sábado, 9 de mayo de 2020

La Luna.-



Ayer, día seis de Mayo, estando contemplando el horizonte y la arboleda del  Parque, observé como desde el cielo,  una Luna redonda, que me pareció que estaba mirando, como buen satélite de nuestra Tierra, su marcha hacia la noche. Me fijé en sus ojos, que da la impresión de que lo miran todo, con su forma redonda y parece que sonríe con unos labios montañeses, dibujados o levantados por sus zonas más o menos creadas por una geografía, lejana de nuestro mundo. Yo observaba la Luna y ella me daba la impresión de que se estaba mirando en mí, pero yo no podía apreciar si me miraba por una curiosidad, humana como la mía o por una capacidad de observación, de lo que se posaba en esos momentos, delante de sus “rocas oculares”. Me causaba su mirada una demanda del satélite, que yo no comprendía si eran unos ojos vivos o era una mirada que hacía pensar a mis preguntas, y yo no sabía si era una mirada real o era una  “tomadura de pelo” por parte de la Luna, que si estaba pensando en los lejanos  seres humanos, que la hacían sonreír o era una “mirada pétrea” indiferente a la humanidad.
Es la identidad de la Luna un misterio, porque los niños les cantan coplas, como: “Ay, Luna, Luna lunera, cascabelera-debajo de la cama tienes la cena-Luna lunera, cascabelera,- cinco pollitos y una ternera- Luna, lunera cascabelera- toma un pedazo, para comerlo” y piensan en ella como si fuera un “abanico inmenso y  rocáceo”. atmosférica, y dice: “La Luna vino a la fragua-con su posición de nardos.-El niño la mira mira.-
Además Federico García Lorca, escribió su Romance de la Luna y hace pensar en su labor al niño que está mirando.- En el aire conmovido-mueve la luna  sus brazos-y enseña, lúbrica y pura,- sus senos de duro estaño.- Huye luna, luna, luna.- Si vinieran los gitanos,-harían con tu corazón- collares y anillos blancos.-NIÑO, DÉJAME QUE BAILE.-CUANDO VENGAN LOS GITANOS, TE ENCONTRARÁN SOBRE EL YUNQUE- CON LOS OJILLOS CERADOS.-El jinete se acercaba- tocando el tambor del llano.-Dentro de la fragua el niño,-tiene los ojos cerrados.-Por el olivar venían,-bronce y sueño, los gitanos.-Las cabezas entornadas- y los ojos entornados.- ¡Cómo canta la zumaya,-ay como canta en el árbol!. Por el cielo va la Luna-con el niño de la mano.- Dentro de la fragua lloran,-dando gritos los gitanos.-El aire la vela, vela.- el aire la está velando.”
A mí, me hace pensar la Luna, en su destino por parte del Señor, pero a los niños la Luna los está cuidando, y estos le cantan coplas, como las que acabo de escribir, y que le dicen: ”Ay, Luna, Luna, lunera cascabelera-debajo de la cama tienes la cena.- Luna lunera, cascabelera, cinco pollitos y una ternera.- Luna, lunera cascabelera, toma un pedazo para comerlo”. Y el niño piensa en ella como si fuera un “abanico inmenso y rosáceo”.
Parece que la luna no tiene vida propia, pero “a los niños la Luna los está cuidando y cantan coplas”.
Pero no se cuida la redonda Luna solamente de que los niños jueguen y se alimenten, sino que la aman y se fijan en ella por las noches, los gitanos, como el gran poeta Federico García Lorca, nos hace conmover nuestros corazones, con su “Romance de la Luna”.   
Pero, ¿qué tiene la Luna? que por la noche nos hace ver en ella unos ojos misteriosos y unas veces nos inspira que nos sonríen y otras nos parece que lloran. Pero son los niños los que cantan ¡Ay Luna, Luna lunera, debajo de la cama tienes la cena!. Y los gitanos que describe García Lorca, se  están mirando, como el niño que espera la muerte “mira, mira, el niño se está mirando”.  “Niño déjame que baile -cuando vengan los gitanos,- te encontrarán junto al yunque-con los ojillos cerrados. Huye luna, luna huye, si vinieran los gitanos.-te encontrarán sobre el yunque-con los ojillos cerrados”. ¡Como el Poeta mezcla la vida del  gitanico  con la muerte, en el yunque andaluz, que golpeaban en sus sonoros martillos!. ¡Cómo aquellos gitanos andaluces, cuando lleguen a su herrería, se encontrarán sobre el yunque, al gitanico, muerto,  con los ojillos cerrados!. Y el poeta exclama: “¡Niño, déjame que baile!.” Pero ¿qué baile sueña  Federico, que habrá iniciado el gitanillo?, tal vez sea el que todos los hombres hemos de emprender de la vida a la muerte. Porque “cuando vengan los gitanos, te encontrarán sobre el yunque- con los ojillos cerrados”.
El Poeta Federico García Lorca, era un gran poeta que admiraba las virtudes de los gitanos y en esta poesía, describía con un gran amor las cualidades que tenían, trabajando en Andalucía el hierro,  pero conservando sus viejas tradiciones y tenía un corazón humano muy sensible, que sentía el dolor del gitanico, muerto en su forja, que hace llorar al lector sentimental y humano.
La Luna hace pensar a los humanos en todos sus pensamientos, cuando la miras no te responde inmediatamente, pero los niños le piden los alimentos que apetecen y parece que si esa Luna, siente en sí misma, un ardiente amor, que les canta en sus corazones “ mira, mira ,debajo de la cama tienes la cena”. Y los gitanos se sentían protegidos por la Luna, porque ellos tienen un amor a esa bella y redonda cabeza con la que se aman, aunque no comprendan, cuando la miran, sus ”mudas palabas”. Los que miran hacia la Luna no comprenden lo que les dice, pero la Luna no los abandona, porque el poder imperial del Sol sobre las mareas, es inferior al de la Luna,  que los mira con un gran amor, como ellos la adoran  amorosamente.
Pero la historia y la geografía nos explican que la Luna  produce  las mareas, que en el mar suben y bajan.  La  cara de la Luna cuando mira hacia el Mar, se entrega hacia ella y a la altura máxima la llaman “pleamar” y cuando disminuye su altura, la llaman “bajamar”. Las mareas se producen por un “desequilibrio  gravitacional”, que hace perder la compensación del agua del Mar a lo largo de todo el Planeta. La Luna no es la que tira del agua hacia arriba, porque si lo hiciese, también aparecerían mareas en las lagunas, en los estanques e incluso en las piscinas. Las tareas que son más efectivas, aparecen en la Luna Nueva, porque en ellas apoya la gravedad del Sol a la de la Luna, que hacen su fuerza en la misma dirección.
El Satélite lunar se encuentra en la Luna Nueva, ayudado por la fuerza del Sol. Influye la Luna en los niños.
El influjo de la Luna en los gitanos, lo demuestra, con el lamento del poeta Federico García Lorca, que horrorizado del encuentro de los gitanos con el cadáver del gitanico, escribió:” Huye luna, luna huye, si vinieran los gitanos, te encontrarán sobre el yunque, con los ojitos cerrados”.   

