sábado, 11 de agosto de 2012

Misa aragonesa (CLAROSCUROS)



Los israelitas danzaban ante el Arca de la Alianza.Yo he visto bailar a los vascos ante el Santísimo y precisamente un baile que parece representar el triunfo del Bien sobre el Mal. En la apoteosis final, el dantzari que representaba el Bien, era izado sobre una plataforma tejida por las espadas; de repente éstas eran destejidas y el Bien caía sobre el que hacía de malo.De esto hace ya más de cuarenta o cincuenta años.Pero hace  sólo tres años vi, para San Lorenzo este mismo baile, interpretado por los danzantes de Sariñena y en el escenario de la Plaza de la Catedral.El bueno , en este caso ,iba vestido de ángel, y yo supongo que representaría al arcángel San Miguel.Los de Sariñena jamás fueron al Pais Vasco a copiar tal dance; el origen es común, pero nuestros paisanos le dieron un tinte cristiano al convertir en arcángel al representante del Bien. La contemplación de este espectáculo me puso la sangre en ebullición, me llenó de orgullo aragonés y me puso la carne de gallina. Yo he ido encontrando mi identidad aragonesa en estas manifestaciones del pueblo sencillo,que las ha conservado contra todas las corrientes que han llegado de fuera y para nuestra ignominia,a veces fomentadas desde dentro. Por eso pido la revitalización de todos los dances antiguos y de todo los roamnces y pastoradas en fabla.¡Maestros aragoneses, que enseñáis en vuestra tierra, que no quede ningún niño sin conocer los romanes en fabla de la Marichuana y de Sariñena, ni las pastoradas de Capella y de Torres del Obispo!. No tengáis vergüenza de cultivar la fabala,cuando los vecinos nos pondrían con sumo placer(no lo ocultan), ikastolas. Si ellos tienen ezpatadanzaris,nosotros tenemos ezpatadanzaires.Espata es también palabra aragoneas,como se puede comprobar en la toponimia.Como también se encuentran múltiples palabras vasco-ibericas, como Xavierre, Isarre,Barasona, Ansó, Echo,etc.,etc.
Hoy en la Residencia de Ancianos he asistido a la misa aragonesa,Eso de baturra no me gusta,me suena a bato,baturrismo,fenómeno que ha pretendido hacer del aragonés un payaso rústico.Y me ha ocurrido lo que me pasó con los danzantes de Sariñena,pero en este caso añadiendo lágrimas. Sí, lágrimas de ancianos,de monjas y las mías propias.¡Qué dignidad y qué emoción le proporcionan a la misa, las jotas!.No en vano la jota ha sido oración del pueblo y canción protesta, antes de que ésta se pusiera de moda.Recuerden aquella que decía: “O Rosario de por o maitín-Ye pa os probes,que no en tienen pan-Porque os ricos yacen en a cama-Rascándose a tripa de fartos qu’están”.
Los ancianos tenían los rostros transfigurados y parecían jóvenes,como dando a entender la alegría que les producía el reconocimiento a nivel eclesial de su identidad aragonesa.
El señor obispo,navarro, y por tanto tan próximo a nosotros en todos los órdenes,rflejaba satisfacción.Las ancianas me dejaron preocupado ,pues sus caras parecían manifestar una protesta por haber recibido esta satisfacción, tarde.Los jóvenes y las niñas marcaban,con su cuerpo el ritmo de la jota.Estaban participando en la ceremonia no sólo en alma,sino también en cuerpo.
Al fin vino la danza ante el altar y como un nuevo pueblo de Israel,ante el Arca,el pueblo aragonés danzó con un amor infinito,con un respeto imponente.Y cuando lo hicieron los niños,los ancianos ,por fin,reían y lloraban,porque llevaban el ritmo de la jota.Bautista estaba satisfecho,todos gozaban y a “yo se me rechiraba a sangre”.
A esta misa le faltó alguna canción y alguna lectura en fabla, como se ha hecho en varios lugares y como ya hace siglos,se conserva un cuadro en fabla, en la “Virgen del Viñero”.
El cura Don Demetrio no estaba conforme del todo. Es que en 1980, ya tenía más de noventa años y tal vez le llegara la misa aragonesa, demasiado tarde.

