso, vive y canta jotas, en la Residencia de Ancianos de Angüés.

La parte más alta ve como el río Alcanadre baja hasta Angüés y bajan sus aguas muy profundas, que en tiempos pasados, era difícil bajar desde Angüés a buscar agua al río Alcanadre, agua de la que  Angüés  no se aprovechó en la Historia. Sigue la Carretera Nacional-240, que viene desde Barbastro hasta Huesca, pasa por toda la villa de Angüés, y después de pasar por Velillas, llega al río Guatizalema, que es como un hermano del río Alcanadre. En la Guerra Civil cayó  Angüés  en las manos de los “rojos”, pero Siétamo tuvo que sufrir la destrucción y la muerte causada por la guerra antes de rendirse a las “Milicias Rojas”.
Pero Angüés, pasada la  Guerra Civil ha sido la capital de aquella zona desde la Sierra de Guara hasta la Carretera General 240. Sigue esta carretera por Siétamo, donde se dio una lucha cruel entre las fuerzas anárquicas y los paisanos, que querían conservar, su trabajo y sus costumbres. Allí luchaban los “rojos y los blancos”, dejando su monte con montones de cadáveres, repartidos por aquella tierra. En aquella lucha convirtieron a Siétamo en una ruina, que a los niños no les quedó otra solución, que  recoger  balines  por el suelo y amontonarlos.
Los tiempos han cambiado y la zona de Angüés, al llegar la emigración a las ciudades y la construcción de la Autovía, que desde Huesca conduce a Cataluña, se ha encontrado aislada en ese Somontano con el Monasterio de Casbas y la Sierra de Guara.

Pero la vecindad de   Angués con Siétamo no se ha acabado, porque yo voy, con cierta frecuencia al pueblo de Sieso, donde vivieron mis antepasados y subo a Santa Cilia de Panzano y a Panzano, en los cuales viven ciudadanos con el apellido Bescós, del cual desciende Manuel Bescós Almudévar, que fue Alcalde de Huesca y gran escritor.
Un día de estos, conducido en su coche por mi hijo Manuel Almudévar, nos encontramos en Angüés con un antiguo amigo, llamado Pablo, casado con la hija del abuelo llamado Víctor, al que conocí hace muchísimos años, con el que nos veíamos con frecuencia en los Almacenes Escartín de Huesca. Víctor nos invitó rápidamente a su casa. Esta era una casa, que guardaba los muebles antiguos, colgados con sumo cuidado en la paredes de un cubierto y allí, me recreé con aquellas canastas, que en otros tiempos soportaban los asnos, para transportar verduras y mercancías, Aquellas paredes estaban cubiertas de flores y de cuadros, que a lo largo de sus vidas habían acumulado en las paredes de  aquel  maravilloso “cuarto de estar”, donde recordaban tiempos pasados. A mí me hicieron sentar en una silla, porque se dieron cuenta de la torpeza de mis piernas. Allí quedé sentado junto ante la figura de una “choliva”, que parecía que estaba escuchando nuestra conversación y ni reía ni lloraba, sino que estaba como observándonos a la familia de Víctor, de su esposa y de su hijo, que me impresionó su interés por nuestra conversación, y yo me lo miraba y él me correspondía con su mirada y con el silencio de su pico. Pero yo no pude guardar silencio ante una imagen de aquella lechuza, que miraba constantemente y me hacía pensar en sus ideas silenciosas y calladas. Mi hijo nos sacó una fotografía a ambos al lado de un ramo de flores y entonces yo,  me sentí feliz y empecé a preguntar a nuestro amigo Pablo, que me reveló una respuesta que había permanecido callada desde hacía tal vez siglos. Yo le pregunté: ¿porqué colocaste a la lechuza en un lugar tan bello y tan apetecido para gozar de él?.
Víctor me contestó qué en aquel cuarto de estar, criaban las golondrinas y cantaban y subían y bajaban, pero a él y a su familia le impedían dormir sus siestas y entonces pensó que colocando en el centro de aquel salón, un ave nocturna, huirían las golondrinas amanes de la luz del día.
Víctor,  un hombre sencillo, que conoce la naturaleza, usó para que respetaran su paz, a una lechuza, que le ha hecho feliz su estancia en su cuarto de estar.    

miércoles, 17 de junio de 2020

La Urraca es un ave triste e inteligente.