martes, 5 de mayo de 2020

El Milano Real (Milvus milvus) en Huesca.-


El milano y la picaraza en el cielo de la catedral.



Es una de las aves rapaces diurnas, que tiene sus plumas de un color rojizo y su cola es característica,  como  si  fuera una horquilla muy bien marcada. Debajo de sus alas tiene unas marcas blancas. Vuela por lo alto en la provincia de Huesca y parece un ave de un peso considerable, que no es, porque su plumaje le proporciona un tamaño elegante y  grande, que parece desde el suelo de un gran tamaño cuando su elegante figura, tiene una bella imagen y un escaso peso. Los dos extremos de sus alas están uno del otro, separados por una longitud de 1´70 metros y un peso muy ligero. Su vuelo es armonioso que hace admirar a que lo contemplen con admiración, cuando vuela, acompañado a veces por su pareja, haciendo círculos en el aire. Por la noche se refugia en zonas de arboledas y existen lugares como el pueblo de Binaced, de modo que convierten este pueblo en el que tiene el mayor volumen de población, pasando en Invierno en su monte. Es el pueblo de Binaced, próximo al industrial de Binéfar, de una importante industria de carne de cerdo.    
Dicen que habita en montes bajos, campos y bosques y monta sus nidos en los árboles y vuela sobre los campos buscando roedores y pájaros  e incluso caza en ocasiones aves de corral. Todo el año vive por España y hace sus nidos en alturas superiores a los diez metros, apoyados entre dos ramas, y compone esos nidos con  ramitas,   en  las  que incuba la hembra, en tanto el macho caza por el cielo y alimenta a su hembra. Se alimentan con roedores, insectos, aves de pequeño tamaño, aprovechando las ocasiones de encontrar carroña. Pero es un ave que se ve cazar por el cielo despejado y próximo a sus zonas de retiro. Porque Siétamo y Huesca poseen zonas volanderas por las que son muchos los días que por sus cielos, vigilan con sus hermosos y altos vuelos  algún  ave, que espera cazar. Da algunas veces vueltas por el cielo para vigilar y cazar alguna avecilla, para calmar su apetito. Es una imagen bella y elegante porque sus alas las separa, dando la impresión de volar con tranquilidad y con elegancia. Yo no sé si viene cada día de la gran anidada de su especie en ese lugar próximo a Binéfar o si anida temporalmente en la Sierra de Guara, desde la que se lanza a la llanura para alimentarse con su graciosa caza, que con su agilidad y visión del horizonte, al mismo tiempo que ofrece a los humanos un espectáculo de una enorme elegancia.

Gracias a mi hija Pilar, he podido observar sus vuelos, sus giros y su habilidad para cazar y para no dejarse ofender por las garzas o picarazas, qué  desde el Parque de Huesca, yo he visto lanzarse contra el milano. Por la altura que alcanzan ambas aves en el cielo, a simple vista no se aprecia a que “familia de aves”, pertenece esa más pequeña  que está representando una lucha provocada contra el gran Milano, para que esas garzas lo expulsaran de sus territorios. Yo cuando veía aquella escena de lucha entre el milano y la garza, blanca y negra, no me informaba de la especie a la que pertenecía esa garza o picaraza. Pero mi hija Pilar, que se enamoraba de ver esa lucha entre el Milano y la Picaraza, sacó fotografías de una de sus luchas entre el Milano y la Picaraza, qué con su eficaz máquina fotográfica, me hizo contemplar la figura de la garza o picaraza, que con mis simples ojos, yo no podía distinguir su color. Y en las alturas del cielo, contemplaba la lucha entre la astuta picaraza y el elegante milano, que me sacó de la idea de captura de la más pequeña de las dos aves por el ágil milano. A mí, aquella fue una lección de la naturaleza del riesgo que adoptó la picaraza, enfrentándose con el milano y cuando ya estuvo satisfecha de su lucha con el más grande Milano, dio un giro a su lucha, volando rápida en su vuelo, a presumir por los prados del Parque de Huesca.
Mi hija Pilar no abandonó nunca la idea de representar fotográficamente esa batalla entre un ave de rapiña,es decir un milano y una garza  o picaraza, mucho más pequeña que el grande Milano, al que quería desplazar de su territorio y siguió enfocando su máquina fotográfica a la batalla en el cielo entre una milano y y una garza o picaraza. 
Concentración de milanos en Binaced (Huesca).
No siempre viven los Milanos en Binaced, pero cuando llega el mes de Octubre, porque cuando llega el invierno ,deciden acomodarse en el monte de dicho pueblo. Como es un ave europea, en lugar de cambiar de continente, acuden al monte de Binaced y allí pueden alimentarse con el ganado muerto, que allí depositan en un antiguo muladar. Para facilitar a los visitantes la contemplación de las aves que allí acuden a satisfacer su necesidad de comer, en el antiguo muladar, arrojan restos animales sacrificados en mataderos, donde pueden observarlos desde un edificio que han construido cerca de aquel muladar. Desde ese edificio se observan, no sólo los milanos, sino también buitres y otras aves que van a satisfacer sus o
Estoy muy cerca de los noventa años, que me impiden ir al zoológico pueblo de Binaced, a contemplar a esos milanos tan bellos y tan buscadores de cebo, para constituir un espectáculo de unas aves bellísimas, que hace gozo contemplarlas.

