jueves, 22 de mayo de 2014

Bodegas y cuevas de vino



He estado en varias ocasiones en las cuevas o bodegas de vino de  la Villa de Almudévar  y  recorrido, sus puertas, siendo invitado en alguna de ellas a tomar un vaso de buen vino. Estuve en otra ocasión, en la Gran Bodega del Señor Val, Marqués de Artasona. Este Señor,cuya Casa-Palacio ha sido derribada, para construir pisos nuevos, hoy en paro, tenía una gran bodega, que cedió al Ayuntamiento, que la ha restaurado y  convertido en un centro cultural. En cierta ocasión yo fui invitado a asistir a una reunión cultural,  porque estas bodegas o cuevas,  dan a conocer la historia agrícola de Almudévar, basada en la uva, con el almendro y el olivo y hoy en día además del trigo y de la cebada, con la alfalfa. Recuerdo que en aquella bodega, excavada en los cerros que rodean la Villa de Almudévar, son cuatrocientas cincuenta y una las cuevas que se han abierto, desde la época medieval y están localizadas en cuatro colinas, a saber:San Martín en Las Coronas, Puyadul, Las Crucetas, donde se encontraba un Molino de Viento y el Monte Tabor. En esas colinas se distinguen las puertas de las cuevas, convertidas en bodegas, de las cuales unas son comunes  y otras privadas. La mitad de tantas bodegas está siendo restaurada con la colaboración de todos los vecinos. Estos se dan cuenta de la “utilización de la tierra como refugio del hombre”. Mirándose uno los cerros que defienden de los vientos del Norte, como Las Crucetas, Masevilla y La Corona, da la impresión de contemplar un enorme templo natural, que defiende a la Villa del Cierzo y conserva en sus entrañas el vino y los alimentos, que darán vida a sus habitantes. En el Bodegón de la familia de los Marqueses de Artasona, han preparado un museo de la tradición vinícola y agrícola de Almudévar. La producción de vino ha disminuido, pero en otros tiempos pasados, el vino era el principal licor que animaba en su vida a los “saputos” o sabios, que habitaban la Villa de Almudévar.
Están esas cuevas, muchas de ellas, excavadas en la roca, consiguiendo las mejores condiciones de temperatura y humedad,  para conseguir un buen vino.
Estas bodegas sirven para la transformación de la uva en vino, con la transformación y el almacenamiento del mismo en los toneles.
El aspecto exterior de las bodegas es, casi siempre el de unas cuevas, pero hay muchas que en el exterior de ellas elevan alguna pequeña construcción  y reservan para el interior lagares o cubos, destinados a pisar la uva, cuyo mosto se introduce en un pequeño pozo. Se introduce más tarde en toneles de madera.
 En este mes de Mayo del año de 2014, en la tienda de un amigo mío,  en Zizur, éste me ha regalado unas fotografías de  las cuevas o bodegas de Puibolea, pequeño pueblo al pie de la Sierra de Guara, muy cerca del pueblo de Bolea, de donde vienen los Abarca de Bolea, que pasaron a ser Condes de Aranda. El escudo de los Abarca esta en Huesca y en Navarra, en el monumento que se alza al  lado de la Plaza Principal de Pamplona.
Este navarro tiene un interés por la vida de los vecinos pueblos de Navarra y de Aragón y me ha pasado delante de mis ojos, unas fotografías de las quince cuevas o bodegas, excavadas en la parte alta del tozal o cerro, que corona Puibolea.
En lugar de salir por aquellas puertas de ladrillo, algún brujo o bruja, una joven mujer inteligente le explicó detalles de aquellas bodegas, que ya casi todas ellas, se encuentran en estado de ruinas. Esta joven y culta mujer, estudió en el Colegio de Santa Ana de Huesca y fue compañera de mi hija Elena, que está de doctora en un Hospital, mientras su amiga vive en lo alto de Puibolea, soñando renovar aquellas curiosas cuevas ,en bodegas, que recuerden el pasado y sirva para adivinar el futuro de los hombres.
Esas cuevas tendrían desde unos seis metros de profundidad y veinte las más alargadas. Su bóveda está sostenida por arcadas de ladrillo, que recuerdan la arquitectura de los moriscos. Son obras de la Edad Media, pero no creo que los moros se preocuparan del vino,  prohibido por el Profeta Mahoma. Pero todavía vivieron en esa zona de Puibolea hasta el año de mil seiscientos diez, en que cultivaban el arte mudéjar, en iglesias y en obras civiles, como la bodegas de Puibolea.  En la entrada de una de esas bodegas, se encuentra un  portal de ladrillo con la forma árabe de un arco mudéjar, que recuerda al visitante la lucha y la colaboración entre cristianos y musulmanes. También se encontraron huesos de musulmanes en la Plaza del Castillo de Pamplona.
Hace unos días hablé con un turolense, que estaba vendiendo verduras en mi pueblo de Siétamo y también salió la conversación de la existencia de cuevas o bodegas de vino en el pueblo de Teruel,  cerca de Oliete. Me dijo que desde las alturas, se puede bajar hasta la parte Norte del pueblo de Alacón, desde donde se puede admirar el trazado de los caminos  de las bodegas,que están excavadas en aquella enorme pared de piedra. En esta ladera Norte del pueblo de Alacón, se cuentan unas quinientas cuevas o bodegas .Es un vino como el ambiente en que se encuentran esas bodegas, dentro de las rocas. Está todo rodeado de tumbas primitivas, de corrales en que se encerraban ovejas y cabras, dominado por alturas en que hacen sus nidos los buitres.
En verano el que tiene la oportunidad de probar el vino de Alacón, lo encuentra fresco y en invierno le sabe más templado.
Yo creo,  amigo mío,  que este verano podrías viajar a esta zona de Alacón, donde te emocionarás, como de niño te emocionabas en el Puente de La Reina, donde naciste.


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