El aragonés, existe(CLAROSCUROS)

Veremundo Mendez Coarasa
El señor Alvar dice que la lengua aragonesa no existe. Me dice la Francheta, que habla aragonés siempre que encuentra un interlocutor que lo comprenda:¡Oye!, ¿eso es dogma de fe?. Zagala, le contesto, no hagas caso pues para el Ayatollá tu cuerpo es un pecado y para mí es la armonía sobre dos piernas y tan templo del Espíritu Santo eres tú,  como el Nuncio de S.S. Se pone colorada y me dice: ¿por qué hay hombres que quieren hacer ver negro lo que es blanco?. ¡Ay,chiqueta, es blanco como la luz el sonido de tu fabla ribagorzana, pero hay quien, como a un cadáver viste la fabla de negro para enterrarla.
Cuando en el Colegio no nos dejaban fumar.en la puerta del despacho del director se percibía un agradable aroma a tabaco habano. Yo le preguntaba al educador por qué no podíamos los muchachos fumar algún penínsular,cuando el padre superios fumaba habanos. Me preguntó el profesor , con muy mala índole,que el Padre Superior no fumaba.Aquel fue uno de los primeros desengaños.Luego me he dado cuenta de que en aquellos tiempos el jefe no fumaba,el jefe no pecaba,el jefe no se equivocaba nunca,el jefe tenía la ciencia infusa y el jefe no dimitía jamás.
El director fumaba, pero según la autoridad la fabla aragonesa no fumaba; la fabla aragonesa la hablas tú, Francheta,pero según la autoridad, la fabla aragonesa no existe. Existía el tabaco, pero sólopodían aspirar su aroma los selectos. La fabla aragonesa existe,pero sólo pueden usarla los intelectuales,para hacer elevadas investigaciones para dar brillo u esplendor a la lengua del imperio. Tu cuerpo es el de un ser humano y merece un respeto imponente, pero había “sabios bárbaros”, que hacían la vivisección de cuerpos humanos.
La lengua española, para mí, no es la lengua del Imperio, sino de la convivencia de todos los españoles y de todos los hispanoparlantes.Me descubro cuando oigo habalr a un campesino castellano( no a un patán, como dicen algunos) y sería capaz de ponerme de rodillas cuando leo a Crvantes. De la misma forma,Francheta, “me fa un goyo sinfinible de sentí-te charrar a tú” y entro en un mundo maravilloso cuando leo a Veremundo Méndez Coarasa o a Luzía Dueso.
Todos sabemos que en España, además del castellano, existen otras lenguas españolas, pero es lamentable que al alto Aragón, tan expoliado, se le nieguen hasta las evidencias. Y lo peor es que niegan la realidad de la fabla aragonesa hasta algunos aragoneses, que saben que existe  porque la han estudiado y la han hablado. Lo que pasa es que no quieren que exista. Que lo digan claro, como y digo con todas mis fuerzas que existe y que es preciso estudiarla y cultivarla. No se trata de imponérsela a los de Daroca, pero en el Alto Aragón, existen muchos jóvenes que aman la fabla aragonesa, que la estudian y que quieren darle esplendor. Están en su derecho, según la Constitución, se sienten obligados a trabajar y no se apean de sus derechos y obligaciones en relación con la fabla, como yo no me apeé de mi derecho a fumar. Y si tenía ocasión, un habano. Ese derecho a fumar o a no fumar, me ha impulsado a apearme del habano, de la pipa y de los cigarrillos. El hecho de haber fumado no me autoriza a decir que no lo he hecho. Los que han conocido la fabla, no tienen derecho a decir que no existe.

