domingo, 29 de junio de 2014

Aurora, la Maestra que vive la sabiduría



Algo especial tiene Aurora, pues esta mañana, la he visto sacar de su casa, unas espigas de trigo, que ella ha recogido por el monte de Siétamo. Estoy seguro de que dentro de su casa, y ella me dice que sí, que tiene otro ramo de espigas, en la cocina. Es que ella, que siente amor a su prójimo, no sólo se contenta, con gozar todo el año, que dura desde la Noche de San Juan, meditando sobre aquel cereal, que es un producto de la Naturaleza, acompañada por el trabajo de los sufridos labradores. Esa meditación sobre el trigo, le dan salud y alegría, y más cuando le entrega otro ramo de trigo a su vecina Vanesa, que también sonríe al recibir el regalo que Aurora le proporciona, exento de ideas de beneficios por el dinero, sino pensando en el pan nuestro de cada día. ¡Padre nuestro que estás en los cielos…!
Aurora,  la Noche de San Juan, se integra en la Naturaleza y comulga con la idea de gozar de salud, de paz y de trabajo. Hay quien conoce hierbas silvestres que ayudan a conservar la salud a las personas, pero ella ve en el ramo de trigo señales de paz, de trabajo y de salud. Yo me acuerdo de la Guerra Civil de 1936, en qué se perdieron las cosechas de trigo, fruto del trabajo y del clima natural, de que gozaba ese trigo, desde la cima de la sierra de Guara y se perdieron la paz, el trabajo y multitud de hombres y mujeres murieron por obra de las balas de fusil, que se proporcionaban entre sí, los enemigos de un lado y de otro.

Pero Aurora, no se acuerda ya, porque entonces no vivía todavía, pero hace muy pocos días ha viajado a Santiago de Compostela y escuchó las palabras de un peregrino,  que decía: cuando chocan dos automóviles, se oyen gruesas palabras entre ambos chóferes, cuando lo hacen dos bicicletas, los ciclistas se aborrecen mutuamente, pero cuando,  yendo a Santiago se encuentran dos peregrinos, entran en conversación y favorecen la paz y la alegría. 

sábado, 28 de junio de 2014

Matrimonio de Miguel Claver con Violante Almudévar, en 1511

Escudo de Almudévar (Sietamo-Huesca)


En la Infanzonía de los Almudévar de Sieso, Casbas y Barluenga con Siétamo, no se nombra a Violante Almudévar, que se casó con Miguel Claver por los años de 1511 al 1515, pues Miguel  llegó a Sieso del Valle de Tena por unos años antes de 1515. Tuvo que llegar antes de casarse para quedar fijo en Sieso, como dice en su obra mi amigo José Claver, que bajó a Sieso en 1502, para comprar el Casal donde tendría que vivir y trabajar el patrimonio, del que tendría que sacar el pan de cada día, y Miguel Almudévar marchó a Barluenga, donde sustituyó su casa de Sieso, vendida a Miguel Claver, por la que, en Barluenga, sigue hoy en día, mostrando el escudo de los Almudévar.
En dicha Infanzonía, se explica la evolución de los hermanos Mossen Salvador Almudévar, Beneficiado y Cura de la Seo de Huesca y natural de Sieso, donde fue llevado a enterrar el 24 de Julio de 1554. Sigue informando de D. Miguel Almudévar I, casado con Antonia Puértolas, de los que venimos los Almudévar de Barluenga, de Torres de Montes, de Blecua y después de Siétamo y de Zaragoza. El doce de Enero de 1502, se le llama Escudero, habitante de Sieso, en Escritura de Vendición otorgada a favor de Miguel Claver, ante el Notario Domingo López de Ceresuela, de Huesca. En la Prueba Instrumental Cronológica de El Arbol, (que se encuentra en la Infanzonía de los Almudévar), pone que esa afirmación se hace en el Fol.85. PIEZ.I.  Otro hermano es Martín Almudévar I, que se casó con Pascuala López de Zamora, que vivió en Sieso y un hijo suyo originó, los Almudévar de Castilsabás y de Loporzano. De la familia de Loporzano todavía quedan en Huesca personas con el apellido Almudévar. El último Almudévar que aparece en la Infanzonía de Loporzano, fue bautizado el cuatro de Febrero de 1769. Después se perdió la costumbre de guardar Infanzonías.
 La Infanzonía de Mossen Salvador Almudévar, de Miguel Almudévar I, y de Martín Almudévar I, residentes  en Sieso  y de sus descendientes, se publicó el diez de Mayo de mil setecientos sesenta y nueve. La línea de Don Martín Almudévar, se extendió por Castilsabás y Loporzano y en Sieso se terminó la de Martín Almudévar,  cuando “Joseph Almudévar, Posseedor del Casal”, murió sin descendencia  después de vivir ocho matrimonios, en el citado Casal.
 En esta Infanzonía falta el antecesor de los Almudévar, que vivieron en Sieso, llamado Juan, que subió de Almudévar.  En 1311, aparece en los Archivos de la Corona de Aragón, reg. 208, f. 115, un escrito en el que Jaime II, dio licencia a Juan Almudévar, para reedificar un Molino de viento en Almudévar. Los escudos de la Villa de Almudévar y los de los infanzones, demuestran que Juan Almudévar perteneció a los antecesores de los Almudévar en Sieso y se llamaba también Juan, que aparece en la “Prueba Instrumental Cronológica en el Arbol”, que está   en el impreso de la  actuaI  Infanzonía de los Almudévar del año de 1769. En la Prueba Instrumental Cronológica del Arbol,  pone lo siguiente:”La Abadesa de Casbas, Dueño Temporal de Sieso, reconoce por Hidalgo, y como tal essento de el pago de Maravedí a Juan Almudévar,  (que no va en el Arbol, pero lo nombra en un espacio aparte) nombrándolo entre los demás Infanzones, y Escuderos del  Pueblo: Notario Bernat de Motas, de Huesca: 14 de Junio de 1428.Fol.61”. En esta fecha de 1428, según el Notario Bernat de Motas, de Huesca, en el folio 61, lo nombra como uno más de los demás Infanzones y Escuderos del  Pueblo de Sieso.
En el escrito de José Claver López de Zuazo, que expresa lo mismo que el que aparece en la Infanzonía,  la Abadesa de Casbas, Dueña Temporal de Sieso, se expone, en la “Prueba Documental del Arbol que reconoce por Hidalgo, y como tal, exento del pago del maravedí  a Juan Almudévar, y lo nombra entre los demás Infanzones y Escuderos del pueblo. Aparece esta afirmación escrita por el Notario Bernardo de Motas, el 14 de Junio de 1498 (fecha seguramente equivocada, porque en el documento de Casbas (cuyo contenido se encuentra en la Infanzonía de los Almudévar), al Notario le resultaría  difícil que todavía viviera el año de 1498, setenta años más, que cuando, dijo que en el año de 1428,  estaba vivo todavía el Escudero Juan Almudévar. Parece difícil redactar con setenta años de diferencia las mismas palabras, en el folio 61, con la única diferencia de cambiar el año de 1428 por el de 1498. ¿Pudo morir por el año de 1498?, puede ser que sí, aunque lo más probable  es que no. Este hidalgo Johan, que figura en la Infanzonía y que la Abadesa Señora de Casbas, así llama, el día catorce de Junio de 1428 en el folio 61, era el padre de los hermanos Mosen Salvador,de Don Miguel y de Martín Almudévar, que encabezan el Arbol de la Infanzonía de los Almudévar el año de 1.769.También lo era de Violante Almudévar que se casó con Claver del Valle de Tena.
La cantidad de nombres equivalentes, como en este caso, Johan, hay que aclararlos. Este era pariente de Joan el Infanzón, reconocido por la Abadesa de Casbas. Era mercader, ciudadano de la ciudad de Huesca y padre de los hermanos Johan y Pedro d`Almudévar, como pone en la fotocopia de ambos en 1503. También usaba la familia el nombre de Miguel, como se ve en el capitel de San Pedro el Viejo de Huesca, del artista en la piedra, Michael de Almudévar, que coincide con el nombre de Miguel I, que de Sieso pasó a Barluenga.
En el Diario del Alto Aragón, el día 26 de Marzo de dos mil seis, escribe Santiago Broto Aparicio:”ALMUDEVAR.-Este apellido tuvo su origen en el nombre de la Villa así llamada, cuya designación procede del topónimo árabe Al- mudawar (El  Redondo). Las referencias más remotas del linaje lo sitúan en los finales  del siglo XIII en la ciudad de Huesca. Posteriormente aparecen en el siglo XIV en Sieso de Huesca y de este Casal, procedieron los fundadores de otras ramas en Barluenga y Catilsabás”.  A finales del siglo XIII, aparecen en la ciudad de Huesca, y en el siglo XIV, aparecen en Sieso de Huesca. Efectivamente en dos capiteles de los Claustros de San Pedro el Viejo de Huesca, aparece, picado en piedra el siguiente texto: “VIII idus iullii, obiit, Michael de Almudévar, civis oscensis.Is e MCCCXXI (mil trescientos veintiuno), cuis anima, requiescat in pace. Amen”. En el Capitel frente al  de Michael Almudévar, se encuentra el de su esposa. Michael de Almudévar, murió en Huesca el año 1321, de lo que hay que deducir, que antes de esos veintiún años del siglo XIV, apareció en la ciudad de Huesca en el siglo XIII, como dice Santiago Broto, que “en los finales del siglo XIII, apareció en Huesca o ya vivía Miguel Almudévar en esta ciudad”. No se conoce si Michael,vivó en Sieso, pero es indudable que era pariente de Joan el que subió a vivir a dicho pueblo En él murió en el siglo XIV y según   la Abadesa de Casbas, Juan Almudévar, entró a vivir en la Infanzonía de los Almudévar de Sieso y de Barluenga, en el siglo XV, ya que firma el Notario Bernat de Motas, de Huesca, el 14 de Junio de 1428, que lo nombra entre los demás Infanzones de Sieso, emitido por la Abadesa de Casbas, Dueño Temporal de Sieso.
La Infanzonía de los Almudévar no habla de Violante Almudévar, tal vez, porque ésta había entrado en el Arbol de los Calver. En el libro de José Claver de Sieso, ya tristemente fallecido, pone: “Violante Almudévar era de la familia antigua de infanzones notorios de Sieso. Su Casal, dice un escritor antiguo, está sito en la Plaza Baja, entre casa de Miguel Almudévar, hoy de la familia Claver  (que se la compró a Miguel Almudévar) y el huerto de Miguel Azara”. 
Miguel Almudévar, hermano de Mosen Salvador Almudévar, Beneficiado y Cura de la Catedral de Huesca, marchó de Sieso a Barluenga, por el año de 1502, fecha en la que bajó a Sieso, Claver y él se bajó a Barluenga y en la casa de este lugar, en que vivió, luce el escudo de los Almudévar. (Su seguramente hermana) Violante “se casó con Miguel Claver, alias VALETA, que era de Pueyo, del Valle de Tena, allá por el año de 1515”. El apodo de Valeta lo conservó, igual que  un hijo suyo,  pero acabó desapareciendo. Vicén Do Río, en su obra de infanzones aragoneses, escribe de “Los Claver de Sieso: D. Miguel Claver, (alias Valeta) trasladó su residencia, al lugar de Sieso de Huesca, para celebrar matrimonio con Doña Violante de la linajuda familia de los Almudévar, levantando Casal  en la Plaza Baja junto a la Casa- Palacio de los Almudévar y dando origen a esta nueva rama. Celebraron entronques con las linajudas familias de los Aniés, Seral, Alamán, Monter y Viñuales”. También escribe Vicén D´o Río, como un Almudévar de Sieso se casó con una Aniés en el Castillo de San Román de Morrano, muy próximo a Sieso. Más tarde vemos como se casa otra señora de apellido Aniés con un Claver.
Cierto día, en que conocí a José Claver  (ya, dolorosamente difunto) y a su esposa Pilar Betrán, un amigo mío me mostró el arco de la entrada a la entonces vieja casa, que se hallaba convertido en parte de la pared, que se encuentra delante de la antiquísima y desaparecida, casa  Claver. Esta casa que antes fue de los Almudévar, ya hemos escrito que la compró Miguel Claver. Este Miguel  el trece de Febrero de 1536, firma el testamento a favor de su esposa, Doña Violante  Almudévar y en 1540 “deja testificado como Señora mayorada y usufructuaria a la referida Violante,  su mujer”.
“ANTIPOCAR, según el Diccionario General de don Roque Barcia de 1880, es palabra aragonesa que quiere decir, reconocer un censo en Escritura Pública, obligándose a la paga de sus réditos. Volver a hacer alguna cosa que es de obligación y había estado suspensa por mucho tiempo”. Martín Almudévar, tercer hermano del Beneficiado Salvador de la Catedral de Huesca, que se quedó en Sieso, descubre su parentesco con VIOLANTE, pues su hijo Nicolás o Colau Claver, con el citado Martín, tercer hermano de la Infanzonía de los Almudévar “renovaron dicha ANTIPOCA como sucesores de los bienes de dicho Casal, que fueron Damián (que no aparece en la Infanzonía, porque en ella cita a los ocho sucesores de Martín Almudévar, pero no indica ningún sucesor de ellos) y VIOLANTE Almudévar”. Queda claro como los tres hermanos de la Infanzonía de Almudévar, eran seguramente hermanos de Violante,  pues gozaron el hermano Martín Almudévar y Violante de los bienes comunes.
En cuanto a los Claver  del Valle de Tena, escribe mi amigo, José Claver”: En el lugar de Pueyo,en el Valle de Tena, tuvieron heredamiento los hermanos Valentín y JERÓNIMO Claver, tenidos como legítimos infanzones en todo el Valle, asistieron a las Cortes de Zaragoza del año 1490. De esta rama salió a Verdú (que se encuentra en Cataluña), el tronco al que perteneció D. Pedro Calver y Sobocano y apóstol de las Indias Occidentales y que subiría a los altares con el nombre de SAN PEDRO CLAVER. Ambos hermanos, debido al privilegio que les concedió el REY Don ALFONSO V DE ARAGÓN, después de la batalla del Alcoraz, pusieron un escudo cortado con una CRUZ llana de Gules, con cuatro cabezas de moro, de sable, ceñidos con una cinta de plata. Debajo siguió el león rampante, que sostiene en sus manos una llave. A mi amigo, ya difunto, el Ingeniero Forestal, Claver, cuyo domicilio, ya vendido a una Caja de Ahorros, se encuentra en el Coso Alto de Huesca y lo encontré en la calle con un León antiguo , que llevaba entre sus patas delanteras o manos, una llave. El nombre latino de la llave es “clavis”, de donde se deriva el apellido Claver.
 “De la rama de Don Jerónimo saldrían los vástagos que entroncarían con el Conde de Aranda y el Conde de Berbedel”. De los Claver,  “De Don Juan Claver embajador de los Reyes Católicos y militar aguerrido, que gozó de la confianza del Gran Capitán, descendientes de un Embajador del Rey de Aragón, Don Fernando en Inglaterra, salió el que se casó con Violante Almudévar, es decir Miguel Claver, alias Valeta,que fue a residir a Sieso. De esta matrimonio nacieron cuatro hijos.el primero fue Don Nicolás Claver Almudévar,que continuó dirigiendo el Casal de los Claver de Sieso.Nicolás se unió enmarimonio con Doña Antonia Juncós y tuvieron seis hijos. Miguel Claver y Juncós se casó con Doña  Isabel de Aniés, trayendo al mundo seis hijos.  Miguel Claler y Juncós se casó  con Doña Isabel de ANIÉS, hija de los (opulentos) Señores de Aniés y tuvieron ocho hijos. Hoy en 2014, conozco, con sus más de noventa años a don Alfonso Buil Aniés, que ha sido Guarda Forestal y hombre de acción, que nació en el Castillo de San Román de Morrano, desde el que se ve el Monasterio de Casbas, donde fue Abadesa una hermana de Don Alfonso.  
Entre los sucesores de Miguel Claver y Aniés, Migel Claver y Monter, que parece seguía la tradición entre los Claver y los Almudévar, porque se casó con Doña Ana Almudévar, natural de Sieso, del árbol genealógico de Martín I Almudévar, que figura el el Arbol Genealógico del año de 1769.  Como el citado Miguel Claver y Monter,se había casado tres veces,tuvo a Miguel Claver y Viñuales, que se casó con otra descendiente de Martín I, llamada Teresa Almudévar y tuvieron a Miguel Calver y Almudévar, que se unió con Doña Jacinta Mancho. Ahora, el entonces Manco, se llamaba Lasierra. Pero todavía llaman Casa Mancho a esta Casa de Torres, que tiene genes de Violante y de su hermano Martín I Almudévar. Ya hemos escrito la firma de Violante y de Martín I de la Antipoca de bienes de origen común, entre ellos. Estuve en Torres de Montes en el chalet de la esposa de “Mancho”, que se llamaba doña Carmen Lasierra y a pesar del tiempo pasado y de la nueva construcción del chalet, yo sentía en la voz de su dueña, como una unión entre el pasado y la actualidad y el paso del portal de piedra de la casa –palacio de los hijos de Juan, a saber Salvador, Miguel, Martín y Violante, al chalet de mis lejanísimos parientes de Torres de Montes. El dueño de actual de casa Mancho, se llama Manolo Lasierra Lasierra.
En nuestra provincia de Huesca, aquellos antepasados nuestros participaron en grandes conquistas, pero ahora han desaparecido multitud de aldeas y de pueblos y ha aumentado la población de las ciudades. El porvenir no sabemos cómo se resolverá, pekro ahora, empieza a fallar la producción de alimentos en el mundo y nosotros, como hablaron Joaquín Costa con el Forestal Mayor de la provincia de Huesca, señor Buil , padre de mi amigo Alfonso Buil Aniés, perteneciente al castillo señorial de San Román de Panzano, emparentado con los Almudévar y con los Claver, que en la provincia de Huesca había más  agua que en el resto de España, con la que podrían originar multitud de alimento en el Alto Aragón, pero así como fallaron las líneas de los Claveres de Sieso y de los Almudévar del mismo pueblo, están fallando los planes de riegos del Alto Aragón. Para ver fracasos en los riegos, fijémonos en los de Angüés , Velillas y Siétamo. Históricamente, viendo la constante comunicación entre el Bearn francés, origen de los Buil y los Almudévar, con el Alto Aragón , Zaragoza y Valencia, ¡qué poco hemos avanzado, más bien nada entre Europa y España, viendo el Canfranc destruido!. Siempre se relacionaron los hombres a través del Pirineo, pues yo me acuerdo de mi abuelo don Manuel Almudévar Vallés, cuando a causa de unas guerras carlistas, huyó a Francia con Villas de Huesca y yo mismo, cuidado por mi familia, estuvimos en Zuriza, punto fronterizo con Francia, dispuestos a pasar al otro lado, lo que gracias a Dios,  no hizo falta. No hay que apurarse por no poder pasar a Francia, porque todos los Almudévar descendientes de Martín I Almudévar, ya han pasado al otro mundo y yo creo que allí nos esperarán.   



