lunes, 5 de junio de 2017

José Almudévar y Altabás y Rafaela Escabosa Azara (Historia de la familia Almudévar, unida con la de los Azara)




José Almudévar Altabás, nacido en Barluenga, debajo del Monasterio de MONTEARAGÓN, hermano de un sacerdote que dependía del Monasterio, que celebraba fiestas religiosas por el Somontano. Cuando murió su hermano, el sacerdote, subió José al Monasterio, a devolver las ropas y objetos litúrgicos, cargados sobre una burra, al Abad.

Se casó José en Siétamo con Francisca Escabosa Azara, de una familia llamada AZARA. Esta familia era pariente  de los Azara de Barbuñales y Mosen Juan AZARA, además de pariente, estudió su carrera con loa Azaras de Barbuñales, en la pequeña Universidad que en Huesca se alza, en la Plaza de la Catedral.

Era grande la amistad de estos Azaras con el Conde de Aranda, cuyo domicilio más habitado por él, era el Castillo –Palacio que fue destruido en el año de 1936.

Cuando murió el Conde de Aranda, heredó su patrimonio el Duque de Hijar; éste de lejanas tierras no conservó la amistad con los vecinos de Siétamo y el Infanzón José Almudévar Altabás, se vió despreciado por el Administrador y tuvo que ir a conservar su ganado  en la Sierra de Guara, en MASCÚN.

Sierra de Guara

José Almudévar Altabás, que era el hermano  menor de Casa Almudévar de Barluenga, procedente de la Villa de Almudévar,  se casó  con  María Francisca Escabosa Azara de Siétamo. Tuvieron dificultades para organizar su patrimonio, pues entre otras cosas el hermano de María Francisca Escabosa Azara, a saber  Mateo Escabosa Azara y su esposa Rosa Sipán, levantaron un pleito, que parece ser acabó de buena manera, pues en la escritura Apoca de 1776 dice “confesamos haber recibido de María Francisca de Azara, nuestra Madre y Señora, la cantidad de doscientas y treinta libras Jaquesas en parte de pago de las trescientas, que me mandó, y se obligó pagar a mí, dicho Mateo Escabosa en varios plazos, mediante escritura pública de dotación…….y a más confesamos y otorgamos haber recibido de nuestra madre los doce “Basos” de Abejas o Colmenas, que por la misma Escritura de Dotación me mandó y señaló…….Hecho fue lo sobredicho en el Lugar de Siétamo, a Diez y nueve días al Mes de Diciembre al año contado al nacimiento del Señor de MIL SETECIENTOS SETENTA y TRES. Siendo a todo ello presentes por Testigos Don Antonio Los Arcos Cadete del Regimiento de Dragones del Rey, residente en la ciudad de Huesca, y Antonio Morcate Labrador residente en el Lugar de Siétamo”. Todavía queda un pequeño olivar, que está tapiado, donde estaban las colmenas de los Azaras, y se encuentra en la Costera de Siétamo, subiendo a la Granja de cerdos, que yo levanté.

Se desconoce la fecha exacta en que José Almudévar Altabás,  y Francisca Escabosa Azara contrajeron matrimonio, pero el hermano  Mateo Escabosa Azara de Francisca con los mismos apellidos, puso un pleito para recibir un mayor Dote, y en MIL SETECIENTOS SETENTA Y TRES, Mateo, confiesa haber recibido Doscientas treinta Libras Jaquesas y doce “Basos” de Abejas y Colmenas.

¡Cómo el Abogado Doctor Don Pascual de Azara, vecino de la Ciudad de Zaragoza se acuerda de la Casa Azara de Siétamo, para reclamar cien libras Jaquesas, “que me pertenecen en los Bienes y Herencias de mis difuntos padres y hermanos!”. Pero ¡cómo se acuerda de los agradables bocados que tomaba en Siétamo con la dulce miel de la Colmena de la Costera y con la canal de los cerdos de cien o más libras de peso!, cuyo recuerdo le mueve a reclamar “el referido cerdo, que deberán entregar para la Natividad del Señor del presente año de MIL SETECIENTOS OCHENTA Y SIETE; y con dicha cantidad  recibida,  el referido Zerdo”. Y satisfecho con sus dineros y con la canal de su cerdo: “Yo dicho Doctor Don Pasqual de Azara, me separo y aparto de qualesquiere  pretensiones que me pertenecen”.

Los ALMUDÉVAR, que desde el Bearn  francés, bajaron a conquistar Zaragoza a los moros, después de apoderarse de Burtina a la que bautizaron con el nombre árabe de Almudévar, adoptaron su apellido en la Villa de nombre vasco-íbero de Burtina, a la que los árabes rebautizaron con el de Almudévar.

Aquellos bearneses de Oloron, de Pau o de su comarca, vinieron, por la llamada a unas Cruzadas, a conquistar Zaragoza,  que estaba en poder de los moros. En la Villa  de Burtina encontraron una gran resistencia, pero al fin la conquistaron  y dejaron el paso libre para bajar a Zaragoza. En  su marcha hacia Zaragoza, se apoderaron de Almudévar el año de 1118.en la Edad Media. Uno de aquellos conquistadores recibió un nuevo apellido y se llamó Almudévar, que en árabe quiere decir La Redonda. Uno de esos Almudévar fue nombrado como Jefe supremo de Almudévar y de su familia que desciende toda ella, es decir  todos  los Almudévar que estamos en España y en el Mundo. Unos seguimos con el apellido Almudévar, otros con el de Almudéver y algunos con el Almodóvar, sobre todo en Valencia.


