viernes, 31 de enero de 2014

Los agotes o cagots en Francia y España


Valle de Gistain (Huesca).


Como he afirmado otras veces, Los Pirineos son un País de la Naturaleza, al que no ha dejado evolucionar la Historia, quedándose dividido en dos partes, una para Francia y otra para España.Andorra es una parte,  que goza de su libertad,en medio de aquel mundo maravilloso, pero lleno de dificultades. Esas dificultades han sido continuas,  a través de los siglos,tanto que al llegar a los principios del siglo XX,en el Prólogo de “Bellezas delAlto Aragón” de LucienBriet, Bernardo Beltrán y Róspide,escribe que las maravillas de los Pirineos, ”atraen al curioso y ávido de contemplar las magnificencias de la Naturaleza y hoy son grandes las dificultades para viajar por estas tierras españolas, que figuran entre las que menos han progresado desde el punto de vista de las comunicaciones”.Apareció, en un reciente artículo mío, un articulo, sobre los Pirineos, titulado  “El Ferrocarril y la Autovía por Canfranc”, en el que expongo las dificultades que han tenido Los Pirineos paraser comunicados y ser tratados correctamente.
 De los agotes o cagots, no hice  más que nombrarlos y no puedo hacer más que acordarme de ellos.  Yo desde siempre he conocido en nuestros pueblos la existencia de agotes, que en nuestras tierras,tienen muchas veces el apellido de Godé, siendo también ordinarios los apellidos Gota.En los Pirineos franceses y españoles se encontraban esos “agots” o “agotes”.Estos también eran llamados ar-gotes o godos astutos y la palabra “cagot”, deriva de “canisGothi” o perro godo.Los “cagot” en Los Pirineos, no se sabe si procedían de su huida de los moros, o  de los soldados de Carlomagno, tras la retirada de la batalla de Siresa.
Lucía Dueso y BizenDó Río, admitida la permanencia de los agotes en el Pirineo Central, donde constituyeron sus núcleos   como miembros de las “cagoterías”, estudiaron las semejanzas de éstos, con los actuales chistavinos.
Estos agotes hablaban en lenguas germánicas, eran constructores y tenían un símbolo, identificativo,  basado en un ave  como una Oca. Sánchez Dragó, en la obra Gárgoris y Habbidis, dice que agotes poseían una cabellera rubia,ojos azules y “los chistavinos coinciden con los “cagots”en el color del pelo y de los ojos…es también muy numerosa la población con el occipucio plano y es frecuente entre los gistavinos,tener atrofiado el lóbulo de la oreja”. Lucía Dueso y Bicénd’o Río, están  seguros de que los agotes y los chistavinos,pertenecen o son de  la misma raza.
La Historia nos hace ver a los agotes sobre nuestra tierra, pero si nos preocupamos de ver lo que ha ocurrido en ella, si abrimos nuestros ojos, nos damos cuenta  de numerosos detalles,que te acercan al pasado.En cierta ocasión mi consuegro Lorenzo Zamora Blasco,del pueblo de Coscullano, me llevó a ver algún resto de una iglesia visigoda, encima del pueblo, pero bastante más arriba,  en la Sierra de Guara.Yo no pude apreciar ningún detalle de tal templo, pero por aquellos días un amigo de Torralba de Aragón, descubrió  en las ruinas de la iglesieta de Coscullano,dos broches de un cinturón visigodo y una fíbula de disco perforada. Hoy he podido contemplarlas en el Museo de Huesca.Depositó en el Museo Provincial de Huesca estos objetos. Había  otros objetos del mismo origen, pues me llamó la atención una hermosa moneda de oro,llamada triente, que representa a Witiza.


En el Alto Aragón, se  vuelve a venerar y se está restaurando,  el Monasterio de San Victorián, levantado por el  pueblo bárbaro. Este Real Monasterio de San Victorián, o de San Beturián, como lo llama el pueblo del Sobrarbe, se encuentra en Los Molinos, que pertenece al Ayuntamiento de El Pueyo de Araguás, debajo de la Peña Montañesa y a sólo catorce kilómetros de la Villa de Ainsa.Hay historiadores quedan el siglo VI, como fecha de origen del Monasterio de San Martín de Asán, reconociendo su origen como el del primer Monasterio creado en España. Llegó a convertirse en panteón de de los Reyes del Sobrarbe, que siguen siendo misteriosos. Allí descansa el legendario Iñigo Arista.
En 1452 es nombrado “Antonio Bardaxí”, como Señor Jurisdiccional de San Juan de Plan y Justicia de todo el Valle.En esta Val de Gistau,vivían los agotes en gran número, muy cerca de Los Molinos y del Pueyo de Araguas, donde vivían los Bardaxí. Tenían en su casa una capilla dedicada a San Victorián o San Beturián. En Graus se conserva una hermosa casa de Bardaxí de Puyarruego,cuyos miembros bajaron a vivir a ese lugar tan bello y tan noble, al casarse un Bardaxí con la hermana menor de los Azara de Barbuñales.
En Velillas, en la ermita de Santa Bárbara, situada, encima, en lo más alto del pueblo,   encontró hace unos diez o doce años,  una moneda de oro visigótica,un hijo del pueblo de Sasa del Abadiado y éste se lavendióa un particular. Se sabe que en el Tozal de Santa Bárbara, hubo un campamento ibérico. En el otro lado de la Autovía se alza la ermita de San Bartolomé.
Antonio Bardají,el actual amigo mío, nacido en Velillas, del que no se conoce si era pariente o no de los Bardají del Pueyo de Araguás, y que todavía está enamorado del viejo monasterio de  Casa Ponz, establecido en Velillas por el Monasterio Francés de San Ponce de Tomeras, con  el cariño infantil que tuvo y que conserva con Velillas,  nació en Casa Ponz, que ya no tiene dueño de tal apellido. Pero  su casa o casa Ponz, es un antiguo convento, que fue donado  por el Monasterio francés de San Ponce de Tomeras, que  se  lo entregó el Rey Sancho Ramírez.  Todavía algunos saben,  por tradición, que  el nombre de Ponz, le viene de haber sido una fundación de los franceses aliados con los del Sur de los Pirineos, contra los invasores moros. Escribí en un artículo que “Por tradición, transmiten unas generaciones a otras, que en casa Ponz  (que es una abreviatura de San Ponce),cantaban los salmos algunos frailes,que es de suponer procederían del Monasterio de San Pedro de Tomeras”.
Los agotesse encontraban en Guipúzcoa, Navarra, El Bearn,Jaca, El Gistau yGacuña. Lucía DuesoLascorz, de la Val de Gistau, con la que conviví,escribiendo en Fabla Aragonesa;  por desgracia ya ha fallecido, pero que vivió con un interés por el Pirineo, extraordinario, enseñándonos la Fabla de los Pirineos, que era más íntegra que la del Somontano. Era una mujer sensitiva, culta, muy simpáticay poética. En un antiguo poema occitano, se da a entender que los “cagots, son los descendientes de los ostrogodos.Su segregación de la sociedad viene por ser de una razadistinta, como dice un poema occitano, que  se expresa así: “El país que los vio nacer,fue quemado otrora-por una horda sarracena, que despreciaba a Dios. Relegados entre nosotros son los restos de un ejército-que ya no podía avanzar”.Lucía Dueso, nos hace ver, que el origen de los agotes, viene, de la invasión sarracena de la Península, con lo que tuvieron, esos descendientes de los godos, que refugiarse en el Pirineo. 
Lucía Dueso y Bizénd’o Río, hablando de los agotes, ponen en su artículo la frase de F. Sánchez Dragó, en su obra Gárgoris y Habbidis, que dice:” Poseen cabellera rubia y abundante,tez endrina, ojos azules, orejas de lóbulo atrofiado, amplio cráneo,cuello rechoncho,breves piernas arqueadas,desaforada lascivia, dedos mañosos y occipucio trágicamente perpendicular.”Los agotes habitaban en el Pirineo, pero  ahora es más difícil observar una vida discriminada, en esos  Pirineos de Navarra  y de Aragón. Residían también en Francia, por ejemplo en Oloron-St.Marie,que está encima de Jaca, como también vivían en Saint- Lary, que coincide con Bielsa y Gistau.En estos lugares se encuentran lugares con nombres godos, por ejemplo en Gistain se encuentra El Llano de Arrio.
Dice Lucía Dueso que en Gestavi se levantaban iglesias visigodas. A unos doce kilómetros de la Virgen de la Plana de Plan,se encontraba el  visigodo monasterio de San Pedro de Tomeras. El Rey visigodo Gesaleico, que reinó en España desde el año 505 al 511, iba a Tabernas para cazar. Cazando en Tabernas es de suponer que correría por los montes de Plan.Tabernas fue durante muchos años un centro espiritual del Aragón Oriental,principalmente en los principios de la Reconquista.Gistavi, fue Sede Episcopal, no se sabe seguro si en los tiempos de Recaredo. Hace notar Lucía Dueso que los santos patronos de las iglesias del Valle de Gistau,durante la época de los godos, son los mismos cuyas reliquias fueron traídas de Zaragoza, cuando sus habitantes huían de los moros. Esta dependencia entre el Pirineo y Zaragoza, ya se ve en el uso de las sagradas reliquias, en tiempos de los godos y nos hace recordar, como a lo largo de la Historia no se han atendido con un sentido práctico, además de convivencial, la comunicación entre la capital de Aragón y el Pirineo. Sería la principal puerta de España en Europa.
En 1621 el sacerdoteMartín Vizcay ,contaba que en el Bearn, Aragón y Navarra existía una raza de gentes,discriminada por los demás habitantes, de un modo absoluto,como si fueran leprosos y casi escomulgados.Aún ahora, como afirma lucía Dueso, que en cierta ocasión estrenó una niña en Plan , un hermoso vestido y su abuela ,exclamó: “¡mírala, la moza de la cagona!“Los cagotes eran buenos constructores de iglesias y se encuentran en Cauterets,Argles-Gazost,Gabarnie,Aragnouet y otros lugares del Pirineo francés y debajo de Aragnouet se encuentra la Val de Gistain ,en la que todavía queda el recuerdo de los que fueron   los agotes o cagots.                                                                                                                                                                                        
Ya no se sabe donde están, pero en esta España,invadida por tantas razas, están en su sangre y eso ha hecho posible que yo,conviviera en mi pueblo de Siétamo con los hermanos Godé, de un humor extraordinario.Uno de los hermanos era, sin duda alguna representante de la raza visigótica, que invadió España,hace muchos siglos. ¿Por qué lo sé?, sencillamente porque se llama Godé y porque tenía el pelo de un agradable color pelirrojo, que con los años, se ha vuelto cano y su piel estaba llena de dibujos, como producidos por unas manchas pecosas, que le daban un aspecto de los auténticos godos, que aquí vinieron. Yo no sé si lo sabe, pero para mí,  es un honor tener un amigo y compañero español, procedente de la raza de los visigodos. Ha sido taxista, pero es una vergüenza para él y para España, no haber podido circular con comodidad  pro una carretera que uniera de un modo cómodo y elegante a Francia con España.