viernes, 27 de junio de 2014

Juventud, divino tesoro, ya te vas…

Ruben Dario.


Rubén Darío, poeta conmovedor, parece que veía venir un periodo triste para la juventud, como todos los que a lo largo de la Historia, han ido pasando, pero ahora, aplicando ese pasar a la juventud actual, se da uno cuenta que quizá ésta juventud,  se convierta en una generación perdida. Llorar por una generación perdida es lo mismo que llorar por la humanidad, pues decía Rubén: ”Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver. Cuando quiero llorar no lloro y a veces, lloro sin querer”. No sé si los jóvenes no querrían llorar, cuando se vieron rodeados por una construcción de chalets y de viviendas, que se expandía por toda España, pero ahora lloran sin querer. Mi amigo Alfonso Buil, con sus noventa años, cuando todavía era un niño de unos trece, desde la altura de la Sierra de Guara, se daba cuenta de los “filtros”,  que se abrían en las rocas y por los que desaparecían las aguas que enviaban las nubes, desde todavía más arriba. Aquellas aguas llovedizas, se filtraban e iban a parar a la Cueva de Solencio,  donde sólo servían para ahogar a algún explorador o para enterrar, en este caso “desaguar” a alguien que quería suicidarse. El miraba el horizonte y soñaba, al contemplar las tierras que se habían  de regar debajo de Santa Cilia de Panzano y de San Román de Morrano, por Sieso , Casbas, Angüés y Siétamo y al fondo se divisaba el fabuloso Moncayo, como si estuviera al alcance de la mano. En el Monasterio de Casbas, su Abadesa doña Ana Francisca Abarca de Bolea, tía del Conde de Aranda, Ministro de Carlos III, entre otras muchas ocupaciones civiles y militares, describió una Romería que en una ermita del Moncayo, se celebraba con actos religiosos seguidos de festejos, en los que las sanas y humildes pastoras del Moncayo, bailaban con los nobles que acudían a dicha Romería. Aquellas extensas tierras, había que regarlas, para que como le decía Don Joaquín Costa a su padre: con los riegos, la provincia de Huesca será la más rica en producción agrícola de toda España. Y él soñaba al ver las experiencias de su padre, de  obtener partos dobles de las ovejas de su casa de San Román de Morrano, que con las producciones vegetales de las huertas, los españoles se alimentaran con abundancia. Llegó la cruel Guerra Civil de 1936 y llegó el hambre a los españoles, tanto que Argentina, conmovida, nos envió toneladas y toneladas de trigo y los americanos leche en polvo, para alimentar a los niños en las escuelas. Allá arriba Alfonso no tenía motivos para llorar, sino para sonreír, pero al llegar la Guerra tuvo que llorar por los difuntos que caían abundantes, cerca de San Román, como el boticario de Casbas. Pero dominó el manantial de las lágrimas de sus ojos, porque lo que hizo, fue sembrar el patrimonio de su padre con sus jóvenes trece años, ya que éste padre estaba enfermo.  Pasaron desde entonces, muchos años y como me he expresado, los españoles se vieron rodeados por una construcción casi infinita, olvidándose de los pantanos y canales, que había que hacer correr por esas tierras. Y entre tanto la industria en Huesca aunque creció con muy poco vigor y muchas veces desdeñada por los “señores” de la administración, ha ido desapareciendo poco a poco y no quedó más que la construcción y a ella acudían a trabajar y a ganar dinero. 
Alfonso Buil, recordando aquellos viejos años, se expresaba así,  hace pocos días: me da la impresión de que la juventud, va a ser parte de una generación perdida, porque se ha quedado sin trabajo y sin estudios. Pero además muchos jóvenes quedaron endeudados para unos treinta  años, porque animados por el dinero que ganaban, se lanzaron a comprar viviendas y coches. Me dice Alfonso, que por lo menos una mitad de esa juventud, ha sido o puede verse hipotecada y despojada de sus pisos y esa deuda no les afecta sólo a ellos, sino también a sus familiares, ya mayores, que, muy optimistas no se negaron a firmar los contratos bancarios, que concertaban los jóvenes. Cuando aquellos jóvenes firmaban una hipoteca, se comprometían a devolver el dinero que les había prestado el Banco. Pero cuando se quedaban sin trabajo y no podían devolver los plazos del préstamo, el Banco no quería recibir ladrillos,  sino dinero. Cuando no pagaban, el Banco subastaba el piso y lo adjudicaban por un precio inferior a su valor real, pero si no podía dicho Banco  sacar todo el dinero que el joven debía, éste se quedaba sin piso y debiendo una cantidad, que cuando en ella pensaba, lloraba , no sé si queriendo o sin querer. Hay que arreglar en la sociedad, el asunto de los préstamos,  pues como me dice Alfonso Buil , hay personas que por deudas de dos millones de pesetas han perdido su fábrica o su maquinaria , que era más valiosa que su deuda. Aquí no hay cuidado por el bienestar de los hombres, que se ven sin ayuda, como en cambio la reciben,  los mismos Bancos del Estado. Aquí, ¿Quién tiene que llorar?.  Yo creo que el hombre,  unas veces sabiendo por qué y otras sin saberlo. Se han perdido todos los valores del hombre, incluido el deseo de estudiar, entre otras cosas porque en Huesca, si se necesitaban doscientas pisos al año,  se han construido, tal vez dos mil. En España  todo el mundo se ha dedicado a ganar dinero, desde los jóvenes hasta los ayuntamientos.
Han disminuido los estudiantes por  ambición, unas veces de ganar dinero y otras por la necesidad del mismo y dejaron los estudios para ir a la construcción e igual ha pasado con los jóvenes agricultores, que han dejado los pueblos abandonados,  a sus padres solos y muchas de aquellas tierras que Joaquín Costa amaba tanto, se han quedado de secano. Esas tierras, sin agua no podrán llorar ni llorarán los hombres que por ellas caminen, porque casi nadie las visita.