Roma convocó una Cruzada, convocada en Toulouse, apoyada por el Rey de  Aragón y por el Vizconde del Bearn. Se reunieron en Ayerbe con voluntarios del Bearn,de Vizcaya , de Alava, de Navarra y de ka Nontaña aragonesa y conquistaron primero Almudévar. En estas Cruzadas que llegaron a Valencia, llegaron a esta Ciudad los Almudévar. En un escrito , pone que Onofre Almudévar o Almodóvar, que según lo alaba POLO en el “CANTO DEL TURIA”, era un poeta valenciano.Escribió en valenciano y en castellano. Compuso este soneto : “Armas, hechos, linajes y edificios- de muchos son presentes y pasados,- de nuestros y de extraños  memorados-las paces, disensiones, y  bollicios.- Los grados,dignidades, los oficios-como, cuando y por quien fueron fundados- los tiempos,las mudanzas recontados – veréis sin que verdad salga de quicios.- Dexen  pues la lición de historia vana-frecuenten los lectores tal historia- y alaben nuestra Patria Valenciana.-Laureen al autor de fama y gloria- pues la verdad desenterró Vicyana- de cosas tanto dignas de memoria”.


En Siétamo vivía una familia de AZARAS, parientes de los de Barbuñales, que tenían una gran amistad con Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda (1709- 1789). Que por cierto en Valencia creaba hermosos mosáicos. Los Azara de Siétamo, unidos al Monasterio de Casbas, organizaron  un acto religioso en el mismo, del que queda un antiguo documento.

Conservamos el Escudo primitivo de los Azara, junto al de los Almudévar, tallados ambos en un gran armario, que conservamos en Casa Almudévar de Siétamo.

Tanto los Azaras de Barbuñales como los de Siétamo, tenían una gran amistad con Don Pedro Abarca de Bolea, Conde de Aranda, cuya CASA- PALACIO en que nació,  se elevaba en Siétamo, hasta la GUERRA CIVI de 1936. Los Azara de Barbuñales tenían una buena amistad con él y alguno participó en la política europea, comentando sus intervenciones en ella.  Otro fue militar y en el Paraguay cultivó la biología de sus especies animales. Llegó a ser uno de los mejores Naturalistas europeos. Otro hermano fue Arzobispo en Barcelona y otro canónigo en la Catedral de Huesca. La única hermana de los Azara, se casó con un noble de Graus, cuya casa ocupa un puesto entre las bellezas de una hermosa plaza. El hermano Canónigo de Huesca, viajaba con mucha frecuencia entre Barbuñales y Huesca.  Pasaba con un coche de caballos, que todavía se encuentra en Casa Azara de Barbuñales, cuando iba desde este lugar a Huesca y solía parar en el Castillo-Palacio de Siétamo, donde en algunas ocasiones dialogaba con el Conde de Aranda. Eran todos intelectuales.

La relación entre los Azaras de Barbuñales y los de Siétamo, era muy cultivada, porque en la Universidad de Huesca, tomaron  Títulos,  el mismo Conde de Aranda, miembros de los Azara de Barbuñales y Mosen Juan Azara de Siétamo. Este Mosen Juan Azara estaba muy relacionado con el Marqués de Torres y luego Conde de Aranda.

 Los Almudévar, que desde el Bearn  francés, bajaron a conquistar Zaragoza a los moros, después de apoderarse de Burtina a la que bautizaron con el nombre árabe de Almudévar, adoptaron su apellido en la Villa de nombre vasco-íbero de Burtina, a la que los árabes rebautizaron con el de Almudévar.

Aquellos bearneses de Oloron, de Pau o de su comarca, vinieron, por la llamada a unas Cruzadas, a conquistar Zaragoza,  que estaba en poder de los moros. En la Villa  de Burtina encontraron una gran resistencia, pero al fin la conquistaron  y dejaron el paso libre para bajar a Zaragoza. Uno de aquellos conquistadores recibió un nuevo apellido y se llamó Almudévar, que en árabe quiere decir La Redonda. Uno de esos Almudévar fue nombrado como Jefe supremo de Almudévar y de su familia  descendemos todos  los Almudévar que estamos en España y en el Mundo. Unos seguimos con el apellido Almudévar, otros con el de Almudéver y algunos con el Almodóvar, sobre todo en Valencia.
Ermita de la Virgen de la Corona (Almudevar)

Tuvieron los Azara una gran amistad con Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda. Los Azara de Siétamo, unidos al Monasterio de Casbas, hicieron un acto religioso en el mismo, del que queda un antiguo documento. Conservamos el escudo primitivo de los Azara, junto al de los Almudévar, tallados ambos en las puertas de un gran armario, que se encuentra en Casa Almudévar de Siétamo.
Monasterio de Casbas, claustro.

