sábado, 8 de julio de 2017

El fuego y los que lo apagan.(año 2003)




En este pueblo de Siétamo dicen que no hay incendios, pero cada año empiezan a arder los rastrojos y las carrascas y los robles, pero siempre se acaba, apagándolos. ¿Quién es el que los apaga?. Desde luego que son los bomberos, y las avionetas de Monflorite. A esos cuerpos e individuos que los forman son a los que en primer lugar hay que agradecérselo. Así lo hicieron las alcaldesas de Siétamo y de Loporzano, que resaltan ”en declaraciones a este periódico, el trabajo llevado a cabo por todos los efectivos desplegados en la zona para atajar un fuego que quedó a unos 300-400 metros del núcleo de Castejón de Arbaniés (perteneciente al municipio de Siétamo).Y yo quiero destacar el comportamiento de la alcaldesa de Siétamo, María Viñuales que “quiso agradecer públicamente el comportamiento de los vecinos de los pueblos de la zona que acudieron, algunos con tractores para hacer cortafuegos, a ayudar en las labores de extinción del fuego”

Antes, hace ya bastantes años no estaba la sociedad tan organizada en las labores comunales, pero los individuos de los pueblos acudían a apagar el fuego cuando escuchaban las campanas que le anunciaban, cada uno acudía con sus medios, es decir que cada uno ponía aquello que tenía para poder combatir el incendio. Unos iban con sus tractores y otros con sus azadas y sin cobrar, solían triunfar en su trabajo, pero hoy día se han constituido los cuerpos de bomberos y los helicópteros y las avionetas que cargan el agua donde pueden, ya que en Monflorite están ya desde hace años esperando la conexión de la tubería que pasando por Siétamo, hay que hacer en el río Guatizalema. Yo los veía volar e ir a buscar el agua y los helicópteros la tomaban en la piscina pública de Siétamo y en la balsa de Valdeona y se  hubiera aliviado mucho su búsqueda, si hubiese habido bastante cantidad de agua en la balsa de la Costera.

En este caso han sido felicitados los “vecinos de los pueblos de la zona que acudieron, algunos con tractores para hacer cortafuegos, a ayudar en las labores de extinción del fuego”, como he escrito más arriba, pero alguno de ellos han sufrido destrozos en sus tanques de purín, que se emplean para acarrear el agua, otros en sus tractores y alguien en sus cuerpos. Además el fuego no llegó a Castejón de Arbaniés por la intervención de unos vecinos  de Arbaniés y de Siétamo.

Yo creo que merecieron el ser nombrados en el periódico por su  valerosa y arriesgada intervención.

Al no serlo, habrá que empezar a considerar los derechos que dichos ciudadanos tienen a cobrar sus intervenciones y sus orugas, tractores, cubas etc.,como cobran merecidamente los bomberos y los aviadores que en tales casos intervienen.     

jueves, 6 de julio de 2017

Romance del Somontano.




En un cuaderno en que hace unos treinta años, apuntaba los perros que vacunaba contra la Rabia, por los pueblos del Somontano,  he encontrado  un romance de cuando vacunaba  en Fañanás,  que me recitó, una señora, de cuyo nombre no me acuerdo, por los numerosos años que han pasado. Me esfuerzo en recordar su nombre para que los vecinos de ese pueblo, recuerden con cariño a esa persona tan amante de las costumbres de su tierra.

Esta señora ya no veía ciegos, afinando su guitarra, para hacerla sonar ,mientras sus esposas recitaban  Romances de tiempos pasados, pero se acordaba de haber contemplado y escuchado  a romanceros ciegos. Yo mismo recuerdo con admiración y cariño a “Los ciegos de Siétamo”, que por el mundo tocaban música en los bailes y recitaban “romances de ciego”. Algunos de esos ciegos vendían diversos romances a los vecinos del pueblo, por donde pasaban.

Don Luis María  López Allué, que fue un escritor oscense de Barluenga, escribió muchos cuentos. En 1894 fue nombrado Alcalde de Huesca, fue Directos de El Diario de Huesca, donde escribió con el nombre de “Juan del Triso”. En el Monte del Señor Madurga, representó con mis parientes de apellido Almudévar,  entre las que se encontraba una Almudévar casada con el dueño de Casa Carderera. “Juan del Triso”  define la forma de ser de los comediantes en la comedia “Romance de Santa Bárbara”, en que un ciego canta dicho romance.

Pasaron muchos años desde que “Juan del Triso”, se preocupó de Huesca y llegaron aquellos años en que yo ejercía de Vetrinario en Fañanás y una buena señora de este pueblo, me comunicó el Romance siguiente:

El romance se expresa así: “Oigan todos los presentes, hombres mujeres y niños, el milagro portentoso que hace poco ha sucedido: Era una moza muy guapa del pueblo de Fañanás, que estaba para casarse, con un mozo de Sipán. Era el novio el heredero de casa de un par de “güeyes”. Mica tronera ni pincho, ni amigo de las mujeres. De mucha disposición, dicen que era la doncella, pues sin aduya  de naide se  masaba  siete hanegas. Firmaron los capítulos en casa del Escribano, todos contentos y alegres, porque era un  güen apaño.