Tengo ya muy cerca de los noventa años, y me acuerdo de las picarazas, como las llamaban en mi pueblo, hace ya cerca de noventa años, en que se ha sucedido la Paz, la Guerra, las tristes etapas que consigue llevar los males consecuencia de las guerras, para pasar por el Franquismo y llegar a la Democracia. Y yo con mis penas y apuros que da la vida, he estado siempre preocupado de la vida de esas aves, que son de las qué con más inteligencia, viven desde mi niñez, anterior a la Guerra del año de 1.936, en Siétamo. Conseguí con mis cinco años, que el hermano mayor de casa Lasierra, me proporcionara una cría de urraca, a cambio de un espejo de propaganda que me habían  regalado  en  la  Farmacia de Llanas de Huesca. Yo la quería, pero no supe superar las dificultades, que me proporcionaba la cría de aquella joven ave, que no supe dónde colocarla.

Pero, a pesar de las dificultades que me proporcionó su crianza, la coloqué en una gran recocina, que todavía sigue medio abandonada, al lado del Hogar. Allí tardó escaso tiempo en morir, cuya muerte me anunciaba la multitud de muertos humanos, qué en mi pueblo, iban a producirse por la Guerra Civil. La muerte de esta urraca o picaraza, dolía, porque dicen que es uno de los animales más inteligentes que existen. Investigaciones recientes que el tamaño de su  encéfalo, es como el de los orangutanes, chimpacés y seres humanos. Ya, de niño se comentaba que era capaz de mirarse en un espejo, pues en cierta ocasión escuché como se habían encontrado en sus nidos, pedazos de espejo, que había recogido la picaraza en la calle o en algún huerto. El antiguo filósofo Ovidio escribió en sus  Metamórfosis, que las urracas son capaces, como otros córvidos, de reconocer la identidad de personas a nivel individual. Tiene un aspecto elegante, pero  además, que cuando la ves desde lejos, no puedes apreciar, que además de poseer esos dos colores, cuando la observas al sol, en su lomo aparece un hermoso color, que puede transformarse en un verde Viridiana. Yo como ya he escrito un poco más arriba, me decían los hermanos del vecino que me cambió una joven urraca por espejos, que les apetecen a ellas y se llevan a sus nidos.

La garza o urraca, en una ópera de Rossini “ladra”, y en la famosa aventura de Tintín, titulada “Las joyas de la  castafiore), se representan las joyas como espejos que después de robados, guarda en sus grandes nidos. Rosini dice que “ladra”, pero no es ese sonido el que produce la urraca, sino que más bien suena un sonido, que no es un canto, sino que suena como una carraca.
Yo observo a la urraca, unas veces desde el balcón de mi casa en el Parque de Huesca, como avanza dando pequeños saltos, sobre el suelo buscando su alimento, pero después de observarla sobre el suelo, se lanza a las alturas para manifestarle a un milano, que con la amplitud de sus alas, va inspeccionando, desde el cielo los movimientos de algún ave, que busca cazar algún pájaro para alimentarse. Con una velocidad asombrosa  la urraca se desprende del suelo del Parque y se lanza volando con una gran rapidez al encuentro del milano. Comienza con rapidez el espectáculo de observar como la urraca, busca siempre ponerse en el ambiente  aereo  por encima del milano. Este intenta colocarse por encima de la urraca, y ésta elude uno posición inferior en el aire y se contempla una lucha deportiva entre ésta y la picaraza. Cuando ésta se cansa de “torear” al milano, se lanza en un vuelo rapidísimo fuera del cielo de lucha, no como un rival que huye de la lucha entre ambas aves, sino como un juez del cielo, que parece se lanza a la expulsión del milano, que quiere eliminar a otras aves, a a  las que la urraca quiere defender.
La picaraza o urraca, sufre las tristezas de la vida, mirando como el Milano persigue a otras aves y vuela en libertad desde el suelo de los parques hasta el alto cielo, donde provoca al milano Su color es blanco y negro, con unos trazos azules, que la hacen solar en la ibertad. Sueña con la libertad porque le atraen las cosas que brillan.  Ve la luz en los espejos en que se mira y dedica sus altos vuelos buscando al Milano ,para que deje libres a los otros pájaros.

jueves, 11 de junio de 2020

Las “calés” por Santa Agueda.-


                   
Ermita de las Mártires, donde se celebra el día de Santa Agueda.
  