Como acabo de decir tanto los Azaras de Barbuñales como los de Siétamo, tenían una gran amistad con Don Pedro Abarca de Bolea, Conde de Aranda, cuya casa natal se elevaba en Siétamo, hasta la Guerra Civil. Los Azara de Barbuñales tenían una buena amistad con él y alguno participó en la política europea, otro fue militar y en el Paraguay cultivó la biología de sus especies animales. Llegó a ser uno de los mejores Naturalistas del Mundo. Otro hermano fue Arzobispo en Barcelona y otro canónigo en la Catedral de Huesca. La única hermana de los Azara, se casó con un noble de Graus, cuya casa ocupa un puesto entre las bellezas de una hermosa plaza. El hermano canónigo de Huesca, viajaba con mucha frecuencia entre Barbuñales y Huesca. Pasaba con un coche de caballos, cuando iba de Barbuñales a Huesca y solía parar en el Castillo-Palacio de Siétamo, donde en algunas ocasiones dialogaba con el Conde de Aranda. Eran todos intelectuales.

La relación entre los Azaras de Barbuñales y los de Siétamo, era muy cultivada, porque en la Universidad de Huesca, tomaron un Título Universitario  el mismo Conde de Aranda, miembros de los Azara de Barbuñales y Mosen Juan Azara de Siétamo. Este Mosen Juan Azara estaba muy relacionado con el Conde de Aranda y Marqués de Torres.

 Los Almudévar, que desde el Bearn  francés, bajaron a conquistar Zaragoza a los moros, después de apoderarse de Burtina a la que bautizaron con el nombre árabe de Almudévar, adoptaron su apellido en la Villa de nombre vasco-íbero de Burtina, a la que los árabes rebautizaron con el de Almudévar.

Los Azara vivían en Siétamo y los Almudévar pasaron de  la Villa del mismo nombre, a Sieso y después a Barluenga. Se conocieron Francisca Escabosa Azara de Siétamo con José Almudévar Altabás de Barluenga y se comprometieron a casarse
Casa Almudevar , Sietamo.

En tiempos de la Reconquista, aquellos bearneses de Oloron, de Pau o de su comarca, vinieron, por la llamada a unas Cruzadas, a conquistar Zaragoza,  que estaba en poder de los moros. En la Villa  de Burtina encontraron una gran resistencia, pero al fin la conquistaron  y dejaron el paso libre para bajar a Zaragoza. Uno de aquellos conquistadores recibió un nuevo apellido y se llamó Almudévar, que en árabe quiere decir La Redonda. Uno de esos Almudévar fue nombrado como Jefe supremo de Almudévar y de su familia  descendemos todos  los Almudévar que estamos en España y en el Mundo. Unos seguimos con el apellido Almudévar, otros con el de Almudéver y algunos con el Almodóvar, sobre todo en Valencia. En Valencia vivió un escritor llamado Almudévar, que lo hizo en castellano y en Valenciano.  En los documentos se le aplica en apellido Almudévar, el de Almudéver y el de Almodóvar.¿No tendría el valenciano alguna relación con la lengua del Bearn?.

En Siétamo vivía una familia de Azaras, parientes de los de Barbuñales, que tenían una gran amistad con Don Pedro Pablo Abarca de Bolea.

Conservamos el Escudo primitivo de los Azara, junto al de los Almudévar, tallados ambos en un  gran armario, que conservamos en Casa Almudévar de Siétamo.

Tanto los Azaras de Barbuñales como los de Siétamo, tenían una gran amistad con Don Pedro Abarca de Bolea, Conde de Aranda, cuya casa natal se elevaba en Siétamo, hasta la Guerra Civil, de 1936. Los Azara de Barbuñales tenían una buena amistad con él y alguno participó en la política europea, otro fue militar y en el Paraguay cultivó la biología de sus especies animales. Llegó a ser uno de los mejores  Naturalistas europeos. Otro hermano fue Arzobispo en Barcelona y otro canónigo en la Catedral de Huesca. La única hermana de los Azara, se casó con un noble de Graus, cuya casa ocupa un puesto entre las bellezas de una hermosa plaza. El hermano  de los Azara, canónigo de Huesca, viajaba con mucha frecuencia entre Barbuñales y Huesca. Pasaba con un coche de caballos, cuando iba de Barbuñales a Huesca y solía parar en el Castillo-Palacio de Siétamo, donde en algunas ocasiones dialogaba con el Conde de Aranda. Eran todos intelectuales.

El escritor altoaragonés, Severino Pallaruelo escribió: “En Siétamo, no lejos de Barbuñales, alzaba sus muros de arenisca dorada, el Palacio de los Condes de Aranda  (Marqueses de Torres, Barones de Clamosa, de Siétamo,etc., etc., amigos de la Casa de Azara. Un tío de María (única hija entre varios hermanos de casa Azara), era Canónigo de la Catedral de Huesca. Cuando iba a visitarlo, pasaba por Siétamo. Se detenía en el Palacio de los condes. Admiraba los salones, Allí había libros y estampas, telas exóticas y muebles hermosos: todo el lujo tranquilo y claro, confortable y pulcro que promovían los ilustrados del siglo como ambiente donde desarrollar tertulias razonables, conversaciones interesantes y debates sobre la felicidad del género humano, conseguido por medio del desarrollo de la inteligencia y de la riqueza”.