Le siñalaron a ella, siete onzas en el día y treinta duros pa ropa, que compraron en seguida. El día que les echaron primera amonestación, ella bajo la pastura a los cerdos, ¡con perdón!.

Hallándose en el corral vino por San Garrapasio, una tronada muy grande, que a todos causaba espanto.  Pegó un trueno que paicía que el mundo se había hundido y una centella cayó, dejándola sin sentido.

Del susto de la caída, pues no se sabe de cierto,  la pobrecita doncella enfermó de un abrispero (Absceso, producido por las avistas)

  Lo cierto es que salió en sitio particular, pues sólo puede decirse que no se podía sentar.

El ministrante asustado al ver aquella “postrema”( parte posterior), aconsejó la llevaran a los trujanos de Güesca.

En un vulquete la echaron, bien arropada de mantas y arrearon pa la ciudad, un sábado de mañanas.

Llegaron al medio día, y, enfrente a  Santo Domingo, la pobrecica doncella, s’aclamaba dando chilos.

Cúrame  Santa Barbara, cúrame  esta barbaridad, mira que si no me curas, será grande mi desgracia, pues no encontraré acomodo, y dirán que tengo “tacha “.

A la Santa se aclamó, con tanta fe y tan de veras,  que sus dolores pararon, al llegar a la Pedrera.

 Y en casa de Escusacenas,  donde fueron a comer, sana y buena se bajó, del vulquete por su pié. 

 La desanimó el trujano y  dijo :  muy bien estás; puedes volverte si quieres esta tarde a Fañanás.

La doncella se marchó corriendo a Casa de Vilas y compró a Santa Bárbara una vela de tres libras.

Casa de Vilas era una confitería, del Coso Bajo, con la Plaza de San Lorenzo, al otro lado del Coso Bajo. El Señor Vilas hacía “castañas de mazapán”, que todavía preparan en una confitería en la Carretera de Zaragoza. En una de las Guerras Carlistas, su dueño que pertenecía a este grupo conservador, tuvo que huir a Francia acompañado por un bisabuelo mío y un señor del pueblo de Liesa. Yo me acuerdo de ver al confitero Vilas, con su traje negro y su reloj de cadena que le colgaba de su cintura y escondía en un pequeño bolsillo en la cintura de su pantalón. En la frontera francesa, su figura les ideó que era al gún revolucionario y no lo dejaban entra en Francia, pero se superó aquella dificultad.

Gracias te doy, Santa mía, arrodillada le dijo, pues no quieres,  no consientes que me quede en el “vacibo”. (Ganado o personas no fecundados)

Volvieron todos al pueblo, contentos con lo pasado, y se cenaron un choto pa festejar el milagro.

La boda se efectuó, hace dos meses y medio y el matrimonio a la novia, le dice, que la hizo pruebo.

Santa Bárbara bendita, todos a tí nos volvemos. Líbranos de mala nube,¡ y líbranos de abrisperos!.

Ahora , que ya estoy jubilado, me doy cuenta de que en los pueblos ya no queda en algunos, nadie y en otros se han muerto muchos vecinos y tengo que recordar aquellos tiempos en que una señora, me contó el Romance de la Doncella de Fañanás.

Se están quedando los pueblos desiertos y las ciudades están superpobladas. Yo tengo que recordar tiempos pasados para contemplar una vida, que pasa por la alegría y por la tristeza.

martes, 4 de julio de 2017

Abrisén


Río Guatizalema aguas debajo de Abrisen.


Abrisén es una palabra prerromana, que puede ser una combinación del vasco-ibérico con algún término celta. Por ejemplo el topónimo medieval Artassobre, que se documentó en Jaca, puede ser una combinación vasco-ibérica con la palabra Artasso  y la –bre de origen celta, que parece tener algo que ver con briga (cerro o acrópolis según Unterman y monte o cerro, según Corominas. Así la palabra Abrisén parece estar formada por la letra vasco –ibérica A, que quiere decir altura o de la sílaba Ar, que quiere decir río (Ara, en nuestra provincia tenemos el río Ara y el Aragón) y como Abrisén está localizada en un cerro y pasa a su lado el río Guatizalema, se le añadió el sufijo brisén, que tiene una parte que se llama bre, relacionado con briga, palabra celta, que significa, cerro, monte o acrópolis Lo de sen, que lo investiguen los entendidos.

Por el terreno entre el Saso y la terraza fluvial,dicen que había enterramientos de de losa de los antiguos romanos y de los primeros cristianos visigodos, Yo no he visto esas lápidas, pero he encontrado monedas romanas e ibéricas. Ahora no se ven pobladores, pero se encuentran monedas antiguas por aquellas tierras abandonadas.