sábado, 2 de mayo de 2020

Amigo de los cisnes en el Parque de Huesca.-



Cuando paso por la Laguna de los cisnes rodeada de bellos árboles, en el Parque de Huesca, al contemplar aquel cisne negro, me emociono como le pasó al hispano- americano Rubén Darío. En la laguna ya queda tan sólo un cisne negro. Parece que se está acabando el “modernismo” en ella. Exclama, ante tal panorama, Rubén Darío: “ y un cisne negro dijo: “ La noche “anuncia el día”. Y un cisne blanco, al verlo, exclamó: ¡la aurora es inmortal!, ¡la aurora es inmortal!”. “Aún guarda la Esperanza de la caja de Pandora”.
Rubén Darío llevaba por sus venas sangre ibérica y sangre de los indios de América y siendo un poeta puro, se acordaba de ambos ambientes, el europeo y el americano y soñaba con alcanzar el “modernismo” con el progreso y exclamaba: ”Juventud divino tesoro, ya te vas para no volver, cuando quiero llorar, no lloro y a veces lloro sin querer”.
Pero no fue sólo el escritor que hablara del “modernismo”, pues escribió del oscense “el Señor Llanas Aguilaniedo, uno de los espíritus  qué  en la nueva generación española, hacen el estadio y la meditación en el “modernismo”, debido a la sociedad”. José María Llanas Aguilaniedo, nació en el año de 1.875 y murió el año de 1.931,  fue  Farmacéutico Militar, escritor, periodista y crítico de la literatura española. Escribió de problemas sociales  y  otros sobre la  época en que vivió. Pero José María se ve envuelto por el “modernismo” y Rubén Darío contempla en José María  el cisne que preside la Laguna del Parque de Huesca, porque vuelve a escribir, que le parece sumamente interesante. Escribió y el cisne negro, oscureció su pluma, atacando su cerebro , que lo dejó abandonado por los bancos de los paseos andaluces.

 Ya, cuando penetraron en su cerebro, las situaciones nerviosas de las dudas de su espíritu, estuvo por Andalucía, abandonado por la sociedad, en la que se encontraba solo. Pero su hermano, Feliciano Llanas, farmacéutico oscense, cuando se enteró de la situación del espíritu de su hermano, el farmacéutico militar, fue a buscarlo a Andalucía, para traerlo a Huesca, para que viviera con su familia en la casa de sus padres. Allí estuvo viviendo varios años. Pero el hombre, inteligente y amante de su prójimo, ordenador de los distintos medicamentos,          Joaquín Santafé, nacido en ibieca, que obraba en la Farmacia el bien, procurando la salud para los enfermos y ancianos. Vivía con su familia en un piso de  Llanas y era un hombre responsable del bien de su  prójimo e  hizo vivir al gran escritor Llanas, acompañado de sus pensamientos, dándole una amistad, acogida con cariño por el sabio y pensador Llanas. Joaquín  Santafé era un hombre sabio, que amaba a los miembros de la humanidad y que vivió haciendo el bien, más de cien años.  
Dice que José María, ”en su juventud surge alguna que otra esperanza, y no es poca la que ha de dar en su cerebro, tan bien surtido y generoso como el del cantar de “ Alma contemporánea”, que escribió el mismo.
“Llanas Aguilaniedo ha entusiasmado a los intelectuales contemporáneos suyos, como al mismo descontentadizo Clarín”.  Pero murió muy pronto y en tanto él vivía en casa de su hermano, el Farmacéutico, parece que su inteligencia pensaba, pero no podía vivir gozando de su propia sabiduría, porque su cerebro, había tenido tantos pensamientos, que le hacían sufrir su cerebro, que había pensado tanto, que ya se le estaba agotando la vida, de tanto pensar.
Llanas  Aguilaniedo fue un hombre estudioso y reflexivo, pero al morir tan joven, España se dejó olvidar sus pensamientos modernistas.
¡Qué ilustre ilusión supuso el “modernismo”! y Rubén Darío, contempla en José María Llanas el cisne, que preside la Laguna del Parque de Huesca, porque vuelve a escribir que le parece sumamente interesante. Ya Calderón en la época brillante de la literatura castellana, esclamó: ¡la vida es sueño!. Y tenía razón Calderón porque analizando la vida de José María Llanas Aguilaniedo y buscando el “modernismo”, se ve que esa vida era un sueño, porque yo  pude comprobar, que aquel “modernismo” de la Laguna del Parque, formada por la belleza de la pareja de cisnes negros, de las tórtolas, de los ánades, de las palomas, de los altos y verdes árboles, con las cañas de bambú de la isleta, en medio de la Laguna, se acababa con la lucha entre las aves de rapiña persiguiendo a los estorninos.
Rubén Darío y José María Llanas Aguilaniedo soñaron, con la “sangre de Hispania, fecunda; sólidas, inéditas razas, - muestren los dones pretéritos, que fueron antaño su triunfo.- vuelva el antiguo entusiasmo; vuelva el espíritu ardiente,-que regará lenguas de fuego en esa epifanía”.  Añade Rubén Darío: “¡inclitas razas ubérrimas; sangre de Hispania fecunda!. Latina especie, verá la gran alba  futura en un trueno de alba gloriosa; millones de labios saludarán la 2espléndida luz, que vendrá del Oriente. Oriente augusto, en  donde  todo  lo cambia y renueva la eternidad de Dios, la actividad infinita!”. ¡Inclitas razas ubérrimas sangre de España fecunda!.
Yo creo que los pensamientos de Rubén Darío, tienen como tema dos fines diferentes, uno el  que busca un porvenir mundial de Hispano-América, sin amparar al racismo, sino a la labor humanitaria  y se da cuenta de la voluntad de José María Llanas, de su amor a las virtudes de los hombres, y su inquietud por las costumbres corrompidas y sin repartir entre el pueblo, las buenas costumbres y la cultura. Sus obras son de una rareza y de una exquisitez, que escribe en el papel, de una gran calidad artística y con una originalidad extraordinaria.
 El señor Santafé era un gran amigo de José María Llanas Aguilaniedo, me contó la aventura de José María Llanas Aguilaniedo, que fue la siguiente: “No me llevó a ese cementerio el romanticismo de principios de siglo…iba sencillamente a estudiar efectos, efectivos y subjetivos, cuya grandiosidad a media  noche  y en las condiciones de ánimo en que me hallaba, calculé sacudiría mi espíritu de una manera nueva e imprevista”. En medio de la noche, “descubrió un sepulcro donde estaba enterrada una joven, representada por una bella estatua, a la que conmovido le dirigió sus palabras,diciéndole:muerta mía, vive!.Vea yo moverse tus ojos, levantarse anheloso tu pecho…agítense tus labios estremecidos por convulsiones de amor. Hermoso ángel dormido ¡háblame!. Estaba el oscense “José maría Llanas  Aguilaniedo trabajando en su cerebro el “modernismo”, la pintura, la criminología, el dcadentismo pero se iluminaba su sensibilidad con los sentimientos del corazón,a causa de la belleza de la bella joven”. En estos momentos de encuentro en el cementerio con una estatua femenina de gran belleza, en su interior percibió Llanas Aguilaniedo, una gran emoción, propia de la “locura cerebral”. Eran instantes de emoción humana ante la muerte de una bella joven, que hace ver como un hombre superinteligente, estaba perdiendo la razón. Efectivamente Joaquín Santafé que alcanzó los cien años de edad, fue un testigo de ello, pero se entendía perfectamente con el sabio y con mente alocada. Conocí  al señor Joaquín, pero de José María Llanas, ya no lo vi jamás en esta vida, pero recuerdo su obra, como su novela Pityusa cuando paso por la laguna oscense del Parque de Huesca.
Cuando paso por dicha laguna, recuerdo también a Rubén Darío, amigo de los cisnes y a José Llanas Aguilaniedo, que a sus cuarenta años perdió la razón, pero quedó unida a Joaquín Santafé.      