Huesca femenina y acompañada en este día de la Santa, por el  sometido sexo masculino,  ha ardido en  fiestas  de recuerdo y de amor a Santa Águeda, que murió con los pechos cortados. Ahora,  después de siglos, las mujeres la recuerdan unas veces, por medio de la oración, otras por los bailes de todas las mujeres e incluso de los  hombres y ambos sexos se recrean con los pasteles de las  “tetas cortadas”. Tales “tetas cortadas” las presentan en este día, con un arte que brota de los corazones de las mujeres y también de los hombres, para consumirlas y recordar con placer el sacrificio de Santa Águeda. Aquí,  en Huesca, en la Ermita de las Mártires pasan los fieles a besar una teta o pecho de plata, que allí se conserva. Dice San Agustín en la “Ciudad de Dios” que “si en algún momento los dioses de la Ciudad Terrenal, esclavizan a los ciudadanos de la Celestial por la necesidad de bienes perecederos, los fieles ya tienen su paz en la esperanza cierta”, como demuestran el día de Santa Águeda con su fe, su devoción y su amor a las Santa del Señor. La mujer siempre se ha creído igual al hombre, pero las dificultades económicas, entre otras muchas, le impedían hacer las labores del sexo contrario, pero el día de Santa Águeda, vemos como en nuestros pueblos el alcalde le entrega la vara de mando a una mujer y esta preside la vida del pueblo durante todo el día de la Santa. Por la tarde celebran un baile las mujeres, que en ocasiones permiten participar a los hombres, pero siendo ellas las que se adelantan a sacar a bailar al que ellas prefieren.

Aquí en Huesca, un grupo de chicas, unas casadas y otras solteras, entraron  en una sala en que se celebraba un baile en honor de Santa Águeda y vieron que toda ella se encontraba llena de hermosas y morenas mujeres, unas jóvenes con su mata de pelo suelta y las mayores con unos peinados moños. Eran bellas con unos ojos negros, que no daban tristeza sino que repartían la luz de la alegría entre todo el público que allí había acudido. Se escuchaban  rumbas, “cante jondo”, coplas andaluzas y gitanas y ellas parecía que los átomos eléctricos movían sus piernas, sus brazos, su abdomen y su tórax, mientras arrojaban por sus ojos la emoción de quien se siente feliz. Un guapo gitano de la raza calé, se colocó al lado de las niñas “payas” y todas las miradas de  las  calés, se dirigieron sin sonreírse,  no se sabe si hacia ellas o hacia su deseado gitano. Las “payas” iniciaron su retirada y al decirles el gitano que parecían Marquesas, una de ellas le contestó: ¡tú si que pareces un auténtico Rey!. Se le notó en su cara una satisfacción enorme y ellas se fueron pacíficamente.
Es que todas las razas que están en España, acuden a esta sala, pues aquel día de Santa Águeda, estaban por allí unos cuantos “poni payos”, como  llaman los calés a los latinos o hispanoamericanos que son de baja estatura, como los potros “ponys”, pero que a pesar de su escasa altura entonan hermosas canciones hispano americanas.
Se fueron marchando por las calles del centro de Huesca, aunque a alguna de ellas, la tuvieron que llevar al “Más allá “ de la ciudad, como llaman al Barrio que está más allá del Tanatorio.


lunes, 8 de junio de 2020

Dicen, Sras. y Sres., que despedirse es morir …


       
                                            