Los Pirineos han sido un paso de muchas razas humanas y ahora estamos sin poder comunicarnos comercial e industrialmente


miércoles, 29 de enero de 2014

La raza maldita de los agotes aragoneses


Los agotes (al igual que los chuetas mallorquines, los vaqueros asturianos, los cretinos o incluso los payeses de remensa catalanes) constituyeron poblaciones absolutamente marginadas y subyugadas por la población autóctona repartidas por el Pirineo vasco, navarro, aragonés o francés. Según unas fuentes su procedencia vendría de los godos franceses, para otros podían ser cátaros y según otros serían musulmanes vencidos en Poitiers en el año 733. 

La primera mención se da en Francia en el cartulario de la Abadía de Luc en el año 1.000. A partir del siglo XVI se fueron promulgando con escaso éxito leyes para tratar de evitar la segregación a la que estaban sometidos pero todavía perduraría hasta entrado el siglo XX en el caso del barrio de Bozate en Navarra, el más famoso de los asentamientos agotes.

La raza de este pueblo maldito parece que era distinta del resto de la población. Pío Baroja dijo de ellos que algunos tenían un aire germánico y sin embargo otros recordaban a los gitanos.

Los agotes debían llevar bordado en rojo una pata de oca sobre fondo claro en su hombro izquierdo. Mucho se podría hablar sobre la simbología de la pata de oca, símbolo que podemos encontrar por ejemplo en los extremos de la cruz templaria, o en el crismón románico que son dos patas de oca superpuestas que forman la X y la P (iniciales de Cristo) y que se extendió por la península ibérica a partir de la catedral de Jaca. Es frecuente este símbolo a lo largo del camino de Santiago (camino espiritual divulgado a los no iniciados mediante el juego de la oca) y parece ser un símbolo iniciático usado por los constructores de esas iglesias románicas. Precisamente los agotes tenían fama de ser buenos constructores y se dedicaban a ser albañiles o carpinteros mientras que las mujeres trabajaban con la rueca.

El agote debía acceder a la iglesia franqueando una puertecilla vergonzante que le obligaba a entrar agachado. El agua bendita la recogía con la punta de un cucharón, asistía a misa en un rincón apartado destinado para ellos y el cura les daba la comunión en el extremo de una larga paleta. En su vida habitual, el agote debía abrevar en fuentes exclusivas para ellos, no podía dedicarse al comercio, solo podía cultivar campos de lino o cáñamo aunque se les permitía un pequeño huerto de subsistencia y no podían tener cabezas de ganado a excepción de un cerdo viudo y un asno. Eran acusados de llevar un estigma en su cuerpo, de transmitir la lepra, de oler mal (imagino que sería un mal común en la época y no solo entre los agotes), de no tener lóbulos en las orejas y de haber fabricado la cruz en la que murió Cristo. Por supuesto, estaban obligados a mantener la endogamia más absoluta, a vivir en barrios apartados y además eran enterrados en cementerios aparte.

 
Las comunidades agotes más importantes en Aragón se encontraban en los valles próximos a Jaca, valles de Echo, Ansó y Aragón y en el valle de Gistaín. Este último valle lo estudió la escritora chistabina recientemente fallecida Nieus L. Dueso Lascorz en su trabajo “Los agotes de Gestavi (Bal de Gistau)”. Este estudio está disponible en Pdf en la Universidad de la Rioja y se puede encontrar fácilmente con Google. Un indicio claro de la presencia de agotes es la existencia de una pequeña puerta en una iglesia por la que debían entrar humillados al templo. Según Bastian Lasierra podemos encontrar esas puertas en Ansó, Fago, Echo, Majones, Salvatierra, Sigüés, Berdún, Villanúa, Castiello, Barós y Plan.