Luces y lucetas (CLAROSCUROS)


¡Hágase la luz!, y la luz se hizo. Se encendió la luz a nivel cósmico y a velocidades de trescientos mil kilómetros por segundo aún dicen que va viajando y viajando, y no acaba de llegar a todas partes. Entonces creo que estamos aún en plena creación, pues si para Dios no hay pasado ni futuro, si todo está presente, es de esperar que nos llegue más luz. Tal vez no estuviese tan descaminado el filósofo,  cuando en su lecho de muerte gritaba: ¡luz, más luz!. ¿Hay poca luz y por eso mi cerebro no ve?. ¿O es mi cerebro tan pobre que queda deslumbrado y no ve?. Ojalá tuviera en mi sesera los ojos que tenía en la cara el viejo pescador de Hemingway. Dice el escritor en su novela  “El viejo y el mar” que su protagonista podía mirar  el sol sin que se quemaran sus ojos. Mucha gente sufre quemaduras en sus ojos al mirar  sin lentes un eclipse. El escritor atribuía esa fortaleza ocular a la vitamina A, que asimilaba el pescador comiendo hígados de los peces. Esta anécdota me recuerda que Tobías recobró la vista, poniéndose en el ojo el hígado de un pez. Para soportar la luz solar y fortalecer mis ojos, puedo tomar aceite de hígado de bacalao. Pero ¿ cómo fortaleceré los ojos de mi mente?. Escucho música y por mi cerebro viajan nubes luminosas, ya bailarinas, ya solemnes, pero nunca se definen y concretan.

Como no alcanzo a ver la luz que deseo, procuro ver las múltiples luces que puedo alcanzar con mi vista. Me gustan las bombillas de colores, o las blancas que se cubren con papel de celofán y me place colgarlas en los pinos y en los enebros allá en Navidad. Me deslumbra el recuerdo de la pobre luz que,  ayudada por la lumbre de la hoguera, iluminaba nuestro hogar. Cuando  quería Palacín,  venía, y cuando no quería, se marchaba. Porque era el viejo Molino Palacín el que la luz eléctrica generaba. Mi tío José María no se alteraba, como pasa ahora, cuando la luz de la bombilla se marchaba, siempre quedaba la lumbre del hogar; nos limitábamos a decir: ¡adiós Palacín, que nos dejas sin luz!.  Me gusta encender “cerilleta” el día de la Candelera, aunque ahora no es fácil de obtener y antes era de lo poco que en la Iglesia daban. Siempre que puedo, en la rústica tienda lugareña me compro candeletas, para encenderlas flotando sobre aceite. Lo que pasa es que mi mujer, más práctica que yo,  me las tira a la basura. También dominan mis ojos la luz de las estrellas  y la luna y en la noche de Agosto el paso de cometas. Me da envidia la luciérnaga de luz, que encontró su propia luz y que la lleva a cuestas. Más moderno,  ahora, voy comprando linternas, que se vacían de pilas, se oxidan y se quedan ciegas. No he conseguido ver las luces de San Telmo, ni los fuegos fatuos del fosal. Si me gustara el vino, bebería y cantaría “¡Apaga luz mariposa, apaga luz, que yo no puedo dormir con tanta luz!”