Dicen, Sras. y Sres., que despedirse de la Alcaldía es morir un poco y tenía razón el primero que lo dijo,  porque  el adiós último, va precedido de múltiples adioses; aunque el adiós que tan amablemente, hoy me decís, quiera Dios que podamos intercambiarlo entre nosotros muchos años, pues no consiste en un adiós definitivo. Nos veremos debajo de  la  garrofera, contemplando el paso de los forasteros, en las fuentes, la de los siete caños y en la fuente vieja y moderna, sombreada, sombreada por copudos chopos; caminaremos juntos, muchas veces a la Cruz de San Pedro para pedir el agua, seguiremos unidos en la Cruz que el Jueves Santo, nuestras sufridas gentes  llevan sobre sus hombros y al son de las campanas tristes alguna vez y alegres en las Fiestas, rezaremos a una en nuestro templo. Subiremos al Saso y a la Sarda, bajaremos al río y a los huertos. Nos veremos en Liesa, en Castejón de Arbaniés, en Monflorite y Huesca, nos diremos adiós y cada vez que lo digamos, habremos muerto un poco, pero digámonos adiós, que nos hará más dulce y llevadero, ese llegar al Adiós Definitivo.
Por todo eso, os agradezco vuestra despedida y aunque resulte nostálgico, es dulce como es dulce la morriña galáica, la saudade portuguesa y la “crosira” aragonesa, porque si bien es cierto que me voy, “me voy, pero no me voy”, es decir que  aunque me voy, no me marcho.
Más triste está el puente, porque despide de continuo el curso de las aguas y él se queda eternamente.
Siétamo es el puente de esta vida y nosotros el agua y pasaron por él nuestros antepasados amigos y vecinos, pero tenemos suerte de estar en la badina, hasta  que  llegue  la  riada de la muerte. Comamos como pasta el ganado en sus orillas, bebamos como las golondrinas lo hacen con su rasante vuelo, cantaremos igual que canta el grillo y las ranas en verano; nadaremos como las madrillas y los barbos, porque jugaremos como juegan las polletas de agua y las verdes libélulas; trabajemos que es el sino que nos dio el Señor, y entre tragos, comidas, diversiones y trabajos, digámonos adiós.

A la Doctora Salgado, que dirige la Rehabilitación del Hospital Provincial de Huesca


 

Yo conocí a la Doctora Salgado en su Despacho cuando me recibió amablemente para iniciar un curso de rehabilitación, después de una quiebra, que sufrí en mi brazo derecho. Cuando esperaba, leí en un Cartel de Normas a seguir en el Centro, un folio en el que ponía: ”Muere lentamente quien no viaja-quien no lee- quien no escucha música- quien no halla encanto  en sí mismo”. Nada más empezar la lectura de estos versos, miré en la parte baja del folio para conocer quien había sido su autor y quedé encantado al ver que era Pablo Neruda un poético pensador. Al entrar a ser reconocido por usted, ¡doctora!,  tuve la impresión de que iba a ser rehabilitado en mi cuerpo y en mi espíritu, porque, sin darme cuenta, estaba siguiendo la poesía de Neruda :”Muere lentamente –quien se transforma en esclavo del hábito-repitiendo todos los días los mismo senderos- quien no cambia de rutina- no se arriesga a vestir un nuevo color- o no conversa con quien desconoce”. Yo tal vez llevado por la afirmación del poeta, conversé con la doctora, que escuchaba sonriente.

Empezaron el curso de rehabilitación,  para alejar de mi vida ese morir lentamente y al buen sanitario Javier Lera, tal vez movido por ese espíritu poético, le regalé mi libro

“Retablo del Alto Aragón”. Tal vez comentara sobre él con la Doctora, que dijo le gustaba el libro y yo le regalé otro. Tendido en la camilla en la que Javier me ayudaba a renovar mi vida, acudió usted a comunicarme que su buena madre, que según el poeta no muere lentamente, “porque lee”. Le había comunicado que conocía algunos protagonistas del libro “Retablo del Alto Aragón”, y que, tal vez, conversaría con alguno de ellos, en su mundo interior.

Yo quedé encantado de sus breves palabras, acompañadas por su sonrisa, que busca la vida,  y te prometí que le iba a regalar otro libro,  porque el primero su madre lo merece y en este segundo, le explico los motivos de que te dedicara este libro, ya que me admira que una persona como usted, entregue sus conocimientos y su vida en rehabilitar la salud de los hombres y de las mujeres. Este comportamiento me recordó el artículo que aparece en la página cuarenta y tres del libro, en que hablo de un drogata y “al estrechar su mano ya he notado que se acabó la fuerza de su mano  derecha…..   era difícil hablar con él, a pesar del esfuerzo que yo hacía para ser correcto y agradable e incluso lenitivo para el mal que, sin duda le aquejaba”. “Yo le daba la razón a pesar de que a la mía, sinrazones parecían las que a la suya, razones se le hacían”.

¡Doctora Salgado, guardemos el optimismo de la vida, aunque seamos polvo y en él nos hayamos de convertir, porque la vida por algo existe y hay que cuidarla y conservarla el tiempo que podamos!. Usted es vida y a la vida propia y a la de todo el mundo,  la dedicas.        

Las golondrinas

Cuando iba a visitar o a vacunar algún animal doméstico por el Somontano, me fijaba  en las golondrinas, que anidaban en los cubiertos, deba...