miércoles, 28 de mayo de 2014

San Martín de la Val de Onsera


San Martin de la Val de Onsera.

Monasterio de San Martín de la Val de Onsera, llamamos a esa pequeña y rústica ermita, que se encuentra en el término de Loporzano, cerca de San Julián. En mil ciento diez, fue Monasterio masculino, dependiente del Monasterio  de Montearagón, hasta que a mediados del siglo XII fue atendido por monjas hasta el año de 1572,que fue abandonado y se ocupó de él un ermitaño. En 1640 fue se hicieron obras de conservación, hasta que en el año de 1936 fue saqueado durante la Guerra Civil. Pero a pesar de esos hechos, no se ha agotado, la devoción del pueblo a este San Martín y a San Urbez, que fue el protector de las lluvias.  
En Aragón se inició  la transformación del ascetismo y del  eremitismo,  en la vida hacia los monasterios. Los eremitas y los ascetas vivían solos en cuevas y oraban y alababan a Dios,  pero los monasterios elevaban una iglesia, en la que celebraban el culto comunitario y a su alrededor, se elevaban celdas, donde se acomodaban los monjes. Los monasterios comenzaron a fundarse en el Alto Aragón, durante la época visigótica, de la cual es difícil encontrar escritos,  de aquellos  tiempos tan lejanos de su fundación. Se sabe que  existieron  el  monasterio de Santa María de Alaón en Ribagorza, el de San Cucufate en el Sobarbe y San Pedro de Séptimo cerca de Nueno. De esta época visigótica, procede el monasterio de San Martín de la Valdonsera, que está como oculto en la misma Sierra de Guara, cerca del pueblo de San Julián y en el Ayuntamiento de Loporzano.  Está cerca  de una zona casi llana en el Somontano de Huesca, pero acogido por las entrañas de la Sierra.  ¿Por qué se refugió tanto en la misma Montaña ¿, sencillamente por huir de los moros ,que ocupaban casi toda España.
¿Fue fundada la ermita en el siglo VIII o era  ya entonces, el  monasterio, al que acudió  San Urbez de Nocito, del que dicen que estuvo el santo pastor,  como monje y fue ordenado sacerdote?. El texto completo de Dialnet,  escribe:  ”cada vez estaba más claro que la matriz fue SAN MARTÍN DE LA  VALDONSERA”, pero el pastor- monje San Urbez se acogió por el año de 750, en las entrañas de la Sierra, donde todos coinciden en que en San Martín de la Valdonsera,  habitó como monje- pastor y fue ordenado sacerdote. Parece que la vida de San Urbez, se redujo los últimos años de su vida, a los Pirineos y a la Sierra de Guara, pero por las orillas del río Guatizalema, tienen la tradición en el pueblo de Ola, de que el santo estuvo pastoreando, durmiendo en una losa pétrea, que se conserva en casa Otal de Ola. Viniendo de San Martín de la Valdonsera, donde hay una cascada de agua y una fuente dentro de la iglesia, no pudo menos que lanzar su vara en el Saso, que se clavó en tierra e hizo que brotara agua. Esta agua llegó a suministrar al campo de aviación de Monflorite. ¿Fue tal vez por el año de 750, al llegar San Urbez a San Martín de la Valdonsera, cuando se elevó el eremitorio a la categoría de Monasterio, donde fue consagrado como sacerdote?. Pero queda la duda de si coincidió en el mismo lugar San Martín de la Valdonsera y San Martín de Asán. Pero algunos piensan que la fundación del Monasterio de San Martín de la Valdonsera, es más anterior al siglo VIII, en que se incorporó San Urbez en él,  pues en Aragón en el siglo VI, tuvo lugar la evolución del ascetismo o eremitismo  al  monacato.  
El Abad San Victorián, que gobernaba el Monasterio de Asán, fue autor de la regla monástica. Este Monasterio del que no se conoce exactamente donde estaba situado, aunque dicen que cerca de Montearagón;  lo fundaron entre los años 507 y 511. A su situación se refiere el cronista árabe (1003-1085) Al-Udri, diciendo  que el Yabal  Aragún, es decir Montearagón “era un monte célebre entre los cristianos”.  A mediados del siglo X, los monjes de San Victorián, dejaron el Monasterio, para refugiarse en el Sobrarbe,  al lado mismo del Condado de Ribagorza. Se llevaron el cuerpo de San Victorián, que en lengua aragonesa se convierte en Beturián,  y al lado del Castillo de San Martín, levantaron una iglesia, que fue el centro del Monasterio del si¡glo XI, que dio origen al Monasterio Benedictino de San Victorián de Sobrarbe. Fue su fundador el Abad Asán.   Dicen que   el patrono San Martín de los monjes  de la Valdonsera, fue el mismo San Martín, es decir el mismo patrón San Miguel, de los monjes  de San Martín de Asán. El cronista árabe dice que el monasterio de San Martín de Asán, estaba cerca de Montearagón y cerca del río Flumen y San Martín de la Valdonsera, cuya fuente dentro de la iglesia y la cascada en el exterior, desembocan por el barranco en el río Flumen. Este Monasterio de San Victorián, fueron con San Juan de la Peña, los dos más importantes de Aragón.
San Martín de la Val Donsera, a partir del siglo V, debió ser un lugar donde los anacoretas y eremitas alababan al Señor, o tal vez fue donde se encontraba el Monasterio de San Martín de Asán. El Monasterio de Nocito parece ser,  que  al establecerse enclaves militares francos en Aragón, fomentó  la causas de la restauración del Monasterio de Asán en Peña Montañesa, y de la fundación de los monasterios de Matidero (Sobrarbe), San Matín de Ciella( Ansó), que fue dirigido por un capellán de la Corte Carolingia, y San Pedro de Siresa (Val de Echo) y  se adaptaron  a la dieta sinodal de Aquisgrán. Carlomagno estuvo en las puertas de la ciudad mora de Zaragoza y tuvo influencia en todo el Pirineo de Navarra, de Aragón y de Cataluña.
Hemos considerado el paso de los eremitas o anacoretas a los monacatos y San Urbez, que vino de Francia y parece ser que vivió este cambio,  porque en la Montaña vivía como un eremita, en soledad con el ganado que cuidaba, pero que fue pasando al Monacato, cuando entró en el Monasterio de San Martín de la Val de Onsera. Allí dicen que fue ordenado sacerdote y algunos dicen que dependió de San Martín  unos cuarenta años. No parece una cifra exagerada, porque vivió cien años. ¿Se puede pensar en que el Monasterio de San Martín fue antes el de San Victorián de Asán?. Por un lado parece ridículo que un lugar tan solitario y tan apartado, tuviera tal actividad de fundar órdenes religiosas, pero está escrito que “La Ermita de San Martín de la Val d´Onsera, fue un importante monasterio de la Alta Edad Media,  que gestionaba la vida de otros monasterios ubicados en la zona como San Ginés de Isarre, actualmente en el monte de Santolaria, San Pedro de Antefuenzo, San Urbez de Nocito y San Cosme y San Damián”.
Es un medio geográfico el de San Martín de la Valdonsera, que impresiona el ánimo a quien lo visita y cuando va uno a la ermita de Albella, contempla como San Urbez está amansando un oso, como los que vivían en San Martín de la Valdonsera o Valle de los osos.
San Urbez es el patrono de las aguas en el Norte de Aragón, a cuya ayuda han recurrido siempre los altoaragoneses y también es protector de la fecundidad  y acudían a él, entre otros , el Rey de Aragón Pedro IV, que le pedía San Urbez que su tercera esposa Doña Leonor, tuviera descendencia,  como así ocurrió. También acudieron Don Alonso Felipe de Gurrea y Aragón, conde de Ribagorza y su tercera mujer, cruzando descalzos la Valdonsera en 1524, para tener descendencia. Siempre han acudido a esta gloriosa , pero humilde ermita , los fieles a dar gracias y a pedir beneficios, como se puede comprobar, con los pueblos cercanos, que celebran anualmente la ROMERÍA A SAN  MARTÍN, el último domingo de Mayo.
Dominaba San Urbez la Naturaleza, haciendo que cayeran las aguas de la lluvia. Los vecinos de los valles por él recorridos, lo veneraban con tanta devoción que tenía que marcharse a otros valles,  más al Sur. El pueblo recuerda aquella ocasión en que habiéndose llevado el río , un puente, hizo pasar al ganado sobre su cayado. San Francisco de Asís amó mucho a los animales y San Urbez amaba a los animales salvajes, a los que bendecía. También sanaba a los animales enfermos y retiraba la nieve para que sus vecinos pudieran retornar al pueblo. Murió a los cien años de edad, rezando de rodillas en el suelo y su cuerpo se conservó incorrupto,  hasta el año de 1936, en que fue abrasado.
A última hora dicen que volvió a morir a Nocito, donde fue abrasado en año de 1936.La  Cofradía de San Urbez tiene un especial unión entre el antiguo cenobio de Nocito y la iglesia de San Pedro de Huesca, donde el santo tiene a sus queridos santos Justo y Pastor, a sus pies.
Es San Urbez un santo que cada día alcanza más amor y respeto entre los altoaragoneses, pues ha recorrido estos años alrededor de unos ciento cincuenta kilómetros, desde Añisclo, hasta Huesca, pasando por Yerba, Vió, por  la ermita de Albella, por el santuario de Nocito , para llegar a la capilla de San Urbez , acompañado por sus amados Santos Justo y Pastor. El punto donde se le guarda gran devoción se encuentra en plenos Monegros en La Almolda.
Teresa Ramón, oscense, que vive en Barcelona, escribió el diecisiete de Abril de 1984, un Romance, que en uno de sus pasajes , dice así: ”Los monjes de San Martín-en Urbicio se miraban- y con Urbez, como monje, el monasterio ganaba-montes y valles vivían-al amor de sus palabras- las fieras le obedecían- y los hombres le admiraban.-Con insinuantes canciones-el Airal le reclamaba- y le ofrecía el cobijo-en su desértica entrada,- gentes buenas de Nocito- bebían sus enseñanzas; -gentes buenas de Nocito-tejían una mortaja-para envolver el ocaso-de la estrella centenaria.-Los santos Justo y Pastor- a San Urbez daban guardia”.

sábado, 24 de mayo de 2014

Curro Jiménez, Diego Corrientes y el Cucaracha

El bandido "El cucaracha".