Hemos pasado por una época en que la enseñanza ha perdido la disciplina, y se  ha perdido respeto, porque se han perdido todos los valores.  Por la poca preparación en algunos centros de enseñanza, en Alemania dicen que de cada diez empleados, hay cuatro o cinco que no están bien preparados y cuando vieron venir el fallo de la construcción, prepararon puestos de trabajo en otros gremios. Aquí la política se olvidó de todos los problemas. En distintos lugares de España, declararon construibles muchos campos,  con lo que levantaron sus precios. Ahora sobran solares y viviendas que unas se han ocupado durante un cierto tiempo,  pero muchas no se han estrenado y otras ni siquiera se han vendido. Aquel gobierno levantó los precios,  ahora se los quieren cobrar, como si el dinero lo fueran a fabricar los ciudadanos. Con esa actitud van a colaborar en la ruina general,  sin tener que llorar, que ya llorarán los explotados por un gobierno y por el otro.     

jueves, 26 de junio de 2014

Mi burra torda y las flores



Cuando con mi hermano Manolo, llegaba a Huesca desde Siétamo, subido en un carro traqueteante, la burra torda cambiaba el paso por el trote desde el puente del Isuela hasta la posada de Laviña; el animal iba al pienso sin pensar y yo pensaba, viendo a mi izquierda a Santo Domingo y a Santa Rosa al otro lado, que había entrado en un ambiente dominicano. Me acordaba del Rosario del mes de Octubre en que cantábamos: ”¡Viva María, viva el rosario, viva Santo Domingo que lo ha fundado! ; veía salir a las niñas de Santa Rosa, la dominica limeña que había nacido el día de San Lorenzo y una rosaleda de cuentas de rosario, hechas con pétalos de monjas de Santa Rosa, de niñas colegialas, de rosas místicas, de rosas del paraíso, de rosas de Abril, de rosas de bronce y de rosas de Belial, florecía en mi imaginación. Me parecía que iba a hablar con mi parienta la venerable Madre Berride, que participó en la fundación de Santa Rosa y estuvo enterrada, primero en la iglesia de Santo Domingo y luego en la de Santa Rosa y hoy yace en la capilla del Colegio.
Puedo resumir estas impresiones, apoderándome de la poesía de Valle-Inclán:
“Esta emoción divina es de la infancia,
cuando felices el camino andamos
y todo se disuelve en la fragancia
de  un(dominical)Domingo de Ramos”.
Yo debí haber cambiado Ramos por rosas, pero no rima y no puede uno hacerse la ilusión de que los ramos eran de rosas y éstas había que ir a buscarlas al rosal.
No lo digo yo, lo dicen los poetas:
“Era un jardín sonriente; era una tranquila fuente de cristal, era a su borde asomada, una rosa inmaculada de un rosal. A la orilla de la fuente un caballero pasó y la rosa dulcemente de su tallo separó”.
Los hermanos Serafín y Joaquín Alvarez Quintero se lamentan a continuación de la desaparición de la rosa y a mí me ocurre como a ellos al pasar por el colegio de Santa Rosa. Me acuerdo de la poesía, un tanto anacrónico, en medio del ruido y de los humos de los automóviles, mirando el edificio y digo, como ellos: ¿Quién te llevó la rama, que no estás en el rosal?.
Me acuerdo también de Valle-Inclán cuando decía: ”El misal donde rezaba aquella santa, que  oía en su rezo el canto que encanta, del ave celeste, del celeste Abril; del ave que sabe la áurea letanía, de Nuestra Señora la Virgen María.¡Azucena Mística!,¡Torre de Marfil!.

Habla el poeta de azucena mística, cuando la letanía reza rosa mística y es que como el hábito dominicano es blanco, trocó la rosa en azucena, pero la explicación del cambio es más prosaica, pues lo hizo simplemente por falta de sílabas en la rosa. Sin embargo yo creo en la mentira verdadera del poeta, pues ellos los poetas y los niños entienden este juego de mentiras con la boca, que son verdades para el corazón.

lunes, 23 de junio de 2014

“Mataban a la gente igual que a las moscas”

Pantano de Arguis (Huesca)


Tomás Castán Malo, de apellidos altoaragoneses, nació hace ya unos noventa y tres años, en el pueblo de Arguis. ¡Arguis!, pueblo de la Montaña, a escasamente doce kilómetros de Nueno, ya en  la Tierra Baja. En este pueblo se acumulan las aguas en el Pantano más antiguo de la provincia de  Huesca. A Tomás le llamaba la atención ese pantano, levantado en el siglo XVII, del que bajaba agua a la Capital y hoy, gracias a Dios y al que lo planteó, el señor Artigas, catedrático de la Universidad  Sertoriana, sigue bajando. Así como el agua bajaba por la fuerza de la gravedad, a él, ya muy niño, le atraía la Tierra Baja. El agua que le llamaba la atención por sus deseos de bajar, se acumulaba al lado de su casa, que llamaban Mesón de Foz y que ahora ha ascendido a la categoría de Restaurante de Foz. Cerca está la Peña, al lado de una tremenda Foz, como si las rocas hubiesen sido cortadas con una enorme hoz, para dar paso a las aguas del río Isuela. De niño iba a la Escuela y vivió en Arguis unos treinta y pico de  años. Pero  esta vida feliz,  a pesar de la escasez de medios que en aquellos tiempos se daban en Arguis, como en cualquier otro pueblo de la provincia, la vio interrumpida por la Guerra Civil del año 1936. En el pueblo,  a pesar de que unos eran de derechas y otros de izquierdas, no querían la Guerra y además los alcaldes uno de derechas, llamado Matías y otro de izquierdas, llamado Miguel eran buenas personas y no querían la violencia. La prueba es como en Arguis no mataron a nadie, ni unos ni otros, pero en el frente murieron tres, que seguramente no irían gustosos a la Guerra. Cierto día llegaron al pueblo, algunos vecinos de Nueno y de Apiés y colocaron una bandera de color rojo en la Torre de la Iglesia, cambiándola más tarde por otra de color más obscuro,  de la C.N.T. Entonces llevaron a los jóvenes del pueblo para ingresarlos en el Ejército Republicano, a Barbastro. De allí los pasaron, parece ser que con poca preparación,  a enfrentarse con los nacionales al frente de Madrid, cerca de la Ciudad Universitaria. Allí, exclamó Tomás que “¡mataban a la gente como moscas!” y “no lo sabe usted bien, como era aquello”.En Alcalá de Henares había Campo de Concentración, Cárcel y Penal.

Por lo visto regresaron después de cierto tiempo a Barbastro y al poco tiempo, se oía por todas partes exclamar: ¡vienen los fascistas y nos van a matar a todos!.Unos se escaparon a Francia y los jóvenes como Tomás y Jesús Banzo de Banastas, se fueron por el monte. Tomás estuvo con otros compañeros en una caseta, pasando hambre y Jesús, en otra caseta en Lascuarre, donde le dio de comer una señora de ese pueblo. Tomás y compañía decidieron bajar a Basbastro y en el camino los pararon unos requetés, les pidieron declaración y los acompañaron al nombrado Barbastro, juntándose en la Plaza de Toros más de mil jóvenes milicianos. Los subieron en camiones a Huesca, al Cuartel de San Juan y allí les dijeron que el que tuviera alguna persona de prestigio conocida que lo llamaran para reconocerlos. Enseguida vinieron unos para unos y otros para otros, se abrazaron al encontrarse y soltaron a casi todos. Al poco tiempo de estar en su casa, los  volvieron a llamar,  para ir a cumplir el Servicio Militar, que a Tomás  le duró unos dieciocho meses, por ser hijo de viuda pero a Jesús lo retuvieron durante siete años. De Huesca, antes de ingresar en el Ejército, los llevaron al Campo de Concentración de Zamora, donde estuvieron, según Tomás dieciocho días y según Jesús un mes aproximadamente. Aquello era un “zuriburri”, lleno de moros, alemanes, rusos, etc. que dormían apretados unos con otros por falta de mantas y “con más piojos que lleva un perro de gallinero”. Así como de Argüís murieron  tres mozos en la Guerra, de Banastas de nueve fueron ocho y así como Tomás estuvo dieciocho meses en el Ejército, Jesús tuvo que estar siete años. Tomás y Jesús se encuentran en el Parque y a sus más de noventa años, recuerdan aquellas penalidades de la Guerra, aunque por sus alrededor no hay jóvenes que escuchen esas aventuras, que los escarmentarían para empezar otra guerra.  