martes, 28 de abril de 2020

Aida Corina pintora, que recuerda la vida.


     
                            

En sus cuadros, concreta un encuentro  de  la tierra con el sol que todo lo ilumina, que la hacía estar sonriente siempre, a lo largo de su vida. Y en medio de sus pensamientos y múltiples ideas, representa en un cuadro, la figura de un hombre, amante de la belleza, como era mi padre, que cuando lo miro en el cuadro, que ella pintó, me recuerda la capacidad artística de Aida Corina, para concentrar en el retrato de mi padre, los recuerdos de su esposo. Si, porque en la Fábrica de Harinas de Siétamo, fue su amado esposo, el Jefe del Servicio Nacional del Trigo y yo que entonces iniciaba mi profesión de agricultor, escuchaba sus consejos. Me gustaba captarlos porque su trato era muy humano y parecía que sus pensamientos y su vida eran muy sensibles. El tendría sus pensamientos influidos por un vivir la belleza de ese Mundo, “bañados” por la visión artística del de su esposa, que amaba todos los paisajes del Mundo, todas las Plazas como la de Graus, de una belleza que guarda a través de los años. Aquellos paisajes que resucitaban la belleza de lo quea ella contemplaba cada día en el Mundo, pintado en una acuarela, como aquella que se contempló el año de 2.011 en el Centro Cultural de Ibercaja, que muestra una “pincelada de su vida”, y en ese cuadro lo preside con su misteriosa y poética presencia, la Luna, que vuela por los cielos, como sus pinturas, se exhiben en los pisos de sus admiradores. Yo soy uno de ellos, que en mi casa de Siétamo, colgué el retrato de mi padre, pintado por Aida Corina y en Huesca capital,  en el piso, donde se contemplan los jardines del Parque, mi esposa hizo contemplar la belleza de las flores, en un cuadro en el que presenta un ramo de flores, que alegran y me llevan a contemplar la belleza de la Naturaleza, que representa la misma que exhiben los jardines del Parque.


Y, después de años de crear pinturas que embellecen el ambiente de los pisos de los ciudadanos, con sus muchos años de vida y de contemplación de la belleza del a Naturaleza, yo cuando regresaba al piso, me encontraba en el Parque a la Pintora acompañada por un señor, que era un Médico, casado con una hija suya, sentados en un banco, debajo de una plataforma de techo artificial, con plantas florales que subían a la parte alta de ese refugio, levantado en el Jardín del Parque.
 Yo no le pregunté el por qué de sentarse como una admiradora de la belleza, para mirar  como  pasaba  el tiempo por el Parque, donde se sentía feliz  y si no era ya objeto de ser recordado por sus pinceles, descansando acompañada por la bondad de su yerno.  Es que estaba contemplando la belleza de aquellos jardines, que la habían hecho feliz, durante toda su vida y ahora con los  largos años que ya había vivido, observaba la realidad de muchos cuadros reales que ella pintó en años pasados.  Yo, que pasaba por el lugar en que ella descansaba, cuando paseaba por el Parque, saludaba a Aida Corina y a su acompañante y recuerdo haberle entregado, en alguna ocasión, escritos que me pasaban por la cabeza y quería compensarle, de los varios y bellísimos cuadros, que yo le agradecía me hubiera proporcionado. A ella le compensaban más las miradas al paisaje que había realizado ,unos para mí y otros para mis hijos, y sonriente me agradecía. El retrato de mi padre, lo tengo colgado en el salón de Casa Almudévar de Siétamo y la horrible Peste que ha invadido el Mundo, me ha prohibido acudir a buscar el cuadro de mi padre, pintado por Aida Corina.
Es un disgusto insuperable el que te hayas ido al otro Mundo, pero tu marido y tú os habéis unido en una continuidad de la belleza Cósmica.
A mí tu obra pictórica me consuela mirando el retrato de mi padre y tu recuerdo sentada bajo los rayos del Sol, en que contemplabas el parque lleno de obras divinas, que tú habías pintado, de las bellezas de los jardines del Mundo. 

lunes, 27 de abril de 2020

Funes en la Calle Pedro IV de Huesca.