lunes, 27 de enero de 2014

Los maquis pasaban por Lavelilla


Habían ya pasado los amargos días de la Guerra Civil, cuando yo cumplía los nueve años, y acudieron a mi mente ideas nuevamente violentas, cuando todavía entristecían al pueblo los muertos, los heridos y las ruinas de las casas e iglesias. Eran noticias recientes allá por el año de mil novecientos cuarenta y cuatro, como la que ocurrió en Barbuñales, pueblo de los Azara, donde mataron los maquis al cartero y a su hijo. Aquellos hechos guerrilleros renovaron el viejo miedo atroz, que se produjo para la Guerra Civil. Por todo el Norte de la Provincia de Huesca, proliferaban los maquis y la gente sufría con las muertes y con las presiones que producían en el pueblo,  por otro lado interrogados por la Guardia Civil. En Nocito vivía el que llegó a ser amigo mío, llamado  Angel  Allué, que cuando estaban los maquis, él no tenía más que dos o tres años, pero, cuando se marcharon, escuchó comentarios sobre los maquis, que llegaron al pueblo por aquellos años de mil novecientos cuarenta y cuatro. Con el fusil en el pecho de los campesinos, les pedían alimentos y éstos,  sacando de donde escasamente podían, les daban algún trozo de tocino, alguna fruta, aceite  y algún cordero. En Nocito no mataron a nadie, aunque abrasaron el cuerpo de San Urbez, pero cuando bajaban de Sarsa de Surta a Bellostas tres guardiaciviles, los mataron, entre seis maquis. El Guardia Civil más joven, aguantó mientras tuvo munición,  pero al fin lo mataron con su misma pistola. “¡Cómo comentan las mismas armas de la Guerra, cómo  hizo la pistola,  del guardia,  porque luego la encontraron en Peña Montañesa, cerca de Bielsa y encima de Aisa!”. Peña Montañesa está formando parte de la Sierra Ferrera.  Alcanza la altura de 2.295 y ofrece una bella silueta desde Aisa y llaman la atención las paredes calcáreas que por tres partes la rodean, por una de ellas,  se une a la Sierra y da facilidades para su tránsito. Se encuentra esta Peña en el centro del Norte de Aragón, es decir en el Sobrarbe, cuya capital es Boltaña que con Aisa, dan vida al Sobrarbe. Se alzan por arriba, las montañas más altas del Pirineo como el Monte Perdido, Bachimaña y Posets y por sus pies corren los ríos Ara, Cinca y Cinqueta. En su parte Sur, hacia Aisa, se encuentra el Monasterio de San Victorián, en aragonés San Beturián. En este Monasterio tuvo que ver Ballarín, casado con la única hija de Azara de Barbuñales, hermana de un naturalista,  de un diplomático y de un Arzobispo. Ballarín y su esposa, desde cerca de San Victorián, se fueron a vivir a la Plaza Mayor de Graus.
Esta Montaña llamada Peña Montañesa, ha sido siempre un lugar vivido por las brujas y los bandoleros, como los Maquis, que la eligieron como un cuartel general.   
Huesca y Barbastro están  separadas por cincuenta kilómetros, pero subiendo al Norte desde las dos ciudades, se llega,  desde Huesca al Río Guarga y por la carretera paralela a dicho río se llega a Boltaña, que está a cincuenta y dos kilómetros. Si al llegar al río Guarga, se sigue la ruta hacia arriba, llegaremos a Sabiñánigo. Pero si en lugar de comenzar el ascenso hacia el Norte desde Huesca, lo iniciamos dese Barbastro, llegamos  a Aisa y a Boltaña, luego  al desaparecido pueblo de LAVELILLA, donde educaba a sus niños, en aquellos tiempos de 1944, el tío del entonces también niño, José Luis López Mora. Se encuentra Lavelilla,  al lado del destrozado pueblo de Jánovas, pues ambos fueron expropiados para construir algún pantano. Pero  dejaron el Sobrabe, abandonado.  José Luis nació en el pueblo de Sarvisé, debajo de Broto,  a los  que se llega subiendo hacia arriba y pasando por Fiscal. Hoy en día, José Luis López Mora, es un caballero  jubilado de Perito Agrícola, que conserva todas las cualidades humanas de los habitantes del Pirineo. Es decir es un montañés puro. No me cuenta sus obras agrarias, realizadas en Extremadura,  pero no puede olvidar ningún detalle de su vida en la Montaña de los Pirineos y me empezó a decir: ”Desde Savisé, mi pueblo natal, había bajado yo, a visitar a Juan López, Maestro Nacional y hermano de mi padre, que vivió en Sarvisé, a Lavelilla, enfrente de Jánovas, aproximadamente a un kilómetro. Este pueblo también fue expropiado, cuando lo hicieron con Jánovas, para levantar un pantano, propósito que ya se ha llevado la Historia. Pero los hijos del pueblo a orillas del río Ara, se sentían en un ambiente maravilloso, por su vegetación, por el agua de su río el Ara, poblado de multitud de truchas y por anguilas. Mi, tío el Maestro Nacional estaba casado, pero no tenía hijos y se entregaba a la formación de sus alumnos, para darles una comunicación humana y sacarlos de aquel ambiente, por un lado paradisiaco, pero por otro, pobre y mal comunicado. Ahora que sólo quedan ruinas por el pueblo de Lavelilla, han arreglado una nueva carretera por Fiscal, para acercarlo a Sabiñanigo y a Jaca.
“Yo, José Luis López Mora, tenía unos siete a ocho años y bajaba desde Sarvisé a pasar unos días con mis tíos. Se estaba tranquilo, pero me pareció que algo raro pasaba en aquel ambiente, porque las personas mayores hablaban, como en secreto,  para que los niños no nos enteráramos de que algo malo estaba pasando, por Lavelilla. Un día estaba mi tía hablando con una vecina y me dispuse a escucharlas y me enteré de que aquella noche, habían pasado por el pueblo los maquis. Ellos decían que iban a Jánovas a comprar. Esa noticia la contaban, como en secreto, porque la gente tenía miedo. Pero yo, José Luis no sentí el terror, porque en Lavelilla no mataron a nadie. Estaban los Maquis en su refugio de la Peña Montañesa e iban a Jánovas a buscar alimentos”. José Luis estaba viviendo los temores de una vida envuelta en una lucha entre el Gobierno y los maquis, desarrollándose en el mismo pueblo sencillo, pero cuando volvió a Sarvisé, se le olvidó el odio que llevaba consigo la guerra de los maquis contra el poder y la sangre derramada por ese pueblo sencillo, como la del cartero de Barbuñales y del joven guardia civil, muerto cuando bajaba de Sarsa de Surta.
En esa tierra tan hermosa, no pueden olvidarse de San Urbez, el patrono del agua. El sábado,  día dieciocho de Mayo del año de dos mil doce, subí con mi familia al pueblo de Albella. Allí acudimos desde Sabiñánigo, por Fiscal y después de pasar, dejándolo a la izquierda por el empalme,  que sube a Broto por Sarvisé, salimos por el lado derecho de la carretera,  que conduce a Aisa, y llegamos al pueblo de Albella. Allí acudieron cientos de personas de todo el Sobrarbe a venerar en su ermita a San Urbez. Aquellas gentes asustadas por los guerrilleros del Maquis, no le quitaron la fe, sino que la manifestaron en la procesión y en la misa celebrada por un sacerdote elocuente y que cantaba con una voz privilegiada. Al salir de la ermita, unos romeros del pueblo de Nerín, cantaban antiguas canciones dedicadas a San Urbez.  Ricardo Lardiés Viñuales, cófrade de San Urbez del pueblo de Buerba, nos echó una bendición antigua, que así se expresaba: ”A San Urbez bendito, San Justo con su pastor y a San Veturián Abado, que nos conserven los frutos de esta tierra y nos aumenten los del alma, si es la Voluntad de Dios”. Alguna vez acudían a Nocito, pero en Albella se conserva todo el arte y la liturgia de San Urbez. En aquella ermita se conservan hasta las ropas que usaban los romeros de Albella, para subir a la ermita rupestre de Sestral, que se encuentra en Fanlo, en esa tierra bendita del Sobrarbe, en el límite con el Parque Nacional de Ordesa y del Monte Perdido. Se encuentra dicha cueva de San Urbez en la entrada del Cañón de Añisclo, en la confluencia de los ríos Bellós y Aso. Ahora se va a dicho lugar por Escalona,  pero antes aquellos romeros del pueblo de Albella, subían con sus sotanas de color marrón y apoyados con unas gayatas, que todavía se conservan en su ermita. En la ermita de Albella estaban los hijos de Nerín, que cantaban canciones dedicadas a San Urbez y los cofrades de Buerba,  nos echaban sus bendiciones.
Alguna bendición se encuentra en aquellos parajes del Alto Sobrarbe. Yo creo haberla recibido aquel sábado de Mayo del año de dos mil trece y me parece que José Luis López Mora, lleva consigo una bendición, recibida de sus padres  en Sarvisé  y de sus tíos en el veraneo de que gozaba en Lavelilla.  
Yo,  con pocas estancias en aquel alto Sobrarbe, he salido enamorado de Él. Por eso, tal vez, he comprendido el regreso de José Luis López Mora, del resto de España a la capital, Huesca, del Alto Aragón. Ese regreso, en primer lugar a la capital de Huesca, le dio facilidades para renovar la casa de sus antepasado,  allá arriba en Sarvisé y ahora cualquier día sube con su buena esposa y con sus dos rubios y espabilados nietos, a pasar el fin de semana. Yo creo que José Luis no sólo pasa el tiempo, como lo pasaron sus antepasados, sino que recuerda una vieja vida, en que vivían felices con sus juegos, sus costumbres y otras tristes y preocupados por las guerras y las guerrillas de los Maquis. Ahora lleva a sus nietos a Sarvisé y les recuerda que igual que estuvo San Urbez en el Sobrarbe, también pastoreó por Ola, pueblo vecino de Argavieso, donde nació la esposa de su hijo.
Yo no sé, José Luis, si amas a San Urbez, pero yo veo en tu persona,  la de aquel pastor trabajador y amable con el prójimo, que hace feliz a su familia y a los clientes de su hijo.


sábado, 25 de enero de 2014

Migalón y la cabra



Se le había escapado una cabra a Migalón. Se le había espantado un perro y no sabía hacia donde había dirigido sus pasos. La cabra siempre tira al monte, pero al niño le tiraba más ir hacia aquellos lugares donde podría encontrar personas.
Llegó a las afueras de un pequeño pueblo y sobre las tapias de un huerto vio colgar de las ramas unas peras de agua, tan tentadoras para él, como las manzanas lo fueron para Eva. Tenía sed, subió a las bardas de la tapia,  escalando por las juntas de las piedras y después de meterse bien las faldetas de la camisa de cáñamo, dejando holgura suficiente como para formar anchura suficiente como para formar un poco de bolsa, se apretó la correa. Se soltó el botón de la tireta del cuello y el otro de más abajo y empezó a embolsar peras con una mano, mientras con la otra se llevaba una a la boca. De repente oyó el grito de una mujer que exclamaba: ¡furtaperas! Y vio como un hombre se dirigía rápido hacia él con una “forca” en la mano. Brincó de la pared, con la misma rapidez con que lo había hecho la cabra al ser atacada por el perro. Echó a correr y para poder hacerlo más deprisa se iba sacando la faldeta de la camisa, con lo que iba sembrando de peras el camino y aligerando su peso. Ahora no era sólo la mujer la que gritaba; se habían añadido el hombre y los hijos, formando un coro que sonaba.¡furtaperas, furtaperas!.
A él le dolía este insulto y sintió no haber encontrado la cabra para compensar de algún modo las peras con un cuenco de leche para los niños de los agresores.¡Cuántas veces cuando cuidaba sus cabras había ofrecido un trago a los caminantes!. Porque Migalón no iba a la Escuela, sino que se dedicaba a cuidar cuatro cabras y algunos corderos, pues su padre estaba viviendo sólo y él no podía permitirse el lujo de estudiar.
Cuando estuvo lo bastante lejos del huerto como para considerarse libre de sus dueños, se le planteó el dilema de volver a su casa sin la cabra o de seguir su odisea. Además, ¡cualquiera volvía a pasar por el pueblo de las peras!. Ante esta última reflexión decidió seguir caminando hacia abajo. Al caer la noche se metió a dormir en una caseta de campo, aunque no pudo hacerlo a gusto porque una lechuza le estuvo chistando toda la noche. Al salir el sol los pájaros cantaban de alegría, pero a él se le saltaban las lágrimas de tristeza. Siguió caminando y desde un tozal, al que se subió a ver si localizaba la cabra, divisó un pueblo muy grande,  del que subían al cielo cohetes que causaban un gran estruendo. Era Graus. Allí se dirigió. Aquello no era un pueblo, era una pequeña ciudad, que ardía en fiestas en sus calles. El lo miraba todo con ojos atónitos y tal vez por verlo tan sólo, unas mocetas le dieron torta y un trago de vino. Esto lo reconfortó y recorrió todo Graus; vio los danzantes, la Virgen de la Peña, etc., pero aquella plaza con esos pórticos le pareció la más bella del mundo. Claro que él no había visto mundo y malamente podía haber visto otra mejor. Si que había tenido ocasión de observar pinturas murales románicas en alguna ermita, pero al lado de aquellas alegorías neoclásicas le parecían monigotes.
Cuando más ensimismado y admirado deambulaba, vio un muñeco colgado al que hacían dar más vueltas que a una reinadera al mismo tiempo que gritaba la chiquillería: “¡furtaperas, furtaperas!”. No sabía si aquellos gritos se los dirigían al muñeco o a él. No tuvo tiempo de dilucidarlo,  porque echó a correr y no paró hasta que habiendo pasado el puente de la carretera que va a Capella, estuvo lejos de Graus.
Se volvía a hacer de noche y sobre un altozano divisó una ermita con un porche delante. Allá se dirigió. Atados a unas carrascas que alrededor de la Ermita les daban sombra, había cinco burros. Al llegar hasta ellos, apareció la dueña, mujer de aspecto tan rústico como una pastora de su pueblo con la que se juntaba algunas veces en el monte. El le daba media sardina y ella le daba olivas. Por eso no causó miedo la dueña de los burros someros.¿Qué haces por aquí?,le preguntó a Migalón que no había mentido nunca, lo hizo en esta ocasión, obligado por las circunstancias, diciendo: es que sabe, se murieron mis padres y como no tengo familia voy solo por el mundo. Y ¿qué comes? Le volvió a preguntar la buena mujer. Pues mire, según el tiempo, ahora se encuentran peras por ahí. Al nombrar las peras se le hizo un nudo en la garganta.
¡Ala, pues vente conmigo!, y ahora come algo pues te veo algo desvalido; al tiempo que lo decía, sacó de la alforja un pan, unas nueces y unos higos. Casca esas nueces, le dijo. Abrió los higos y metió dentro el fruto que Migalón había cascado. Cenaron tan frugal cena como los propios ángeles; ella se echó un trago de vino. De repente desde donde estaban los burros oyó el llanto, no sabía si de uno o de dos niños. Efectivamente, corrió la mujer y de unas "argaderas" sacó dos angelicos iguales.¡Vete a buscar agua! le dijo a Migalón, mientras le daba un puchero de barro. Bajó al río, subió con el agua y aquella mujer y aquel niño se dieron cuenta de que se necesitaban. Encendieron fuego, prepararon unas sopas bien aceitadas para los gemelos y ¡a dormir!.
Bien de mañanas, después de reprensar la reata con un poco de paja, la aparejaron y ¡en marcha!.Aquella mujer le contó que era viuda y que se dedicaba a subir aceite de la Ribagorza, donde se criaba el olivo, a la Ribagorza Alta, hasta Pont de Suert. Allí cobraba en dinero o en quesos y volvía a bajar.
El pobre Migalón quedó más compenetrado con la Ramona, pues su manera de obrar coincidía con su criterio de cambiar peras por leche y sardinas por olivas. El no era un furtaperas; no, no era un furtaperas. Con tan buena maestra se hizo comerciante y se quedó en Francia. Es el tributo de la emigración que la Ribagorza ha tenido que pagar desde siempre.
No cuento la vida de Migalón hasta que se hizo rico porque este cuento se convertiría en una novela.
Como la sangre no es agua, nuestro héroe ya mayor y con dinero, volvió a su pueblo. Conoció a sus cuñados y a sus sobrinos y sobrinas. El no se hacía a aquella vida tan pobre y decidió marcharse otra vez.
Y cuan ya s’en iba su tío, le ba di la moceta (la sobrina): “Compreme una craba pa yo, que m’en iré a bendé la leche a Graus”.y su tío la i ba comprá el día que s’en iba. Y como la moceta iba dicho en casa: ”m’en iré a vendé la leche a Graus”, ban pensá su pare y agüelo:”la de to-las crabas podría i a bendé esta moceta; mos tocarían buenos dinés”.Y la moceta ba di entonces:”Y a yo, ¿qué me darán de lleva-la?.
Marieta se llamaba la sobrina de Migalón. En un libro de Don Manuel Albar está su aventura en ribagorzano. Han podido comprobar las cualidades para el comercio de Marieta, pero le pasó como a la lechera del cuento, fracasó.
Su tío triunfó porque se fue de su tierra. Los ribagorzanos son emprendedores, no “furtan” nada. A ellos es a quienes les “furtan" el agua. Esta siempre ha bajado de arriba abajo y a la Ribagorza no le sabe malo que la aprovechen los demás, pero piensan como Migalón que quería compensar las peras con leche, las sardinas con olivas y las nueces de la arriera con trabajo.
Piensan que según esa regla de tres, sus pantanos debían ser compensados con energía eléctrica barata y con industrias cerca de las Centrales.
El pobre Migalón se fue a Francia por Pont de Suert y al volver a su pueblo hubiera deseado hacerlo por el túnel de Benasque.