Todos hemos visto en la televisión la vida de Curro Jiménez. Fue éste uno de tantos bandidos, llamados por el pueblo, generosos, porque decían que robaban al rico y socorrían al pobre. Algunos de ellos, como Diego Corrientes, no cometieron delitos de sangre, pero cuando cayeron en manos de la justicia, murieron descuartizados. Los bandidos que  más fama alcanzaron en España fueron andaluces, pero en el Alto Aragón tuvimos al Cucaracha, cuyo recuerdo permanece en la memoria de las gentes de nuestros pueblos.
Los aragoneses no somos dados a airear nuestros propios asuntos y, sin embargo, con la vida de nuestro bandolero,  el Cucaracha, se podría filmar una película que no le tendría envidia a la de Curro Jiménez. Casi hemos destruido la jota y la fabla, hemos olvidado a nuestros hombres famosos por sus valores intelectuales, literarios  o por su mito. Bien se vale que mosen  Rafael Andolz,   publicó su libro sobre la vida de nuestro personaje.
El Cucaracha tenía sus escondrijos en la Sierra que va de Tardienta  a Alcubierre y otras veces se ocultaba en las cuevas de la Serreta que va desde Piracés hasta Alberuela, pasando por Tramaced, Fraella y Marcén. Grañén en el llano, quedaba casi en el centro geográfico del mapa de sus correrías. Alguna vez se alejaba de esta comarca, llegando hasta Colungo, donde con su cuadrilla asaltó una casa muy rica. Dicen que todavía alguien de la “redolada” conserva una clueca de oro con sus “polletes”. Si es verdad, yo creo que ya habrá prescrito el delito, porque estas fechorías tuvieron lugar a fines del siglo pasado.
En Senés, la víspera de San Bartolomé, se puso un bandolero en cada boca de calle y el Cucaracha se llevó lo que quiso sin ninguna violencia.
En Torralba los pinos bajaban de la Sierra hasta el  Pilar y escondiéndose entre ellos, llegó un secuaz hasta una casa, en que llamó, miraron desde una ventana y viendo de quien se trataba, le tiraron una gruesa piedra, le dieron en la cabeza y lo dejaron muerto. En Callén dicen que el Cucaracha mató al amo de casa Bercero, pero el pueblo dice que fue un criado infiel, buscando descargar su crimen en el bandido.
En toda película tiene que salir una bella mujer amada por el protagonista y el que nos ocupa dicen que tenía una amante en Torres de Barbués. También los bandidos tienen su corazoncito. Si, el Cucaracha tenía buen corazón y a los labradores pobres les daba dinero para comprar dos, tres o cuatro cahices de trigo para sembrar. También demostró su generosidad con “Siña Olaria”.
“Cuatro titinas  teneba a viella Olaria n’o  corral. Una con a gorguera pelata, sin plumas, con a pelleta muy roya, muy roya y cotaza de tanto aparar a frigor d’a nuey al raso, penchada en una figuera. ”Otra tenía la cresta granada como una granada; otra era negra como la toca, la toquilla, las sayas y las alpargatas de su dueña y la más pequeña era enana, pero la que más gozo le proporcionaba. Se le ponía en los hombros cuando se acomodaba en la silleta de ir a misa y le picaba en las cabecicas negras y redondas que le sujetaban el moño. Estaba viuda  y como no tenía dinero, no podía pagar la contribución. El recaudador, que tenía la conciencia más negra que la gallina del mismo color de la señora Olaria, se le llevó la negra, la pelada, la de la cresta granada y la enanica.
El Cucaraca que se enteró, le regaló ocho gallinas y dos sacos de trigo para que les diese de comer.
Pero el bandido generoso estaba condenado a muerte y estando asando un cordero en una paridera, mandó al “repatán” a buscar vino. Cogieron al muchacho y en su bota le pusieron un soporífero, para que se durmiera el Cucaracha. Estando durmiendo llegó la justicia y le dispararon.  Aún tuvo tiempo de incorporarse y de disparar un trabuco de boca de campana, antes de caer muerto. Sus enemigos muy contentos, cantaban: “La cucaracha, la cucaracha, ya no puede caminar”.

“Siña Olaria”, a pesar de sus escasas posibilidades, le mandó decir una misa y le rezaba por las noches el rosario y lloraba, lloraba.

jueves, 22 de mayo de 2014

Bodegas y cuevas de vino



He estado en varias ocasiones en las cuevas o bodegas de vino de  la Villa de Almudévar  y  recorrido, sus puertas, siendo invitado en alguna de ellas a tomar un vaso de buen vino. Estuve en otra ocasión, en la Gran Bodega del Señor Val, Marqués de Artasona. Este Señor,cuya Casa-Palacio ha sido derribada, para construir pisos nuevos, hoy en paro, tenía una gran bodega, que cedió al Ayuntamiento, que la ha restaurado y  convertido en un centro cultural. En cierta ocasión yo fui invitado a asistir a una reunión cultural,  porque estas bodegas o cuevas,  dan a conocer la historia agrícola de Almudévar, basada en la uva, con el almendro y el olivo y hoy en día además del trigo y de la cebada, con la alfalfa. Recuerdo que en aquella bodega, excavada en los cerros que rodean la Villa de Almudévar, son cuatrocientas cincuenta y una las cuevas que se han abierto, desde la época medieval y están localizadas en cuatro colinas, a saber:San Martín en Las Coronas, Puyadul, Las Crucetas, donde se encontraba un Molino de Viento y el Monte Tabor. En esas colinas se distinguen las puertas de las cuevas, convertidas en bodegas, de las cuales unas son comunes  y otras privadas. La mitad de tantas bodegas está siendo restaurada con la colaboración de todos los vecinos. Estos se dan cuenta de la “utilización de la tierra como refugio del hombre”. Mirándose uno los cerros que defienden de los vientos del Norte, como Las Crucetas, Masevilla y La Corona, da la impresión de contemplar un enorme templo natural, que defiende a la Villa del Cierzo y conserva en sus entrañas el vino y los alimentos, que darán vida a sus habitantes. En el Bodegón de la familia de los Marqueses de Artasona, han preparado un museo de la tradición vinícola y agrícola de Almudévar. La producción de vino ha disminuido, pero en otros tiempos pasados, el vino era el principal licor que animaba en su vida a los “saputos” o sabios, que habitaban la Villa de Almudévar.
Están esas cuevas, muchas de ellas, excavadas en la roca, consiguiendo las mejores condiciones de temperatura y humedad,  para conseguir un buen vino.
Estas bodegas sirven para la transformación de la uva en vino, con la transformación y el almacenamiento del mismo en los toneles.
El aspecto exterior de las bodegas es, casi siempre el de unas cuevas, pero hay muchas que en el exterior de ellas elevan alguna pequeña construcción  y reservan para el interior lagares o cubos, destinados a pisar la uva, cuyo mosto se introduce en un pequeño pozo. Se introduce más tarde en toneles de madera.
 En este mes de Mayo del año de 2014, en la tienda de un amigo mío,  en Zizur, éste me ha regalado unas fotografías de  las cuevas o bodegas de Puibolea, pequeño pueblo al pie de la Sierra de Guara, muy cerca del pueblo de Bolea, de donde vienen los Abarca de Bolea, que pasaron a ser Condes de Aranda. El escudo de los Abarca esta en Huesca y en Navarra, en el monumento que se alza al  lado de la Plaza Principal de Pamplona.
Este navarro tiene un interés por la vida de los vecinos pueblos de Navarra y de Aragón y me ha pasado delante de mis ojos, unas fotografías de las quince cuevas o bodegas, excavadas en la parte alta del tozal o cerro, que corona Puibolea.
En lugar de salir por aquellas puertas de ladrillo, algún brujo o bruja, una joven mujer inteligente le explicó detalles de aquellas bodegas, que ya casi todas ellas, se encuentran en estado de ruinas. Esta joven y culta mujer, estudió en el Colegio de Santa Ana de Huesca y fue compañera de mi hija Elena, que está de doctora en un Hospital, mientras su amiga vive en lo alto de Puibolea, soñando renovar aquellas curiosas cuevas ,en bodegas, que recuerden el pasado y sirva para adivinar el futuro de los hombres.
Esas cuevas tendrían desde unos seis metros de profundidad y veinte las más alargadas. Su bóveda está sostenida por arcadas de ladrillo, que recuerdan la arquitectura de los moriscos. Son obras de la Edad Media, pero no creo que los moros se preocuparan del vino,  prohibido por el Profeta Mahoma. Pero todavía vivieron en esa zona de Puibolea hasta el año de mil seiscientos diez, en que cultivaban el arte mudéjar, en iglesias y en obras civiles, como la bodegas de Puibolea.  En la entrada de una de esas bodegas, se encuentra un  portal de ladrillo con la forma árabe de un arco mudéjar, que recuerda al visitante la lucha y la colaboración entre cristianos y musulmanes. También se encontraron huesos de musulmanes en la Plaza del Castillo de Pamplona.
Hace unos días hablé con un turolense, que estaba vendiendo verduras en mi pueblo de Siétamo y también salió la conversación de la existencia de cuevas o bodegas de vino en el pueblo de Teruel,  cerca de Oliete. Me dijo que desde las alturas, se puede bajar hasta la parte Norte del pueblo de Alacón, desde donde se puede admirar el trazado de los caminos  de las bodegas,que están excavadas en aquella enorme pared de piedra. En esta ladera Norte del pueblo de Alacón, se cuentan unas quinientas cuevas o bodegas .Es un vino como el ambiente en que se encuentran esas bodegas, dentro de las rocas. Está todo rodeado de tumbas primitivas, de corrales en que se encerraban ovejas y cabras, dominado por alturas en que hacen sus nidos los buitres.
En verano el que tiene la oportunidad de probar el vino de Alacón, lo encuentra fresco y en invierno le sabe más templado.
Yo creo,  amigo mío,  que este verano podrías viajar a esta zona de Alacón, donde te emocionarás, como de niño te emocionabas en el Puente de La Reina, donde naciste.