Iglesia de la Malena o la Magdalena.
Miguel tenía ochenta y siete años y vivió al lado del Bar Funes.  Palacín, fue el dueño de tal Bar  Funes, que se encontraba casi por la mitad de la Calle de Pedro IV. A dicho Bar acudían clientes que iban a visitar a las hermosas mujeres, que ofrecían mediante el pago de ciertas cantidades de dinero, la belleza de sus cuerpos. Miguel que era amigo mío, con una notable diferencia de años, que me hacían respetarle y dedicarme a escuchar sus testimonios de la vida en ese lugar. 
La calle de Pedro IV fue, ya hace muchos años, una calle alegre. Se accedía a ella subiendo por la Plaza de Lizana y al acabar dicha Plaza, por su lado izquierdo, se comenzaba un largo recorrido, que acababa por debajo del antiguo Palacio, hoy Museo Provincial de la ciudad de Huesca y   hace  muchos  años  era Instituto de Bachillerato de la Provincia de Huesca, donde estudió mi tío José María, hermano de mi  padre. Hoy cuando se visita dicho Museo, se encuentra el sótano, dotado de arcos medievales, donde se cortaron las cabezas de los nobles de Aragón, por orden del Rey Ramiro el Monje, que parece que fue despreciado por varios nobles, cuando fue llamado para ser Rey de Aragón a un Convento francés. Por debajo de su recorrido se encontraba la Muralla de la Ciudad de Huesca y por arriba se alza la Catedral y diversas calles y  callejones,  que   van  descendiendo  su  nivel,  hasta  que  se  encuentran  con la citada Muralla, a través de la Calle de Pedro IV.  
Arrancaba la Calle de Pedro IV, como he dicho de la Plaza de Lizana, por la que era necesario pasar, para bajar desde la citada Calle de Pedro IV al Coso Alto. A el Bar que está asentado en dicha Plaza y hoy llega hasta el Coso Alto,  iban  diariamente  mi tío José María que se juntaba con un señor, que fue varios años matarife en el Matadero de Huesca, con el apodo, soportado con gran orgullo,  de El Jetudo. Era un hombre que se sentía orgulloso de su persona y cuando hablaba, lo hacía con una dignidad, que le hacía sentirse orgulloso de sí mismo. Con frecuencia se juntaba con mi futuro compañero Veterinario, él digno señor Veterinario, que murió más tarde de Titular del pueblo de Murillo de Gállego, con el que me unió siempre una gran amistad. Como con otros conocidos oscenses, personas llenas de dignidad, que cuando bajaban las mujeres, que residían en diversas “casas públicas” de la Calle de Pedro IV y que pasaban caminando, por la Plaza de LIzana a cruzar el Coso Alto, para llegar pasando por Barrio Nuevo, al Instituto de Higiene. Los hombres que estaban en el Bar de la Plaza de Lizana, salían al pórtico del Bar-Restaurante, atraídos por el sexo y la belleza de esas “mujeres públicas”, para contemplar su belleza y el atractivo aspecto de esas mujeres. Los compañeros del “Jetudo”, contemplaban su belleza atractiva, pero no decían nada, porque el viejo matarife, les gritaba, cuando pasaban delante de la puerta del Bar y sonreían con paciencia, como sintiéndose culpables de la situación “despectiva” del “Jetudo” por la falta de dignidad “que la vida proporcionaba a esas mujeres, dignas de  respeto,  a pesar  de dedicarse a una vida pública, obligadas por la miseria económica de la vida, que tenían que soportar”.
¡Qué humillación tenían que pasar aquellas buenas mujeres, en su “procesión” desde sus casas o ¨templos del placer” hasta el Instituto de Higiene, al lado del Parque, para recibir una “vacunación sanitaria” de sus  cuerpos!.
Pero esas mujeres, que vendían su amor a los hombres que subían a la calle de Pedro IV, además, celebraban en sus casas de amor, festivales alegres, cuyos  cantos  festivos  oímos en la calle, cuando veníamos unos Congregantes Marianos por ella desde el Convento de San Miguel, al lado del río Isuela. Aquellas mujeres públicas, tenían la costumbre de crear recreos de cantos de amor, para que cuando pasasen los “hombres machos” por la calle, se conmovieran por esos cantos y acompañados de música, atraerlos a sus “casas donde tanto se amaba”. Aquel día en que varios muchachos volvíamos de la Iglesia de San Miguel, presididos por un jesuita portugués, al pasar por delante de una “casa pública”, nos quedamos admirados por el agradable sonido, procedente de unas botellas, colocadas colgando de unos hierros y unas más o menos cargadas de agua, según la nota que tenían que emitir. Una meretriz dotada de dos palos golpeaba con ellos aquellas botellas, que sonaban divinamente, interpretando la música que se repartía por el ambiente, por toda la calle. El resto de mujeres que tenían un sentido artístico, cantaban del amor, que había de enamorar aquellos corazones.
 El Padre Jesuita buscaba en aquel paseo la pureza de espíritu de aquellos jóvenes, entre los que yo me encontraba, pero la “carne enemiga de las almas”, se ofrecía a esos jóvenes y el Padre Jesuita, siguió con su rostro sonriente y rodeado por los niños que iban con él de excursión y se puso a rezar un Ave-María, por la pureza de sus discípulos y por una nueva vida para las que hacían sonar el instrumento musical, arreglado por sonoras botellas de cristal, con cantidades diferentes de agua en su interior, para que sonasen las diversas notas de la escala musical.