Lucien Briet y el agua

Pantano Montearagón


En estos tiempos, constantemente se nos advierte a los ciudadanos del peligro que supone la escasez de agua. Incluso este año de 2008, contemplando el paso de la cabalgata de los carnavales el día dos de Febrero, un grupo de personas  disfrazadas con túnicas, llevaban sobre ellas, trozos de tela en los que ponía “el agua es vida” y en otros “es preciso cerrar los grifos”.   Antes, muchos pueblos no tenían fuente o no manaba a temporadas y ahora en las enormes ciudades, todos los ciudadanos disponen de fuentes artificiales, que son sencillamente, los grifos. Antes, en las casas disponían de cántaros y de tinajas; en  las balsas acumulaban el agua de la lluvia, que recogían no sólo la procedente de las canales de los tejados,  sino la que bajaba por el suelo de las calles. Ahora se riegan parques y jardines e incluso campos de golf. Pero la advertencia actual de que “el agua es vida”, la pregonaban ya hará unos cien años. El año 1909, publicaron en Bagneres de Bigorre,  el libro escrito en francés por Lucien Briet,  titulado “Les gorges du Flumen et le Salto de Rodán” que dice lo siguiente: en Campodarbe, a seis kilómetros de Boltaña y a una altura de 1049 metros “el agua falta hasta el punto, que durante el verano, sus habitantes se ven obligados a ir a buscarla al río Fuebolas”.Un tal Cavero, acogió en su casa al explorador del Pirineo Lucien Briet y éste escribió que le “mostró con orgullo una cisterna alimentada por goteo de las tejas de sus tejados”. Menos mal que todavía quedan hombres prudentes, como Rafael, que en Siétamo, ha construido una hermosa casa y recoge las aguas de sus tejados en un depósito. Un particular se preocupa de retener el agua, para usarla cuando tenga necesidad de ella, pero la Nación no se preocupa de levantar pantanos ni de tender conducciones, en tanto las aguas sobrantes del Ebro se van al mar, sin ser útiles a los aragoneses ni a los levantinos. En Aragón nos pasamos el tiempo reclamando las aguas del Ebro, pero sin hacer nada para retenerlas y utilizarlas y van pasando los años y regarán el Levante, sin que nosotros hayamos hecho obras para regar lo nuestro. No me refiero sólo al pantano de Yesa y a su recrecimiento, sino también a la creación de otros menores, como el que pidió el Ayuntamiento de Siétamo más abajo del pantano de Vadiello, que compensaría la injusticia de que Huesca capital se apoderara del pantano que pidieron los pueblos regados por el Guatizalema. En el río Alcanadre todavía se  está estudiando su aprovechamiento, pero  no se habla de hacer tres balsas para que rieguen en Ibieca, en Aguas y en Liesa y que se llenarían con un azud en el Alcanadre a la altura de Pedruel, que por la misma conducción, bajaría el agua por Santa Cilia de Panzano y  se podría rellenar el pantano del Flumen. Tanto le impresionó a Briet el aspecto vegetal de la Sierra de Campodarbe,  que decía:  “no me hartaría de repetir a los aragoneses que conserven con cuidado los bosques que les quedan. Todo árbol destruido por ellos, será para siempre perdido para ellos”.Quedé sorprendido porque a mí me había ocurrido lo mismo, con la Serreta de Montearagón,  a la que veo y he visto desde hace más de setenta años, despojada de sus carrascas e incluso pinos que estaban alrededor del Monasterio y he contemplado, cuando era joven, las llamas que los pastores encendían en aquellas laderas, al llegar el invierno para que en primavera brotara la hierba verde para comer el ganado, pero “ los montañeses, bajo las amenazas de la sed, tendrán que abandonar su suelo natal o vivir igual que en otro Sahara”. A Lucien Briet, un gran hombre, no le hicieron caso, a pesar de “hartarse de repetir a los aragoneses que conservaran con cuidado los bosques que les quedaban”. Yo, había sentido su inquietud, porque varias veces he escrito el caso del Sahara de Montearagón y comprendo que si a Briet no le hicieron caso, a mí,  que no soy nada, ¿cómo a mí,  me lo iban a hacer?. Si rellenaran el pantano de Montearagón con aguas de La Peña y del Alcanadre, se podría tornar verde, con un sistema de riego por aspersión, el diabólico aspecto de la asquerosa Serreta, vergüenza de Huesca.

jueves, 9 de agosto de 2012

Un momento de San Lorenzo



10 de agosto, San Lorenzo. Estoy en el pueblo y siento un hormigueo dentro de mí; es la llamada de los danzantes. Subo al automóvil, conecto la radio y el locutor vibra explicando el paso triunfante de la procesión de San Lorenzo, con su laurel de mártirrodeando su cabeza y los adornos argénteos, que profusamente brillan a la luz de su día agosteño y tan oscense y, sin embargo, su busto en la peana no se desplaza orgullosamente, sino que tiene un aire de satisfacción inmensa, como la de aquel que por un día se encuentra entre los suyos, que le ofrecen sus mejores galas, sus más fragantes flores, sus más sabrosos frutos. Acompaña a las palabras del locutor de radio el son de las campanas, que voltea Calvete. Parece que están cachondas las campanas, que arden en celo laurentino; es un celo no carnal, es metálico, pero suenan calientes a pesar de ser orondas y redondas, con sus faldas de bronce que solo cubren el aire y el badajo. El calor de la danza al son de espadas y de palos, el calor de las peñas y charangas, que producen los saltos, y las botas de vino se unen unísonas con el calor de las campanas, formando un fuego tan caliente como el que a san Lorenzo asara y tanto como el que en el corazón de todos los oscenses arde en amor a su patrono.