domingo, 22 de junio de 2014

Belleza y salud de los Minerales, que equilibran al hombre



El hombre pertenece a la vida orgánica, pero está influido por  los  minerales,  sin vida móvil  ni  pensativa, ni gozan del placer ni sufren con el dolor. Pero el Creador ha unido, en cierto modo, al hombre dotado de un espíritu,  al que comunica el gozo de las amatistas, de la selenita, del cuarzo blanco y de tantos materiales que  exhiben su belleza.  Esos minerales son adornos de la Naturaleza, a la que embellecen, para gozo de los hombres y mujeres, que se recrean con su contemplación y con  la habilidad y buen gusto de hacer con esos materiales, amuletos no supersticiosos,  sino que adornan la vida de los seres humanos con su estética. Pero no sólo les consuelan con esa estética, sino también  les ayudan a conservar y gozar de la salud, con procedimientos éticos o morales, que impiden el uso de drogas que arrastran esa salud a una catástrofe de la humanidad.  Estoy contemplando el material inorgánico en el puesto que han colocado los dos zaragozanos, en la Plaza Mayor de Siétamo  y me doy cuenta del entusiasmo que manifiesta el público ante  los pedazos de ágata, de calcedonia, de jaspe verde, de selenita, y de tantos otros cuerpos simples, cuyo espíritu está formado por el  sílice. Preguntan a los dos zaragozanos de la misión que el Señor ha dado a cada  producto,  allí expuesto y escucho el agradable sonido de sus palabras, que informan sobre la finalidad equilibrada por su color morado, que tranquiliza  y da equilibrio, paz y sosiego a los usuarios. Y al ver estas escenas y escuchar sus sonidos, me doy cuenta de los efectos positivos de esos falsos amuletos, sobre el zaragozano, conductor de camiones y sobre la zaragozana, que conduce autobuses. Y al escuchar sus palabras de felicidad y de esperanza, dirigidas a los clientes, te das cuenta de la labor tan positiva, que están haciendo en la sociedad. 
Me sitúo en un lado de la garita, donde se exponen tantos amuletos, que equilibran al ser humano; ante mis ojos se exhiben amuletos de ágata, especie de cuarzo, que tienen  la finalidad de equilibrar  con su color morado, tranquilizar, dar paz y sosiego, al que usa tal amuleto. A su lado se encuentra, un llavero de calcedonia, de color azul y de forma redondeada y esta piedra potencia la hermandad y la buena voluntad. El tercer amuleto es de jaspe, que con su ayuda a pensar con rapidez, estimulando la imaginación, para transformar las ideas en acción. ¡Cómo conmueven sus impulsos de la sugilita!, pues redondeada y opaca, ayuda a quienes sufren dolores de cáncer y aleja los impulsos desesperados y presta apoyo amoroso y da energía para curar el cuerpo, la mente y el espíritu. A muchos de estos amuletos se les puede dar diversas formas y algunos pueden ser de variados colores.
Frente a estos amuletos y subidos un poco hacia arriba se ven cuellos o collares de diversas clases de minerales, como de amatista, que es un tranquilizante natural, potenciando la conciencia espiritual. Se llevó puesto este collar contra las tentaciones del alcohol, e incluso contra las de las pasiones físicas. Esisten también los collares de jaspe, que ayudan a pensar con rapidez y facilita el funcionamiento de los órganos digestivos y sexuales.


Estos zaragozanos reparten el bienestar físico y la honradez entre los clientes, que seducidos por la belleza de sus minerales de distintas formas y de muy variados coloridos, acuden a buscar ayuda, que se la dan con gran amabilidad, pues ellos están influidos por la virtudes de los amuletos,  collares y pulseras magnéticas y reparten consejos útiles, que dan felicidad a sus clientes. ¡Cómo obedecen estos zaragozanos la orden de “Amarás a tu prójimo como a tí mismo”.

Un matrimonio de Zaragoza, repartiendo felicidad al pueblo

Amatistas


Hoy han llegado a Siétamo, los repartidores de bienestar entre sus habitantes. En el Mundo hay ocasiones en que el dolor hace sufrir a las personas, pero hay en la Naturaleza objetos de belleza singular y el hombre y la mujer los buscan, para gozar de esa balleza, contraria a la miserias de la vida, como la enfermedad, la muerte y el sacrificio que supone para el hombre y para la mujer, el caminar por el Mundo, navegar y pasar frío, calor y hambre. ¡Cómo se conoce en el Mundo el Bien y el Mal, pues a las dificultades descritas que tienen que soportar los seres humanos, se opone el  Bien!. El Mal producido cada día por la vida, que se acaba con la muerte y el Bien que nos hace olvidar los sufrimientos que tenemos que pasar durante la vida y nos hace gozar con su presencia.
Por ejemplo la vista se alegra al mirar las amatistas, que la zaragozana ha expuesto sobre su vitrina y estas amatistas con su color casi morado, que recuerda la Pasión de Cristo y nos atrae  con esas puntas cristalinas, que se lanzan al aire, como buscando la felicidad.
No sólo goza la vista contemplando las amatistas, sino que su tacto le hace a uno olvidar las heridas, que sufren los humanos, cada día, con sus trabajos, sus deudas y sus pesares.
Las pequeñas torres de selenita, con su color igual al que enseña la luna por la noche, produce una tranquilidad en el espíritu, igual que cuando miras por la noche a este tranquilo y bello satélite. Y mirando esa selenita o  al satélite Selene, olvida la triste mujer, la muerte de sus hijos y la miseria de la vida, que pasó a lo largo de su existencia.
El cuarzo blanco, revestido por una capa  un tanto oscura, que recuerda la ropa de aquel pobre, que pasa por los caminos, al abrirse esa capa ordinaria, parece que quieren asomar al exterior, desde la profundidad de sus entrañas, unas agujas que intentan multiplicarse, formando una masa de estrellas de Dadid, brillantes , que alegraban al Rey, quitándole los recuerdos nefastos.
Pero el hombre es un ser que vive el Bien y el Mal e imita la belleza de los objetos naturales, creando bandejas que obtiene limando rocas naturales y en las que aparecen bellas amatistas.Hace medallas en las que están presentes santos y vírgenes para que la protejan y otras veces prepara amuletos, de donde le acudan los bienes materiales de la vida y las alegrías del espíritu.

Pero todo el puesto está exponiendo flores, que imitan la belleza de las rosas, los claveles, las hojas de los abetos y de los pinos y que hacen que la Zaragoza, goce por un día, por lo menos,  de la vida.    

Pablo Bibián y Vicenta Arnal



La señor Vicenta Arnal ha muerto a los ochenta y dos años de edad. Parece que el Señor ha querido que su muerte llegara en el mes de Mayo, ”cuando hace la calor” y “cuando los enamorados van en busca de su amor”. Se ha ido de este mundo en la casa, donde tan feliz vivió muchos años con “Pabler”, como llamaban a su simpático esposo Pablo Bibián. Los dos eran nacidos en Siétamo y formaron un matrimonio feliz, pues siempre que te encontrabas con ellos, ambos sonreían, a pesar del trabajo,  que llevaba el marido y de los constantes cuidados, que Vicenta dedicaba a cada una de sus siete hijas y por último a su hijo Luis. “Pabler”, estaba, en lejanos tiempos pasados de ayudante en una vaquería, que tenía mi familia. Vicenta, después de criar a sus hijas y a su hijo, durante muchos años, convivía con mi esposa Feli, con Joaquina Larraz y con Carmen de Labata,  a las que obsequiaba con sabrosos “empanadicos”, elaborados por ella.  Ahora, que tenía casadas a todas sus hijas e hijo, necesitaba alguien, que recibiera sus obsequios y nos hacía felices, cuando probábamos sus “laminerías”.  Hace ya unos pocos años, llamaba la atención de los que por la Calle Alta de Siétamo subían, la belleza de sus hijas, que tenían unos ojos grandes y negros, que atraían a los hombres; por cierto que todas ellas se casaron. Yo, que subía, con mucha frecuencia, a la era, que se encontraba frente a su casa, observaba como iba disminuyendo el número de sus hijas, porque se iban casando. Luego se casó el hijo y se quedaron solos, Vicenta con Pablo,  seguían viviendo felices, pero un día se le murió el marido y se quedó sola, después de haber tenido una familia tan numerosa. Era ya mayor y pasaba temporadas con alguna de sus hijas, hasta el año 2005, en que el Señor quiso que volviera a su casa, donde murió sola, pero parece ser que sin sufrimientos. Joaquina y Carmen, todos los días, cuando iban a dar de comer a sus corderos y gallinas, la llamaban y se interesaban por su salud. Se acompañaban un rato las tres viudas, para no estar solas, sentándose en un banco y recordaban sus pasados felices tiempos. Pero el día catorce del mes de Junio, estuvo Vicenta en casa de Joaquina y habló con ella y con Carmen. Por la tarde subieron al corral y al pasar por la ventana, donde dormía Vicenta, Joaquina le dijo: no te llamo, Vicenta, que a la vuelta,  hablaremos.
Pero, a la vuelta, cuando tenían intención de hablarle, vieron una ambulancia en la puerta de casa “Pabler”. ¡Dios mío, qué disgusto se llevaron Joaquina con su amiga Carmen!, pero Vicenta tuvo buena muerte y poca cama

Joaquina y Carmen han llorado y han rezado, con la esperanza de verse en la otra vida!.

jueves, 19 de junio de 2014

Gracián y San Lorenzo

Baltasar Gracián.

San Lorenzo.