Tengo recuerdos de la virtud y del pecado, desde el gran templo de San Miguel, ya al lado del mismo río  Isuela, que ya hace muchos años que pasaron los tiros de la Guerra de 1936. En ese templo se unían las “pecadoras con las monjas y con los niños”, pues aquellas, que “trabajaban el pecado en calle Pedro IV deseaban abandonar su vida  pecaminosa,  las monjas rezaban para que las vecinas que iban a refugiar sus cuerpos y sus almas a la bendición del Arcángel San Miguel, en adelante pensaran sólo en su espíritu y los niños seres inocentes, espero que siguieran siéndolo  toda su vida”. Entonces, igual que ahora, por la vida corrían el Bien y el Mal y aunque ahora han, al parecer, desaparecido, siguen ambas conductas, que no desaparecen. Pero las Monjas, en los claustros de San Miguel Arcángel, se apoyan en él y siguen procurando que las personas que seguían la  conducta  diabólica, sigan el ejemplo de San Miguel y rechacen la conducta dirigida por el diablo. El Convento de San Miguel, sufrió los destrozos de la Guerra Civil y se valieron de su amor al Señor, para sufrir esos destrozos materiales y aguantar la penitencia, que les hizo pasar hambre, frío y otros dolores aumentaron la penitencia, en favor de otras, que encontraron más pronto el bienestar. Pero de la misma forma que las “mujeres que vendían el placer con la música que hacían sonar en la Calle de Pedro IV”, Las Monjas no dejaron ni un día de  Guerra  ni  de  Paz,  de cantar los Salmos  Bíblicos, por medio de cuyos sonidos  solemnes,  pero con la  música  de  las  botellas, colocadas por las mujeres públicas,  sonreían al Señor y animaba a sus jóvenes seguidores a seguirle con alegría, escuchando los salmos que hacían sonar las Monjas del Convento de San Miguel.   
Pero no fue sólo aquella música humana, la que sonó en la Calle de Pedro IV, sino que en ella se veían unas ruinas de una iglesia, que los vecinos de su barrio, lucharon por dignificarla. Así lo hicieron y un día que pasé a su lado escuché la música religiosa, que me llenó el corazón de alegría. Entré dentro de las ruinas mejoradas de ese templo y escuché “música celestial” que producía en mis oídos un amor al Señor. Observando los numerosos oyentes de aquella música, vi multitud de amigos, entre los que se  encontraban  Don  Julio  Sopena  en compañía de su esposa, que cantaba las glorias del cielo y otros oscenses conocidos , que unas veces cantaban y otras escuchaban.
Saliendo del Convento de Monjas de San Miguel y cruzando  la  carretera  que rodea a la antigua ciudad de Huesa, asentada sobre una zona montañosa, a la izquierda se alzan casas más modernas y a la derecha se encuentra una escuela infantil, atendida por las monjas de Santa Ana. Un poco más arriba, están los restos de una iglesia, que ha sido en parte reparada y en la se celebraba un acto litúrgico, al que asistía Julio Sopena, cuya esposa,  hija del Señor Porta de Abiego, cantaba la Liturgia Católica. En aquellos restos de iglesia, olvidados hasta entonces por los cristianos de Huesca, reinaba un ambiente litúrgico, donde los fieles oscenses, recordaban el catolicismo, que parecía ya pasado y se escuchaban los cantos litúrgicos, que ya dejaron de escucharse hacía cientos de años. 
 Una calle une la prolongación del Coso Alto, frente a los salesianos, con la Calle de Pedro IV, a la que se sube por medio de unas escaleras. Allí había un Lavadero Público en que se han construido casas nuevas y detrás de ellas asomándose a los recreos Salesianos, están los estanques de piedra, en que acudían las lavanderas a lavar la ropa. Cuando por habernos expulsado del número 61, del Coso Alto, hoy de Santa Ana, nos fuimos a Siétamo, yo acudía a ese Lavadero con la ropa familiar que usábamos en Siétamo, para que la lavara una buena señora. Esto duró poco tiempo, pero yo no puedo olvidar esos recuerdos.  No puedo olvidarlos porque cuando voy por delante   del patio de recreo del Colegio de los Salesianos, me miro las escaleras por las que se sube a la Calle de Pedro IV  y  veo las reliquias del Lavadero, y tengo que recordar, como iba a dicho Lavadero, para empezar una vida distinta.
 Aquella Calle de Pedro IV, era vivida por discípulos de Cristo, a cuyos restos de iglesia todavía se veneran y por los seguidores de la “carne”, que acudían a desahogar sus cuerpos con aquellas buenas y pobres mujeres. Por esa calle se veían los hombres, paisanos, militares, solteros, casados y viudos, que entraban en el Bar y muchas veces acababan su visita en las casas de mujeres.
En esa calle se vivía pensando en las almas y en los cuerpos. Por un lado, en tiempos pasados, se escuchaban la Salve y el Ave María, en la que fue bella  iglesia  del  Barrio y se oían también cantar los cánticos que recordaban los placeres carnales, en aquellos instrumentos musicales, que con botellas, hacían sonar aquellas mujeres, que no podían comer, sino se entregaban a satisfacer el placer a aquellos hombres, que tenían necesidad de obtener el amor.
Me contaron que dos niños, llenos de curiosidad, y que vivían en aquel pasaje, donde la libinosidad,   gozaba  de la libertad, pero que no habían sido educados en el amor puro ni en el amor buscado.
Por la falta de formación, tenían curiosidad de enterarse por sí mismos de la vida de aquellas a las que sus madres, llamaban “malas mujeres” y de aquellos hombres libidinosos y se decidieron a entrar en una de esas casas, a las que algunos llamaban de prostitución. En un momento de descuido de la vigilancia de las dueñas de la casa, penetraron en ella y se ocultaron debajo de una de las camas de prostitución.
Tuvieron que pasar muchos ratos  malos,  escuchando  ¡los  ayes ¡  y los suspiros de la pareja que se acostó sobre ellos, y al cabo de cierto tiempo, cuando la pareja aparentemente feliz, se marchó, los dos muchachos escaparon de aquel rato tan deseado por la pareja, que se acostó encima y tan aborrecido por los dos muchachos, que recibieron una lección de moral, que les hizo aborrecer una experiencia tan sin sentido.                        