¿A quien representa ese muñeco que en Graus llaman el “furtaperas”?.Desde luego que no a ningún ribagorzano. 

viernes, 24 de enero de 2014

¡ Barquito de vela, vela, barquito de vela, va!.



Mi sobrino está cumpliendo el Servicio Militar en Cádiz, en un cuartel situado al lado de faro y cerca de la sonora sirena del puerto. Está encantado, pero como la felicidad nunca es completa, se queja de que entre el ruido de la sirena, la luz del faro  y el calor, no lo dejan dormir. Yo, por medio de estas líneas, quiero hacerle ver que su desgracia es bien pequeña. En primer lugar, aquí también pasaría mucho calor,  pero no podría bañarse en el mar y a este paso, puede ser que no pudiera hacerlo ni en la piscina, porque estamos padeciendo una sequía enorme, bíblica. Las fuentes y pozos se secan, pero el mar, yo creo, que todavía puede aguantar. En cuanto se refiere al ruido de la sirena, encontrará la solución leyendo a los clásicos griegos. Cuando las sirenas de verdad, habitantes del Mar Egeo, pretendían con sus cantos melodiosos seducir a los argonautas, éstos para defenderse de sus encantos, se taponaban los oídos con cera. Si hacían esto para no escuchar dulces melodías, mejor puede hacerlo mi sobrino para no escuchar el escándalo de la sirena mecánica. Él todavía lo tiene más fácil, porque como hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad, venden unos cómodos tapones de goma para los oídos. Con respecto al faro, me parece que se queja de vicio, porque, ¿qué hay más romántico que vivir debajo de un faro de luz, que ilumina los mares del Sur?. Así podrá ver,  de día y de noche, ese barquito velero, que cruza la mar serena y del que unos dicen “que va pa Cádiz y otros que pa Cartagena”. Reconozco que alguna vez puede verse rota esa ilusión romántica, porque dicen que estos días, ha pasado secuestrada una lancha guerrillera del Ayatollá Jomeini. Pero luego seguirán pasando barquitos de vela, vela, barquitos de vela, va. También supongo que tendrá ocasión de distraerse, porque dicen que en Cádiz, hay muchos “entre curas y frailes y marineros” y aunque según algunos, esta palabra encierra un segundo sentido, no hay que escandalizarse porque tampoco conocerá a los curas y frailes, ya que éstos visten de paisano, a no ser que se trate de los de Palmar de Troya. Marineros auténticos, tal vez, vea muchos en tierra, a causa de los apresamientos que sufren nuestros pesqueros por parte de las patrulleras de Hasán. En fin que donde él se ve, quisiera verme yo, entre otras razones  porque no he estado nunca en Cádiz. Además un muchacho tan aseado como mi sobrino, tiene que encontrarse muy a gusto en la Tacita de Plata. ¡Querido sobrino, acuérdate de que el que no se consuela, es porque no quiere!.