Yo recuerdo mis visitas al Castillo-Palacio cuando estaba próximo a cumplir los seis años de edad. Se subía por unas grandes escaleras de piedra y en lo más alto, como ayudante de mi tío José María, mirábamos los nidos de las palomas, Me decía mi tío que cuando llegaba el invierno, se quitaban los huevos para que las palomas no sufriesen buscando la poca comida que se encontraba en el invierno.
Ruinas del Palacio del Conde Aranda delante de la casa Almudevar (Sietamo).

Las ilusiones de alcanzar la riqueza para Aragón, se vieron  frustradas  por la adición de la salida al mar del río Ebro, pero Don Pedro Pablo Abarca de Bolea,  murió unos seis años antes de que se adjudicara a Cataluña, la desembocadura del río Ebro.

La relación entre los Azaras de Barbuñales y los de Siétamo, era muy cultivada, porque en la Universidad de Huesca, tomaron el título de abogados el mismo Conde de Aranda, miembros de los Azara de Barbuñales y Mosen Juan Azara de Siétamo. Este Mosen Juan Azara estaba muy relacionado con el Conde de Aranda y Marqués de Torres, tanto que el Conde le dio la autoridad sobre sobre la Parroquia de Puy de Cinca.

Los Almudévar, que desde el Bearn  francés, bajaron a conquistar Zaragoza a los moros, después de apoderarse de Burtina, a la que bautizaron con el nombre árabe de Almudévar, adoptaron su apellido en la Villa de nombre vasco-íbero de Burtina, a la que los árabes rebautizaron con el de Almudévar.

Aquellos bearneses de Oloron, de Pau o de su comarca, vinieron, por la llamada a unas Cruzadas, a conquistar Zaragoza,  que estaba en poder de los moros. En la Villa  de Burtina encontraron una gran resistencia, pero al fin la conquistaron  y dejaron el paso libre para bajar a Zaragoza. Uno de aquellos conquistadores recibió un nuevo apellido y se llamó Almudévar, que en árabe quiere decir La Redonda. Uno de esos Almudévar fue nombrado como Jefe supremo de Almudévar y de su familia  descendemos todos  los Almudévar que estamos en España y en el Mundo. Unos seguimos con el apellido Almudévar, otros con el de Almudéver y algunos con el Almodóvar, sobre todo en Valencia. Mi hermano mayor  Manolo acabó su vida de Psiquiatra en Canadá, donde vive su esposa y sus hijos.

 En Siétamo vivía una familia de Azaras, parientes de los de Barbuñales, que tenían una gran amistad con Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda. Los Azara de Siétamo, unidos al Monasterio de Casbas, hicieron un acto religioso en el mismo, del que queda un antiguo documento, del Real Monasterio de Nuestra Señora o Beata de Escarpe, que bendecía a los pueblos y a las gentes del Somontano Como en el Escrito de 1706, que fue mandado por el Ilustrisimo Abbatis N. Joseph Antt. Lucientes a la familia Azara de Siétamo, en el que se expresa así: ”Nos D. Sr.Benedictus Linás  sadrae Biologiae, Magister Abbas Regalis Monasreri Beata María de Escarpe, ordinis Cisterciensis et Vicarius Ganeralis Cisterciensis Congregacionis Regionis Aragoniae et Navarre, bobis Mosen Juan de Azara, Pascuali de Azara, Isabel Juamae la Plana( uxor) de Josepho de Azara et Margaritae de Azara. Salutem in Domino…”.”En Nuestro Real Monasterio de Casbas a veiticuatro de Febrero de mil setecientos y seis”. 

Conservamos el escudo primitivo de los Azara, junto al de los Almudévar, tallados ambos en un gran armario, que conservamos en Casa Almudévar de Siétamo.

Tanto los Azaras de Barbuñales como los de Siétamo, tenían una gran amistad con Don Pedro Abarca de Bolea, Conde de Aranda, cuya casa natal se elevaba en Siétamo, hasta la Guerra Civil.

 El escritor altoaragonés Severino Pallaruelo, escribió: “En Siétamo, no lejos de Barbuñales, alzaba sus muros de arenisca dorada  el Palacio de los Condes de Aranda(Marqueses de Torres, Barones de Clamosa, de Siétamo, etc,. etc, amigos de la Casa de Azara. Un tío de María (única hija Ana entre varios hermanos de casa Azara), era canónigo en la Catedral de Huesca”.

La relación entre los Azaras de Barbuñales y los de Siétamo, era muy cultivada, porque en la Universidad de Huesca, tomaron el título de abogados el mismo Conde de Aranda, miembros de los Azara de Barbuñales y el Mosen Juan de Azara de Siétamo, al cual el Conde de Aranda hizo que lo nombraran Párroco de la Parroquia de Puy de Cinca, que era propiedad también del Marqués de Torres y Barón de Siétamo. (En el Documento de fecha 1686, aparece la toma de posesión de la Parroquia y Abadía  de Puy de Cinca  de Mosen Juan Azara, que es el Azara más sobresaliente de su familia.