Bajo el cristal del automóvil y el volumen de la radio por ver si a medida que me acerco a Huesca escucho el sonido real de las campanas y las bandas musicales y no a través de la radio. No lo oigo y acelero; no viene nadie en dirección contraria; no es momento de abandonar la capital.
Llego por fin a la ciudad y desde las cuatro esquinas me da tiempo para contemplar el paso airoso de la danza. Por un momento, y a pesar de los fuegos y calores que he descrito, corre un frío por mi columna vertebral y la piel se me pone como «carne de gallina».
Hay gente que, atajando por los Porches, atraviesa el Tubo para llegar a san Lorenzo a despedirlo hasta el año que viene.
Yo no puedo, pues el deber me espera, pero ya he acudido a la cita anual con san Lorenzo.

lunes, 6 de agosto de 2012

Camino desde Lérida hasta Santiago de Compostela


Yo no he sabido nunca que el Camino que desde Lérida iba Santiago de  Compostela, pasara por el Saso de Siétamo. Pero hoy día cuatro de Agosto de 2012, he coincidido en la Posada de la Abadía, con Juan José Malo y con su hija, vecinos de Alcalá del Obispo, y me ha impresionado la sensibilidad con que me ha contado, que por dicho Camino vienen pasando peregrinos por Fraga, por Novales, Argavieso, que llegan después a Alcalá del Obispo,  penetran en el pequeño pueblo de Ola, salen al monte de Siétamo y van a Tierz, para seguir su peregrinación.

Juan José Malo, nació en Alcalá del Obispo y es amigo mío desde hace muchos años. Es un hombre maduro en edad y en inteligencia y conoce abundantes historias de nuestra tierra, porque siempre ha escuchado a los mayores y cuenta a los actuales, como a mí mismo, todo lo que esos mayores le comunicaron. Hoy me ha descubierto un caso que yo, con muchos años, no conocía y es que el Camino de Santiago, que viniendo de Lérida, pasa por Fraga, llega a Ola y subiendo por el Saso, accede al monte de Siétamo, donde se encuentra un cebadero de cerdos de su propiedad.  Juan José Malo es una persona muy comunicativa, tanto que cuando ve a algún peregrino, sale de la granja y va a su encuentro para ofrecerle  ayuda y para escuchar sus pensamientos, deseos, problemas, creencias y devoción a Santiago Apóstol. Hace unos dos meses, pasó por su granja un matrimonio del pueblo de Albelda. El era un hombre de unos setenta y seis años y su esposa de 72, cargados con mochilas y sacos de dormir. Juan José los hizo sentar y les ofreció lo que quisieran tomar. El marido le pidió agua, porque el alcohol era malo para sus cuerpos y para sus almas. Ellos le hablaban y le comunicaban que gastaban lo mínimo que podían, incluso dormían por la noche en los campos y recorrían cada día unos treinta kilómetros. Este viaje no era el primero que recorrían  hacia Santiago de Compostela, pues lo habían hecho en varias ocasiones. Juan José Malo, que es un gran trabajador, se quedó admirado de la valentía de esa pareja, pues le daba horror tener que caminar tantos kilómetros por sendas y caminos, envueltos en calor sofocante y polvo y otras veces, por ejemplo en León, encontrarían noches frías y lluvias intensas. En cambio en Aragón, en verano, se quedaba admirado de ver pasar peregrinos en días en que olas de calor de treinta y cinco grados envolvían el ambiente, sin encontrar ninguna fuente, donde refrescarse. Esta pareja comenzó a peregrinar al jubilarse y por cierto, dejó admirado a Juan José Malo, porque cada día, hiciera frío o calor, no dejaban nunca de recorrer treinta kilómetros diarios.

 Juan José se quedó admirado del valor de la pareja y soñó con imitarla, porque me dijo que si él llega a jubilarse, con su esposa o con su hija,  irá peregrinando a Santiago de Compostela, lo que tendría para él,  un valor tremendo para su espíritu, porque si ha sabido criar miles de cerdos en sus granjas, quiere peregrinar a Santiago, para que su espíritu se eleve hasta los cielos. A un vecino de Alcalá del Obispo de unos treinta y ocho años, le dio un infarto en su corazón y un amigo le dijo que hiciera una peregrinación a Santiago de Compostela y así lo hizo. Aunque era pobre, fue sin recurso ninguno a Compostela, pero encontró muchas ayudas por el camino e hizo multitud de amigos. Alfredo, como se llama este peregrino, es una buena persona y a pesar del infarto,  ha recogido una fortaleza tremenda. Ahora cuando habla con otros,  cuenta su peregrinación como si hubiera ganado una Olimpiada.