martes, 21 de enero de 2014

Lope de Vega al Señor de Siétamo, don Martín Abarca

Manuel Almudévar Valles

Siétamo, después de la Guerra Civil quedó convertido en un montón de ruinas. Pero no sólo fueron las ruinas materiales, sino también las intelectuales, pues estas ideas del intelecto, se cultivaron en el Castillo-Palacio de los Abarca de Bolea. Se acabó el largo periodo histórico en que sus nobles dueños, meditaron y escribieron.
Para acabar la Historia de ese Castillo, llegó la Guerra Civil del año 1936, y se refugiaron en él,  con la intención de  salvar sus vidas, aquellos hombres, mujeres y niños, acompañados por los militares, guardias civiles y paisanos voluntarios o que querían escapar de los fusilamientos, que realizaban los miembros de aquellos sindicatos, que buscaban  gobernar el País. Cuando se les acabaron las municiones y los alimentos necesarios para pervivir, huyeron por los huertos de debajo del Castillo hasta el Estrecho Quinto. Entonces los “rojos”, quemaron el Castillo-Palacio, desde el que se habían defendido los “nacionales” y sólo quedaron ruinas, que luego, después de la Guerra, se emplearon para reconstruir las viviendas de Apiés, Siétamo y otros pueblos  destruidos.  Yo entré en el Castillo, escalando por sus ruinas y contemplé un coche de niño, que debía ser del siglo XVIII, colgado en una alta pared, porque se habían caído los pisos inferiores. Y ese antiguo coche de niño me hizo recordar a la Noble y larga familia de los Abarca de Bolea, que empezaron a vivir en dicho Palacio. 
El PRIMER ABARCA DE BOLEA, que vivió en el Castillo- Palacio de Siétamo, fue Don BERNARDO de BOLEA y PORTUGAL, que en 1571 firmó la capitulación matrimonial con la dueña del Castillo-Palacio de Siétamo, Doña JERÓNIMA DE CASTRO y FERRERA, Baronesa de Siétamo. El varón descendía del Rey Sancho Abarca de Navarra y la dama, era heredera ilegítima de Jaime I de Aragón, siendo el primer ABARCA DE BOLEA, que vivió en el Castillo- Palacio de Siétamo. Él fue Doctor en Derecho, pertenecía a la nobleza de Aragón, en 1547 fue virrey de Nápoles, fue también catedrático, regente del Congreso Supremo de Aragón y vicepresidente de la Corona de Aragón y por fin fue Gobernador de Portugal en el reinado de Felipe II. Por este último cargo, algunos  dicen que  se añadió el apellido de Portugal a los suyos, pero lo ignoro.
El maestrazgo de los ABARCA DE BOLEA se lo pasó  Don JERÓNIMO ABARCA de BOLEA  y PORTUGAL, que era hermano suyo, al morir en Valladolid, a Don  Bernardo ABARCA y PORTUGAL, que  escribió, en latín, el año de 1541, la “Historia de los ínclitos Reyes de Aragón”. Nació Don Jerónimo en Zaragoza y murió en Valladolid, cuando estaba realizando una delicada misión, encomendada por Carlos V. Estaba casado con BERNARDINA VELÁZQUEZ y CLIMENTE y no tuvieron hijos, con lo que dejó el mayorazgo de la Casa Abarca de Bolea a su hermano BERNARDO ABARCA de BOLEA y PORTUGAL. Repito que este BERNARDO ABARCA de BOLEA y PORTUGAL, fue el primer Abarca que tuvo su principal residencia en el Castillo-Palacio de Siétamo, casado con Doña JERÓNIMA DE CASTRO Y PINÓS (1571), perteneciente a la Casa del Condes de GUIMERÁ y que fue Señora de Siétamo y descendiente de los CASTRO, que venían por vía ilegítima del Rey de Aragón, Jaime I.  
Fue Don BERNARDO ABARCA  DE BOLEA  y PORTUGAL, Doctor en Jurisprudencia por la Universidad de Tolosa y después catedrático, escritor, y fue Virrey de Nápoles y como he dicho, Gobernador de Portugal. Estuvo con Felipe II, acompañándole por Flandes el año de 1548. Este aragonés participó en el gobierno de los territorios del Imperio español y en Siétamo, desde el fuerte Castillo en que estuvo casado con Doña JERÓNIMA DE CASTRO Y PINÓS, gozaba de la paz, que por arriba le proporcionaba la Sierra de Guara y por el Sur, la tranquilidad del molino, que hacía funcionar el río Guatizalema. Mis recuerdos del Castillo –Palacio no se borran de mi memoria, pero para los escasos vecinos de Siétamo, sólo quedarán sus pobres ruinas. Conservo una fotografía de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, observando el paisaje, que se veía desde lo más alto del Torreón. Mi tío José María, hermano de mi padre, subía acompañado por mí, al palomar  a ponerles los nidos a las palomas, para que criasen los pichones cuando llegaba el buen tiempo. Hablaba con los habitantes del Palacio, con los que, antes de la Guerra Civil, se encontraba, pero después de esa Guerra, cuando ya estaba destruido el Palacio, comentábamos lo que habían gozado antes de ella y lo que habían sufrido durante la misma. Ahora, ya ha pasado mucho tiempo y se han ido muriendo, unos en Barcelona y otros en las Hermanitas de los Pobres. Tampoco se olvidará del Castillo, Palacio Ramón Puyuelo Cavero, que con la dirección del Doctor Don José Cardús Llanas, se introdujo con otros compañeros por un pasadizo escavado debajo de la superficie de la tierra, para escapar por él desde el Castillo a la huerta, que se encuentra mucho más abajo. No lograron atravesar dicho pasadizo, tal vez porque ya se había destrozado, pero en un ataque que sus habitantes habían sufrido, salieron del Castillo y aparecieron, allá abajo, cerca de la Huerta del Palacio.
El Conde estuvo acompañando al Príncipe Don Felipe, en Flandes, en Nápoles y en Milán, pero nunca se olvidó de la vecina Francia, porque fue a Tolosa a estudiar la carrera de Derecho. ¿Por qué siendo España y Francia dos países rivales, convivían en los Pirineos?. Sencillamente porque esos Pirineos eran un País, que estuvo casi siempre repartido o con un gobierno común, entre españoles y franceses. Pero a pesar de ese reparto, vivieron, como acabo de decir, partes de su Historia de un modo común, pues ya CARLOMAGNO, estuvo a punto de ocupar Zaragoza y por todo el Pirineo español se encuentra Salto de Roldán en Huesca y muchos otros Roldanes en Aragón y en Navarra. Pero no sólo estuvo en Francia DON BERNARDO ABARCA DE BOLEA, sino que Don PEDRO PABLO ABARCA  De BOLEA, Conde de Aranda, iba con su familia a bañarse en las aguas calientes  del Pirineo francés. El Rey de Aragón Ramiro el Monje, cuando lo hicieron Rey de Aragón, estaba en el Convento Francés de San Ponce de Tomeras. Eso pasó con la nobleza, pero en pueblos, como Velillas,  al lado de Siétamo, quedan, yo creo que por muy poco tiempo, el convento y la capilla de San Ponce de Tomeras, creados por los franceses. De allí viene el apellido aragonés de los Ponz o Ponce. Los ansotanos cuando bajaban de la Montaña para apacentar sus rebaños, sus mujeres subían a Francia a trabajar. Todavía conozco a mujeres de Hecho que han trabajado en Francia. También conozco niños de Hecho, que son enviados a colegios franceses, como fueran   enviados durante siglos, otros niños, que ya han pasado a la Historia. En algunos pueblos  pirenaicos, los mozos que iban a ser enviados al mundo a pelear, se pasaban a España o  a Francia para no ser reclutados. Era una costumbre el contrabando entre Francia y España,  para vender y comprar caballerías y pasarlas por la frontera.
Tuvo con Doña Jerónima de Castro y Pinós,  con su esposo Don BERNARDO ABARCA DE BOLEA Y PORTUGAL, dos hijos, uno MARTÍN y otro LUIS,  que fue fraile.
Don MARTÍN ABARCA DE BOLEA Y CASTRO  (1550-1600),  fue un gran humanista, escritor y poeta que desarrolló su valía en Aragón. Coincide su vida con la fecha en que se edificó la actual iglesia parroquial. Se casó dos veces. La primera con Doña ANA FERNÁNDEZ  de HEREDIA  y de HIJAR, que fue la hija mayor del Conde de Fuentes. Tuvieron dos hijos, uno Don MARTÍN de ABARCA Y BOLEA y otro, Don LUIS.
DON MARTÍN se quedó viudo de DOÑA ANA FERNÁNDEZ y se volvió a casar con DOÑA ANA DE MUR, hija del SEÑOR de PALLARUELO. Tuvieron varias hijas, una que se hizo monja en el Monasterio de Villanueva de Sigena, pero la más famosa fue ANA FRANCISCA ABARCA DE BOLEA y MUR. Nació en Zaragoza, conociéndose su fecha de nacimiento, encontrada en un documento por la Doctora Angelines Campo, en el año de 1602.  A los tres años de edad, la llevaron al Monasterio de Casbas. Allí recibió una educación selecta, pues se hizo escritora en castellano y en “fabla” aragonesa. A sus expensas, con su prima, también ABARCA de SERUÉ, colocaron  un retablo que aún se conserva. En ese retablo aparece una figura de monja, que puede ser ANA  MARÍa o su prima ABARCA DE SERUÉ.  En él aparece la figura de la Virgen de la Gloria. Tardó años en tomar el velo religioso hasta el año de 1624, lo que le permitió salir a su casa de Siétamo y a la Academia de Cultura de LASTANOSA, en la que se reunían USTARROZ y BALTASAR GRACIÁN.  Los padres de su prima, también ABARCAS pero no de Bolea, vivían en Huesca, detrás de la Compañía de Jesús, y que todavía se conserva el edificio,  después de sufrir numerosas  transformaciones. En el balcón orientado hacia el Norte, apareció en alguna ocasión,  sobre todo en el verano, la madre del gran escritor SENDER. Además fue su prima la que hizo que se publicara la Novela pastoril del Moncayo, u Octavario de San Juan Bautista escrita por Ana Francisca. Tuvo lugar ese Octavario en las laderas del MONCAYO, al lado de la Ermita de San Juan. Fue además Maestra de Novicias y Abadesa del Monasterio desde 1672 a 1676. Se supone que murió el año de 1685.
 He escrito que la Iglesia Parroquial de Siétamo, coincide con los años de  vida  de MARTÍN ABARCA De BOLEA, pues éste participó en la construcción de la iglesia parroquial, financiando al  Maestro MARTÍN ZABALA, el que acabó de construirla en 1572. De aquí se deduce que Don MARTÍN ABARCA DE BOLEA y CASTRO, según afirmaron, fuera enterrado en la Iglesia Parroquial de Siétamo, acabada en 1572. Hay quien piensa que yace en el presbiterio, más elevado que la Capilla de los Azara y Almudévar,  donde para la Guerra Civil dicen que fueron desenterrados sus cadáveres.
DON MARTÍN ABARCA DE BOLEA Y CASTRO en la página de su nombre-Wikipedia15/12/2013 20:12-, pone que vivió desde 1550 hasta 1600 y más adelante dice que “en 1577 es encargado del alistamiento de hombres y pertrechos en Aragón, lugar donde se documenta que prestaba servicio a finales del siglo XVI, desconociéndose la fecha exacta de su muerte”. Si su hija ANA FRANCISCA, escritora, nació en 1602, según documento encontrado por la Doctora Angelines Campo, él tuvo que morir en el año 1601 o 1602. MARTÍN fue Canciller de Carlos V y de Felipe II. Tenía el Castillo- Palacio de Siétamo, con orígenes romanos, en la Vía que iba desde Huesca hasta Alquézar. Era hijo de BERNARDO ABARCA DE BOLEA y de la antigua dueña del castillo, Doña GERÓNIMA de CASTRO  y de PINÓS.
 Fue Don MARTÍN ABARCA de BOLEA Y CASTRO escritor en numerosos géneros literarios. Conoció a los clásicos, siendo un gran aficionado a las cosas antiguas, siendo predilectas para él la numismática. Fue un noble con una gran actividad como mecenas. Encontró monedas ibéricas y yo no sé, si encontraría monedas y objetos ibéricos y romanos, en el antiguo pueblo de Quinto, donde se encontraba una piedra, con un cinco romano, es decir un signo equivalente a la letra V mayúscula que marcaba la quinta medida, de la Vía Romana, que iba a Alquézar. Yo no lo cogí para depositarlo en el Ayuntamiento de Siétamo, pero creí que se lo llevaría el Museo de Huesca, pero de allí desapareció y se ignora dónde  está. En el Sexto Miliar, donde estaba la medida de la Vía Romana, se encuentra todavía una tumba romana. Durante la Guerra Civil, Mosen Marcelino Playán, escondió en un rincón de la bóveda, objetos litúrgicos y una pequeña capa infantil de los ABARCA DE BOLEA. Después de la Guerra se colocaron esos objetos en una vitrina  ,en la Capilla de los Cavero. Escribió en una época en que se hacían escritos sobre San Pedro, una obra religiosa, titulado “Las lágrimas de San Pedro”. Compuso poesías sueltas, comentadas por Andrés de Ustarroz.
LOPE DE VEGA Y CARPIO en el Laurel de Apolo en su silva 2, elogió a MARTÍN, de la siguiente forma:
                                                            Para que el Ebro vea
                                                           Que ilustremente vive
                                                           DON MARTÍN de BOLEA
                                                           En la inmortal trompa de la Fama,
                                                           Cuyo sonoro círculo la llama,
                                                           Hoy en las altas pirámides le escribe
                                                           Haciendo a los adornos capiteles
                                                           Trofeo de armas, y armas de laureles….   
Escribió varias poesías sueltas, que las recogió Andrés de Ustarroz, en su “Aganipe de los cisnes aragoneses celebrados en el clarín de la Fama”. Una muestra de ellos son los siguientes versos: ”Don MARTÍN aspirando a los fulgores-de sus doctos mayores,-con suave afluencia- imitó su gran diosa elocuencia:-el POEMA lo diga celebrado-de Orlando enamorado,-LAS LÁGRIMAS ARDIENTES DE SAN PEDRO.-dignas de bronces, mármoles, y cedro,- y tanta artificiosa poesía-que ennoblece, y corona su Talía. Y de Paulo Veneto-en estilo tradujo, dulce y neto-la Historia del Oriente,- porque su nombre sea tan luciente-como el cuarto planeta,-y merezca el renombre de elocuente-historiador, y célebre poeta;-cuyo DOCTO PALACIO fue museo-del resplandor Febeo,- donde del Ebro los ingenios graves-vencieron los acentos de las aves- de la madre amorosa de Cupido;-y en uno, y otro acorde sostenido- se celebró su fama- por cuanto extiende el sol su ardiente llama”.           