Desde la altura de Abrisén,no muy elevada , se ve correr el Río Guatizalema y en sus orillas se ve como una balsa , picada en piedra, en la que echaban el agua del río, para beberla los hombres y los animales Este aparato para sacar agua , se llama  en nuestros pueblo Ceprén.La sacaban poniendo  tres pies de ramas de árbol, en su centro se coloca una pértiga larga, colocando un cubo en un extremo  y con un peso en el otro, se hunde el pozal en el agua y favorecidos por el contrapeso de piedra, los hombres sacaban el agua del río y la echaban en la balsa.

En la bajada del Saso a la ribera del río, se encuentra, las ruinas de Abrisén y desde su antiguo solar, se ve el tozal sobre el que se exhibe la Ermita de la Virgen de Bureta. Un Maestro de Escuela, que fue alcalde de Fañanás, pasaba por Abrisén a enseñar a los niños en la Escuela de Siétamo y se acuerda de este paisaje precioso, pero abandonado. En las Guerras Carlistas, estos crearon en la Ermita de la Virgen, un Hospital de Guerra y se recuerda todavía la gente de Ola, cuando un Coronel Carlista con sus tropas, pasó por Ola para volver a Navarra y obligó a un vecino de Casa Lafragueta de este pueblo a servirles de guía hasta Quicena.

Yo desde niño, caminaba por un Saso o meseta elevada sobre el río Guatizalema, con una gran cantidad de olivos. Hoy  está cortada dicha meseta por una vía artificial, fabricada con aparatos mecánicos, extrayendo cantidades inmensas de tierra “roya”, para que por su parte baja pasen los coches de la autopista desde las orillas del río Guatizalema, hasta el Monte de Ola.

Esa meseta que parte desde Siétamo hasta el monte de Fañanás, estaba toda plantada de olivos y en estos tiempos se elevan en ella dos granjas porcinas. Por la izquierda de esta meseta se baja por una ladera, llamada La Costera a las orillas del río Guatizalema y por la derecha, por una empinada ladera se baja a la llanura del pueblo de Ola.Al llegar a la segunda granja de cerdos, que está situada en el Monte de Fañanás, por una cuesta se baja a un valle, que pertenece a este pueblo.

Pero en medio de la  cuesta que baja de la Meseta de los Olivos al valle de Fañanás, están unas escasas ruinas de un pueblo, que llamaban Abrisén.

El campo sobre el que se elevaba el antiguo pueblo de Abrisén, ya no lo deja ver, porque a través de los siglos ha ido desapareciendo, pero yo encontré un hoyo  su terreno y pude contemplar piedras de arenisca, labradas, que se ocultaban en una fosa de la tierra, y les pregunté que como había sido destruida la iglesia de Abrisén. No me contestaron,  pero entendía que iberos, godos y romanos, se habían preocupado,  hace ya muchos siglos, de cultivar la tierra y de subir el agua al pueblo , desde el río Guatizalema, para lavarse y beber agua pura, y dar agua para que bebieran los bueyes y las caballerías.En Abrisén ya no quedan habitantes, pero debajo de ´su solar, más tarde se creó una presa que da la vida la la tierra de Fañanás. El solar de Abrisén estuvo yermo, pero lo compró Rafael Estaún ,natural de OLA Y LO LABRÓ. Le enseñó a Fernando Catevilla de Ola los cimientos de la iglesia ,desaparecida hacía siglos, y le regaló una pileta de piedra circular, para ponerles a las gallinas agua para beber.    

viernes, 30 de junio de 2017

Los roedores y los órganos.-(2-X-1981)



Este es un país de ratas, unas en el sentido estrictamente zoológico y otras en el sentido figurado de depredadoras de bienes materiales, culturales e, incluso, espirituales. Los ratones son más bien traviesos, hacen males, pero menores y son más simpáticos, encargándose los gatos de tenerlos a raya. Digo que son menos peligrosos que las ratas porque me he enterado que, en los órganos de nuestras iglesias, son éstas las que los destruyen afilando sus dientes en las trompetas que, por ser de una aleación de estaño y plomo, constituyen para ellas un elemento ideal para mantener sus dientes en debidas proporciones. Hay en los órganos unos componentes que se llaman secretos y como su nombre indica, es muy difícil tener acceso a ellos, pero para las ratas no hay secretos; tienen la habilidad de penetrar en los lugares más recónditos, donde anidan sin que nadie las moleste. Las badanas que ajustan las válvulas, después de bien roídas, les sirven para preparar la cama a sus crías. Son refinadas estas “señoras” en sus gustos, deterioran los materiales más nobles y les gusta el olor a cuero viejo, que con tanto cariño abatanaban los antiguos artesanos, no los actuales, porque ahora, para conseguir badana para órganos, hay que pedirla a Alemania. Si los alemanes tuvieran estos órganos, ya que ellos perdieron casi todos los suyos durante la Guerra Mundial, los tendrían custodiados con más esmero. Nosotros, aparte de las ratas humanas que venden los tubos a los chatarreros, adoptamos una postura ratonil, inconsciente, como la de los ratones de dibujos animados. Convendría que nuestras cabezas superaran esa mentalidad de roedores mayores o menores y se pusieran a la altura de los habitantes de Pertusa que pagaron, cada uno, un tubo de órgano, demostrando el amor a sus cosas, de tal manera que muchos lloraron al oírlo sonar, después de muchos años de silencio. No olviden que el raticida es más barato que comprar tubos.