Cuando yo voy por el Saso no encuentro a nadie, pero Juan José Malo, desde Febrero o Marzo hasta finales de Junio, ve desfilar cada día, cinco o seis personas, que caminan a Santiago. Pasan por dentro del pueblo de Ola, por detrás de Casa de Otal, por el Pozo de Puerta Moruna y luego cuando hay que dar la vuelta para seguir hacia el Saso, se encuentra con la casa de Manolo el vinatero y éste los hace parar y les ofrece lo que deseen,  ya verduras de su huerto, bebidas no alcohólicas o vino, obtenido por él. En cierta ocasión les dio una sandía fresca que llenó de alegría a aquellos peregrinos.

Hoy en día, se ha mejorado el peregrinar por el Sagrado Camino de Peregrinación a Compostela, porque cada cien metros, han colocado unas señales con una chapa cuadrada en lo alto, donde se ve el fin de la peregrinación, es decir Santiago de Compostela.


miércoles, 1 de agosto de 2012

El bien y el mal, los ángeles y los diablos


La noche del Domingo, día 29 de julio, ha resultado impresionante para los vecinos de Siétamo, porque les han hecho recordar aquellas otras noches de San Fabián y San Sebastián, en que se encendían en la Plaza Mayor y en otras calles, hogueras, a cuyo alrededor se juntaban hombres, mujeres y niños. Los mozos saltaban por encima de la leña ardiente, a través de las altas llamas. Cuando esas llamas, bajaban su impulso, aumentaban las brasas, y sobre ellas  pasaban, pisándolas, jóvenes descalzos y sin quemarse. Y todos los asistentes al homenaje a los Santos San Fabián y San Sebastián, llenos de devoción hacia aquellos a los que pedían auxilio contra el fuego, gritaban a la luz de la luna: ¡Viva San Fabián y San Sebastián!, prolongando su grito entusiasmado. Eran aquellas hogueras una representación de la lucha entre el Bien y el Mal. Los Santos Fabián y San Sebastián eran representantes del Bien y las llamas y  las  brasas de las hogueras, eran la armas que los diablos empleaban para apoderarse del Poder Divino. Ganaba, después de tan dura lucha, el Bien, porque aquellos jóvenes, se lanzaban entusiasmados a través de las llamas y pisaban, sin quemarse, las brasas, hasta que desaparecían apagadas en el suelo.

Pero  hoy, he recibido una fuerte impresión, que ha deshecho en mí, aquel ambiente tan activo pero pacífico y me ha llevado a que en mis vísceras y en mi cerebro, se crease una sensación de inquietud. ¿Quien ha producido en mí tal sensación?. Han sido “Os Diaples d’a Uerba”, diablos o mejor dicho muchachos inocentes vestidos de diablos y creadores de fuego, del que entienden más que los antiguos mozos devotos de San Fabián  y de San Sebastián, porque en el Infierno el fuego es eterno y no se consume. Esta asociación  de   ”Os Diaples”, tiene su sede en Zaragoza y va por los pueblos con sus técnicas pirotécnicas, levantando fuego por las calles y plazas y sonando música con dulzainas y ruidos producidos golpeando los tan-tanes, que hacen bailar brujas, diablos y otras bestias.

El fuego lo  han  proclamado un símbolo en todas partes, porque tiene un origen remoto y al mismo tiempo extraño. El color del fuego es ordinariamente rojizo, pero los diablos le dan un extraño color plateado, que lo hace más distribuidor de miedo, de inquietud y de nerviosismo. Hace imaginar a la gente un mundo de Quimeras, como el fuego purificador del Purgatorio o el fuego castigador del Infierno.