Baltasar Gracián en su obra El Criticón, dio vida a Critilo  y a Andrenio. Comienza su obra con el naufragio de Critilo y su salvador el ignorante Andrenio, al que después formó   Critilo para salvarlo de los múltiples posibles naufragios morales, a los que da ocasión la vida humana. Esta actitud dicen que les llevó a la inmortalidad junto con su creador Baltasar Gracián, pues en El  Criticón explica  “la relación que va a darse…entre Andrenio, sólo crecido en la naturaleza, niño sin saber hablar aún, y Critilo, experimentado en la prudencia y mostrador de ella”.
Gracián sin comparar a Andrenio con Rómulo y Remo, también criados por las fieras, concretamente por lobos, se ve impulsado por las clásicas epístolas de Séneca a Lucilio y parece compartir con Erasmo el Elogio de la Locura, para demostrar “ el carácter ficticio y engañoso que presidía la universal locura humana”. Escribe “hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como entre el hombre y la bestia, si no en la sustancia, en la circunstancia, si no en vitalidad, en el ejercicio de ella”.Coincidía este pensamiento con los principios de la Contrarreforma, que del pecado original hacía una clara condición de los humanos. Ya se habían pasado con los siglos aquellos viejos “dichosos tiempos”, que Cervantes había ya dado por acabados, al terminarse aquella época en que los hombres “ no conocían las palabras tuyo y mío”.
Gracián ante tan graves  problemas que se presentaban al hombre, sintió la necesidad de escribir, ya que su vocación se lo pedía y resultó ser un gran escritor, basándose en los escritores antiguos, como Séneca, Tácito, Platón, Aristóteles, Marcial y en los refranes recogidos por el pueblo a lo largo de los siglos y trató de educar  los “ojos del alma”, para que existieran muchos seres humanos que supieran sobreponerse al mal comportamiento, porque “hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como el hombre y la bestia; si  no en vitalidad, en el ejercicio de ella”. Se preocupa Gracián  de que los hombres puedan leer sus libros, pues necesitan conocimientos para defenderse de los otros y por eso no elige para combatir la injusticia humana procedimientos como el “apartamiento”, la elevación del espíritu ni el recogimiento ni exalta el espíritu del Evangelio.
Pero Baltasar Gracián al darse cuenta de la maldad del enemigo de Lorenzo, que era “justo equitativo y saludable” se da cuenta de que tiene necesidad de convertirse en un héroe evangélico,  pues dice: ” no puede la grandeza fundarse en el pecado, que es nada, sino en Dios que lo es todo”.Y al final de su Oráculo Manual y Arte de Prudencia dice que al hombre “tres eses hacen  dichoso: santo, sano y sabio”. 
Pero el mismo Gracián reconoce que hay personas perversas, que hacen que la diferencia con otras discretas con su voluntad y entendimiento, que ven crecida su discreción con su juicio y su ingenio, al decir: ”hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como entre el hombre y la bestia; si no en la sustancia, en la circunstancia, si no en vitalidad, en el ejercicio de ella”.
Y en los diálogos que tenía con su perseguidor, Lorenzo utilizaba su sabiduría y su discreción, que no eran atendidas por él y su sabiduría y su discreción se veían atacadas por los tormentos, que tuvo que aguantar imitando a Cristo, como “la cárcel, azotes con escorpiones, varas y cordeles emplomados, planchas de hierro hechas ascua. Por último fue asado vivo en unas parrillas, donde consumó el martirio”.
San Lorenzo fue hijo de los santos Orencio y Paciencia y le dieron una educación muy cristiana y correspondió a ellos con “una inclinación como nativa a todo lo que era virtud”. Su corazón era tan “noble, intrépido y generoso”, que Baltasar Gracián encontró “en nuestro cristiano un héroe”.
Y así lo alaba y proclama como héroe con su estilo exageradamente barroco en su obra El Héroe: ”Mas apreciando los héroes verdaderos, equivocan en Augustino (San Agustín) lo augusto con lo agudo y en el lauro (Lorenzo) que dio Huesca para coronar a Roma compitieron la constancia y la agudeza”. La palabra Lauro está relacionada con el laurel, que ya entonces y ahora sigue empleándose para fabricar coronas triunfales para los santos y para los héroes en general. Dice que Huesca dio un Lauro o un Lorenzo para coronar a  Roma, donde en la iglesia de San Lorenzo compiten “la constancia y la agudeza”, por ejemplo en el mármol que los fieles romanos exhibieron, manchado con la sangre del mártir San Lorenzo, hace ya cerca de dos mil años y que aún ahora está expuesta a los fieles.
Hay que admirar también la “constancia y la agudeza” de los oscenses, que en un cuadro de la sacristía de San Lorenzo, pensaron pintar a San Sixto con San Orencio y Santa Paciencia,  donde hoy se encuentra situada la Ermita de Loreto, donde cultivaban sus tierras. Estaban allí entregando a San Sixto  a su querido hijo, al que vino a buscar ese San Sixto II, que fue Papa. También demuestra agudeza la ciudad de Huesca al representar el fuego que abrasó a San Lorenzo, dándole a la fachada de su iglesia la forma de una parrilla.
El mismo Gracián se da cuenta de que entre los héroes hay algunos en los que “reina el corazón, en otros la cabeza; y es punto de necedad querer uno estudiar con el valor y pelear otro con la agudeza”
Como héroe, reconocido por Gracián, poseía “un corazón noble, intrépido y generoso”, pero San Lorenzo además pensó en la doctrina “que cura sorderas espirituales y protege a los cristianos contra las pérfidas doctrinas de los malvados”.
Hemos visto como San Lorenzo era santo, pero también era sano, pues había nacido en tierras vasco-ibéricas, que más tarde crearían el Reino de Aragón al “ que los extranjeros llaman la buena España”.”¿Qué te parece de esta nueva región?-dijo Critilo-.¿No percibes qué aires estos tan puros?.Así es, respondió Andrenio.¡Qué buen puesto éste para tomar alimento y asiento!”. San Lorenzo estaba acostumbrado a repartir alimentos entre los pobres de Roma  y tenía no sólo cuidado para que sus prójimos pudieran comer, sino que observando uno de los cuadros de la sacristía, se ve como se preocupaba por su higiene y por la limpieza de sus ropas, al contemplar a San Lorenzo arrodillado en el suelo, en el que lava a un ser humano, no sólo como su prójimo sino como hijo de Dios, como él mismo.
Y como hermanos consideró a los habitantes de su ciudad natal,  la Osca que estaban romanizando y también a ellos quiso combatirles el hambre del espíritu, pues a ellos les envío el Santo Grial, para que comieran y bebieran el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Y los oscenses conservan la tradición de estas historias y leyendas, como lo dejan ver, cuando la Cofradía del Santo Cáliz sale cada año en la procesión del Viernes Santo.
Y se ve también esa constancia leyendo la Crónica del Alba de Sender, en la que coincide con Baltasar Gracián al decir que “los tres hombres y mujeres más necesarios al fundamento de la grandeza son los santos, los poetas y los héroes”.Añade:”De tres clases de hombres (y mujeres), está hecha de fortuna y de gloria esta tierra. Los unos  con  ... su corazón amoroso de Dios y de los hombres…su disposición a ayudar a los demás y vivir sin tener más presencia que la sombra de las virtudes. Estos hombres son los santos”.
Y son constantes los oscenses en el culto a San Lorenzo, porque siempre se ven personas que suben a Loreto a rezarle al santo y cuando pasan por la Torre de Farina, ante una cruz que hay al lado del camino, se vuelven de espaldas y lanzan piedras sobre la base de la Cruz, como aquel que quiere hacer olvidar lo que se hizo sufrir al santo. Y en  tiempos de Felipe II, imitándole en la elevación del Monasterio del Escorial, levantaron, con su ayuda, el Monasterio de Loreto.. Y es que hay una identificación de los oscenses con su Patrono, porque ven en  ´´ él un vencedor” y no sólo con laurel, sino con albahaca; el pueblo quiere mantener verde, como las flores el recuerdo de San Lorenzo y para ello renueva su verdor, llenando de albahaca todas sus imágenes y arrojándosela cuando pasa su imagen en la procesión laurentina. Y es que esa albahaca con su color y con su aroma recuerda a los oscenses que es como un remedio “eficaz de muchos males”, contra los que el santo lucha, entre otros “cura las sorderas espirituales y protege a los cristianos contra las pérfidas doctrinas de los malvados”.
Y no sólo manejan los oscenses la albahaca ante las imágenes y en la procesión, sino que la llevan los mozos en el bolsillo de su blanca camisa y las mujeres en el pelo, cuando van a los toros y a las fiestas. Pero lo que más impresiona es ver como en tanto que prolifera el color verde y el aroma de la albahaca, en la iglesia de San Lorenzo y en todas las calles de Huesca, cuando  vas el día diez de Agosto al Cementerio, se ven ramos de esa albahaca por multitud de tumbas de oscenses, ya pasados por este mundo, pero que sus hermanos y amigos y descendientes los quieren tener unidos a su Santo Patrono San Lorenzo. Ellos, allá arriba ya gozan  de su presencia, pero la albahaca en el Cementerio, une a los oscenses vivos con San Lorenzo.
Los héroes y los santos son inspiradores del arte y al llegar San Lorenzo se escuchan orquestas, bandas de música y el pueblo canta jotas y la danza se pasea por las calles de Huesca y los danzantes golpean con sonidos metálicos sus espadas y con sonido de golpes de madera sus palos y saltan y se contraen y se estiran al son de la música, que entusiasma a la gente y entra en un éxtasis de gozo cuando llegan los danzantes y se ríen y lloran  y gritan con entusiasmo y al pasar, esperan que vuelva otro año, para unirse al Santo, para volver a pedirle sus gracias, que las obtienen porque tienen fe en el héroe y santo oscense y con él se identifican.
Según escribe Joaquín Lomba, en Aragón ha habido varios hombres de distintas religiones que se han esmerado en ser maestros del espíritu. Tenemos en primer lugar a Avempace, musulmán de Zaragoza, donde nació el año mil ochenta y cinco. Fue el filósofo que dio cuenta a Oriente y a Occidente de las doctrinas de Aristóteles. En su obra El Régimen del Solitario dice: ”Con la corporeidad el hombre es un ser existente, por la espiritualidad, es más noble; y por la intelectualidad es un ser divino y perfecto. Así pues, el que tiene sabiduría, es necesariamente un ser perfecto y divino”.Este Avempace influyó en la obra del Criticón de Baltasar Gracián.
Abu-Fahm ibn al-Tabban era otro zaragozano que escribió: ”La razón y la fe son dos luminares-que el alma humana restauran y sus ojos aclaran.-Enseñaron los entendidos varones de consejo,-que la razón es el luminar del alma,-y le proporciona en todo momento escondida luz;-gira a su alrededor a fin de enseñarle-a andar del Señor por los rectos viales”.
Vemos como los musulmanes coinciden con Baltasar Gracián en el estudio de los libros que se cuidan de la razón y de la fe.
El Alcalde de Huesca envió al Príncipe de Asturias el Criticón, para que pensara racionalizando sus pensamientos.
Vemos como ahora que vienen de nuevo a España muchos musulmanes y se está estudiando la forma de que estudien su religión; en cambio se están estableciendo dificultades para la enseñanza de la fe en la que creyó San Lorenzo.