martes, 27 de junio de 2017

En la Playa de Comarruga




Estando sentado a fines del mes de Septiembre, ante un bello paisaje, iluminado por el Sol, que casi abrasa la piel de los que pasean sobre la arena de la Playa, ante mis ojos,  se elevan hacia las alturas cinco “ramos” vegetales  de palmeras,  cuyas palmas  se mueven por el aire suave del mar. Ante mis ojos se elevan hacia el cielo cinco “ramos” de palmeras, cuyas hojas que forman  los “ramos”, que con sus suaves movimientos, parecen conversar entre ellas, sobre el agua de la Playa, sobre el juego de los niños, sobre las  gaviotas,  que por encima de ellas, vuelan por el aire.  Debajo de las gaviotas, que vuelan altas, un elevado pino da sombra a un grupo de hombres mayores, ya jubilados, que esperan a  otros,  para jugar a la Petanca. Entre un grupo y otro de palmeras, buscan su sombra,  para hacer sus juegos de niños, como columpios, pistas de patines, que divierten a los niños y a las niñas.

El paisaje entre los que estamos sentados en unas butacas, observando las playas, el color amarillo  de  la arena, que al final es bella, se agrupan personas sentadas o tumbadas, en sus hamacas, junto al agua azul del Mar Mediterráneo, donde llegan en continuo correr del tiempo, olas de blanca espuma, que se diluyen en la playa. Se desplazan las blancas espumas por la arena amarilla y dejan detrás de ellas , unas olas de un color azul intenso, que se alejan del horizonte, formando una larga raya de su color azul, que se pierde en un cielo, también azul, de más  claridad que el del mar.

Por la raya final de las aguas del mar, navega flotando un barco, que sube del Sur al Norte. Su obscura figura limita el oscuro horizonte marino, que, de repente se encuentra con el color amarillo de la playa.

En ella hay personas mayores que toman el calor del Sol y el fresco de las próximas olas espumosas, que vienen de lejos y se destruyen cerca de ellos. Estas personas que pretenden recoger del Mar, su sentido de paz y de unión con la tierra.

Los niños son felices, ante el contraste del color del cielo con el mar y de éste con la arena del mismo mar.

Y cuando la Tierra va a convertirse en terreno urbano, las palmeras asoman sus hojas hacia afuera del tronco y estos troncos, con los restos de sus primeras hojas y sus fibras,  ya secas por el tiempo, impiden a los niños subirse a sus copas.

De vez en cuando, sienten los ojos la curiosidad, de ver que por las aguas van  navegando los barcos y por el aire vuelan las gaviotas.
 

sábado, 24 de junio de 2017

Onofre Almodóvar o Almudévar y después Almudéver



Escudo de la Villa de Almudévar.


Escudo casa Almudévar (Sietamo).