miércoles, 21 de mayo de 2014

El paso del tiempo, por los Porches de Huesca



Un día de este mes de Junio, a una hora temprana de la mañana, me he sentado en un velador debajo de los Porches del Bar Puerto Rico y las ideas han ido recorriendo mi  cerebro, refrescando tiempos pasados y tratando de adivinar otros,  que todavía están por venir. Acompañando a mis ideas, mis ojos se enriquecen de visiones que las afectan y las aumentan, como son los kioscos de Sanz y de Valero, que con los periódicos del día y las revistas de la temporada, hablan del pasado,  del futuro y de todo lo posible. Esos periódicos y esas revistas, que se venden en dichos kioscos, enriquecen las ideas del pasado y prevén  los hechos del futuro.     
Me abstengo de revisar la prensa, porque sólo con levantar los ojos, a través de los arcos, que protegen  los veladores de la lluvia, contemplo en el edifico de la Diputación Provincial, al otro lado de los Porches, lo que decía la prensa, cuando yo estaba de Vicepresidente de la Diputación y ahora mirando a través de los cristales de las ventanas del edificio moderno, veo macetas con verdes y lucidas plantas ornamentales. Se distinguen filas de luces modernas, que iluminan la escritura de sus máquinas y las firmas de sus diputados. Se iba a reconstruir la Diputación y se trasladó frente al Pabellón Deportivo del Parque.
Durante los derribos y obras, que se ejecutaron, para proceder a la renovación del Palacio Provincial, se apreciaban las obras del Neo-clásico edificio  de Hacienda, proyectado muchos años antes por el Arquitecto Señor Farina,que había trabajado en las Islas Filipinas. Era un señor grueso, con sombrero y de aspecto serio, que poseía una finca debajo del templo de Loreto, y ahora  posee su hijo, que fue amigo del veterinario Ricardo Serena, del ferretero y fontanero Vallés y de mi tío José María Almudévar. El Arquitecto Farina, tenía un buen gusto, como puede verse en la fachada de Hacienda.
Entre Hacienda y la Diputación, quedaban los restos del antiguo Convento Franciscano. Yo como diputado, movido por la misma curiosidad, que me hacía observar, desde la butaca del Bar Rugaca, la fachada de la Diputación y de Hacienda, que escondían la citada fachada del antiguo Convento Franciscano, entraba en los restos de la iglesia y veía recoger los numerosos esqueletos de aquellos piadosos monjes. Se necesitaba todo el espacio ocupado por la iglesia y el convento, para levantar el actual edificio de la Diputación, pues el antiguo no estaba mal, pero le sobraban los tristes restos del pasado.

Hoy me siento en una butaca de los veladores de los Porches, y mirando la fachada opuesta, veo el pasado interior de la Diputación y de Hacienda, sin necesidad de leer las revistas y diarios del quiosko de mi amigo Valero.

martes, 20 de mayo de 2014

Desarrollo de la mente humana



He escuchado contar los pensamientos de un muchacho que se llama Daniel, que tiene dieciocho años y a cuyos padres conozco e incluso  a su  abuelo conocí,  ya hace muchos años. Lo he visto haciendo sus deberes escolares, a la buena sombra de su madre, que con sus conocimientos y  su gran amor a los hijos, le ayudaba.
Daniel pensaba en los temas que le proponían en el Colegio, pero además con su propio cerebro, se planteaba problemas existenciales, religiosos y humanos. En su clase, ante la explicación de un profesor y a sus preguntas, respondió que él no creía en nada, que por sí mismo no pudiera comprobar con su visión. Por ejemplo no creía en la Creación del hombre por el Señor, porque nació, como todos nacemos, sin una inteligencia desarrollada, que tardó varios años en desarrollarse, hasta que entró en su juventud, que le hacía pensar en los orígenes de la Tierra, de la Humanidad y ¿por qué no? en los animales, empezando por aquel perro tal vez lobo, que acompañaba a sus abuelos en su casa de Banariés.
Sus pensamientos le dan vueltas por la cabeza ante cualquier problema que se le presente en la vida, por ejemplo cierto día le dieron un folleto de  Alcer o Asociación de Transplantes de órganos y él lo leyó y le dijo a su madre, me gusta esta forma de ayudarse los hombres, pero si doy algún órgano, tal vez no sería admitido allá arriba.
Hace tiempo que afirmó que no creía en el Creador, como decían algunos de los sabios que están en los Alpes, vigilando la aceleración de los protones, pero que al mirarlos, les recuerdan el Big-ban y dicen que su lugar de pruebas es la “pista de Dios”. Igual le pasa a Daniel, que le inquietan los problemas religiosos y está apuntado al Club del Tiempo Libre, en la Parroquia de Santiago y en la Parroquia del Perpetuo Socorro, le atraen los sonidos de las trompetas, como el año pasado le hacían gozar los sonoros golpes de los tambores.
En su cerebro se dan las reflexiones sobre Dios y los hombres, animados por el lenguaje musical de los tambores, las trompetas y las cornetas.

¡ Este muchacho se queda admirado al escuchar hablar de Dios y de los misterios de la vida, con el lenguaje musical, todavía más misterioso, de las notas que hace sonar en los tambores, en las trompetas y en las cornetas que hace sonar en las procesiones!. 

viernes, 16 de mayo de 2014

¡Qué pena, que desaparezca la moral!



Me he sentado al lado de una amiga, en un velador y me ha dicho, como aquella que quiere saludar en un entierro: “¡qué pena que esté desapareciendo la moral!.  Ella es una mujer, que de niña, iba al catecismo de la parroquia de San Pedro el Viejo y al Colegio de Santa Rosa, pero al crecer se puso de catequista en la misma Parroquia. Ella buscaba el camino de la vida, pues su padre se separó de su madre y ella se separó de él. Pero su padre amaba a su hija, porque la iba a buscar, desde Barcelona a Huesca y en la gran ciudad,  la llevaba a pasear por el Parque de Güell y le compraba cuentos y muchas veces, cosas que a ella le apetecían, al pasar por ciertos escaparates. Cuando ella se quedaba mirando esos  escaparates, donde se exhibían  bolsos bonitos, si la niña exclamaba:”¡qué bolso tan hermoso!, él entraba en el comercio y se lo compraba.
Es curioso contemplar en la vida, las situaciones de abandono y de soledad, producidas por la falta de moral, que algunos hombres y mujeres, muestran por medio del divorcio.
Se puede perdonar el pecado cometido, pero hay que acordarse de la debilidad, que tenemos los hombres, concretamente en materia sexual. Pero no sólo es el sexo un enemigo del amor, sino que también lo son el alcohol y el juego.
La niña crecía y crecía,  además de con su cuerpo, con su espíritu, pues le preocupaban los valores, entre los cuales el que había abandonado su padre. En cambio su madre era virtuosa, porque cuando volvió de Barcelona y contempló a su marido como un amor difícil, en lugar de abandonarlo con rapidez, esperó a que naciera la niña, a la que le pondría el nombre de  María Pilar. Por eso nació la niña en Barcelona y la Virgen del Pilar no pudo evitar la separación del matrimonio.Pero la niña María Pilar fue educada por su virtuosa madre, con mucha riqueza interior y María Pilar, que acudía cada día a la catequesis, a preparar a los niños y niñas de primera comunión, se estaba formando a sí misma con un celo extraordinario.Pilar fue creciendo y sentía el amor, de tal manera que a los diecinueve  años, se casó con su novio, que era mucho mayor que ella,  pues tenía treinta y siete años. ¡Qué suerte tuvo el caballero casándose con una mujer hermosa y joven, que lo cuidaba y le tenía un gran cariño, pues llegó a tener seis hijos e hijas, frutos de su amor!.  Él estaba acostumbrado a la vida libre con sus treinta y siete años, pero Pilar, lo amaba y no le echaba broncas ni riñas, para dar buen ejemplo a sus hijos. Hace once años que  falleció, pero sigue teniéndole el mismo amor, recordándolo con mucho cariño. Las dos hijas son enfermeras, un hijo es periodista y los demás son camareros. Esta mujer tan trabajadora, tan honrada, tan honesta  y tan amante de sus hijos, no se ha vuelto loca, sino que tiene un carácter, que hace feliz al hombre,  que tiene la suerte de hablar con ella, o más bien de escucharla, cuando habla de su amante y refiere su vida. Me la encuentro alguna vez, sentada en un velador, tomándose un cortado, para acompañar a su analgésico, porque dice que está muerta de dolores.Yo, hoy me he sentado al lado de ella y me ha contado todo lo que acabo de referir.