Andrés de Ustarroz menciona las poesías de MARTÍN en su “Aganipe de los cisnes aragoneses celebrados en el clarín de la Fama” y no pudo menos que escribir sobre el “elocuente historiador y célebre poeta, cuyo DOCTO PALACIO fue MUSEO del resplandor Febeo”. Parece mentira que aquel PALACIO de Siétamo, fuera tan DOCTO, como escribió Andrés de Ustarroz y como se puede comprobar al leer la historia de sus ocupantes como Don HERNANDO ABARCA de ARAGÓN, que escribió un libro, titulado “Contraholle de la casa del Senyor Princeps continent toda la espensa del plato”. Su sucesor Don IÑIGO ABARCA DE BOLEA Y PORTUGAL, escribió en verso en 1558 el “Báculo de nuestra peregrinación, en que se trata cómo se ha de unir nuestra voluntad con la divina”. JERÓNIMO ABARCA DE BOLEA Y PORTUGAL, compuso en latín la “Historia de los ínclitos Reyes de Aragón”. Don BERNARDO ABARCA DE BOLEA Y PORTIGAL, escribió varias obras. Y MARTÍN ABARCA DE BOLEA y CASTRO, tradujo en los últimos años de su vida el “Libro de las maravillas de Marco Polo, que se publicó en Zaragoza el año de 1601. Su hija ANA FRANCISCA ABARCA DE BOLEA, gran escritora en castellano y en aragonés, nació en 1602. Poco tiempo tendrían Don MARTÍN y su hija ANA ABARCA de BOLEA, para vivir juntos. A los tres años fue llevada al Monasterio de Casbas.
Repito datos sobre Don MARTÍN ABARCA DE BOLEA Y CASTRO, que estuvo de Vice-canciller del Emperador CARLOS V y de FELIPE II. Fue el heredero de la casa ABARCA, sita en el palacio de SIÉTAMO, siendo Conde de las Almunias, Barón de Torres de los Montes, de Siétamo, de Clamosa y de Rodellar. Siendo todavía un niño hizo de menino a doña ANA DE AUSTRIA. Estuvo casado dos veces, una con doña ANA FERNÁNDEZ de HEREDIA Y DE HIJAR, que fue hija del Conde de Fuentes. Tuvieron como hijos a Don MARTÌN y a DON LUIS.
Al quedarse viudo, se volvió a casar, como ya he escrito, con doña ANA DE MUR, hija del Señor de Pallaruelo y tuvieron a ANA FRANCISCA ABARCA DE BOLEA y MUR, que nació en Zaragoza en 1602.
Don MARTÍN ABARCA DE BOLEA y CASTRO, además de escribir varias obras, tradujo el “Libro de las Maravillas de Marco Polo, editada en Zaragoza  y la “Historia de Oriente”, de Paulo Veneto, que estaba escrita en latín y traducida en romance, con textos añadidos de Don MARTÍN.
Después de leer la poesía de Don MARTÍN, que habla del DOCTO PALACIO de los ABARCA de Siétamo, parece lógico que el gran LOPE de VEGA, escribiera: ”Don MARTÍN De BOLEA ….cuyo sonoro círculo le llama, hoy en las altas pirámides le escribe”.
El hijo de Don MARTÍN y de la hija del CONDE de FUENTES, Doña ANA FRENÁNDEZ de HEREDIA Y DE HIJAR, a saber DON LUIS ABARCA DE BOLEA Y FERNÁNDEZ HEREDIA,  fue Capitán de Corazas, Fue autor de un “Poema”, sobre la boda de FELIPE IV y de doña MARIANA DE AUSTRIA.  En Zaragoza publicó “El genio de la Historia”, además de un “Memorial genealógico”. Se casó con doña CATALINA BÁRBARA de ORNÉS y tuvieron como sucesor a BERNARDO ABARCA DE BOLEA Y ORNÉS, Marqués de tuvieron como primogénito y sucesor a Don PEDRO ALCÁNTARA BUENAVENTURA ABARCA DE BOLEA, que nació en Zaragoza en 1699. Este Don Pedro heredó el CONDADO de ARANDA, por línea femenina. Se unió en matrimonio con doña JOSEFA PONZ DE MENDOZA, que era catalana. Se da uno cuenta de cómo en Velillas está la Ermita de San Ponz y en Cataluña se encuentra el apellido PONZ. Aunque ese apellido PONZ, viene del pueblo de San Ponce de Tomeras,  en Francia y en Velillas, al lado de Siétamo, existe una capilla de un convento que fundaron los franceses. En San Ponce de Tomeras, estuvo de fraile RAMIRO II el MONJE, que fue llamado para reinar en Aragón.
 Don PEDRO- PABLO  ABARCA de BOLEA tenía como segundo apellido, PONZ de MENDOZA, heredado de su madre Doña JOSEFA PONZ de MENDOZA, pero lo cambió por XIMÉNEZ DE URREA, al heredar de su padre, Don PEDRO ALCÁNTARA BUENAVENTURA
ABARCA DE BOLEA, el título de CONDE DE ARANDA. Véase en el apellido PONZ, el origen pirenaico de tal apellido, a saber catalán y aragonés.
Con Don PEDRO PABLO ABARCA DE BOLEA (PONZ DE MENDOZA, apellido de su madre) y XIMÉNEZ DE URREA , apellido que se añadió al de ABARCA DE BOLEA, para unirlo al CONDADO de ARANDA, se acabó al morir, el linaje de los ABARCA DE BOLEA, que fue de un alto nivel intelectual. Se casó en primeras nupcias con doña ANA MARÍA del PILAR PORTOCARRERO, en 1784 y por segunda vez con doña JOSEFA de SILVA, después duquesa de ARAGÓN.
El Conde de Aranda, nació en SIÉTAMO en 1719, y murió en Épila, 1798.
Fue Don Pablo Abarca de Bolea (Ponz de Mendoza), apellido catalán de su madre y XIMÉNEZ de URREA, adquirido al ser integrado como CONDE de ARANDA.  el Conde español, más importante de su tiempo de vida y se puede  considerar, como un primer Hombre de Estado. No tenía sentimientos antijesuíticos, pues entre los jesuitas se encontraba un hermano ilegítimo, suyo. Fue Ingeniero,  militar llegando a Capitán General a los cuarenta y cuatro años y fue también  y artillero. Y CONSIGUIÓ TRAER LA Marcha Granadera, que se convirtió en el Himno Nacional español. Colaboró con los Reyes Felipe V, Fernando VI, Carlos III y CarloIV. Fue Embajador en Portugal, Polonia, dos veces en París y también en Moscú. También fue Presidente del Alto Tribunal Militar. Fue además Presidente en Valencia y en Castilla.
Creía El Conde de Aranda en la Nación Aragonesa, pero no quería la independencia de los antiguos Reinos de los Moros, pero,  sin embargo ya propuso la independencia de algún País Sudamericano. En Aragón trabajó en la Construcción del  Canal Imperial de Aragón e intentó la navegabilidad del Río Ebro. Además creó la Constitución de la Real Academia de Amigos del País. Alcanzó por dos veces el ser Ministro de Del Rey Don Carlos IV, fue por dos veces Grande de España y logró alcanzar veintitrés títulos nobiliarios. Intentando la navegación del Río Ebro, ¿cómo iba a desear la independencia de Cataluña?. En el futuro tuvo prevista esa navegación por el Río Ebro y pensando en el pasado, se dio cuenta de cultura de la Península en tiempos de los íberos, de los griegos y de los romanos. Murió, quizá demasiado pronto, para no dejar el río Ebro, como desembocadura del puerto aragonés. Siendo yo Vicepresidente de la Diputación Provincial de Huesca, escribieron de la zona de Tortosa, que reclamáramos, la integración en Aragón de su Puerto. No se les contestó, y de ahí se saca la consecuencia del olvido de Aragón. Si Aragón hubiese tenido el puerto del Ebro, en la Costa Mediterránea, estaría todo el antiguo Reino, junto a Cataluña, a Valencia y frente a las Islas Baleares. Ahora parece que el poder en Cataluña, defiende su independencia, entonces, es decir en el año de 1936. Y entonces, según Pío Moa, en el ABC el día 15 de Noviembre de 1936: “El testimonio de Azaña sobre Companys, se vuelve aún más duro al referirse a la reanudación de la Guerra, en 1936, y la convivencia de la Esquerra con los anarquistas en el saqueo del Estado”. Los que dicen esto, son “politicólogos”, pero los hijos del pueblo también, se dieron cuenta del sentido político de aquella fotografía de Companys, delante del Castillo del Conde de Aranda. Estaba revestido como un rey, entre cuatro milicianos, varios hombres descamisados y niños y niñas, que según me dijo mi amigo, entonces niño, les habían dado para que recibiesen al conquistador, porque “Crearon la Conserjería de Defensa, se pusieron a dividir la Guerra, que fue un modo de impedirla, quisieron conquistar Aragón, decretaron la insensata expedición a Baleares para construir la Gran Cataluña...”. Aquello fue la total despedida del Conde de Aranda y Aragón, retrocedió como su se hubiera suicidado.
El Conde de Aranda ya había muerto en 1798 y en su vida ya se negó a declarar la Guerra contra Francia, pues amaba la Paz y como consecuencia, lo desterraron a la Alhambra de Granada. Fue perdonado y se marchó a  Épila, donde falleció. El pueblo de Épila, si el Conde de Aranda hubiese sido más joven, le hubiera venido bien, para cultivar su diplomacia con Madrid, pero ya era tarde. Estuvimos los hijos de Siétamo, en la Parroquia de Epila asistiendo a un funeral, que conmemoraba el doscientos aniversario de la muerte del Conde(1798). El Palacio lo vimos por fuera, porque su dueña, la Duquesa de Alba, tenía que llevarse los muebles, porque había regalado el Palacio a Épila. No creo que los muebles valieran más dinero que sus ideas, pero  esas ideas, casi nadie las estudia y sus muebles, ¿dónde estarán?.
Pero aparte de tantos cargos, fomentó una Industria de rango universal, fabricando  Porcelanas de Alcora.  Los que componían dicha porcelana,   se jubilaban todos sus trabajadores y con todo un retiro.  Fue un noble, amigo de los problemas sociales. Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, estudió en San Juan de la Peña, los orígenes de su apellido y allí fue enterrado, a pesar de que lo quisieron enterrar en Madrid. La ropa que llevaba el Conde cuando murió, se la colocaron a una imagen suya en San Juan de la Peña, y yo la he visto al lado de su sepulcro.      
Pero el Conde de Aranda,además de vivir y trabajar en casi toda Europa,cultivó la amistad con los vecinos del pueblo de Siétamo, y con los  de la Comarca y de todo Aragón. En Sieso , que se encuentra al lado de Casbas, se instalaron algunos Almudévar, cuyos antepasados participaron en la conquista de Almudévar. José Almudévar, que fue de Barluenga a casarse con Francisca Escabosa AZARA en Siétamo, tenía sus antepasados en Sieso. Allí vivía la familia de Claver, familia a la que perteneció San Francisco Javier. En Sieso se casó Violante Almudévar, con un Claver, siendo pariente del Conde de Aranda. En Sieso ,linmitando con la Casa de Almudévar,se encontraba la Casa de los Azara, que debían tener algún grado de parentesco con los de Barbuñales y de Siétamo.Durante la vida del Conde de Aranda se casaron José Almudévar Altabás y Francisca Escabosa Azara, que tuvieron relación con el Conde. A José le adjudicaron unos pastos de ganado en Rodellar,  que eran del Conde de Aranda. Hay testimonios de la relación del Conde con los Azara, pues el escritor altoaragonés SEVERINO PALLARUELO, narra, las venidas a Siétamo de los AZARA de Barbuñales, se veían con sus parientes, los AZARA de Siétamo. Existía una gran amistad entre los Condes y los AZARA. Al sacerdote Dom Juan AZARA, lo nombró el Conde, párroco del pueblo de Puy de Cinca, que ya desapareció, pero que era perteneciente al patrimonio de Don Pedro PABLO ABARCA DE BOLEA. En tanto vivió el Conde de Aranda, vivieron más felices los Azaras en Siétamo, porque “cuando narra Severino Pallaruelo(gran escritor altoaragonés), las venidas a Siétamo de los Azara de Barbuñales,con las correspondientes visitas a los Condes de Aranda,se comunicaban con sus parientes los AZARA de Siétamo”.Toda la familia de los Azaras era intelectual, los de Barbuñales, uno de los cuales está enterrado en la Capilla de los Lastanosa de la Catedral de Huesca, fue en el Paraguay un adelantado a Buffon. Con el hermano Diplomático tuvo una amistad modélica con el Conde. Los Abarca de Siétamo estudiaron algunos en la Universidad de Huesca. Cuando murió el Conde de Aranda y administraron escribanos de los Duques de Hijar,cambió la situación y se vieron casi perseguidos por Pedro Bezares. “ De la influencia que tuvo en Barluenga, José Almudévar Altabás, para pasar a la Administración de de los Escribanos del Duque de Hijar,éste debió perder  su paciencia con los cobros de sus campesinos y decidió vender su Castillo- Palacio.De ahí se pasó a la compra por el descendiente de José Almudévar, a saber Manuel Almudévar Cavero, que compró el Palacio, que quedó destruido  en la Guerra Civil del año de 1936”.
Después de la Guerra Civil, mi padre que quería dar a los vecinos de Siétamo, un local para que sus ciudadanos fueran atendidos por el Médico, fue impulsado por el Gobernador Civil de la Dictadura,  a venderle al Servicio Nacional del Trigo, un solar ,además del edificio arqueado, que habían construido en terreno de mi padre. Seimpre han existido dictaduras y falsas democracias, que no han respetado la vida de los ciudadanos.
LOPE DE VEGA  Y CARPIO, escribió elogiando a MARTÍN ABARCA DE BOLEA Y CASTRO y Ustarroz, comenta la traducción por MARTÍN ABARCA DE BOLEA y CASTRO, de la obra de PAULO VENETO, escribiendo : “ Y de Paulo Veneto-con estilo tradujo-dulce y neto-la Historia de Oriente- porque su nombre sea tan luciente-como el cuarto planeta,- y reciba el nombre de –elocuente historiador, y célebre poeta;-cuyo DOCTO PALACIO fue museo-del resplandor Febeo,-donde  del Ebro  los ingenios –graves- vencieron los acentos de las aves”.
 Si ahora les dan la independencia a los catalanes, el arruinado y DOCTO PALACIO de Siétamo, ¿a donde tendrá que ir a eliminar sus aguas?.Se está intentando crear la Gran Nación Europea y en España, vamos a acabar con ella, como ya acabaron su Castillo-Palacio en el año de 1936.