La Villa de Almudévar, conquistada por los cristianos a los moros, para entrar a dominar y conquistar Zaragoza, se llamaba antes de la invasión de los árabes, Burtina, nombre vasco –ibérico. Parece ser que los moros la llamaban Almodóbar, que significa El  Redondo o La Redonda.  Se ha mantenido su condición de La Redonda, con la edificación encima del tozal de La Corona, de la iglesia donde  se aposenta la Virgen, que hace rimar la redonda corona de tierra del tozal, con la corona, también redonda, que le colocaron sobre su cabeza, los hijos de Almudévar. Al ser derrotados los moros por los cristianos, éstos honraron a la Virgen, identificando su nombre y su corona con el del tozal, en que edificaron su iglesia.
En una Cruzada promovida   en Toulouse y apoyada por el vasallo del Rey de Aragón, Vizconde de Pau y Señor del Bearn,  a donde se asciende por las Cinco Villas, entre otros pueblos por Luesia, fundado por un Vizconde del Bearn, por Sos del Rey Católico, por Sigüés y por el pueblo navarro de Burgui.  Roma  convocó la Cruzada y se reunieron en Ayerbe, voluntarios del Bearn,  de Vizcaya, de Alava, de Navarra y de la Montaña aragonesa, y conquistaron Almudévar, para llegar después a Zaragoza.
En un escrito, pone que Onofre Almodóvar o Almudévar, fue, según lo alaba Polo en el “Canto del Turia”, un  poeta valenciano.  Fue impresor, que se dedicó a imprimir numerosas obras en valenciano, que él amaba con un fervor enorme y en castellano, lengua en la que escribía con arte. En la BIBLIOTECA VALENCIANA el “Libro Tercero de la ínclita y Coronada Ciudad de Valencia y de su Reyno: copilada por Martín de Vicyana, natural de la Villa de Burriana”, pone que en aquellos tiempos fue “impreso con Licencia de la Sancta Ynquisición”. Al principio del libro, está escrito: “Onofre Almudévar en alabanzas de toda la crónica a modo de epílogo”. Y a continuación sale su famoso soneto, que así dice: “Soneto”: “Armas, hechos, linajes y edificios-de muchos aun presentes y pasados,- de nuestros y de extraños  memorados- las paces, disensiones, y bollicios.-Los grados, dignidades, los oficios-como, cuando y por quien fueron fundados-los tiempos, las mudanzas recontados- vereys sin que verdad salga de quicios.-Dexen pues la lición de historia vana-frecuenten los lectores tal historia- y alaben nuestra patria Valenciana.-Laureen al auctor de fama y gloria-pues la verdad desenterró Vicyana- de cosas tanto dignas de memoria”.
El nombre de Almodóvar, era el que le pusieron los moros a la población de Burtina. Almodóvar, que significa Redondo, de donde sale   La Corona Redonda, que es una corona redonda  geológica, sobre la que se asienta la iglesia de la Virgen de la Corona. Existe en España el apellido Almodóbar, que entre otros posee un gran creador de cine, pero lo posible es que dicho apellido derivase de la Villa moruna de Almodóvar, y que los que de tal forma se llaman, fueran moros huidos  de dicha población, cuando fue conquistada por el rey Alfonso el Batallador. Pero en aquella confusión lingüística, aparece en una Biblioteca Valenciana, el apellido de Almodóvar en el escritor Onofre y otras veces el Almudévar y el Almudéver.
 En aquel complicado mundo por las diversas lenguas que se hablaban en el Reino de Aragón, a saber el árabe, el vasco- aquitano, las diversas formas de aragonés, como el ribagorzano, el lemusín y el castellano,  pone una crítica en la “Biblioteca Valenciana de los Escritores”, sobre los tres apellidos con los que se conocía a ONOFRE ALMODOVAR, y así se expresa en la página 124: “Onofre Almodóvar”, en la epístola proemial de su obra: “Instrucción para saber devotamente oír Misa”, que cita Ximeno, se llama ALMUDÉVAR, de cuya epístola consta que imprimió también algunas Obras de N. Arcis Vynoles, y de muchos otros doctos valencianos……Ximeno, tomo I, pág.158, col.2, le llama malamente ALMODÓVAR, siendo así que en el prólogo que hizo a “Lo Sompni de Joan Joan, y la Brama dels llauradors” de Jaime Gazul, que reimprimió en Valencia 1561…se llama ALMUDÉVER”…
“A Onofre Almudévar lo menciona Timoneda en su “Sarao de Amor” y Gil Polo, en su Canto de Turia, dice con estas palabras: Aquel a quien de derecho le es debido-por su destreza un hombre señalado,- de mis sagradas Nymphas conocido,- de todos mis pastores alabado,- hará un metro sublime y escogido,-entre los más perfectos estimado:-éste será Almudévar, cuyo vuelo- ha de llegar hasta el supremo cielo”.
ONOFRE ALMUDÉVAR es muy digno de alabanza, no sólo por las obras propias que dio a luz, si no también por las ajenas que renovó, como las de Roig impresas en Valencia en 1561, con el elogio en verso que ya produjimos, y el “Procés de les Olives”, y “Sompni de Joan Joan”, etc. “En la misma Ciudad y año: precede un modesto prefacio, que por contener curiosas noticias y elogios de muchos Poetas Lemosines celebrados por Polo, lo pondremos aquí”.
Si, debo poner pequeñas partes de sus obras, unas en valenciano, como ya he puesto  un soneto en castellano. En la página 125 de la” BIBLIOTECA VALENCIANA de los escritores”, obra de Justo Pastor, pone ONOFRE ALMUDÉVER al Lector, un escrito, que  entre otras cosas dice: ”Per hon vos exorte, y tant quant puch encarregue, que torneu sobre vosaltres, y respongan per la vostra honra en no dexar perdre los obres de tant celebres Autors, sino que renovantles, mostreu a les nacions stranyes la capacitat de les persones, la facundia de la llengua, y les  coses altes que en ella están escrites: majorment queus deveu lloar de dos coses: que ella es en sí tan delicada, que aba facilitat se gira y apren quansevol de les altres, y ella de poschs es compresa, sen lo que mes importa, que per la sanctedat del vostre benaventurat compatriota Sanct Vicennt Ferrer, fonch decretada en tal manera, que la estengué per les parts llonginques y remotes, predicnat a estranyes nacions, y de totos clarament ab ella fonch entes”…….San Vicente Ferrer dice Onofre que predicaba en extrañas naciones y en pueblos lejanos, como en pueblos más cercanos, pertenecientes, como Valencia, al Reino de Aragón, por ejemplo  en Graus, donde el Santo dejó un Cristo, que todavía se venera con gran devoción por los grausinos.  San Vicente Ferrer predicaba en valenciano, pero los que lo escuchaban, sólo entendían algo de lo que expresaba, que sin embargo, los llenaba de fe. En Graus concretamente hablaban y todavía lo hacen en el idioma ribagorzano, que aunque se parezca, no es catalán. Como el valenciano, según he oído a muchos hijos de Valencia, tampoco lo es. Me acuerdo de contemplar en Huesca, la televisión valenciana y cuando iba a explicar el tiempo que iba a hacer, lo anunciaba con un cartel, que decía: “L’Orache”, que en Huesca lo pronuncian de esta forma y en Cataluña,  me dijeron que casi no se usaba tal palabra, pero en mi pueblo de Siétamo, a doce kilómetros de Huesca, la gente se decía: “¡ Qué mal orache va a fer!”