miércoles, 18 de junio de 2014

A Pedro Lafuente



El Instituto de Estudios Altoaragoneses me envió el libro de Pedro Lafuente Pardina “Al calor de la cadiera” y a continuación me puse a leerlo hasta su  última frase, que dice así:” Y si, de paso, al leer mis trabajos, ustedes pasan un rato agradable, me daré por bien pagado”. ¡Pues, nada, Señor Lafuente! por este lector puede usted considerarse satisfecho, porque no sólo me ha gustado su literatura, sino que coincido con lo profundo de sus pensamientos, como son la armonía y unión, que debe tener Huesca con su Comarca, desde Ayerbe, Siétamo, Loporzano, Casbas y Angüés y no cito todos los pueblos, porque el pasado de la capital y de sus cercanos pueblos los ha convertido en Huesqueta y su “comarqueta” y en cambio a  Zaragoza la ha convertido ese mismo tiempo en Zaragón y su Comarca. Y así lo das a entender, también en la última página, en la que pones:”Sigo creyendo en el futuro de nuestro Altoaragón. Es una tierra extensa, surcada por ríos limpios y caudalosos que son la mejor garantía de vida”.Y quieres corregir la conversión de Huesca en Huesqueta, cuando dices: ”En nuestro suelo hay mucho por hacer, mucho por descubrir…La Tierra Baja se está regando y poniendo en riego mucha de la que falta, pero Huesca por la que van a pasar las autopistas de Madrid a Monrepós y la de Lérida a Pamplona, carece de agua” y hace que escasee en la cuenca del Guatizalema, que tiene su Pantano y su proyecto de riegos. Esperemos que si se hace el Pantano de Montearagón y el Canal de Biscarrués, se le devuelva el agua al Guatizalema, que en caso de necesidad podrá abastecer a Huesca y más si el Pantano de Calcón, es enriquecido con una acequia que desde Pedruel, procedente del río Alcanadre, conduzca el agua a dicho Pantano  y desde allí a Vadiello, como tenía proyectado Albasini.
Dices también, en el epílogo que “el tremendo espíritu de lucha que les caracterizó (¡claro a los de Huesca!), hizo que superaran hasta las peores épocas de sequías y penurias, ciñéndose a sus posibilidades, sabiendo que todo dependía de la Naturaleza y de su esfuerzo”.Y en la mañana de San Lorenzo, dentro de la belleza literaria, sacas los deseos del pueblo de Huesca y sino lo creen algunos, que lean: ”La fiesta, que ya se encendió la víspera con llamas moradas de vino, de ronda y de charanga, va dejando la umbría de la noche para vestir de rosa, con blondas de danzante, la aurora de esa mañana única y esperada”. Esto es literatura pura, pero sigue la reivindicación esencial de Huesca y su comarca: ”La Hoya, penitente de agua, cuya sequedad enfada a los oscenses, contorna la ciudad con esa manifestación muda de protesta, por saberse habitada por hombres y mujeres, no muertos, sino abandonados a su suerte por quienes desde fuera tasan votos. Ellos quieren para este suelo, céspedes de cardos. Nosotros praderas de futuro”.Como antes he dicho al hablar de la Hoya, está haciendo alusión al Somontano oscense, que forma parte del problema de la pobreza de aguas de casi toda la Hoya de Huesca.
“La Plaza de San Lorenzo, pulmón y pupila, aviva los recuerdos, sobre todo para aquellos hijos de esta tierra que, para ser notables, debieron hacerse ahijados de otros suelos. En ellos, por fortuna, sigue clavada la espina de la nostalgia. Por eso están allí, junto a sus amigos de infancia que siguieron aquí, como raíces pegadas a la breña”.
Pero quiero resaltar que Pedro Lafuente, me parece que escribe sus obras un poco como Cervantes escribía su Quijote, en que salían las ciudades de España y lo que en ellas ocurría; salían también los pueblos, los castillos y los molinos de viento. Así parece que escribe Pedro sobre Huesca, sobre sus pueblos, sobre sus campos, sobre sus monumentos y castillos y así como Cervantes escribía sobre el viento que movía las aspas de los molinos, Pedro escribe sin descanso sobre el agua, que además de regar los campos y los jardines, mueve los molinos en los ríos, que son como un precedente de la época industrial, que ya triunfa desde Barbastro y se pierde en Cataluña y en Zaragoza, siguiendo por Villanueva de Gallego, por Zuera, por Gurrea y se inicia en Almudévar.
Entre los monumentos nos recuerda el Santuario de Loreto, que aproxima Huesca a los Siete Lugares. En dicho Santuario se ve el problema de la sequía cuando ponen”San Orentius, Pater Pluviarum”, es decir San Orencio, padre de las lluvias y uno recuerda las rogativas que se le han hecho a este santo, incluyendo a la Venerable Madre Berride, que allí acudía a rezar para que lloviera y está enterrada en el Colegio de Santa Rosa.
Se ve este pensamiento quijotesco en Vicén D’o Río, cuando en el prólogo de la obra, dice: ”En muchos ha despertado con ellos, (artículos y comentarios telefónicos), recuerdos de otros tiempos, cuando los campos resecos eran arañados con aladros romanos tirados por mulas, trabajos y juegos en las eras, transportes y trajineros, artesanía y artesanos, costumbres ligadas a los momentos culminantes de la familia altoaragonesa, que se cumplían con ritos de siglos, innumerables formas de vida que, sin presumir de viejos, muchos de nosotros hemos conocido y que son ya inexistentes.
¡Cómo relata en su poesía el traslado de esa pareja de viejos al asilo, en su obra “¡Adiós, viejo labrador,adiós!.Es una de sus mejores obras poéticas y me recuerda, de algún modo, a Gabriel y Galán. Acaba su poesía diciendo: ”Pero somos ¡los últimos!-así, que cierra la cleta,-que aún nos queda nuestro amor.¡y este si que tiene fuerza!”.
En “La última mula”, animal al que los niños ya no conocen, aunque van conociendo cada vez más a los caballos, se ve como:”Los jóvenes marcharon a la ciudad y sólo los “viellos”, para no estorbarles, seguían viviendo entre los toscos muros encalados, cargados de miseria y doméstica historia”.Venían sus hijos y nietos para Navidad y al no llegar, salió el “agüelo” con la mula y sacó el coche, que se había quedado en la cuneta. La mula lo sacó, pero te deja pensando :”Dios mío ,qué solos se quedan los pueblos”.
Como en el Quijote, en la obra de Pedro se ve al pueblo sufrir y soñar, pero siempre le asedian desgracias y aventuras, pero ni la obra de Cervantes está basada en el humor negro ni la de Pedro, que lo que busca es el progreso y el amor de Huesca a San Lorenzo. Cervantes  describe en el último capítulo del Quijote, la belleza de una tierra como la que Pedro sueña para la suya y dice: ”las florecillas de los campos se descollaban y erguían, y los líquidos cristales de los arroyuelos, murmurando por entre blandas y pardas guijas, iban a dar tributo a los ríos que los esperaban, la tierra alegre, el cielo claro, el aire limpio, la luz serena, cada uno por sí y todos juntos daban manifiestas señales que el día que al aurora venía pisando las faldas había de ser sereno y claro”.
Así Pedro ten en cuenta “que el día que al aurora viene pisando, ha de ser sereno y claro”.

Y tu mismo lo manifiestas  en “Mañana de San Lorenzo”, cuando dices:”No te domeñes, Huesca, no te rindas. No renuncies nunca a ser ese bravo verde en que hoy te agitas”.     

martes, 17 de junio de 2014

Santiago Ortas Abad



He ido, como tantas veces, a la Panadería de Alcalá del Obispo, donde fabrican o más bien elaboran unas magdalenas exquisitas.
Allí suelo encontrarme, porque voy con frecuencia a tal lugar, con un señor que se encuentra muy próximo a cumplir los noventa y siete años de edad. Yo varias veces me he dirigido a él para conocer su historia, que es, aunque cada uno vive sus aventuras particulares, la de tantos somontaneses, pero como casi no oye, fracasé en mi propósito. Pero hoy me he encontrado en el mismo horno a otro somontanés, nacido en Alcalá del Obispo en mil novecientos ocho, y que se llama Santiago Ortas Abad.
Al decirle si era más mayor que el padre del panadero, respondió que sí, ya que tenía unos tres meses más que él. Yo me dije :¡qué vida tan regalada se habrán dado estos señores, para conseguir acercarse a los cien años!.Pero estaba equivocado porque Santiago me contó que el año mil novecientos treinta y seis estaba sirviendo en Tabernas de Isuela. Se enteró de que los sublevados iban a ir a buscarlo a Tabernas, diciéndome que para fusilarlo y huyó a Sangarrén y se ofreció como voluntario. Inmediatamente lo aceptaron y formando parte de un batallón, lo mandaron al frente de Huesca.
Hablando de sus primeros años, me contó que entonces le contaban hechos de unas guerras pasadas, como las carlistas, en que en la Ermita próxima de Bureta, fue utilizada como hospital de sangre. Pero no sólo se derramó sangre en tal guerra, sino que él mismo tuvo que vivir la Guerra Civil española de mil novecientos treinta y seis y vio como en aquella, ya antigua España, corría la sangre de los hombres, de las mujeres y de los niños.
Si alguno de los que en esa lucha comprometieron su vida quedó vivo, como Santiago, cuando acabó la lucha estuvo prisionero en tres campos de concentración; el primero el de Alicante, el otro en Portceli en la parte de Valencia y por fin en Albaterra.
Pero no fueron estos campos de concentración los únicos en los que tuvo que trabajar y sufrir, pues me dijo que había trabajado en la construcción de la Cárcel de Huesca, de la que ahora se dice que la van a derribar.   
El gran escritor Georges Orwell, también estuvo voluntario en nuestra horrible guerra y escribió:”Mi herida no fue gran cosa pero es un milagro que no me costara la vida...Me alegro bastante pues creo que esto nos pasará a todos en un futuro próximo de que una bala me haya herido”.Pero a pesar de la profecía de Orwell, Santiago quedó vivo, pero tuvo que sufrir en los campos de concentración, en las obras en las que tuvo que trabajar  como la cárcel de Huesca. Parece imposible que Santiago quedara y siguiera vivo a pesar de ser condenado a varias penas de muerte. Al llegar la Democracia solicitó las compensaciones que recibieron en Cataluña muchos de los que como él fueron explotados en la Guerra Civil, pero todavía las está esperando.

Todo fueron para él disgustos, que no han conseguido deshacer su nobleza, su simpatía y su sinceridad .Hubo escenas en su vida de las que no puede olvidarse, como aquella en que unos hombres, que decían amar a Dios, con unos camiones pasaron por encima de hombres mayores, mujeres y niños.¿Cómo podían amar a Dios aquellos que parecían ignorar el primer mandamiento de su Ley, que dice:”Amarás a Dios sobre todas las cosas y  al  prójimo como a ti mismo”?. Santiago sigue amando a su prójimo, a pesar de las persecuciones que sufrió sin haber creado motivos para ello, pues él lo único que sabía hacer, era trabajar.  

viernes, 13 de junio de 2014

De “gorra”



En este país, eso de la “gorra” nos va de maravilla. Es un vicio nacional, que probablemente nos viene de cuando, a la puerta de los conventos, repartían la sopa boba. Si reparten libros, la gente los va a coger, aunque sea sin intención de leerlos, sino con la más sana intención de limpiarse el “pompis” o de encender el fuego. Si pueden hacerse con dos libros, mejor que con uno. Si dan patatas asadas en la hoguera de San Vicente, procure no acercarse mucho al fuego, no vaya a caer en él, empujado por la multitud, hambrienta no de patatas, sino de “gorra”. Si por este procedimiento consiguen muchas, no se preocupe; se las darán al cerdo los que lo tengan, al perro o las tirarán. La cuestión  estriba en ser más listo que los demás, lo que se demuestra cogiendo  más patatas que nadie.
Si usted pudiera saber quienes van a cobrar el paro, se daría cuenta de que alguno de ellos lo necesita menos que usted, con lo que consiguen un dinero, que les hace más falta a otros. Cuando un obrero lo necesita, está cobrando el paro obrero, pero cuando algunos van a buscarlo sin necesidad, están cobrando el “paro bobo”, reminiscencia de la sopa boba. La picaresca sigue actuando en España, desde que el Lazarillo de Tormes, aprovechando que el amo era ciego (ahora, ¿también el amo es ciego?), cogía  los granos de uva de dos en dos. En un pueblo con motivo de una inauguración, repartían cervezas. Un señor, a quien el médico le había prohibido la bebida, se bebió once. Al recriminárselo el Doctor, exclamó: ¡oiga que eran gratis!. Se murió, lo sentí, pero no pude llorar.
Antes, cuando había algún reparto, no era raro escuchar al repartidor cuando se acababa la “gorra”: ¡se acabó el carbón, a quemar con leña!.
Lo que se va a acabar es el petróleo y entonces, según los optimistas, tendremos que quemar carbón y según los pesimistas leña. Los eclécticos dicen que podremos quemar, mezclados, ambos combustibles. Pero no es tan desesperada la situación, porque yo he visto  subir camiones por la subida del Estrecho Quinto, movidos por gasógeno, claro que a veces se tenían que bajar los tripulantes a empujar. Peor situación se prepara en la agricultura, porque los labradores, si tienen que volver a las mulas, sembrarán para comer ellos y volver a sembrar.