No se siente pesimista, sino  que es feliz, porque encuentra felices a sus hijos y como Job, ha sufrido todo lo que el Señor le mandó en la vida, pero ella sigue amando a sus difuntos y a sus hijos  e hijas.

jueves, 15 de mayo de 2014

El paso del tiempo por la Fuente del Angel

Foto del Diario del Altoaragón.



Hoy día  ocho de Enero del 2010, me he encontrado a mi amigo Manuel Bescós Royán, en el parque, debajo de donde antes manaba la Fuente del Angel.  Hemos conversado de aquellas veces en que también nos encontrábamos caminando por el camino que comunicaba aquella fuente con Huesca y a ésta con otros que conducían,  uno a Obras Públicas,  otro a la Torre de Casaus  y a la Torre de Bescós, donde vivía Manolo con sus padres y con sus numerosos hermanos, pues eran  diez. Todos eran rubios o “royencos”, palabra aragonesa equivalente a la castellana. Su madre tenía el apellido occitano de Royán, que se deriba del color rubiáceo de su familia. El padre de los hermanos Bescós, tenía la misma procedencia que María Cruz Bescós, escritora de una gran cultura e hija de Silvio Kosty, realmente llamado Manuel Bescós Almudévar, pues su padre ingeniero nacido en Santa Cilia de Panzano, se casó con una Almudévar , hermana de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, de Siétamo. Manuel Bescós estaba poco informado del origen de su apellido, ya que su padre era huérfano desde los seis o siete años de su edad y fue la misma María Cruz Bescós la que le informó de que ella era su tía y le prometió que le daría el hermoso hogar de mármol, con  cuyas  brasas calentaba  el  piso. Murió, pero no le dio nada.  Lo llevó en alguna ocasión a tomar un café a su casa, frente a esos enormes árboles plataneros, que todavía se elevan hacia arriba, por la protesta que levantó María Cruz Bescós, cuando el Ayuntamiento los iba a talar. A mí tampoco me dio nada, pero José Enrique Palacio de Pertusa, acordándose de mi parentesco con la autora me entregó un libro de María Cruz, que le habían dado, cuando su autora se murió. Cuando salías de Barrio Nuevo, por el Instituto de Higiene, ya se había acabado la ciudad, pues todo eran campos y por encima del Parque, siguiendo un camino llegabas a una depresión del terreno, donde se encontraba la Fuente del Angel.  Allí, durante la Guerra Civil, acudí yo alguna vez,  acompañado por una familia que vivía frente a las Capuchinas, a buscar agua para beber, porque el suministro, estaba cortado. Cuando iba yo a ver a mis tíos a la Torre de Casaus, una vez pasada la vía del ferrocarril, a veces me encontraba con Manolo que iba a la ciudad, desde la Torre de Bescós, donde vivía. En esas caminatas, nos dábamos cuenta de que se iban construyendo nuevos edificios, como por ejemplo el de la Seguridad Social, donde  en cierta ocasión, dijeron que habían encontrado una mina de mercurio. Parece ser que se trataba de algún aparato, quizá algún aparato romano, que se rompió y allí quedó el mercurio. Pero no sólo quedaron restos romanos, sino que un peón,  al que yo conocí, encontró muchas monedas medievales, que me parece recordar que eran de los moros. Estuvo el pobre hombre en la cárcel,  pero al fin le pagaron alguna cantidad,  que le correspondía por haber encontrado tal tesoro. Manolo después de más de cincuenta años, me recordó lo del mercurio y yo le recordé lo de las monedas. Manolo es pariente de Casa Claraco, cuyo dueño labrador oscense en un gran devoto de la Virgen de Jara, a la que dejó un campo para acoger a los oscenses cuando van en romería. ¡Cuántos años sin hablar de Huesca y qué alegría nos ha producido, la conversación de hoy!. ¡Qué gran oscense de casta, es Manolo Bescós!. 

viernes, 9 de mayo de 2014

La falta de Etica y el retroceso económico


Tengo un amigo, desde hace muchos años, con el que me veo de vez en cuando  y comentamos  la situación económica de la Sociedad actual. Él es un hombre altoaragonés, que no puede estar parado, sino que tiene necesidad de colaborar en la actual sociedad, a la que en estos momentos, le hacen falta movimientos de iniciativas y de valores. Siente la necesidad de poner en marcha dichas iniciativas y valores, porque siente como una necesidad, la de obedecer a esa orden, que dice “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Pero no sólo es un proceder que le lleva a acatar esa orden bíblica, sino que es una iniciativa que tiene en su interior y que le impulsa a crear, a hacer algo positivo, que no se basa solamente en el acumular dinero, sino en crear alimentos para la humanidad,  máquinas industriales o agrarias para que todo el mundo participe en la producción, que explicará a los hombres el sentido de la vida.  Porque  aquella orden,  como he dicho, nos recuerda “que hemos de  ganar el pan con el sudor de nuestra  frente”. Él se ve que ha meditado sobre esta cuestión, porque dice: en este lugar no hay trabajadores con iniciativa, o por lo menos no los dejan tener iniciativa, porque nuestra sociedad oscense es como un culo de saco, donde se  echan, o los echan, a los posibles trabajadores, para disminuir e incluso anular esa iniciativa, que nos lleva al trabajo, con que nacemos  todos los hombres.
Mi amigo ama el trabajo, pero le gusta la conversación, acompañada de buen humor , que hace saltar las risas de su persona y además, muchas veces, para huir de la preocupación que le aprisionan su mente, cuando crea industrias, oficios agrícolas u comerciales, lo ves jugando a las cartas. Estas fugas del excesivo trabajo, hacen que se mueva por la vida con tanta actividad y clarividencia para la creación de esas actividades humanas. Porque  jugar a las cartas, para él no es un vicio, sino un escape o una fuga de la concentración mental obsesiva y del exceso de trabajo. Pero no es sólo el juego una escapatoria de la preocupación que se le acumula con el trabajo, sino que con frecuencia,  en sus conversaciones se ríe, con alegría. De esta forma de ser surge una figura humana, que no está como la de otros oscenses, prisionera dentro de un saco de inutilidad, sino que sabe mirar la realidad de los problemas, que se le plantean o a veces se plantea él mismo,  cada día. Esas risas, cuando se encuentra con sus amigos, revela que no es un hombre sólo, que no está en el fondo del saco de la soledad, que en ocasiones, hace que, cuando se encuentran solos,  esos empresarios que pierden dinero, que es la única actividad humana decente, que ejercitan,  se lancen al suicidio.
España está endeudada y los españoles, no es justo que se conformen con tal situación. ¿Será culpa de los gobiernos, de los ayuntamientos o de los patronos?. ¿Por qué en el Polígono Sepes de Huesca, no hay enganches para que se use la energía, procedente del gas?. En cambio en Navarra han puesto enganches en todos los pueblos y han hecho o todavía están haciendo nuevos riegos de agua,  por toda Navarra.  
Mi amigo, no sólo se preocupa de sus actividades, pues está preocupado, primero  de los trabajadores, a los que quiere sacar del saco de la inactividad y del trabajo en sí mismo, cuando se fija en la instalación del gas en todas las zonas, donde  aproximaría  los hombres al  trabajo. Acercaría también el agua a las tierras de los Monegros, donde él mismo, ha realizado obras de riego en aquellos terrenos, que ha hecho producir, cantidades de fruta que dedica a la exportación. Yo he visto hombres altoaragoneses, en esas fincas, que trabajan con ilusión y son felices con su trabajo.
Pero el hombre, actualmente, trata de vivir con plena libertad y libremente saciarse con el dinero, con actividades corruptas y no se ve satisfecho con el amor de sus esposas, porque ahora muchos no se casan, sino que buscan el amor libre, que en lugar de darles felicidad, los hace unos desgraciados. Estamos los hombres equivocados porque esa felicidad completa,  no la podemos alcanzar en este mundo, sino aceptamos el sacrificio, que lleva consigo el tiempo,  con la edad avanzada. No creo que la vida sea, como un resto de una vela, en una palmatoria, que se va consumiendo lentamente, pero que ya no produce. No podemos tampoco ser felices, viendo padecer a los demás y no tratar de ayudarles. Sí, es preciso que los seres humanos se ayuden mutuamente, porque estando ya creado el “El club de los solos y de las solas”, vamos “camino de nada”. Esto no ocurre solamente con los hombres y mujeres de escasa economía, sino que mi amigo me ha contado la soledad de hombres, que poseen el dinero en abundancia, pero están ya en el “Club de los solos”.
 Tiene este hombre trabajador y creador, un amigo,  que él cree que ya está en el fondo del saco de la soledad y no le encuentra solución a esa soledad y lo siente en su corazón, pues me lo cuenta con un rostro bañado por la tristeza. Ese amigo altoaragonés no ha seguido  en la vida, una vocación de trabajo, de amor y de virtud hacia los demás, empezando por los obreros, a los que dar trabajo e ilusión por una vida justa y agradable. Ha seguido más bien, nacido en una familia pudiente, la vía del pasarlo bien por la vida, una especie de amistad con el “cachondeo”. Estudió una brillante carrera y al principio, fue un ejemplo en el trabajo, pero se quedó sólo, ya que su mujer se le marchó y un hijo se le murió, marchándose el segundo que tenía,  a vivir lejos de España. El divorcio, hoy en día, rompe la felicidad de muchos hombres y de muchas mujeres,  porque no sabemos hacer frente a algunos sacrificios en la vida, de cuya renuncia brota una desgracia total de los hombres y mujeres solos,  que van al “saco de la soledad”. Este comportamiento fácil y sin espíritu de sacrificio, suele traer problemas morales o éticos. Le pregunté a mi amigo, que si fue la ruptura de la moral,  la causa del divorcio y de la soledad de ese solitario. No encontraba clara la causa de si los problemas, eran morales o éticos, pero me dijo que no habíamos mezclado la vida familiar, con los intereses políticos. En esta vida, teóricamente democrática, habrá que pensar para darnos cuenta si sería alguna rivalidad política, la que está llevando a una gran parte de la población a la Soledad.