. Al acabar el escrito en valenciano,  Onofre, saluda a sus lectores con la palabra VALE, que quiere decir  que gocen de buena salud. “Don Juan Antonio Mayans, Canónigo de Valencia, sujeto literato, en varias ocasiones aseguró llamarse Almudéver nuestro autor, y si la última e , la mudó en a, en la referida epístola, sólo fue por querer castellanizar el apellido”. Pero Don Juan Antonio Mayans se equivocaba, porque los antepasados de  Onofre, venían del Bearn y tenía parientes en Zaragoza. Además amaba a la lengua valenciana, relacionada con el lemosín que de Francia llegó y enriqueció el valenciano. A su antepasado que seguramente venía también del Bearn, lo nombró el Rey Bayle de Almudévar, al Vizconde del Bearn lo nombró Señor de   Zaragoza y Onofre, con su lengua se encontraría feliz y contento en Valencia. Los valencianos al pronunciar el apellido Almudévar, cambiarían la a, en e, como les ocurría con palabras valencianas como “obres”, que era como pronunciaban la palabra obras y con el apellido Sorribas, que en Huesca pronunciaban de esta forma y en Cataluña, lo transforman en Sorribes.  No tenía Onofre ganas de castellanizar el origen de su apellido,  cambiando la a, por una e; la cambiaban cuando pronunciaban el apellido Almudévar, que se convertía en Almudéver, que siguen siendo el mismo apellido, como lo es también el de Almodóvar. En el libro valenciano “Notas al canto del Turia”, dice en la página “162.,l.3,(1) ALMUDÉVAR (ONOFRE). Este Poeta fue contemporáneo de Polo. (1) Llámase  Almudéver y Almudévar indistintamente”. Esta afirmación está hecha por un valenciano.
 Los cristianos  llamaban Almudévar al antiguo pueblo de Almodóvar y el Rey,  al nombrar Baile al parecer a un caballero del Bearn, le dio el nombre del pueblo, del que lo hacía Baile. ¿Por qué supongo que mi antepasado en nuestro apellido, aplicado por el Rey de la Villa de Almudévar, tuviese sentimientos españoles, tomando la iniciativa en la conquista de Almudévar y de Zaragoza?; tanto es así que en Zaragoza nombró el Rey de Aragón al Vizconde o Señor del Bearn, Señor de la Ciudad conquistada. Miembros de la familia del Bearn, fundaron en la Provincia el pueblo de Biel, en el camino que desde el Bearn baja a Zaragoza y del pueblo de Buil, con uno de sus apellidos. Pusieron de Bayle en Almudévar a un seguramente bearnés, que se nombra en la Infanzonía de los Almudévar, y de Zaragoza nombraron Señor a Gastón IV del Bearn. Conquistaron Zaragoza el año 1.118 y tardaron por otras causas en apoderarse de Valencia, hasta el año 1238. Parece ser que hay relación entre el habla que usaban aquellos bearneses con el lemosín y la “fabla”, aragonesa en la que todavía escriben en la revista de Almudévar, alguno de sus hijos. Yo puedo hablar un poco en “Fabla aragonesa” y tengo un libro publicado en dicha “fabla”, que se titula “Beyendo chirar o sol”, pero no sé nada de si el lemosín influyó en la formación del valenciano; sólo sé que en la página 423, en la que pone:”Almudévar es muy digno de alabanza, no sólo por las obras propias que dio a luz, sino también por las ajenas que renovó, como las de Roig, impresas en Valencia en 1561, con el elogio en verso que ya produximos, y el Procés de les Olives, y Sempre Joan Joan, en la misma ciudad y año, a que precede una discreta prefacción, que por contener curiosas noticias y elogios de muchos POETAS LEMOSINES, celebrados  por Polo, lo pondremos aquí”. Pero entonces parece que el tiempo corría muy poco, pues de la misma forma, que en Ayerbe se unieron las tropas del Bearn, para seguir la llamada del Papa, para conquistar Almudévar, Zuera y Zaragoza, cuando se conquistó Valencia, también acudieron los bearneses.
 Yo no sé valenciano, pero me parece que debe existir también algo común a lo largo de la Edad Media, entre el Lemosín y el Valenciano, aunque haya “poca filiación filológica entre el limosín” y la lengua de Valencia. Alguien define la lengua lemosina como: un dialecto de la lengua de Occitania”. En el libro de “La Diana enamorada”, escrito por Gaspar Gil Polo, pone “En los pasajes que se han puesto en Lemosín, se hallará alguna diversidad en la ortografía, nacida de las mismas que hay en las varias ediciones y copias de que nos hemos salido  y alguna vez se ha puesto ñ por ny, que en Valenciano tiene una misma pronunciación”. Por este comentario se adivina que al  Valenciano empezaron a llamarlo Lemosín. Y no es extraño, por tanto que Onofre Almudévar, conservara un recuerdo  lejano en el tiempo, del Bearn, porque se ve la continuidad de los Bearneses en Huesca, en Zaragoza y en Valencia. Zaragoza fue conquistada en 1118 y Valencia en 1238. La familia de Onofre subiría al Bearn con frecuencia o pasaría temporadas en alguno de los pueblos que habían fundado los bearneses; no se sabe, pero en la Biblioteca del autor Gregorio Mayans se lee que un hermano de Onofre Almudévar, que tenía una profesión en relación con la construcción, vivía en Zaragoza.
En 1238, ¿acudiría el padre de Onofre a conquistar Valencia?. Es de suponer que se acercaría al cerco desde Zaragoza, pero es posible que viviera en algún pueblo valenciano,como Manises conquistado por  los cristianos antes que Valencia, pues se sabe que El Vizconde del Bearn parece ser que fundó tres pueblos, también en el que sería pueblo valenciano, como los había fundado en Aragón. Manises era una alquería mora y en 1238 fue donado a Artal de Luna,que lo vendió en 1307 a Pere Boil o Buil, que venía del Bearn y se convirtió en la Baronía de Manises. Este Boiñ o Buil, había fundado en la actual provincia de Huesca, el pueblo de BUIL. Pasaron muchos años desde que los voluntarios que iban a conquistar Zaragoza, se reuniesen en Ayerbe, el año 1118, hasta que volvieron a hacerlo en  Valencia el año 1238, donde se unieron  aragoneses, catalanes, navarros, occitanos e incluso ingleses.
Allí se quedaría a vivir y nacería Onofre, que amaba la historia de Valencia, primero por haberla vivido. Este amor le llevó a escribir el siguiente soneto: ”El lustre de linajes escogidos-de la ciudad y reyno de Valencia-su antigua prosapia y descendencia- al parangón de estraños muy subidos.- Los títulos y nombres conocidos-por hechos de grandísima excelencia-la renta, y vasallos, la eminencia-injusta era tenerlos escondidos-Vicyama sin que más aquí lo alabe-por tu milicia antigua ha descubierto-estos indicios do sacan tall tesoro.- Ilustrísimo Duque pues os cabe ser uno-y principal deste concierto-de quilates que por Vos suba a tesoro”.
En la página 419 de “Notas al Canto del Turia”, vuelvo a repetir  lo siguiente:”Pag.162.l.3.(1) ALMUDÉVAR (ONOFRE). Este Poeta fue contemporáneo de POLO”. En el bajo de la hoja, pone “Llamase Almudévar y Almudéver indistintamente”.
Queda claro que los apellidos Almodóvar, Almudévar y Almudéver son el mismo sobrenombre. La forma valenciana Almudéver es muy frecuente en Valencia, de donde se extendió por las Islas Canarias, por Francia y por otros muchos países. El apellido Almudévar lo llevan varios ciudadanos canadienses. Yo tuve un escudo de Almudéver, que perdí y recuerdo que era casi igual al del pueblo de ALMUDEVAR, como el escudo del apellido que se extendió por Aragón y que se exhibe en Siétamo sobre la puerta de mi casa.
Para recordar estos acontecimientos históricos, podían subir por Zaragoza,Almudeveres y Almudévares, por Almudévar y siguiendo el Canal,  por Sos del Rey Católico, por Biel , por Sigüés y por el pueblo navarro de Burgui, al solar del Bearn, que tanto influyó en la formación del Reino de Aragón y de Valencia,
  