Usted, señora a lo mejor tiene que volver a cocinar con carbón y leña, pero, ¿se ha dado cuenta que en el piso que tanto dinero le costó, no pusieron chimenea?. No se apure si se acaba el combustible, ¡a quemar con gas de Sabiñánigo, que sale abundante y ahora dicen que en Jaca van a mirar si sale también!.  Pero, lo malo es que no sale nada.

jueves, 12 de junio de 2014

El Señor Don Alfonso, del Castillo de San Román de Morrano

Catedral de Valencia

San Miguel de Foces, Ibieca ( Huesca )


Es un auténtico Señor, no sólo por haber nacido en el Castillo de su familia, situado en San Román de Morrano, sino por ser  descendiente de los Buil,  Boil o Bohil, que vinieron a ejecutar la Reconquista de Aragón y de Valencia a los moros, desde el Bearn, donde se encuentran las ciudades de Pau y la de Oloron. En el Alto Aragón fundaron, entre otros, los pueblos de Biel y de Luesia. En Buil ya no queda el Castillo, pero todavía permanece la iglesia  de Santa María de Buil. El linaje de los Buil o Boil, procede de los vizcondes de Bearne, que eran parientes de los Reyes de Francia. Las armas reales de Francia eran semejantes a las de los vizcondes de Bearne, pues ya desde una gran antigüedad, aparecen dos bueyes, con sus esquillones y esos bueyes siguen apareciendo como piezas en las armas de los Buil o Boil, en Aragón y en Valencia. 
Don Alfonso Buil y Aniés, me enseñó el escudo de los Buil o Boil, con dos bueyes, que es el mismo que el del Bearne, de Santa María de Buil y de Valencia. 
Hay una parte de la Historia del Viejo Sobrarbe, que no está muy clarificada en documentos, pero que los hechos, nos indican que constituía dicho Condado un enclave carolingio en los principios del siglo IX, en el que gobernaba el conde Aureolo por el año de 809. Este condado o Alto Sobarbe,  limitaba al Oeste por la Sierra de “As Valles”. Son numerosas las fincas llamadas “as Valles”, en el Alto Aragón,  concretamente en Siétamo. Entre otros pueblos que pertenecieron al Alto Sobrarbe se encuentra Guaso, Latorrecilla, Santa María de Buil, Arcusa, Abizanda,  Escanilla, Ligüerre y Morillo de Tous. Una parte del  territorio del Viejo Sobrarbe, se une con el actual del Parque de Guara. Es la tierra del Sobrarbe, una continuación del Pirineo hasta la Sierra de Guara, como se ve en el Castillo de San Román de Morrano, que se encuentra en una elevación del terreno, donde muere la Sierra y se encuentra ese Castillo de los Buil, al que bajaron indudablemente desde Santa María de Buil. Sin embargo Alfonso con sus más de noventa años, cuenta los recorridos que hizo por el Alcanadre y el Mascún, acompañando a su padre,  que era una autoridad entre los forestales de aquella zona serrana. Pero no sólo recorría aquellos difíciles caminos, sino que cuidaba rebaños de ovejas, al lado de la Cueva de Chaves y recogía hierba para alimentar dichas ovejas el resto del año. Su padre que era amigo personal del Gran Costa, trajo cabras murcianas, que proporcionó a los habitantes de San Román de Morrano. En este año de 2013,  ha ingresado Alfonso en la Residencia del Amparo y al recordar que cada año bajaba su padre ocho corderos para los asilados en dicha residencia, han examinado las Hermanas de Santa Ana los antiguos papeles, que confirman esta donación.
Pero el corazón de estos Buil, se puso en evidencia para la Guerra Civil, en que salvaron las vidas de muchos casbatinos, a los que ayudaron a huir a Francia. Tenía entonces Alfonso catorce años de edad y se había retirado de los Jesuitas de Huesca, por atender a su padre. Allí tuvo que sembrar el patrimonio y luchar por las vidas de los suyos, argumentando, para que no los fusilaran,  que un hermano suyo, republicano, luchaba en el Ejército Oficial. En Casbas no sólo hubo víctimas, sino que se produjo la ruina del Convento de Casbas. En dicho Convento estuvo una hermana suya de Abadesa durante veintidós años.
De donde viene el apellido de Buil es de Santa María de Buil, que toma ese nombre del antiquísimo núcleo de Buil, apiñado alrededor de  un montículo, que conocen todos los habitantes de la comarca,  como Castillo  de Buil, del que ya no quedan ni restos. ¿Qué significa Buil?,  parece que está relacionado con el nombre de los bueyes que aparecen en el escudo de armas  del Bearne. Pero no sólo bajó del Bearne la noble familia de los   Buil, sino que otro  de esos bearneses, bajó  a conquistar Almudévar,  Zaragoza y Valencia. Fue nombrado Bayle en Almudébar, donde  le fue cambiado su apellido bearnés, por el de Almudévar, Villa conquistada por el mismo.  Así como el apellido Buil se extendió por el mundo, el apellido Almudévar,  transformado en la lengua valenciana en Almudéver, permanece en Valencia y Aragón, principalmente. Es famoso el escritor e impresor Onofre Almudévar o Almudéver, que escribió en castellano y en valenciano. Bajó del Bearn hablando la lengua limosina, en Aragón se hablaba la “fabla” Argonesa y él siguió con el valenciano, semejante a las anteriores lenguas. 
Almudévar  fue conquistada a los moros el año de 1118, dirigidas las tropas por Alfonso I el Batallador, que para la conquista de Zaragoza, anhelada muchos lejanos años anteriores por Carlomagno. Este Alfonso I el Batallador, Rey aragonés,  apoyado por su vasallo y pariente Gastón, vizconde de Pau y Señor del Bearn, consiguió  conquistar Zaragoza, en esa campaña a la que se dio  el título de Cruzada. Un Gastón de Bearn, hizo correrías cristianas por tierras, todavía de los moros. Fue cogido prisionero y le cortaron la cabeza. Se recuperó su cuerpo, pero no su cabeza y está enterrado en la Basílica del Pilar de Zaragoza.
Esta Cruzada para conquistar Zaragoza, fue conseguida en Toulouse y llevada a cabo por las Cinco Villas, desde el Bearn y los pueblos de Luesia, Santa María de Buil  y otros, guiados  por los bearneses. Entre otros bearneses que bajaron primero a Almudévar, luego a Zaragoza  en 1118 y bastante más tarde a la capital valenciana, se encontraba el primer Bayle de Almudévar, nombrado por Alfonso el Batallador.  De éste apellido salió un Onofre Almudévar. “Ximeno.Tomo I, pág.124, col 2, le llama malamente Almodóvar” . En una crítica en la “Biblioteca Valenciana de los escritores” nombra  los tres apellidos equivalentes, además de Almudévar, Almudéver y Almodóvar.  Este Onofre escribió unas obras en castellano y otras en valenciano.
El conde del Bearn fundó también en Valencia tres pueblos, como los que había fundado en Aragón. Manises era una alquería mora que en 1238,  que fue donada a Artal de Luna, que la vendió en 1307 a Pere Boil o Buil, que había venido del Bearn y fue convertida en Baronía de Manises. Estos Buil o Boil habían fundado en Huesca el pueblo de Buil. Los bearneses colonizaron varios pueblos en Valencia,  pero no entraron en la capital hasta el año de 1238. Onofre Almudévar “llámase Almudévar o Almudéver, indistíntamente”, como pone en “Notas al canto del Turia”. En la conquista de Valencia, como hemos visto,  tomaron parte los bearneses,  incluidos los Almudévar o Almudéver y los Buil, en Manises y en el sepulcro de los Boil en Santo Domingo de Valencia, yacen varios Boils.
En el Alto Aragón nos quedamos los Almudévar, distribuidos por varios pueblos oscenses y al lado de la Sierra de Guara, en  San Román de Panzano, siguen los Buil. El origen de los Buil y de los Almudévar es el mismo, a saber el Bearne. Los Buil colonizaron Santa María de Buil y participaron en la reconquista de Almudévar, de Zaragoza  y de Valencia. En el “Señorío de Aniés, en San Román de Morrano”, escrito por mí, digo:  “En una Infanzonía del apellido Almudévar, se dice que sus portadores, fueron Señores de Aniés”. También lo fue Alfonso Buil Aniés, por llevar ese apellido de Aniés,  que no es el mismo que el de Aniés, que se encuentra muy cerca de Bolea. Su hermana María Jesús Buil Aniés, fue durante veintidós años Abadesa del Monasterio de Casbas.”Desde las ventanas de la cara Norte del Convento, se veía (y todavía se puede ver) delante de la Sierra de Guara, el pequeño pueblo de San Román de Morrano”.
Entonces por aquella zona se cultivaba la religión cristiana, la agricultura y la ganadería y ahora faltan de aquella tierra, desde el año de 2004, las monjas, la abadesa y la poesía de Ana María Abarca de Bolea, que escribió:  “Desperdicias por  las peñas las perlas de mil en mil,-que en lagartos escarchados, se ven brillar y lucir.- Osténtase en su grandeza-ya el topacio , ya el rubí,- la delicada amapola, y el sufridor alhelí”
Falta de San Román de Morrano el padre de Alfonso Buil, y  su hermana la Abadesa de Casbas, que  era amigo de Joaquín Costa, que lo recibía con gran alegría en Graus, cuando ya no hacía caso de los políticos, que despreciaron sus teorías. El padre de Alfonso se preocupaba de los árboles, de los pastos y del ganado en esa Sierra de Guara.
Se evidencia la descendencia de los Buil de los Reyes de Francia,  por las cabezas de los bueyes o toros de sus escudos, lo mismo en los del Bearn en los de Aragón y de Valencia. Hay quien dice que los Boil o Buil descienden de un caballero, que probablemente sería visigodo, llamado García Aznárez,  que en el año de 712, se refugió en los Montes Pirineos, escapado de los moros que acababan de invadir España. Es curioso como algunos visigodos pasaron a ser Reyes moros de Navarra por conversión de su fe, en tanto otros, que conservaron su religión cristiana, se refugiaron en el Pirineo. En aquella zona quedan muchos ciudadanos con cabellos rubios, descendientes de los visigodos.
García Aznárez  se instaló en el Valle de Gallán,  tal vez en el Castillo de Boil o de Buil, en cuya ladera está situado el pueblo de Santa María de Buil. El Castillo estaba ocupado por los moros y García Aznárez lo conquistó, entregándoselo al Rey del Sobarbe. El Rey se lo entregó a un segundo García Aznarez de Boil o de Buil, apellido que se perpetuó en diversas ramas de su descendencia, como la de Alfonso Buil.
Quedamos por aquí entre otros muchos, los Buil y los Almudévar de origen europeo, pero la Rama Mayor de los Boil, estaba formada por los Señores de Manises. Fue el primero Benito Boil, descendiente inmediato del citado García Aznares de Boil, en 1175, bajo el reinado de Alfonso II de Aragón y del que proceden al menos una docena de sucesores. Por ejemplo el conquistador de Valencia, Sancho Boil, bajo el reinado de Don Jaime I de Aragón. Guillermo Boil y Mur fue Caballero Templario. Pedro Boil y Mur ayudó a Don Jaime I en la conquista de Valencia y se levantó casa en la misma Valencia y se casó con ISABEL de  FOCES. Esta era de la familia de los Foces que tenían su residencia unida a un Monasterio debajo  del pueblo de Ibieca, muy próximo a San Ramón de Morrano, donde nació Don Alfonso Buil Aniés. Queda en Ibieca un maravilloso templo, románico –gótico,  con todas sus paredes pintadas con pinturas de aquellos tiempos. Dicen que la Catedral de Valencia se construyó imitando la arquitectura de SAN MIGUEL de FOCES. Pedro Boil y Aragón fue consejero y mayordomo de Don Jaime II. Era Señor de Manises y murió en Cerdeña Hizo su testamento en Valencia del 17 de febrero de 1321 y de la misma forma que se guardan restos de los Boil, en el Convento Valenciano de Santo Domingo, se guardaron copias de dicho Testamento. Vienen después varios Boil de la Scala, que fue príncipe y duque de Verona. Jaime II confirió a Don Felipe Boil de la Scala  el título del generalato del Mar. Conquistó Mallorca en 1341.