Nació en Siétamo  y habitante de dicho lugar. Sus padres eran Pascual de Azara y Teresa del Toro, que financiaron la creación de la Capilla de Casa Azara, entre su casa y la Parroquia de Siétamo. Luego por matrimonio de una sobrina de Mosen Juan Azara, llamada FRANCISCA ESCABOSA AZARA, se casó con JOSÉ ALMUDÉVAR  ALTABÁS de Barluenga y pasó la Casa a llamarse Casa Almudévar). En la fachada de Casa Almudévar de Siétamo pone la fecha de su construcción y en ella se exhibe el Escudo de los Almudévar. En un salón del primer piso aparecen ese Escudo de Almudévar en la puerta de un armario y en la otra el Escudo de los Azara. En 1713, obtuvieron los Escabosa Azara y José Almudévar Altabás el permiso para obrar al lado de la iglesia, en los solares y casas, que había comprado Mosen Juan Azara. Este desapareció probablemente en 1705. Por estas fechas se debió hacer la boda entre José Almudévar Altabás y Francisca Escabosa Azara.

Conde de Aranda.






















El mismo marqués de Torres, más tarde conde de Aranda, fue investido Doctor en Leyes, en Siétamo el dos de septiembre de 1.769. Pascual Azara de Siétamo obtuvo el título de Graduado en 1792 y Alejandro Azara Loscertales nació en 1702, que pone en evidencia  que  vivieron  en la misma época, ya que tardaría algunos años para obtener el Título en la Universidad de Huesca.

Las cartas que se escribían José Nicolás de Azara, que ya era Marqués de Nibbiano, con el Conde de Aranda,”que en sus altas misiones buscaban el bien de España, no sólo escribían los acontecimientos políticos en nuestro País y en Europa, sino que también comentaban el tiempo atmosférico de Aragón, en sus respectivos pueblos de Barbuñales y de Siétamo, cuando perjudicaba la sequía en alguna época del año”.

Esta correspondencia dejaba asomar una tristeza por temor a un porvenir más triste en España, como si tuvieran José Nicolás AZARA y el CONDE DE ARANDA, un temor que no hubiera políticos con un interés por España, como lo tenían ellos.

“El Conde de Aranda llevaba ya unos catorce años de destierro en París y le preocupaba la falta de descendencia …Su joven novia María Pilar Fernández de Híjar,hija de del VIII Duque de Hijar y su único hijo varón murió en 1755. Tuvo el Conde un segundo matrimonio con María Pilar Fernándes de Hijar y Palafox.. con 17 años. No podía vivir en París y lo esperaba en Madrid desde 1768. Aranda sólo quería marchar, a pesar de los ruegos de Azara, que estaba casi desesperado de su abandono. En sus cartas, trataba de convencerlo de que no marchara de  París  al    “País de moros con peluca, con frac, con espada y con rosario”. “Volvió el Conde de Aranda a España, tuvo que sufrir con la pérdida de su segunda esposa, el destierro en Córdoba y gozar de su retiro en la finca de Epila, que él cultivaba con nuevas producciones  agrarias”. Nació el Conde de Aranda en 1719  y murió en 1798, unos pocos años antes de que se dividiera España en Regiones, en la que se dio a Cataluña, la parte inferíor del Ebro, en que el Conde Aranda trabajó para dar a Aragón el Centro de Aragón, Valencia,  Cataluña y Baleares. Se preocupaba el Conde de Aranda del Río Ebro y de la Guerra con Portugal, pero no se olvidaba de los pequeños detalles rústicos en Siétamo, entre sus fieles los Azara y otros. Hay una carta dirigida a Don Felipe Azara, hermano de Mosen Juan Azara de Siétamo, por Don Onofre de R., del que conocía la amistad que Felipe de Azara tenía con el Conde de Aranda, y le da las siguientes noticias:”De mi Amo recibí ayer cara de Mérida y que quedaba con salud y el día siguiente, marchaba a Talavera, a donde se transfiere el Cuartel General por haber mucha enfermedad en Mérida. Ocho de Enero de 1763”. Se ve en el Conde de Aranda la benignidad con su paisano con el que tantas veces se había comunicado, al mismo tiempo que su disciplina militar, por la que le pedía a Felipe de Azara, que no pidiera más de lo que en el escrito consta. El Conde de Aranda favorecía a sus súbditos, pero no dejaba pasar el favoritismo.

Pasando ahora a la vida más rural,  en que aparece José Almudévar Altabás, todavía en vida del conde de Aranda, “el Abogado de Siétamo, Don Pascual de Azara”,  ejercía su profesión en Zaragoza, pero tenía un gran amor a la Casa de los Azara de Siétamo. En esta ciudad y en el año de mil setecientos ochenta y siete (el Conde de Aranda murió en 1798). El Abogado Don Pascual de Azara, habiendo recibido un buen trato económico del joven matrimonio de José Almudévar y de su esposa Escabosa Azara, se dedicó en Zaragoza a su misión de Abogado.

En 1783, en que todavía vivía José Almudévar Altabás, casado con Francisca Escabosa  y Azara, queda este título escrito, aprobando el riego en la Finca del Tapiaded, el año de 1783.