viernes, 23 de junio de 2017

Toros, caballos y hombres




Ahora la península ibérica está surcada por autopistas, vías de ferrocarril y por ellas circulan los bienes de consumo, que parecen apagar en los corazones de los españoles, aquel sentimiento lírico, que en ellos se refugiaba, al contemplar aquellos toros en plena Naturaleza, como una fuerza bruta no consciente, inspirados por impulsos cósmicos y elementales, pero de un origen cósmico. El poeta  Rafael Morales, le escribía al toro  “Odio, rencor, amor desordenado, - te crecen procelosos por las venas”. Gerardo Diego presenta a Rafael Morales, escribiendo:  “Aquí está Rafael Morales,- morando en los andurriales- de su verso turbulento,- mientras que repasa el viento –lecciones primaverales”. Si,  así estaban los andurriales de Talavera, en aquellos primitivos tiempos, pero no sólo los andurriales de la vera del río Tajo,  sino todos los campos ibéricos, por los que andaban  con sus elevadas astas los toros acompañados por sus vacas, sesteando debajo de las oscuras encinas. Los íberos molían las bellotas y comían la carne de aquellos animales bravos, que los convirtieron en espíritus toreros, que “sonreían y cantaban a la muerte”. Desde Navarra, Aragón hasta Andalucía y Extremadura se pueden contemplar esos animales, símbolos de la fuerza,  que en otros tiempos han sido devotamente venerados en aquellos cultos paganos.