Esa soledad que no quiere dejar a los hombres, esa soledad que no quiere soltarlos, que no quiere dejarlos a ellos ni a ellas. Prefiere que se mueran en el fondo del saco de la soledad. 

A Simeón García (1982)



De los Amantes de Teruel, como eran tan románticos, decían que era tonta ella y tonto él. De los nacidos en Pedruel, no eran tontas ellas, ni él. Él era Simeón , que aprendió muy pronto a apreciar el ambiente puro del río Alcanadre, a pasar por sus pasarelas, haciendo equilibrios, que le servirían mucho, para más tarde hacer equilibrios, en épocas de guerra, de paz, de cierzo o de bochorno, se enamoró de las truchas para practicar con ellas amores que matan, pues las ha coger a uñeta, a forqueta, a cuchareta, a mosqueta y con anzuelo. Estos conocimientos le han sido útiles, porque siempre que ha podido ha vuelto a las orillas de los ríos, con lo cual ha conseguido llegar a la jubilación lleno de salud y tener a todas las truchas de la provincia medio atemorizadas. De aquel pueblo, aunque todavía era niño, había aprendido lo poco que valía la pena, pues aquellos de “o buco cornigacho no quereba  buquir  a la cabra roya” y, a él, ¡qué se le importaba”. Ya estaba harto de llevarla a “pagentar” por caminos y márgenes, sujeta con una cuerda en cuyo extremo iba una  clavija que a golpes de piedra, clavaba en tierra, pero estas clavijas eran muy bastas y él había oído que en Huesca había unas clavijas muy finas, que eran las de las de las centralitas telefónicas. Así que lo vieron venir por Huesca, le hicieron unas pruebas para comunicarse por teléfono con Castellón y entre lo que se había fijado y la facilidad que encontró con las clavijas modernas, mucho más manejables que la de la cabra roya, en seguida lo aprobaron. Y es que Simeón siempre ha tenido mucha vista, basta ver cómo le relucen los ojos detrás de esas gafas y dijo: ¡Si vuelvo a Pedruel, para días tengo teléfono!. Han pasado cincuenta años y ni en Pedruel ni en la Almunia hay todavía teléfono!. Vovió a decir; ¡Si vuelvo a Pedruel, tendré que seguir pasando el río por las pasaderas!. En cambio , aquí en Huesca, tiene con sus vecinos un puente para pasar un río sin agua. El puente lo llaman del Diablo, pero Simeón , como tiene tan buen carácter, se ha hecho querer hasta del diablo de ese puente y no le gasta ninguna faena. Que no se pruebe porque así como en Pedruel tiraba de cadena para llevar “a carba roya a buquir”, ahora tira de la cadena para que los Doberman que tiene en casa, no se coman a un diablo crudo. En lo único que ha salido perdiendo Simeón , al marcharse de Pedruel, ha sido que ha cambiado un río de verdad por el Isuela, que no es río ni nada, pero hay que tener en cuenta que hasta en esto ha tenido suerte, pues si en el Isuela hubiesen proliferado los peces, Simeón que ha sido tan cumplidor, no hubiera hecho más que pescar, y hubieran llegado los diputados al pleno y se hubieran quedado en la calle  y ahora no podríamos los aquí presentes rendirle nuestro homenaje. A este homenaje yo creo que se sumarán todos los que han tenido la suerte de conocerle y de tratarle, pero hay unos seres a los que la feliz jubilación de Simeón, les habrá sentado como un tiro, y esos seres son “las truchas”.   

jueves, 8 de mayo de 2014

“Respuesta de José Otín Nasarre”

Bierge ( Huesca )


He estado algunos días, preocupado por hablar con el Guarda Forestal ya retirado, José Otín Nasarre. Es un señor que lleva dentro de sí mismo, el recuerdo de aquella zona en que se abrazan el río Alcanadre y el Barranco de Mascún. Ha tenido su origen en Otín, donde vivía su bisabuelo e iba a su Escuela, con otros niños de Nasarre donde se admira su antigua parroquia, que ya no tiene fieles, que la usen para alabar a Dios, porque ya emigraron. Pero se sigue venerando dicha iglesia, de estilo “Románico de la Montaña” y elevada en el siglo XII. Otros niños de Letosa y de Bagüeste, acudían a la Escuela de Otín. Eran tres  las  casas  abiertas en Nasarre, a saber la de Campo, la de Laliena y la de Español. Estos días he visto a Leandro  Campo, cuya familia emigró a Barbastro y él a los veintisiete años, se fue a pastorear a Casa Otal de Ola. Todavía queda un recuerdo a Leandro,  porque en la casa donde nació, en la dovela de la entrada, está esculpida una bella flor.
No sólo amó José Otín la iglesia de Nasarre, sino que en Alberuela de Laliena, donde vivió con su familia, contempló  la iglesia también del siglo XII, dedicada a San Nicolás de Bari.
José Otín, el Forestal, completó la enseñanza primaria en Bierge, pues residió en la casa de sus abuelos maternos y en la iglesia de San Ferrtús, entonces desacralizada, pusieron un Centro Cultural, donde instalaron una televisión para todo el pueblo.
Ahora la iglesia o ermita se ha vuelto a sacralizar, colocando las pinturas románicas en el frontal correspondiente al Altar Mayor.
En esta primavera del año dos mil catorce, nos hemos reunido con Agustín Rufas, para celebrar su funeral y José Otín, con su escrito, nos cuenta las diferentes aventuras que ha pasado la iglesia de San Fertús. Escribe José Otín: ”Me conmueve gratamente que se forme conciencia del importante legado cultural, que nos dejaron nuestros ancestros, a mi juicio, no siempre conscientes de ello y es justo reconocer, que como el recientemente fallecido Agustín Rufas Otín, q.e.p.d., actualmente hay personas que trabajan para recuperar y conservar nuestro patrimonio religioso, histórico-artístico aragonés. Para mí la iglesia de San Fertús de Bierge, tiene un significado especial Yo completé la enseñanza primaria en Bierge, donde residí en la casa de mis abuelos maternos. En aquella época,  San Fertús era un Centro Cultural y allí estivo instalada la primera televisión para todo el pueblo. El día de San Fertús desde tiempo inmemorial, en la casa de mis abuelos maternos se celebraba  su fiesta con misa pagada a sus expensas, e incluso hasta que fue desacralizada la iglesia de San Fertús (ahora vuelta a recuperar para el culto religioso), repartían caridad en dicha iglesia, en la misa.
Yo admiro como han trabajado en la Diócesis de Jaca, con sus pinturas románicas, conformando un museo en su Catedral  y la importante labor desde tiempo ha, en conservar sus iglesias y ermitas de los pueblos, con emigración absoluta, un ejemplo está en la iglesia románico-serrablesa  del pueblo que fue de Basarán, ahora ubicada en la Estación de Esquí del Formigal, en el término de Sallent de Gállego”.

Al leer este artículo de José Otín, se siente,como lo siente él, un amor extraordinario a la tierra de Otín , Nasarre, Alberuela de Laliena y Bierge.  

miércoles, 7 de mayo de 2014

Las abejas antes y ahora

Ahumador de abejas.