La Historia de España se divide en dos partes, una la del Antiguo Reino de Aragón, con Cataluña, Valencia, Baleares y que gobernó tierras itálicas e intervino en Cruzadas para conquistar Jerusalén. 
Entre tanto Castilla, unida con toda  España, luchó conquistando Granada, entre la Reina Castellana y el Rey de Aragón Don Fernando el Católico, que nació en Sos del Rey Católico, justo debajo del Bearn.
Los Buil, entre los que hay que destacar la figura de Alfonso Buil Aniés, que recorrió la Sierra de Guara, con la Cueva de Chaves y todo el Pirineo, porque siguió la profesión de su padre, que alcanzó el cargo de jefe de los Guardas forestales del Alto Aragón. Ya de niño recorrió el bellísimo cauce de Mascún, donde llegó a ver el peligro de la muerte. Una vez retirado abrió en Siétamo, pueblo en el que yo nací, una granja de pollos, en que me invitaba a probar licores agradables, que él mismo fabricaba, como el “pacharán”, con granos de arañones. Otras veces lo sigue haciendo   con hojas de laurel o con productos vegetales variados, que él conoce por su profesión forestal. 
Pero así como los Boil, antepasados de su apellido, corrieron el Reino de Aragón con sus Islas Baleares, Italia y el Oriente Medio, Alfonso Boil, en los tiempos actuales, después de correr Aragón, entró en el conocimiento de América, de la cual, entraron a formar parte todos los españoles. Antes de jubilarse pidió la excedencia y viajó por Alemania. Es curioso como en tal País encontró una Enciclopedia, escrita en español y se convirtió en un inventor, por que inventó el “coche imán”, del que en España no le hicieron caso, pero que en Alemania, funcionó. Todavía conserva en su casa los imanes,  que compró en una ferretería de Huesca. En un artículo escribo:”Posee veintiséis patentes de inventos suyos, creados para la prosperidad y el progreso del pueblo…Ahora se ha presentado el problema de las heces y orinas de los cerdos, a las que se conocen con el nombre de purín, que por su  Ph  o  acidez, es capaz de abrasar, a largo tiempo, la tierra, que llegará a no producir nada”. Desde Tarragona le pidieron un sistema para evitar la contaminación por el carbón, lo mandó y le contestaron que era un precio muy caro, en estos tiempos, pero eficaz. Es un hombre con muchos años, pero incansable, porque igual que bajó a Tarragona, otras veces ha subido a Francia y a Alemania.
Esa costumbre de viajar le viene de su propia familia, porque un miembro de ella,  nacido en el Castillo de San Román de Morrano, llamado Dom (domine) Benito Buil, benedictino, viajó con Colón, cuando éste descubrió América. “Se enfrentó con Cristóbal Colón, porque le pareció que el almirante, abusaba de los indios. En Santo Domingo donde se conserva la Antigua Casa de Colón, tuvo miedo de sufrir algún daño y se marchó a Haití. En este País residió muchos años y según su pariente Alfonso, puede ser que permanezca enterrado en el mismo”. Este Alfonso Buil  Aniés, viajó por América y allí se encontró con el recuerdo de su pariente el benedictino Dom Benito Buil. Este no tuvo la culpa del retraso de Haití, sino que la Historia cuenta como los franceses, alguno de los cuales se dedicaba a negociar con esclavos, acumularon a los  que traían de Africa. Los Claver con San Pedro, buscó el progreso de América, igual que el benedictino Dom Benito Buil de San Román de Morrano. 
Y ¿cómo descubrió Alfonso Buil el procedimiento de viajar por América?. Fue muy sencillo, porque “tuvo cargo en una empresa registrada en Huesca. Ha estado relacionado con varias empresas industriales y de construcción, radicadas en Huesca. Permaneció en una de las empresas en las que trabajó, durante diecinueve años y en otras ha permanecido con un tiempo mínimo de dos años, ocho meses y veintiún días. Además Alfono ocupó tres cargos en otras empresas, aparte estuvo como autónomo, en diversas actividades”. Esta relación con innumerables empresas le relacionó con varios empresarios alemanes, que lo encontraron una persona muy preparada para pisar y trabajar en América.
Su temperamento activo, como escribo en el artículo”Alfonso Buil Aniés, de Morrano”,  impulsado por  “el amor a la Historia de España y a su propia familia, le han movido a recorrer  toda América, desde la Patagonia hasta el Canadá. Ha encontrado americanos con el apellido Buil, en Méjico, en Estados Unidos, en Chile y fue el mismo Don Alfonso Buil, nacido en San Román de Morrano, el que corrió la Patagonia hasta el Canadá. En Chile, concretamente, descubrió y conversó con varios chilenos, apellidados como él,  es decir Buil. Algunos se emocionaron, porque, aunque políticamente, se ha hecho muy poco por la hermandad entre los españoles y los americanos, éstos hablaban de España como de la Madre Patria. No me extraña esta actitud de los sudamericanos, cuando Alfonso Buil se quedó admirado de ver Catedrales de gran valor arquitectónico, así como palacios, universidades, colegios, edificios del Gobierno de Méjico con los ayuntamientos maravillosos  construidos  por arquitectos españoles y mano de obra que ya había levantado templos maravillosos, antes de la llegada de los españoles. Me he acordado cuando hablábamos de Chile, como en este País Andino, trabajan clérigos de San Viator, que por cierto el Hermano Ramón Arizón Duch, compañero mío infantil en el Colegio de San Viator de Huesca, murió hace poco tempo, cuando iba a fundar otro Colegio”.   
Los Almudévar, procedentes del Bearne, así como los Buil del mismo origen, lucharon en la Reconquista, desde Luesia, Biel, Santa María de Buil, bajaron por Ayerbe y Almudévar, hasta Zaragoza. El conquistador de Zaragoza Señor Conde Buil, murió en una vuelta que hizo por territorio musulmán, donde le cortaron la cabeza. Está enterrado Gastón, Vizconde de Pau y Señor del Bearne, cerca de la columna de la Virgen del Pilar, en Zaragoza. Como Aragón y Cataluña estaban unidos para conquistar Valencia y las islas Baleares, se puso Buil al servicio del Rey Don Jaime el Conquistador y acabaron conquistando Valencia.  Quedaron en dicha ciudad entre otros muchos, varios Boil y hombres con el apellido de Almudévar, el de Almudéver y el Almodovar. Onofre al que unos apellidaban con el apellido de la Villa de Almudévar y en valenciano Almudéver, fue un poeta y escritor, que componía obras en castellano y en valenciano. Fueron varios los Boil, pero  Pedro Boil y Mur, que luchó con Jaime I en la conquista de Valencia, donde se levantó Casa, casándose con doña Isabel de Foces. El pueblo de Foces, hoy desaparecido, con su  Monasterio, pertenecía a esta familia y al conquistar Valencia, se puso como modelo de su Catedral la Iglesia de Foces, que ahora pertenece al pueblo de Ibieca, cerca de San Román de Morrano, donde nació Don Alfonso Buil y Aniés. 
Vicén d´o Río en su obra de infanzones aragoneses, escribe de  “Los Claver de Sieso, D. Miguel Claver,  (alias Valeta) trasladó su residencia al Lugar  de Sieso de Huesca para celebrar matrimonio con Dª Violante de la linajuda familia de los Almudévar y dando origen a esta nueva rama. Celebraron entronques con las linajudas familias de los ANIÉS, Seral, Alamán, Monter y Viñuales.
Don José Claver López de Zuazo y  su esposa Doña María Pilar Beltrán Foncillas, descendiente  de los CLAVER,  me dejaron una serie de documentos, lo que les  debo agradecer en mi nombre y el de los altoaragoneses. De los Claver,  tal vez el primero que sale en la Historia es Guillermo, que en 1094, bajo las órdenes de Pedro I de Aragón, tomó parte en la batalla del Alcoraz y otros en la conquista de Huesca y en las luchas  en las batallas del Mar Mediterráneo. No puedo evitar un recuerdo de Don José Claver López de Zuazo, pues estudió la Historia de los Claver y el matrimonio de Miguel Calver, alias Valeta, con Violante Almudévar de Sieso.
Aquí queda patente el parentesco entre los Claver, los Almudévar y los Aniés de San Román de Morrano. El 13 de Febrero de 1536, firma Claver el testamento a favor de doña VIOLANTE ALMUDÉVAR y en 1540 “deja testificado como Señora mayorada y usufructuaria a la referida Violante, su mujer”. El citado Casal de los Claveres de Sieso, había sido anteriormente de los Almudévar de Sieso, pues Miguel Claver, alias Valeta, fue natural del Pueyo del Valle de Tena y por los años de 1515, bajó a Sieso y se casó con Violante Almudévar.
Dicen que Violante Almudévar, esposa  de Miguel Claver,  alias “Valeta”, tuvo una hija que se casó con un Barón de Siétamo, del que desciende el Conde de Aranda.”Este Conde de Aranda, ya propuso a los Reyes a los que sirvió, crear países libres en América, asociados con España”.
Fue Nicolás Claver Almudévar,que casado con doña Antonia Juncós,  crió seis hijos , uno de los cuales Miguel Claver y Juncós se casó con doña Isabel de ANIÉS, hija de los opulentos Señores de Aniés, de San Román de Morrano, que tenían la residencia en el Castillo de San Román.
Siguiendo varias generaciones, se lee que el pequeño Antonio Claver y Viñuales, se casó con Teresa Almudévar. Fueron padres de Manuel Miguel Claver y Almudévar, que se casó con Doña Jacinta Mancho, natural de Torres de Montes.”Dicen que aquí, se acaba la varonía del apellido Claver, en el canal de los Claver en Sieso”.
Se terminaron los Almudévar en Sieso con “Joseph Almudévar,  possehedor del Casal”. En Aniés se acabó el Señorío de un Almudévar, casado con una Aniés. Pero todavía queda Don Alfonso Buil Aniés, que voluntariamente, por no dificultar la vida de sus sucesores, ha ingresado en El Amparo, que recuerda la caridad de sus antepasados, cuando se lee en viejos papeles, la donación de ocho corderos, para sus asilados.
Se acabaron las líneas genealógicas de los Claver y de los Almudévar en Sieso, pero siguen existiendo Claveres y Almudévares en el Mundo. Está la memoria de San Pedro Claver y de Onofre Almudévar en Valencia y Don Alfonso Buil Aniés, todavía, con sus más de noventa años, nos recuerda la Historia de Aragón con San Pedro Claver de América, con el benedictino Dom Benito Claver y de toda España, desde el Amparo de Huesca, desde el que se ve la sierra de Guara.