 El Conde de Aranda murió en Epila, el año de 1798 y heredó, entre todos sus bienes, el Patrimonio de Siétamo el DUCADO DE HIJAR, y en Siétamo conservaron durante cierto  tiempo el Castillo-Palacio.
Duque de Hijar (1798).

Uno de estos Duques de  Híjar  perdió el buen trato del Conde de Aranda con sus amigos los Azara y con el pueblo, persiguió económicamente a José Almudévar Altabás, (bautizado en Barluenga ), que se casó con Francisca Escabosa Azara, pariente de los Azara de Sieso, que por lo visto pertenecían a la misma familia de los Azara de Barbuñales. Tuvo que volver José Almudévar Altabás a correr los pastos que encima de Bierge, cerca de Sieso, que estaban  y siguen estando en el paraje  de la Sierra de Guara, llamado MASCÚN. La amistad e influencia entre los Azara y el Conde de Aranda se fue aflojando desde que se habla de la toma de posesión de los Duques de Hijar del Patrimonio del Conde de Aranda. También desapareció Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda y se enfriaron las relaciones entre el duque de Hijar y los Almudévar Azara, que tuvieron que sacar  del ganado lanar de Siétamo, para que paciera en MASCÚN, que también era un lugar heredado del Conde de Aranda.

Ese pastoreo en la Sierra de Guara, lo realizó José Almudévar y Altabás durante varios años y fue la causa de volver a tratarse con su familia, los Almudévar de Sieso.

 José Almudévar Altabás  era Alcalde de Siétamo y entonces con estas dos autoridades, la moderna de la Alcaldía y  la antigua o propia de la Nobleza, se crearon las luchas entre el Alcalde del pueblo, que era una apertura a la Democracia,  y el Duque de Hijar. Este era una autoridad lejana al pueblo y creía que podría gobernar con una gran autoridad, sin hablar con el sencillo pueblo de Siétamo, que vivía en este lugar  y estaba en un ambiente más real  con respecto a la producción de su tierra.

El Conde de Aranda, vivió en Polonia, en París y otros Países europeos, sin embargo estaba unido por un gran amor con el pueblo de Siétamo, como se ve en las conversaciones que tuvo con el Duque de Nibiano,  natural de Barbuñales. Entonces se preocupaban de la sequía y de la escasez de los productos de la tierra y eran unos caballeros, que se preocupaban de sus súbditos y no como unos explotadores del pueblo, del  que sólo buscaban obtener dinero.    

Esta acusación no va dirigida  al Duque de Hijar,  sino a su administrador Don Pedro Bezares ,cuyo amo era el Duque, de Hijar,  por muerte del Conde de Aranda en 1790, recibió lo que dice esta carta, escrita por el Ayuntamiento de Siétamo el 27 de Enero de 1807,  (fecha  que demuestra que ya José Almudévar era vecino de Siétamo), en que se quejan los vecinos de dicho Ayuntamiento, diciendo que: “No podemos persuadirnos de que haya juicio tan poco fundado, que de unos tales antecedentes saque por consecuencia que el Ayuntamiento de Siétamo ha vejado y provocado al Administrador. Vuestra Merced se confiesa amante de la Paz  y lo creemos, pero al mismo tiempo confesamos de buena fe, que mientras no tenga otros informes que los que manifiesta la que motiva esta contestación o será más  seguible  o muy difícil que Don José Almudévar, pidiese permiso para que sus cabras paciesen el carrascal, ni hace caso, porque cualquiera tiene derecho para pedir, en su juicio, cualquier cosa puede suceder. Que la primera vez ya le intimaron por razones , causas, litigios y averiguaciones, y ofreció a los Morteros  veinte pesetas, que nunca hubiera dado si ellos cumpliendo con su obligación, se hubiesen negado a admitirlas, no es tampoco de la administración presente. Si entonces el Señor Irigoyen  hubiera obrado con arreglo a leyes y ordenanzas, Almudévar hubiera pagado su pena y hubiera callado. Lo que no admite disimulo y parece fuera de toda razón es, que habiendo el mismo Almudévar, legado sus cabras al ayuntamiento de Ola, o habiendo comprado para ellas el pasto, estando con ellas las de Ola y otras forasteras en un mismo día, hora y lugar, y a esto dice V.M., que si por cumplir el Sr. Administrador con su obligación, que no presenta otras pruebas de su cumplimiento, que una pasión dominante, un encono manifiesto y un odio declarado, porque siga Vm., si aquí hubiera obrado la Justicia no eran igualmente dignas de pena las demás cabras, y si las de Almudévar por forasteras  estaban sujetas a la íntima, no había otras igualmente forasteras. Y es que paciar o pastar un puesto prohibido no era puesto con razón que correspondiesen los que habían reunido su contingente por pastarlas, y no el que ya había pagado el pasto. Nosotros,  Señor , no hemos estudiado de propósito las Leyes, pero sólo la luz de la razón nos presenta estas cosas como evidentes.