En las paredes del corral de mi casa y de un pajar en la era de la trilla, habían creado las abejas tres colmenas. Como mi hijo Manolo no puede hacerse cargo de la cría de dichas colmenas, quiso que se hiciera cargo de ellas un  mielero  del vecino pueblo de Fañanás  y le avisó,  para que viniera a buscarlas. Este aficionado a la creación de miel, se llama Santiago Aliaga Escario y tiene una edad de unos cuarenta y dos años. Hoy día, en que casi toda la población emigra a las ciudades y abandona la producción en los pueblos, Santiago está entusiasmado con las abejas y las cuida y  coloca las colmenas o “arnas” en puntos del monte, en que no sufren molestias de otros seres agresivos. Pero a mí me viene a la cabeza la idea de que las flores de las aliagas, de las que él ha tomado su apellido, son amarillas y son cortejadas por las abejas,  para fabricar miel. Tal vez, su propio apellido le acerca a la vida de las abejas, fabricantes de dulce miel .Pero no puede olvidar a un señor de Osera de Ebro, ya difunto, que cuando venía a Fañanás, se unía con él, entonces el niño Santiago, e iban a observar a las abejas que tenía en este monte. No era tan sólo Fañanás el lugar donde poseía colmenas, porque las cuidaba también en numerosos puntos de  Aragón. De niño se fijaba en las maniobras del señor de Osera de Ebro y su imaginación trabajaba al mismo  tiempo que las abejas. No podía Santiago evitar su recuerdo,  y hace unos seis años, se puso a ejecutar las faenas que había aprendido del señor de Osera y para ello, compró en Egea de los Caballeros una docena de colmenas. Colocó las colmenas o arnales, en la paridera de Casa Acín de Fañanás y más tarde colocó otras colmenas por distintas zonas de huerta y de secano. Yo conozco varias colmenas de Santiago en el secano de Fañanás, por donde yo paso con cierta frecuencia y siempre me he preguntado de quien serían dichas colmenas. Hoy me enterado al ver a Santiago, que trataba con las abejas como  amigas, como lo hacía con todos los que acudían a contemplar sus faenas. Yo también, me iba a ver a estas tan trabajadoras abejas. Creció en mí la curiosidad por unos insectos tan solidarios y trabajadores para producir la rica miel y cuando podía me iba a Pertusa a hablar con Mosen  Bibián, gran amigo mío, de los éxitos y de los actuales peligros que tienen, en estos tiempos. Este sacerdote, originario de Siétamo, es un SABIO de las colmenas, de su vida, de su producción y de sus enemigos. Lo he visto trabajar en el Convento de Santa Teresa, que se encuentra en la carretera de Zaragoza, con colmenas que traía de Pertusa.
Al ver trabajar a Santiago con sus ropas y con su fuelle, con el que ahuma, apartando las abejas de su persona, protegida por guantes y escudos de tejidos formando redes que cubren su cabeza,  sus ojos y su rostro, y me he acordado del aparato de más de cien años, que tengo guardado en el hogar de mi casa. Comparando  el fuelle de Santiago con el férreo aparato, para lanzar humo a las abejas, se ve que hay una diferencia material entre el moderno fuelle, con el antiquísimo aparato, que usaron en viejos tiempos, para manejar las abejas. Me vienen ganas de comparar el aspecto de hierro primitivo del  ahumador  de abejas, con el objeto volador, que se detuvo encima del Portal de Belén, donde  había nacido el Niño Jesús. Dicen que el profeta  Ezequiel,  habló con el conductor de un objeto volador, y que el miembro de la NASA, Bhumrich,  ha tomado notas interesantes,  para los actuales aparatos voladores. Los antiguos no tenían los medios técnicos actuales, pero fabricaban aparatos muy eficaces, a pesar de su aspecto no moderno, pero eficaz. A mí me pareció oportuno enseñárselo  a Santiago, y fui a buscarlo, quedándose Santiago  admirado de su funcionamiento.
José Otín Nasarre, nacido en Alberuela de Laliena, me ha explicado como en casa de su abuelo en Otín, cuidaban colmenas, que las fabricaban con cañas y rebozaban de barro, mezclado con estiércol o “boyiga” de vaca o de buey, para que no se apoderase el frío del invierno de las abejas. Tenían dichas colmenas dos extremos,  uno más delgado, que orientado hacia el Sur, permitía a las abejas, entrar y salir del tubo de caña,  barro y estiércol de vaca; por el otro extremo  abrian,  para sacar la miel, que creyeran conveniente. De esas colmenas obtenían miel, cera y agua, con el gran sabor de la miel.   
El valor económico de las  abejas, es una de las bendiciones de Dios sobre la Naturaleza, porque  sin ellas no habría polinización en las plantas y casi desaparecería la agricultura.
Pero yo estaba pendiente de Santiago, que en esta ocasión  colocó tres colmenas modernas, cada una frente a cada colmena  silvestre, con lo cual se invitaba a las abejas a hacer el trasiego de las mismas a las colmenas  modernas. Las colmenas que trajo eran de forma cuboide, con su techo, cubierto con aluminio o con zinc, que evitaba la humedad de la lluvia y que se podía abrir para meter y sacar los panales de cera, donde las abejas iban depositando la miel. Por la parte de abajo, se encuentra la entrada de los insectos en la colmena y para estimular su paso de la pared a su nuevo lugar de producción,  les  lanzaba de vez en cuando, impulsos de humo, a la salida de la colmena rústica.  Los inteligentes insectos,  parecía que se daban cuenta de la comodidad de la colmena que se les ofrecía y poco a poco, iban pasando una tras otra,  a su moderna fábrica de miel.
En las colmenas rústicas suelen producir las abejas unos quince kilogramos de miel y en las modernas,  poseedoras de los panales de cera, pueden crear hasta unos cuarenta o cincuenta kilogramos. Cuando el sol se iba a esconder, ya habían pasado bastantes abejas a su nueva morada y por la noche, con el fresco se iban reteniendo en sus movimientos. Me dijo que todavía tendría  que dejar las colmenas próximas a las rústicas, unos doce días, para que su acomodo resultara completo. En colmenas que están preparadas para iniciar el comienzo de un nuevo enjambre, para constituir una nueva colmena, la reina antigua sale de la colmena con su enjambre a buscar  otra y la nueva reina permanece en la colmena.  Pero si se trata de sacar de una colmena rústica, la labor de la reina,  parece resolverse muy pronto, porque  la abeja destinada para ser reina, a la semana de nacida, alimentada con jalea real, ya realiza un vuelo de fecundación rodeada de zánganos, que la hacen fértil. Como las colmenas que se va a llevar Santiago, las deja al lado de la colmena rural, durante doce días, hay suficiente tiempo para que el  mielero,  se pueda llevar una colmena fecunda.
Santiago cuida con cariño las abejas, pues son la mayor parte de ellas, obreras que producen miel, polen, jalea real,  propoleo, cera y otras materias apícolas. Embriológicamente , las reinas tienen un origen idéntico al de las obreras. Son ambas  procedentes de unos huevos, depositados en la colmena por una reina, pero la alimentación con jalea real, durante su etapa de larva  de seis días,  hace que  a la semana de nacida, esa nueva reina, se lance al cielo, volando para ser fecundada por los zánganos que la rodean en el aire. A veces, en Primavera, se marcha de la colmena una reina, rodeada de obreras y zánganos, dejando a una reina más joven encargada de la colmena, ya de nueva generación.
Yo no sé qué pasará en las rústicas colmenas, pero la primavera ya se ha puesto en marcha, dentro de las colmenas, que se llevara Santiago a otros colmenares.
 La producción de miel es una, en la alimentación principalmente, de las actividades más buscadas por el hombre,  que se preocupa de colaborar con las abejas. Éstas son insectos sociales y han buscado desde siempre la alimentación de los hombres. Pero en estos tiempos, al tornarse el Globo en una aldea, se trasladan por él, y dadas las facilidades de traslado, varias razas de  insectos que les perjudican, llegan a sus colmenas para perjudicar a las trabajadoras obreras.  El hombre tiene que defenderlas, porque si no, desaparecerían muchas especies, unas animales y otras  vegetales, que se cultivan en el mundo y se vería en peligro la alimentación de la humanidad y tal vez, también la medicina.
De la misma forma que aparecieron especies vegetales y animales, en Europa, después del Descubrimiento de América, fueron a las Américas los caballos y las ovejas. Ahí tenemos a las patatas, al cacao, a los tomates, al maíz  y a otras especies, que han facilitado la conservación de los europeos. En 1554, fueron traídas las patatas a España, como una curiosidad vegetal, pero a finales del siglo XVI, ya era un alimento corriente en Italia, Alemania, Polonia y Rusia. En el siglo XVIII, se dieron hambrunas en Galicia,  por falta de patatas, igual que ocurrió en Irlanda en 1840. Hasta que llegó la patata, en nuestros pueblos ya existían los “arnales” o colmenares y la miel daba un rico alimento a sus habitantes, pero no se podían acaparar cantidades enormes de miel y tal vez por esa causa, eran necesarias las patatas. A principios del siglo XIX, Napoleón I, reunió cantidades ingentes de patatas, para que sus ejércitos no murieran de hambre en las guerras de Rusia y en la Guerra de la Independencia en España.
Aquellos años en que vivió la Familia Azara en Siétamo, donde llegaron a vivir en 1588, son aquellos, en que  se trajeron patatas a España, como una curiosidad vegetal;  En 1554 trajeron las patatas y en 1588, vino la familia Azara a vivir a Siétamo.En 1783 ya estaban casados Francisca Escabosa Azara con José Almudévar de Barluenga, la úlima Azara  de la familia y el primer Almudévar, de la Casa Azara-Almudévar. En fecha de 1730 a 35, fecha casi coetánea con la del matrimonio de Almudévar con Azara, los gallegos combatieron el hambre con las patatas. En Irlanda un año de mala cosecha de patatas, pasaron los irlandeses un hambre feroz.
En todos los pueblos había colmenares y en casa Azara-Almudévar poseían dos, el colmenar grande y el pequeño. Yo no sé si enriquecerían la cocina de la patata, añadiéndole miel y en ocasiones mostaza con miel, que le daban a las humildes patatas, un sabor celestial.
Lo que se sabe es que en cuestión de herencias José Almudévar Altabás, junto con su señora María Francisca Escabosa Azara, tuvieron sus líos, pues Mateo Escabosa Azara,hermano de Francisca Escabosa Azara, y su esposa Rosa Sipán, levantaron un pleito que parece ser acabó de buena manera, pues en la escritura Apoca de 1776,dice:”confesamos haber recibido de María Francisca, de Azara, nuestra Madre y Señora, la cantidad de doscientas y treinta libras Jaquesas…a más confesamos y otorgamos haber recibido de nuestra madre, los doce Basos de Abejas o Colmenas, que por la misma Escritura de Dotación me mandó y señaló”. Esto ocurrió en el año de 1773.  “Siendo  a todo ello  presentes por testigos Don Antonio Los Arcos, Cadete del Regimiento de Dragones del Rey, residente en la ciudad de Huesca, y Antonio Morcate, Labrador, residente en el Lugar de Siétamo”
En Zaragoza y en el año de mil setecientos ochenta y siete, el Abogado Don Pascual de Azara, dice haber convenido, que “los dichos Pablo Segura, Don José Almudévar  y Doña María Francisca Escabosa  y Azara, me han de entregar a mí, el Doctor Don Pascual de Azara o los habientes mi Derecho, la cantidad de cien Libras Jaquesas, las que he recibido luego, y de presente, y otorgo Apoca en la debida forma; y además la Canal de un Zerdo de cien o más libras de peso, que deberán entregar para la Navidad del Señor del presente año de Mil Setecientos Ochenta y Siete; y con dicha cantidad recibida, y el referido Zerdo y doce vasos de miel, yo dicho Don Pascual de Azara me separo, y aparto de cualesquiere pretensiones, que me pertenecen, y puedan pertenecer en cualesquiera manera a los Bienes de dichas Herencias, renunciando como renuncio de todas ellas a favor de la dicha María Francisca Escabosa y Azara”.
“En estos papeles que yo, Ignacio Almudévar, he revuelto, salen los alimentos de aquellos años de los siglos XVIII y XIX, como la miel que poseían los Azara y los Almudévar, en aquel Colmenar de la Costera y también se puede observar el interés del Abogado zaragozano de la familia Azara, por la canal de un cerdo. 
La miel, ahora de Santiago Aliaga y antes de los Almudévar Azara de Siétamo, envuelve la miel con otros alimentos, como hemos visto con el cerdo del Abogado Azara y cómo podemos ver en la carta que escribió el Alcalde de Siétamo en 1813, en que todavía duraba la Guerra de la Independencia, que dice: “Señor de Jaso, muy Señor mío, me hará Vd., el favor de decirme cuanto es cada ración de carne, en dinero, cuantas raciones por cada fanega de judías, cuanto de Guijas, por ver si podemos completar el número de legumbres, a causa de haber dado 4.000 raciones en carne. Favor que espera de Vs. Su afto. Q.B.S. M. ¿No se tratará de abastecimientos obligatorios para las tropas, en estos años de la Guerra de la Independencia?”. Vicente Benedé, Alcalde, añade: “Un señor llamado Bederrain, contrata con las siguientes palabras, cada ración en dinero es tres reales, y son en legumbres, 36 raciones por fanega, no siendo admisibles las arvejas o guijas”. Se ve como los encargados de la alimentación de los soldados era cuidadosamente cuidada por sus jefes, pues las guijas, prohibidas, no se admitían en aquellas raciones.