Ana, la “librepensadora”o la “hippi” aristocrática


He estado leyéndole a Ana, los sufrimientos, que durante la Guerra Civil, pasó en Lérida y en Tarrasa, su madre, Doña Carmen, que ya está en los ochenta y cinco años de edad y que me ha contado, durante estos días, con gran sentido del humor, en las termas de Comarruga.  Ana, que es hija de Doña Carmen y que había venido a buscarla,  desde Lérida,  me ha cortado para aclararme la idea que me había formado, sobre las aventuras de su madre. Y me ha dicho, al leerle la marcha de las dos niñas de catorce y de doce años, sobre los peldaños por los que se subían a los vagones del tren, contándome  a su vez, que su madre también subía a los vagones de mercancías y abría sus compuertas y rajaba los sacos de carbón o de alimentos, para que la gente necesitada, pudiera recoger carbón para calentarse, y habas o habichuelas, para poder comer. ¡Dios mío!, esta Ana, mucho más joven que las personas mayores que acudimos a las Termas de Comarruga, también tiene conocimientos sobre lo que pasó el pueblo en esa Guerra Civil. Pero ella piensa y reflexiona sobre la actitud  humanitaria de su madre y te abre el pensamiento sobre el papel protector de la mujer hacia sus hijos, hacia su esposo y no sólo hacia ellos, sino hacia toda la sociedad, como deduce de  la labor distribuidora de calor  para las cocinas y para las estufas, y de calorías para los cuerpos. Actuó su madre abriendo las puertas de los vagones y rajando los sacos; estaban abriendo y repartiendo  amor a sus prójimos. Pero la mujer, al acabar periodos oscuros, abre sus pensamientos libremente para repartir la felicidad entre los espíritus de los hombres, como se ve claramente en el comportamiento de Ana, con los hombres y mujeres, que acuden a lavar sus cuerpos con las aguas medicinales de Camarruga.  A todos los escucha, a todos les hace caso y procura distraerlos en las  sesiones de baile, en las que ella misma baila con soltura y con una gracia, que llena de alegría los corazones de los, que hoy día, renuevan su vida con el baile; no como antes  cuando tenían que ir a buscarse el pan de cada día.
Lleva a sus “protegidos” a la Vil-la de Pau Casals, donde les hace gozar del arte, les recuerda aquellos ya viejos cuartos de baño, que a mí me producen tristeza, pero casi todos, el ver la bañera y los grifos de Paul Casals, les alegra los corazones y les da esperanza de un futuro grato. Un futuro del que hablaba Pau con “el lenguaje universal” de la música del violonchelo. Pero Ana no sólo goza con los bosques, los pájaros cantando, sino que me ha hecho reflexionar sobre la actitud de varias mujeres, durante su larga vida, que calladas  y con humildad, hicieron que Pau Casals fuera como un rey del violonchelo, y al mismo tiempo acogido por los reyes y políticos del mundo.
Estoy convencido de la inteligencia de Ana, que pensando libremente, llega a la conclusión de llamarse a sí misma, la “librepensadora”.Pero su pensamiento no le da un aspecto de mujer sabia y retraída en sus reflexiones, sino que siempre está acompañada por una actitud sonriente, acogedora e incluso bailadora y es que es una fémina, es una dama moderna y eterna.
Parece ser Ana, una explicación de la oración bíblica, que así reza :”Envía, Señor , tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra. Es como si su espíritu o su inteligencia estuviera todo el día, buscando la creación del bienestar de los cuerpos de las personas mayores y el arte para sus corazones, Así ella busca la renovación de la faz de la Tierra.
Yo,  Ignacio Almudévar, veo a Ana, como una figura librepensadora y aristocrática, al mismo tiempo, pero un hijo suyo, la ve como una “hippi aristocrática”. Es joven el muchacho y tiene razón en llamar a su madre, la “hippi” en inglés, porque cuando baila en la sala con la nariz roja de un payaso, como tal se identifica.