domingo, 26 de abril de 2020

El Doctor Don Antonio Lacleta


Ha recibido este conocido y querido doctor, la Medalla al Mérito Profesional de la Real Academia de Medicina de Zaragoza. Y los ciudadanos que hemos contemplado su vida, como él mismo ha contemplado la nuestra, en periodos de salud y de enfermedad, nos hemos encontrado con una satisfacción, en nuestros corazones. Porque hemos estado pendientes de nuestra salud, a través de su fonendoscopio, aparato explorador de nuestra respiración y a través de sus manos, de nuestra circulación sanguínea y, dentro de su actividad vital, en la Medicina, en la política y muchas otras actividades, él demostraba un interés enorme por nuestros cuerpos y por qué no decirlo, en nuestra sicología, en nuestras actividades, en nuestra vida. Porque a “Lacleta”, como lo llamaba la gente, lo encontrabas, lo mismo en algún acto religioso, ya dedicado al Santo Cristo de los Milagros o al Patrono de Huesca, San Lorenzo, como podías encontrarlo en actos políticos en el Ayuntamiento o en cualquier acto humano, que a veces no puedes olvidar. Por ejemplo, cuando murió mi padre en la ciudad de Huesca, en medio de la tensión dolorosa del momento, llamé a Don Antonio Lacleta, que a los pocos instantes, apareció con su porte tranquilo y sereno, y en pocos minutos, hizo que el cuerpo de mi padre, se encontrara en Siétamo. Y ahora, yo, te encuentro en el ambiente amplio, donde se respira a café, sentado en un corro de sillones, donde te reúnes cada día, con varios amigos, ya jubilados de las actividades de sus vidas, como tú,  de tus múltiples actividades médicas, políticas, urbanísticas, de preocupación por el pasar de los desgraciados, por las festivas en que en cierta ocasión, en que estabas bailando con María Antonia Vázquez, esposa de José Antonio Llanas Almudévar, tu enamorada esposa Luz, os separó. Tu esposa ha sido verdaderamente la luz de tu vida y entre ambos habéis traído a la vida, otros hombres que os imitan e vuestras cualidades. Y allí estabas, sentado en el sillón hotelero, con tus noventa años, encima de tu cerebro y en el interior de tu anatomía. Esos noventa años no le pesan, si no todo el amor que ha tenido a los que conoció en su paso por esta vida. Ese interés  humano no lo debe a sus noventa años,  que no le pesan, si no a su pasado, ya que siempre se ha interesado por los que sufren algún dolor en sus cuerpos, pues siendo Doctor en Medicina, se ha interesado por el destino del hombre, pero no sólo del físico,  sino de su psicología, ya que llegó a ser Alcalde de la ciudad de Huesca y quedó relacionado con todos los seres humanos de esta ciudad. Al pasar por el Hotel, sentí una larga ausencia de su personalidad, porque siempre que tuve una conversación con él, me llenaba de satisfacción su amabilidad, su rectitud y sobre todo el amor que ha tenido a lo largo de su vida con  todos los que se cruzaron con él, en el camino.A pesar de su avanzada edad, está en el sillón del Café, como un rey en su trono y domina la conversación entre todos sus compañeros, que cada día acuden a escucharle. A veces, calla y agacha la mirada, pasándose una mano por el rostro; parece ser una mano fuerte, una varita mágica, que se pasa por delante de sus ojos, iluminado su cerebro. Es un aragonés puro,  pues con su apellido no puede confundirse con un individuo de lejana raza, pues su apellido de La –Cleta, en las lenguas pirenáicas, quiere decir puerta y valla, que rodean un espacio, en el que se cuidan reses de ganado. Es un apellido simbólico porque en su vida ha cuidado siempre el ganado con espíritu,  de sus compañeros en la vida. He comentado su trabajo y sus festivales en su paso por la vida, pero nunca le he oído quejarse del accidente mortal de un hijo suyo, que lo está esperando, allá arriba, en la Gloria. 

De los Altos Pirineos, me bajé a la tierra llana – (De ros Altos Perineos m’én baixé en ta tierra plana).