Tampoco se daba miel en dichas raciones, pero todavía quedan idealistas, que buscan una alimentación selecta a base de miel. Hay que felicitar a Santiago Aliaga por la preocupación que muestra de buscar un alimento selecto, como la miel, para que sus paisanos vivan muy felices.                                         

lunes, 5 de mayo de 2014

Leoncio Mairal, pintor altoaragonés

Leoncio Mairal ( Foto publicada en el Diario del Altoaragon)



Leoncio Mairal es altoaragonés y para ello no hay mas que fijarse en su apellido, que equivale en nuestra lengua aragonesa a mayoral en castellano, pero si queremos apreciar su personalidad, basta fijarse en sus innumerables cuadros pictóricos, que desde hace ya muchos años ha compuesto y sigue componiendo.

Nació en Javierrelatre, donde hasta su nombre equivale a casa nueva, pero no sólo esa “casa nueva” refleja una antigüedad inmensa, sino su paisaje, que consagra el pasado de Aragón, junto con el paisaje de Rodellar, donde vivieron sus padres. Rodellar es un pueblo, que desde una altura de cerca de ochocientos metros, domina desde un terreno muy quebrado un valle que va del norte al sur por donde corre el río Alcanadre y en el que se encuentra el barranco de Mascún y entre esas quebraduras se abren cuevas, que en otros tiempos ocuparon los hombres. Esos antiguos hombres que levantaron el dolmen al que llamamos la Losa de la Mora. Pasaron por el pueblo los godos, los romanos y dominó en él la casa de los Abarca de Bolea, que fueron barones de Rodellar y de Siétamo.
Es un paisaje original porque parece que la Sierra se ha roto y se ven paredes rocosas y altos peñascos y las sendas que suben y que bajan,  están como antipavimentadas o más bien destrozadas  con numerosas piedras, que parecen haber caído del cielo y que están ahí para estorbar el paso de los hombres y de las caballerías, con qué iban a un pequeño pueblo, hoy abandonado o bajaban caminando por escaleras terroríficas hacia el río Mascún.
Por esos caminos andaba el padre de Leoncio, a veces  montado en un asno, porque era sastre y llevaba consigo una antigua máquina para coser la pana en alguna casa, donde trabajaba  y le daban de comer. Leoncio se acuerda de la dura y difícil vida de sus padres, a los que tanto amó y que cuando pinta aquellos parajes, parece que  están pintados sus espíritus. En Jabierrelatre, donde nació Leoncio, sus pobladores crearon un museo a él dedicado, como el que creó con sus pinturas de Rodellar, para recordar a sus padres, que son los representantes del paisaje de su tierra natal.
Bajan retorciéndose las aguas del río, no como las del mar, que en un cuadro expone Leoncio, que se ven ocupando una llanura inmensa, donde forman un flujo y un reflujo de aguas, que parecen azules, pero que su luz es aragonesa, de un país que carece de agua dulce y de agua de mar.
De la zona de Rodellar y de Jabierrelatre, sube a los, unas  veces, verdes Pirineos, otras blancos y en ocasiones ocres y baja al Somontano y a la Tierra Baja, donde se extienden los Monegros como un mar inmenso, no lleno de agua, sino carente de ella, pero en ocasiones pleno de onduladas mieses  y en otras de luminosa paja. Hay un contraste entre aquellas llanuras marítimas y de tierra seca con la Montaña, sobre la que Rodellar vivió y sigue viviendo porque son numerosos los turistas que lo visitan y el mismo contraste se da entre el cuadro que representa el mar, con el de las montañas de Peña Telera, allá en el valle pirenaico de Tena.  
Bajando de los Pirineos al Somontano, se encuentra Leoncio con unas laderas pardas, escasamente pobladas de carrascas de un verde oscuro y poco brillante. Hoy ya, casi no quedan porque las cortaron  y por abajo, se ven los campos con sus trigos y cebadas. ¡Cómo capta aquella tierra de “las pardas soledades hondas” !,  según escribió de la suya Gabriel y Galán.  Esta es una visión que presenta Leoncio del pueblo de Fornillos. Radiquero se asienta en las laderas del Somontano y debajo de él, se ven los olivos, eternamente verdes y los almendros que ya han perdido ese color verde, para volverse grises. Hay variedad de colores en el Somontano, pues en otro cuadro se ven carrascas y delante de ellas multitud de amapolas o ababoles, que enrojecen el paisaje. Se ve también Anciles en el Otoño con una paridera de piedra, que muestra  una vivienda encima y con su corral. Está rodeada de robles, con su color tostado porque les queda poca hoja, que sin embargo saldrá antes de la primavera.
Por Barbastro proliferan las viñas y se perciben con el cielo nublado y las cepas, unas que todavía conservan el color verde en tanto que otras ya se han puesto rojas. En otro cuadro se ven las orillas del río Isuela, en las cuales brotan enormes carrascas y robles que en unión, parecen defender esas orillas. Entre el Somontano y los Monegros, se encuentran terrenos de color terroso y con rocas areniscas, entre las cuales verdean unos olivos milenarios porque en esta tierra de Piracés se refugiaron, en otros tiempos aquellos hombres primitivos, de los que todavía se encuentran restos.
Hay dos Pirineos, unos verdes como la Val de Gistain y otros como los montes de Lanave, que avisan que la sequía puede llegar, porque cambian aquellos montes de color, según les cae la lluvia en las distintas estaciones.
En los Monegros deja Leoncio ver las “las grises lontananzas muertas”, cerradas 
por  la Sierra de Alcubierre.
Es que Leoncio pone ante los ojos del  que mira sus cuadros el alma del Altoaragón, el alma de sus padres y la suya propia, que se recrea cuando por él viaja y capta unas veces la belleza de algunos paisajes o la tristeza de las pardas tierras, debidas a la sequía.


sábado, 3 de mayo de 2014

Presentación de Teresa Ramón

Sala de la campana de Huesca.