No es menos injusta la tercera pena con la que sólo fue castigado el ganado de Almudévar, estando junto y en el mismo puesto con otros, pero respecto a esto sólo tenemos que decir que precitado el Montano a señalar el punto donde le había intimado, juró que tal punta, la que no estaba vedada, pero que lo apenó porque no sabía por donde  iba la mojonación o muega  de la dehesa. Esta sí que era obligación de Irigoyen, informarse si los Monteros saben los términos de su jurisdicción, y los lugares que saben cuidar. Esta especie de encono se mostró mejor cuando Irigoyen hizo juntar al pueblo algunas reses de Almudévar , las que a instancias de la Señora Administradora dejó libres después de haber recibido por la pena, cuarenta Reales Vellones.Vm. nos hace muy poco favor y hablando más propiamente mucho disfavor, en pensar que nos agraviamos porque Irigoyen cumpla con su obligación. Sabemos muy bien que con esto no debe agraviar a nadie, pero no alcanzamos y aun negamos que el que tiene obligación de cumplir con la Justicia, satisfaga su deber, obrando contra ella. Dice vuestra merced, que la calumnia no se ha de descubrir, nosotros no deseamos otra cosa que el Señor Duque tiene sus archivos,  esto ya lo sabemos, pero creemos que los tiene para  dar razón a quien la tenga, y contamos con el brazo de su clemencia para que nos mire como a los hijos y con la Justicia para que nos castigue si lo merecemos y para usarla con quien abusando de su nombre y autoridad nos oprime.

Nuestra mayor satisfacción será que su Excelencia pueda llegar a informarse del enredo y de la “molanga” y juntamente de sus actores.Dice Vm.: ”Es increíble que el Administrador haya dicho lo que referimos y nosotros a no decirlo. Nos, no entendíamos que podía  Vm.,  persuadirse que mentíamos  cuando tenemos tanto horror al enredo, al embuste y a la impostura,  que solamente por desvanecerlas damos los pasos qye somos y que son bien contra el amor que tenemos a la verdadera Paz y trnquilidad. Por fin Señor, si a Vm., no se le oculta lo ocurrido con los Administradores antecesores a Ifigoyen, acaso se le ocultarán los motivos que para ello hubiera y esto no es el caso presente. Vino Irigoyen, que era, como Vm. dice, hombre cabal, le recibió el Ayuntamiento con MÚSICA y se le hacía  por las noches en su Palacio. Así es y ya es tan malo como los otros,  dice Vm.  Pero quien le tiene la culpa, si nada más fuera que tan malo no pasarían tantas  trapisondas. Nos pregunta Vm. que quien nos acomodará. Respondemos que un hombre cabal, íntegro, justo, imparcial, fiel observador de los derechos de su Amo y de los del pueblo. Y si un tal, dice Vm., que no hallará en todo el género humano, decimos que se hace Vm., poco favor a sí mismo y a sus semejantes.

Si algún exceso se ha cometido contra Irigoyen, como fueron LAS PIEDRAS que se retiraron, lo primero es en algún modo pudo dar  causa para ésta ( que según los efectos no fue más que chanza) la misma familiaridad suya con gente no del juicio más sentado, lo segundo no se sabe quien fueron, lo tercero el no requirió a la Justicia para que se averiguara, lo cuarto nunca pudo ser motivo para que saliese por el Pueblo con los monteros  animados, mandándoles que si alguno sabía, dispararan, lo quinto que la Justicia salió y en todo el pueblo no halló otra puerta abierta que la de Irigoyen, a las siete se oyeron en el Pueblo algunas escopetadas, y no podemos sospechar si fueren los mismos Monteros, que dispararon para abultar más la cosa. Y caso de así hubiera sucedido( que es lo más probable o creible) tampoco extrañaríamos hubiesen sido los mismos, los conductores del escaño, pero todo esto, ya conocemos, no es más que adivinar y conjeturar , pero nadie ignora que no se permiten otras pruebas, mientras ignorándose los líos, pero por eso mismo suplicamos que Vm., eche mano de los medios que parezcan más oportunos para ahogar unas disensiones tan perjudiciales al bien estar de Vm., de nosotros y de nuestro Señor Temporal que nada desea con más ansia que en paz interior y el mejor estar de estos sus fieles vasallos. Si a Vm. parece se presenten ahí las personas de quienes haya mayor satisfacción o venir Vm. a informarse boca a boca de la verdad, nosotros nos alegraremos lo haga. Y en fin, por el incomparable bien de la Paz estamos puestos a someternos a cualquiera providencia que indudablemente haya de contribuir a la tranquilidad pública. Esto es lo que con mayor encarecimiento pide todo este pueblo al Señor que guarde la vida de Vm., tantos  años como desea éste.

Los miembros del Ayuntamiento y Justicia de SIÉTAMO, añaden los miembros del Ayuntamiento , lo siguiente: “Pero esto aunque pruebe la atención de los Señores del Ayuntamiento que entonces era, nunca sería una prueba de la bondad de su conducta sabiendo que este año también nos presentamos el día de Reyes, habiendo primero enviado al Escribano, y no se dignó este señor de acompañarnos y respondernos con la política que esperábamos, pero queremos conceder (pues no tenemos testimonio en contrario, ni queremos juzgar temerariamente) que fuera entonces buena y ahora ya es tan malo.