A las doce, en punto, de la noche se apagaron las farolas que iluminaban las calles y las plazas y aquellos fuegos que encendían los “diaples”, hacían respirar humo que ahogaba a los hombres, a las mujeres y a los niños,  el repique de tambores creaba un ambiente ensordecedor y las olas de chispas que caían sobre los espectadores, les hacían sufrir un gran temor de quemarse. El arder de la pólvora y y el ruido inaguantable, disminuían escasamente, porque por encina del Ayuntamiento brillaba la luna, que daba un poco de luz y de esperanza al pueblo, que estaba siendo conquistado de un modo salvaje por el Mal.

En Siétamo se representó el triunfo de ese Mal, cuando en los dances antiguos, que se bailaban en las  Fiestas y en las Ermitas, siempre había una lucha entre el Bien  el Mal. Por ejemplo en el Dance de  Sariñena,  se representa la lucha entre moros y cristianos, pero sobre todo la lucha entre el Angel y el Demonio, por medio de expresiones artísticas propias del Teatro. El Bien está representado por San Antolín y los representan los Angeles y el Mal por el Demonio. Al fin triunfa el Bien y los hijos de Sariñena  se llenan de alegría, aspirando el olor de la albahaca y el sabor del melocotón con vino.

En Cataluña son innumerables los Bailes de los Diablos y en Aragón se venera a San Miguel, que dirige a los ángeles del Bien contra los demonios del Mal,  gobernados por Lucifer. En Aragón y Cataluña en el año 1150, en el banquete que se celebró para la boda del Conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV con la hija de Ramiro el Monje, Rey de Aragón, a saber Doña Petronila, se representó una batalla entre el Bien y el Mal. Los buenos estaban dirigidos por el Arcángel San Miguel y los malos por Lucifer. Allí se veían luchar los ángeles contra los demonios. En el Carnaval aparecen las peleas entre el Bien y el Mal y en unos lugares parecen gobernar los demonios y en otros los ángeles. Pero en Siétamo fue el triunfo del Mal el que ganó la batalla, donde más bien no hubo tal pelea, porque no apareció ningún Angel, para defender el Bien. Era muy abundante el número de diaples, desde uno de sus jefes, de una altura enorme, que debía ser, sin duda “El Gran Cabrón”. Otro de sus jefes, montaba un carro del que tiraban diablillos y vomitaba fuego por sus fauces y los demás recogían llamas que repartían por el centro de la Plaza, en tanto otros se las pasaban por sus rostros al espantado pueblo. Danzaban  y saltaban por una cuerda ardiente, que batían dos de sus malditos compañeros y  ”lauburus pintados en el suelo con petróleo, desaparecían por  obra del fuego, del suelo maldecido de la Plaza. Ya, al final se colocaron todos los  diaples,  alrededor del “Gran Cabrón”, formando como un altar sagrado del Mal, que ardió terriblemente,  creando el miedo y el terror entre las personas mayores y los niños. Cuando se acabó la representación del Mal, se encendieron las luces y la gente respiró con placer,  como si le hubiesen devuelto la paz, que produce el Bien.

¿Quisieron los artistas que crearon esta obra teatral hacer ver al pueblo que el Mal, no lo hacían sólo los demonios, sino que ahora, han surgido unos nuevos personajes diabólicos, que en lugar de vestirse con vestidos antiguos  y exhibiendo unos cuernos amenazadores, van vestidos de burócratas y de políticos?.  En aquellos viejos tiempos estas luchas entre el Bien y el Mal, servían de crítica en muchas ocasiones a los gobernantes políticos de muchos Ayuntamientos y ahora, en pleno siglo XXI, ¿no será esta representación de un triunfo del Mal, sin oposición de los Angeles del Bien, una “Crítica” de la pérdida por el Bien, del bienestar y del progreso social, que iba adquiriendo esta sociedad?. Porque, acompañada de juramentos, la gente lanza su maldición contra la ruina que nos ha invadido,  en  tanto  esos diabólicos políticos adoraban y siguen adorando el dinero, que han hecho desaparecer para que  los hijos del pueblo, puedan comer.

Fonz, espléndido pasado, hoy casi olvidado

             Casa Baron de Valdeolivos (Hererdada por el Gobierno de Aragón y recien restaurada) He estado varias veces en la Villa de Fonz ...