Numerosos poetas han escrito del toro en el campo, desde los clásicos, como Virgilo y Lucano, una de cuyas poesías tradujo Jáuregui, en que habla del toro, que “experimenta el cuerno en tronco o rama,- y orgullo vencedor hierve en sus venas”.Espronceda con su extraordinaria vena poética, escribe: ”¡Visteis el toro que celoso brama,-la cola ondea sacudida al viento,-que el polvo en torno levantado inflama-envuelto en nube de valioso acento!..José María de Cossio dice: ”Si, el bramar de los toros en la noche tiene un sombrío prestigio, la ronca voz de las bestias se convierte para el poeta en una fuerza más de la Naturaleza, misteriosa y enérgica”. Todo lo que he escrito sobre los toros puede ser una reflexión sobre  un tema taúrico,  más que taurino.

Pero la poesía de la muerte de un toro viejo, me hace recordar la muerte de tantos buenos vaqueros, que intervinieron en crear lo Taurino. Es que  la vida taurina tan independiente, siempre dependió no sólo del hombre sino de éste unido al caballo, para evitar la entrada de los toros en los sembrados y trasladarlos de un encinar a otro. Ya lo dijo Domingo Ortega: ”el primer hombre que se montó en un caballo para apartar los toros en los campos tuvo, necesariamente, que ir hacia delante echado ligeramente sobre el cuello del caballo”.  El toro es de tal forma fiero, que solamente impera su cabeza, de modo que el hombre se tuvo que montar  en el caballo” para, evitar su propia muerte y  derribar su dolor y su fiereza, propia solamente de las astas que surgen de su testa”.

El poeta Rafael Morales canta al vaquero muerto por un toro ceniciento, con estos versos: ”Has de llorar, ¡oh toro!,  en  la ribera-del suspirado río,-que en una noche lívida de estío-se llevó al mayoral que te quisiera”.

El hombre tiene buenos sentimientos y se ha acercado siempre al toro y al caballo, pero en éste encontró un buen amigo, que incluso se prestó a colaborar con él  en la creación del  arte. Caballo y caballero, se acercan al toro y lo torean con elegantes trotes y provocaciones y huidas, que alegran los corazones de los hombres que los miran.

La unión del hombre y el caballo, no fue la primera vez que se realizó, porque en la mitología pagana, llegaron a fundirse en un solo ser el hombre y el caballo, para crear el centauro. El ardor del toro parece que hubiera sido más fácilmente derrotado por el centauro porque si el centauro era un mito, el toro tiene “un trueno congelado en su cabeza-que coronan dos rayos afligidos-dos rayos silenciosos, detenidos- por la muerte que puebla su fiereza.” Pero el hombre ha tenido dificultades para evitar las luchas crueles, por un lado entre los mismos toros “que rotundas las cabezas, como rocas,- se acometen tronando, retumbando- en el ciego corazón de los aires” y ha creado el picador, del que Rafael Morales dice:” No cesas de empujar, tu sangre brota- poderosa y febril, activa, fiera,- mientras gime la puya casi rota”. Y sigue el hombre buscando en el mismo toro un colaborador en su trato con los bravos, por medio de los “mansos”, pero para ello   tiene que castrarlos y a pesar de su ayuda, ha de luchar con los toros hasta la muerte. Los picadores no suelen dar tan bellas escenas como los rejoneadores.

Porque el hombre impulsado por el arte y el caballo por su gran nobleza, no quisieron  eliminar al toro con violencia, sino con arte, formando un baile de rejoneo, en que el caballo se acerca y se sale del alcance de las dos puyas sangrientas del  astado  y el rejoneador se inclina, se alza y acomete, se para montado en su caballo, delante del toro y retrocede dando la  cara  al enemigo y lo desafía con sus banderillas, llenando de color el ruedo de la plaza y hiere con su rejón al toro, que con este sangriento baile sufre menos que cuando lo separan de la majada, para transportarlo en el ferrocarril al lugar de su sacrificio.

Algunos protestan contra la tauromaquia, que tiene grandes escenas unas veces y otras penosas, que el hombre debe eliminar,  pero nunca debe eliminar el arte y para ello  es preciso que dicho hombre asista al espectáculo de los toros, porque así se dará cuenta  de que es imposible evitar el lamento poético,  que  hizo un poeta, castellano antiguo, cuando escribió; “Ay, cuanto de dolor- está presente- al infante valiente, a hombres y caballos –juntamente”.

Salto de Roldán u Osca

Salto de Roldan Cuando uno pasea por la Calle del Desengaño, la más larga de Huesca, antes de llegar al edificio conocido por El Amparo, hay...