Si, pero su aspecto es aristocrático, por su elegancia y por sus reflexiones de una mujer “librepensadora”. 

sábado, 18 de enero de 2014

Gusanos de seda


Hemos ido, con mi esposa, a visitar a nuestros nietos Pablo y María, que además de la lectura y de la música, sienten un gran cariño por dos tortugas, a las que cuidan ya hace unos seis o siete años y además tienen un amigo “hamster”, que les hace pasar unos buenos ratos. Al ver tales circunstancias, me acordé  de  que  mis hermanos y yo, cuando éramos niños, nos divertíamos criando gusanos de seda. Lamenté que ahora no se practique esa costumbre y más, al darme cuenta de que al lado de su casa, se alzan seis moreras.
Hace ya unos cincuenta años que no veo criar a los niños gusanos de seda, aunque me he enterado de que todavía hay quien los cuida. Yo fui un entusiasta amigo de tan bellos animales y digo bellos, porque a los gusanos, en general, se les tenía miedo por su aspecto, que producía diversas reacciones negativas en los niños; en cambio los gusanos de seda  atraían cuando uno los conseguía y se dedicaba a criarlos con  entusiasmo. Los podías criar desde cualquiera de las fases de su vida, es decir si obtenías capullos de seda, había que dejarlos en la caja donde con sus hilos de seda, los habían colgado los gusanos, para convertirse en mariposas y esperar que por un extremo del capullo se abriera un agujero de salida, por el que salía la mariposa. Dichas mariposas eran blancas de cuerpo y de alas, pero no volaban. Unas eran hembras y otras salían machos, que se unían para que al pones sus huevos, estuvieran fecundados. A mí me preocupaba que las mariposas no quisieran comer, pero es que su misión era la poner los huevos necesarios par perpetuar su especie. Empezaban a poner los huevos pequeños y en mis crianzas, amarillos, que quedaban pegados al cartón en que los ponían y a los pocos días ya morían las mariposas, que habían cumplido su misión de nacer, crecer, reproducirse y producir esos capullos de seda, que los hombres después de hervirlos, aprovechaban para obtener aquellos hermosos tejidos de seda, con que las mujeres y los hombres, que económicamente pudieran, se adornaban y vestían. Así como hay gusanos que son blancos y otros pardos, unos capullos eran amarillos, en tanto otros eran blancos. Cuando llegaba el calor,  ya en la primavera, después de brotar las hojas de las moreras, comenzaban a salir los gusanillos de sus huevos, y moviendo sus paticas, se acercaban al alimento, que nosotros les habíamos proporcionado y se ponían a comer, haciéndose con su crecimiento,  más grandes.¡Cómo se veían crecer! .Y cuando,  para mí, ya eran enormes, dejaban de comer y buscaban un lugar para empezar a sacar seda por su boca y se encerraban en su capullo, que se quedaba colgado, esperando convertirse, dentro de él, en mariposa, para fecundarse y perpetuar su especie.
Ibamos los niños a buscar los ramos de hojas a unas moreras, que se encontraban en el camino de Salas y si alguna vez carecías de ellos,  les dábamos hojas de lechuga, que los mantenía,  pero que no tenía la misma calidad.
Hace unos días fui con mis nietos al lado de su casa y vimos como se alzaban esas seis moreras,  que he citado. Entonces me puse a pensar que ahora no sé si alguien cría gusanos de seda, porque aquello era un lección de la Naturaleza, que nos responsabilizaba y nos hacía gozar  enormemente. Yo creo que se ha acabado de criar gusanos de seda por los niños, porque ha triunfado la época del plástico. Hay que plantar moreras en los caminos, en los jardines y en los parques, para que los niños no olviden la Naturaleza.


viernes, 17 de enero de 2014

Belsué, donde hace más de cincuenta años, vacuné sus ovejas

La Trinidad de Bolea (Huesca).

Limita la parte Norte de la Hoya de Huesca con la Comarca del Alto Gállego. Entre dicho Alto Gállego y la Sierra de Guara hay un territorio, no exageradamente grande, pero elevado y no lejos de su capital, es decir, Huesca. Está rodeado de montañas, que en casos como Guara, mide 2078 metros de altura y el Pico del Aguila, alcanza los 1.629. Esta zona está casi despoblada, con núcleos sin habitantes o con unos pocos, pero  los hay en que viven bastantes habitantes, como Arguis, Bolea, Aniés y otros como Nocito que con muy escasos pobladores,  tiene una personalidad turística, que influye hasta en la capital de Huesca, concretamente en la iglesia de San Pedro y también en la historia de Huesca, a través  de San Urbez, al que siempre se le ha pedido que lloviera, para regar los campos. Otros pueblos,  como Lusera, están despoblados y otros como Belsué, con muy pocos vecinos, que son unos seis o siete. Hay un sendero turístico, que sirve para conocer el pasado de aquellos pueblos y que está señalado por la  parte que va por la cara Norte de la Sierra de Guara.  Arguis, con su pantano, la autovía que pasa por él y con sus numerosos chalets, es el centro de esa zona. La autovía corre desde Huesca a Canfranc, de abajo arriba, pero también se llega a él por el sendero  marcado, que  comienza  en Belsué, sigue por Lusera, Nocito, Bara para entrar en Arguis. Turísticamente se va a Bolea, a Aniés, a Loarre e incluso hasta la provincia de Navarra. Ahora además de sendas marcadas, para recorrer aquel país, está la autopista, que no se sabe, cuando  la van a acabar de construir y también se creó una carretera entre Arguis y Belsué. Entonces, que yo era veterinario de Bolea,  no podía ir a Belsué, con mi moto,  por una carretera,  que no existía y tuve que buscar otro procedimiento  Cuando yo tuve que ir a este pueblo, como he dicho, era veterinario titular de Bolea, y tuve que acudir a la Ermita de Santa María de la Peña, entre Bolea y Aniés,  a cuya pertenencia estaba adscrita.

La Ermita de Santa María de la Peña, fue descubierta por un cazador en la Edad Media y desde entonces se picaron unas escaleras en las rocas para subir arriba. En las alturas, con su fuente, se encuentra la Ermita de Nuestra Señora de la Peña y son varias las romerías que se celebran en honor de la Virgen. Los de Aniés acuden el día ocho de Mayo, acudiendo también los vecinos de Rasal y de Bentué. Subimos a la Ermita y el cura, dio a besar una cadena, de cuya historia no me acuerdo, pero todos con gran respeto la veneramos. La visión desde la Peña es una vista  pirenaica maravillosa y por Bolea, a escasos kilómetros, se divisa la llanura de la Hoya de Huesca. El día nueve de Mayo se reunían en la Ermita de Nuestra Señor de la Peña, los romeros que acudían desde Arguis, Nueno, Santolarita y Belsué
Yo subí a la Ermita, porque había quedado de acuerdo con los ganaderos de Belsué, y allí nos encontramos. Cuando acabó el acto religioso, los ganaderos de Belsué, me acomodaron en los lomos de una mula y comenzamos a bajar por esas laderas, hacia el pueblo. Había trechos en que cabalgar por aquellas inclinaciones de la Sierra y los ganaderos, me aconsejaban que me apeara, pero yo, con un enorme  orgullo, que me proporcionaba, la visión de la Sierra Caballera y  aquel paisaje tan bello,  no les hice caso. Aquellas bajadas eran enormes y todos los que bajaban, lo hacían andando. Yo no quise apearme, a pesar de que los “lorros”, como se apodaban los hijos de Belsué, me aconsejaban que me apeara de la mula, ya que corría el peligro de que cayese la mula y yo detrás de ella, fuese rodando por aquellas bajadas enormes, dando vueltas como un “zaborro”, que hubieran lanzado desde allá arriba.
Ese fue el camino que seguí para ir a vacunar ovejas, al pueblo de Belsué, pero es que, como he dicho, no había otro, ya que la carretera que, hoy,  lo comunica con Arguis, no existía. Entonces yo tenía veintiocho años de edad y hoy tengo ochenta y tres. ¡Ya ha pasado tiempo desde entonces!. Pero,  a pesar de haber pasado más de sesenta años, todavía me acuerdo de los habitantes de Belsué, que eran unos seres nobles y respetuosos con los hombres,  y cuidadosos con sus animales, fueran éstos cabras, ovejas o caballerías.
Al llegar a Belsué, con la ayuda de sus vecinos, vacuné todas las reses contra la Basquilla. Estuvimos alternando, haciendo comentarios de la calidad de las ovejas y del buen aspecto que tenían, algunos corderos, que, como ternascos, tenían un sabor maravilloso. Hablamos de la belleza y antigüedad de la iglesia, al tiempo que echábamos algún trago de vino, contemplando aquellas ovejas. Era un pueblo que no estaba apretando sus casas, unas contra otras, sino que estaba algo estendido, y resultaba agradable contemplarlo. Me acuerdo de las cinco casas, que con sus ovejas formaban el rebaño y lo que conversamos de los lejanos recuerdos de las viviendas y de sus dueños. El dueño de la Casa Alta, lo encontré al lado del Casino de Huesca, el día quince de Enero del  año 2014. Se llama José María Aquilué, otra casa era la de Ciprés, luego la de Lorente, la de Mairal y la de Otín. ¡Pobre José María Aquilué, que hace más de cincuenta años, conocía la “fabla” aragonesa, pero que hemos  tardado en expresarnos en ella, cuando ya casi no quedan  habitantes en Belsué!. Pero nos hemos comunicado en un Bar de la capital oscense, después de haber callado durante cincuenta años.
Me quedé con ganas de esperar al día siguiente para bajar a Bolea, pero como tenía otros rebaños esperando que los vacunara, me prepararon,  no recuerdo si la misma mula, que me bajó de la Ermita de Santa María de la Peña, en Aniés, y me bajaron a caballo,  a la Ermita de la Trinidad de Bolea. Me despedí, muy agradecido de los ganaderos de Belsué, en la misma Ermita y me bajé andando a Bolea a casa de Gonzalo Palacín, donde estaba acogido como Veterinario.

¡Ahora tenemos carretera desde Arguis, para subir a Belsué, pero ya no quedan habitantes en Belsué, que pastoreen ovejas y corderos!.