Señoras y señores,les doy en primer lugar muy buenas tardes,antes de presentarles a la oradora, que va a hacerles pasar uno de los mejores ratos de su vida, simplemente escuchándola. Se trata de Teresa Ramón Palacio que es una ilustre escritora altoaragonesa, pues nació en esta ciudad de Huesca,el día l6 de Diciembre de l922.El apellido Ramón le viene de Huesca y el de Palacio lo heredó de su madre que era natural de Agüero. En sus orígenes se juntan la poesía de la Calle de la Campana,donde nació en esta  capital, con la que se vive en Agüero,donde se respira el aire puro de sus mallos y se contempla la belleza de su iglesia parroquial,al tiempo que uno se extasía mirándose la sublime ermita del Señor Santiago.
Cuando llegaban las fiestas de San Martín a su barrio,en el que se encuentra la calle donde nació Teresa como afirma la jota siguiente:"En la calle La Campana-nació Teresa Ramón-una mañica con temple-orgullo de mi Aragón". Sus gentes se entusiasmaban con la leyenda o historia de Ramiro el Monje,que abatido por el comportamiento rebelde de sus nobles,ordenó que se les cortaran sus cabezas y en el actual Museo de la Plaza del Seminario, dispusieron en redondel dichas cabezas y en la cúpula de la sala de la Campana se colocó colgada la cabeza del más rebelde de dichos nobles,a modo de badajo de tan tétrico y sonoro instrumento.
 
Y parece que a la calle de la Campana, Huesca le puso tal nombre para recordar aquellos trágicos hechos; y es que  en dicha calle estaba y sigue estando la casa de la fragatina familia  Solanes,en la que, cuando llegaban las fiestas del Barrio,que eran las de San Martín, "se preparaban las cabezas,que recordaban a las que cortara Ramiro el Monje y contrastaban con las fragantes flores que llevaban las mozas",entre las que se encontraba Teresa Ramón, que describía así aquellos recuerdos felices,de los que dice  en una jota:"­Ay barrio de San Martín-ay calle de la Campana-recuerdos ya muy lejanos-de los años de mi infancia", al tiempo que aseguraba sobre aquella casa que era:"el lugar preferido de toda la chiquillería de mi calle para jugar"." !Qué recovecos  para practicar el escondite y qué bondad la de los moradores de la casona para soportarnos­".Y hace unos pocos días, me enteré‚ de que todavía se conservan en dicha casa las cabezas artificiales,de los rebeldes nobles, estando su dueño muy animado a seguir celebrando estos festejos.
Y sigue Teresa escribiendo:
"El pozo misterioso y atrayente, donde iban a buscar agua los vecinos,también sigue ahí,impasible a los adelantos de los frigoríficos y de las aguas cloradas. En la calle era de rigor ir con pozal o pozalico,segun la estatura del crío portador,a sacar agua del fondo,para refrescar el botijo y el porrón de las comidas y cenas veraniegas. Ten la seguridad de que el antiguo pozo ha hecho con su frígido contenido las delicias de todos los vecinos de la Campana...En nuestra imaginación infantil,el pozo del Fragatino, era como una gran pila de agua, poco menos que bendecida".Y doy la raz¢n a Teresa en eso de los pozos misteriosos,porque:venas ocultas, más que las acequias, llevan el agua a los pozos y forman una pupila cristalina que refleja las verdes plantas asidas a las grietas de las piedras doveladas, para formar un aro horizontal, no un arco vertical. Es el pozo ojo de mirada profunda que sólo mira hacia arriba, esperando que al brocal se asome la luna llena,los rubios rayos del sol,la cara de la hortelana ,los ojos tristes del viejo o los curiosos y atónitos de los niños. Por la carrucha, chirriando, subía y bajaba el pozal,que al desbordarse el agua, producía un sonido de cristal y es que Teresa Ramón ha sido toda su vida una buscadora del agua de la poesía y de la ciencia, que en el Alto Aragón se ha producido a lo largo de los siglos, haciendo sonar con su literatura un sonido como de un cristal lírico, como podemos comprobar leyendo su Poesía del Ciprés,que escribió, no hace muchos años y que es como la que escribió aquel monje benedictino,abad del Monasterio de Silos. Pero, además, tiene publicado un libro de Poemas, editado por Ibercaja,donde uno se pasaría feliz el tiempo, leyendo y viviendo sus poesías. Es que además Teresa pasa de la poesía lírica más refinada a la poesía popular,componiendo letras de jota,que son sublimes y perfectas,de modo que cada año forma parte del Jurado que premia a las mejores jotas que se hacen en el Altoaragón.

He hablado de las cualidades investigadoras de Teresa,demostradas con la publicación de su libro sobre el cuadro de la Virgen de la Clemencia. Este cuadro extraordinario se encuentra en este edificio de la Diputación Provincial,en el despacho de su Presidente y es de estilo bizantino,como demuestra nuestra presentadora, para lo que tuvo que investigar largamente e incluso viajar a la Ciudad Eterna de Roma,cambiando impresiones, entre otros con el Cardenal Jabierre.Y !cómo gozaríamos leyendo sus escritos sobre la Virgen de la Carrodilla, que se encuentra elevada en la Sierra del mismo nombre, allá  en Estadilla y subida sobre un carro!.
Ella vivió en dicho pueblo, donde estuvo casada con Emilio Rosico, maestro como ella y alcalde del pueblo y con el que tuvo un hijo y dos hijas y ahora ,varios nietos. Tienen una casa en la que me llama la atención  un "voladizo" o galería asentada, cruzada sobre la calle y desde la que se contempla el paso de las vaquillas, el día de San Lorenzo.Ya lo dice la jota que reza así "Estadilla,Estadilla-ya puedes estar contenta-te llevaste la
jotera-de la calle la Campana".
Y es que Teresa ama tanto a San Lorenzo,que de Huesca pasó a Estadilla, de donde también el glorioso santo es su patr¢n, porque "Un tirano sobre el fuego-te quiso martirizar-a tí te mandó a la gloria-y a Huesca la hizo inmortal".
¿Cómo hubieran podido elegir otra presentadora mejor de los danzantes de nuestro patrono,que llegó a escribir la jota siguiente: "Quisiera ser flor de albahaca-el diez de Agosto en tu altar-y marchitarme al calor -de los besos que te dan"?.
Y no puedo seguir hablando de nuestra oradora,por escuchar su palabra,pues para presentarla hubiera bastado la jota de Montse,amiga de Teresa y que dice así:"Si no sabes lo que es Huesca-Ni conoces Aragón-Habla un ratico ,si puedes-Con Teresita Ramón".


jueves, 1 de mayo de 2014

Isuela


Río  Isuela (Huesca)

Un domingo de este Otoño de 1999,tan frío,tan lluvioso y tan nebuloso,a las diez de la mañana, no se ve gente por la calle, precisamente por el frío, por haber llovido los días anteriores y porque la Sierra está  nevada. Pero a pesar de estas dificultades, yo no puedo estar en la cama y me lanzo a oír misa en la Catedral y después de oírla, me bajo a la iglesia de San Miguel, observando como el río Isuela baja crecido y mientras lo observo, me encuentro con dos viatores, ya jubilados que han salido a pasear con el fin de contemplar la nieve de la Sierra de Guara. Les pregunto por Rafael, el oscense viatoriano que ha cantado misa estos días y me dicen que está  en la Parroquia de Santiago, lo que me mueve a constituirme en peregrino a Santiago, el titular de dicha Parroquia y al llegar a ella me encuentro con Rafael.

Cuando estuve en Santiago,un sacerdote me pasó a una oficina, desde la cual se escuchaban las campanas que sonaban pacíficas y piadosas,las voces de unos niños, que tal vez fueran monaguillos ahora ya casi desaparecidos, y el pueblo tal vez unido por lo eterno, permanece en su mayoría, en sus casas, mientras un notable número de fieles está  ocupando los bancos de la iglesia, para escuchar la misa. Entretanto los sacerdotes, cada vez más viejos, se preocupan del toque de las campanas, de los quehaceres ordinarios de la parroquia, de los bautizos, de los entierros, en tanto que la paz preside los locales eclesiásticos. Vi a Rafael escaso tiempo porque iba a decir misa y me fuí;al salir me di cuenta de que los monaguillos no eran tales, sino monaguillas, vestidas con sus albas blancas. Me fui pensando en que la escasez de sacerdotes, se fuera tratando de arreglar con la ayuda femenina en las obras piadosas de la Iglesia, porque desde ella se pide el bienestar del pueblo y la unión entre sus miembros y, por fin, la Unión Eterna con Dios.