El Romance de la Marichuana, a pesar de que la fabla aragonesa, casi desapareció del Sur de Aragón, tiene una historia tradicional en los Monegros y en el Sur de los mismos, en la provincia de Zaragoza. En los Monegros, lo hizo popular “el cantor de la gaita”, que fue hijo y nieto de gaiteros, Simeón Serrate (1.913- 2.011), que vivían en Castejón de Monegros. Fue hijo y nieto de gaiteros, mayoral y cantor de canciones despertadoras, romances y pasacalles. Al romance de Marichuana se le conoce con el nombre de “el romance  del Montañés”, porque Simeón era pastor y lo aprendió del “tío Puyuelo”,que era un pastor de su familia. Se daba en aquellos sencillos músicos un intercambio de cantabajos, músicas y cuentos entre los pastores, que desde la Montaña bajaban todos los inviernos con sus ganados a los pastos de los Monegros, Algunos acababan quedándose a vivir en la Tierra Baja. Hasta mis parientes de Bandaliés, tenían buenos pastos para el invierno, en las orillas del Ebro.
Esta tradición oral se conserva cantando en lengua aragonesa y se oyen combinaciones de voz y coro y gaita en Castejón de Monegros. También se escucha a veces como alguien canta el Romance de Marichuana.
Pero no sólo he oído cantar este romance de Marichuana en los Monegros, sino qué en todo Aragón, se han escuchado cantados por sus vecinos, romances de Marichuana. Yo escuché cantar en Siétamo a mi padre, que nació en 1.885 y estudió primeramente en el  Colegio del Coso Alto, número de 38, en que aparece mi padre acompañado por treinta y siete compañeros, guapos y elegantes, de los que al único que conozco es a Manuel Almudévar Casaus. Mi padre tenía una guitarra y acompañaba los cantos de Los Altos Perineos, cuando le gustaba, lanzarlos al aire.
El lugar en que aparece el grupo escolar fotográfico, parece ser  un enorme jardín, poco más o menos por  detrás de la casa de Pié, fundador del cine Olimpia, que sigue por Casa de Mingarro, lugares donde en tiempos pasados se asentaban los jardines del sabio Lastanosa. Aquel Palacio estaba lleno de Historia y de Arte de tiempos pasados y poseía además el  Castillo, que fue del gran ganadero Madurga.
MMi padre era sobrino de la Señora de Carderera y en su lujoso Palacio estaba alojado por su tía, qué con sus ropas lujosas, le daba para merendar a mi padre una tajada de pan con una porción de chocolate. Yo estuve muchos años después de la acogida a mi persona en Casa Carderera, a visitar a la tía que pasaba el verano en Huesca. Era una señora vestida con ropajes lujosos y de una longitud de sus faldas hasta el suelo, que recibía a mi tía Luisa acompañada por un niño que después de la Guerra Civil, entraba en Casa de Carderera, con su tía  a visitar a la Gran Dama, mi tía la Señora de Carderera. Yo no hablaba ni una palabra delante de  mí lujosa  tía Luisa, porque era la más espléndida  en el reparto de meriendas a sus sobrinos. En la Torre de Casaus vivió con su hermano José María y allí nos daba de merendar alrededor de la piscina.
 MI  padre iba a una escuela privada, que debía estar por esa parte del Coso Alto, donde ahora se eleva la casa de Pié, que por la entrada a los vehículos se accedía al Parque Municipal. Yo no puedo recordar ese Colegio del que sólo me queda una fotografía de los años de 1.900, en la que están fotografiados unos treinta y ocho muchachos, presididos por un elegante profesor. Esa foto representa al  profesor y a los alumnos de esa Escuela o Colegio de pago, pero al único que conozco es a mi padre Manuel Almudévar Casaus. Me gustaría conocer por su nombre a todos ellos, pero estoy tan sólo yo mismo, como mi padre en esa fotografía. Esta Escuela o Colegio estaba algo más abajo que el Palacio o Casa de los Carderera, donde  estaba  acogido mi padre.
 Aquel ambiente le resultaba un tanto frío y por esa circunstancia, el Curso siguiente lo hizo en Jaca, donde tenía sus parientes de la familia Ripa, uno casado con una Casaus, hermana de  su madre que era nacida en el pueblo de Botaya, al lado del Monasterio de San Juan de la Peña.
Pero mi padre jamás perdió la Fabla Aragonesa, que como he dicho se hablaba hasta Zaragoza y durante la Guerra Civil en Jaca, recordó su Fabla. Al volver a Huesca, cuando la Guerra Civil ya se estaba acabando, nos escribió a su esposa Victoria y a sus seis hijos e hijas un romance al Nacimiento de Jesús  en nuestra  hermosa lengua aragonesa. Ya existía una tradición de los Villancicos aragoneses, cuya letra encanta a los niños. Algunos piensan que este villancico procede de Holanda, pero viene de la estrella Olanda, a la que siguieron los Reyes Magos hasta el Portal de Belén. Es interesante el libro “¡Danzas de Jaca!, que cuenta la Historia de los dances de Jaca, escrito por Manuel Turón y Fernández.
Mi padre Manuel Almudévar Casaus era un enamorado de los escritos en aragonés, que nos leyó en la cena familiar de Navidad  la ilustre locutora Joséfina Lanuza, que cada año nos  pronuncia  este relato Navideño popular en la iglesia de San Miguel de Huesca.
Con estos recuerdos de la música que tanto escuchó en Jaca y en Sur de la Provincia, la noche Buena del año 1.941, nos pronunció el Cuento de Navidad que el mismo había escrito, en 1.941 y que ese año nos leyó en la Cena de Noche Buena, que fue un canto recordando el Romance de Marichuana, en Fabla Aragonesa.
Mi padre, entusiasta de la Lengua Aragonesa, aquella Noche Buena, antes de comenzar la cena y en presencia de su amada esposa, de sus seis hijos e hijas y de doña Agustina, madre de la nuestra, llamada Victoria nos pronunció su relato de la Natividad de Jesús. Comenzó diciendo: “Los pastores del abuelo, narraban bellas leyendas, y hoy Noche de Navidad, os referiré una de ellas. Era por derecho y costumbre, el sitio del Mayoral, un puesto junto a la lumbre, a la entrada del hogar. Y desde allí, con decires de cadencias ancestrales nos narraba efemérides y cuentos de Navidades.
Quiero emplear el lenguaje que el Mayoral empleaba, en recuerdo y homenaje a la tradición pasada. Dejemos pues que se oiga, en esta noche su voz, para narrar las leyendas que en otros tiempos narró……….Un angélico de Dios- Con os güellos como soles,-Les avisó a ros pastores,-Qu’abía puos alredoles:-Y ascape fueron llegando-Repatanes y mairales,-Craberizos, vaciveros,- Yeguas,erizos y duleros,-Boyateros y zagales- Mocetas d´ixas que cudian-Os pavetes y os verracos-Y mientras filan estambre,-Apagientan os rezagos._Todos veneban contentos-Y todos trayeban algo,-Pa ofrecelené a Jesús- Y a o mesmo tiempo adoralo.- Trayeban figos de Fraga,-Orejones d’Estadilla- Y pansas d´ixas qu´escaldan-En Lascellas y Velillas,_Vino de Castilsabás- Y corderetes d’Albero-Billotas de Banastás-Y conejos de Pebredo-Tortas d’aceite d`Ayerbe- Turrón guirlache de Jaca,-Castañas de mazapán-D’a zucrería Lasala.- Tostadas de Berbegal- y pan moreno d’Angüés.Pedos d’as monjas de Casbas,-Juguetes de Bandaliés,´- Entre gente tan humilde-Tan humilde como güena,-Quiso o Redentor do Mundo-Presonase aquí , en a tierra-Era pa danos ejemplo- Que toda ra vida dio-D´humildad y de pacencia,-De mansedumbre y amor…………Y aquí remata o relato- Venida del HOMBRE-DIOS.”

Las golondrinas

Cuando iba a visitar o a vacunar algún animal doméstico por el Somontano, me fijaba  en las golondrinas, que anidaban en los cubiertos, deba...