Pedro Bezares contestó a los Señores,Junta y Ayuntamiento del Lugar de Siétamo: Muy Señores nuestros: La benignidad de mi amo ,que es incomparable cuando se trata de promocionar  alivio y todo favor a sus vasallos, me manda de todo cuanto me escribieron últimamente, que pase yo en persona a ese Lugar y que a viva voz oiga y acuerde con los medios capaces de tranquilizar el Pueblo y de hacer renacer aquella dulce paz,que es el manantial precioso de toda felicidad. En sunte consecuencia dispondré mi viaje el tercer día de la próxima Pascua, y no lo hago antes porque no ignora que la Semana Santa, es destinada la Iglesia y cuyos oficios podrñan preparar nuevos ánimos para entrar de buena fe y con verdadero propósito a tratar de un punto que conseguirá proporcionar a todos la tranquilidad exterior e interior.Repito a Vds.mi fina  voluntad y deseos de complacencia.ZARAGOZA ,18 de Marzo de 1807.Firma Pedro Bezares.

El Ayuntamiento y Justicia de Siétamo, añade lo siguiente:·”Pero esto aunque pruebe la atención de los Señores del Ayuntamiento que entonces era, nunca sería una prueba de la bondad de su conducta sabiendo que esta año también nos presentamos el día de Reyes, habiendo primero enviado al Escribano y no se dignó ese señor de acompañarnos y respondernos con la política que esperábamos, pero queremos conceder (pues no tenemos testimonio en contrario, ni queremos jugar temerariamente) que fuera entonces buena y ahora ya es tan malo”.

El Infanzón de Casa Almudévar, José Almudévar Altabás, fue como explica el Arbol de la Familia de Almudévar, de notorios Infanzones del Solar, y Casal en SIESO, el quinto hermano de los hijos de Juan Francisco Almudévar Con Magdalena Altabás de Grañén. Fue bautizado em Barluenga el uno de Febrero de 1746.Un hermano suyo se casó en Torres de Montes, a cuyos sucesores he conocido y me regalaron una Infanzonía de los Almudévar , porque ellos habían ya perdido el apellido Almudévar. Otro hermano se casó en Torres de Barbués, que he conocido hace poco tiempo. José Almudévar se casó con Francisca Escabosa Azara en Siétamo y tuvo un hermano, que era sacerdote en su casa de Barluenga, donde tenía objetos religiosos litúrgicos,  que devolvió al Monasterio de Montearagón, a donde los llevó sobre los lomas de un asno, Cuando se casó en Siétamo con francisca Escabosa Azara, siguió trabajando en el campo y con el ganado que lo subía a pastar a la Sierra de Rodellar. Trabajó también en cofradías que hacían ahorros, fundadas por Mosen Azara, tío de su mujer.Al subir a Mascún a apacentar los rebaños, tuvo que reanudar sus visitas al Monasterio de Casbas y a venerar a la Virgen de tal Monasterio.

De la influencia en la vida del Monasterio de Montearagón  pasó a vivir dependiendo del Palacio de los Candes de Aranda, para pasar con la muerte de Don Pablo Abarca de Bolea, a  la Administración tiránica de los Escribanos del Duque de Hijar.  El Conde debió acabar su paciencia con los cobros  a los campesinos y decidió vender su Castillo –Palacio,  De ahí se pasó a la compra por el descendiente de José Almudévar, a saber MANUEL ALMUDÉVAR  CAVERO,  que compró el Palacio, que fue destruido en la Guerra Civl del año de 1936.

José Almudévar tuvo dificultades para mantener su rebaño de ovejas, porque los Administradores del Duque de Hijar se las ponían, y se le hacía muy difícil ver al Marqués.

Era JOSÉ ALMUDÉVAR (nacido en 1746) un hombre de una gran actividad,pues cultivaba el negocio heredado de los AZARA, referente a los seguros que hacían las Cofradías, cultivaba la tierra, atendía los juicios a los que fue llevado por su cuñado Escabosa, casado en Casa Sipán de Siétamo, atendía a las peticiones de los Azara para cobrara herncias de los antepasados, atendía también a la labranza  con sus riegos y se preocupaba de creara un gran rebaño de ganado lanar y cabrío.

Con esta clase de ganado hizo ventas a algunos, como los vecinos de Casbas, que escribieron: “El ganado que nos vendió fue a nuestra satisfacción en el año de mil setecientos noventa y siete”,

Se vio combatido por el Administrador del Duque de Híjar, viéndose obligado  a arrendarle al Marqués las yerbas de Rodellar,  que se encuentran en la Sierra de Guara.

La vida ha sido una lucha entre los hombres por la religión, como la llegada de los Almudévar a la conquista de Zaragoza, el deseo de apoderarse de  tierra para producir u de ganado para comprar y vender. Así el Palacio del desparecido Conde de Aranda, pasó a manos de mi familia, pero en el año de 1936, a causa de la Guerra Civil, perdimos la propiedad y el Granero del Conde de Aranda, que se está arruinando, asi puede que siga, por que no será posible reunir el dinero para reconstruir un Granero , edificado en vida del Conde de Aranda,en 1746.

Visita de Companys al Castillo de Sietamo, se encuentran frente al mismo.










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