viernes, 27 de enero de 2017

José Bailo de Velillas, se ha marchado



Algunos dicen que se ha muerto,  pero para mí que se ha marchado de este mundo, porque, aunque deja un vacío en sus parientes y amigos, ha cumplido muy bien su misión en esta vida. Es natural, porque a punto de cumplir noventa años,  se ha cumplido en él,  la oración que dice: Santa Ana, buena muerte y poca cama y se ha ido, como decía la gente, a hablar con Dios.
Pasó en su vida por ratos malos, pero fue sencillamente un hombre feliz, ya que como labrador se pareció a San Isidro, como comerciante a San Pancracio y tuvo un padre sabio,  a pesar de haber pisado poco tiempo la Escuela y con Teresa, su esposa fueron los dos felices, pues siempre se reían y vivían felices en una casa de Velillas, donde uno gozaba al ir a visitarlos. El, que mantuvo durante muchos años una viña en Las Valles y que se murió cuando él la dejó, guardaba en esa casa unas botellas de vino espirituoso. Cuando bebías un pequeño trago de ese buen vino, te acudían a la memoria los recuerdos de tiempos pasados con él y con Teresa, acompañados por el señor Francisco, su padre y  por su esposa y por su hermano y su hermana Ascensión.
Han tenido José con Teresa, dos hijos, el mayor Francisco, con el nombre de su abuelo  y Esteban el menor. Ambos hicieron estudios superiores y con los nietos de José y de Teresa, continúan las ganas de trabajar y de vivir felices.
La señora María con su esposo el señor Francisco y con sus hijos Antonio, José y Ascensión formaron una familia unida, trabajadora y alegre y con una actividad desbordante,  porque además de la agricultura, practicaban el comercio y eran estanqueros. Estas dos actividades les hacían viajar en su carro, unas veces a Huesca y otras a Barbastro. Yo mismo, en alguna ocasión fui con él a Huesca desde Velillas, montado en su carro y gozando de las dotes de conversación que le sobraban al señor Francisco,  con su reposada y tranquila voz. En tiempos pasados, yo no creo que tuviera mucho tiempo para asistir a la Escuela, pero sin embargo tenía grandes conocimientos religiosos, de las costumbres, de la curación de enfermedades y de sentido común.
En aquellos tiempos no existía la Seguridad Social y la Medicina tenía que cuidar de la salud de los hombres con escasos medios, pero el señor Francisco conocía, por herencia de sus padres de Torres de Montes, medios, para tratar con urgencia a los heridos,  antes de que llegara el Médico. En cierta ocasión a Antonio,  en la era, se le escapó la mula que arrastraba el “rastrillo” y éste volcó e hizo al animal heridas por toda su parte posterior, que sangraban como una fuente. El abuelo Francisco, de casa Bailo, formaba una Cruz con los dos dedos gruesos  de ambas manos, la apretaba sobre la herida, mientras rezaba una oración y automáticamente se paraba  la sangre.
 Pero no se perdió aquella oración,  sino que Teresa, esposa de José Bailo, aprendió a hacer y decir lo mismo que había observado a su padre político, el señor Francisco. En cierta ocasión su hijo Francisco, que se llama igual que su abuelo,saltando encima de una cama, se clavó un hierro del cabezal y se hirió en la rodilla. Tenía seis años y Teresa, su madre, imitando a su suegro, formó la Cruz y pronunció la oración y la sangre se detuvo. El hermano pequeño estaba jugando en el ordio y cayó sobre un librador, haciéndose una herida en la cabeza. Teresa, que ya sabía tanto como el abuelo, también lo curó.

Se ha olvidado Teresa de la oración casi milagrosa,  pero ha mantenido unida a toda su familia, que se acordará siempre de su esposo José Bailo y rezarán unidos con los nietos y biznietos del señor Francisco Bailo.  

Antonio Ballarín y el progreso del Alto Aragón

Presa de Ardisa que con sus aguas riega los manzanos de Antonio Ballarin.


Cuando bajo desde Puente la Reina hasta Huesca, miro a la derecha y cerca del río Gállego, se ven y se adivinan fincas privadas y muy pocos pueblos. Antonio Ballarín, nacido en Vellillas se fijó en aquella zona y adquirió una finca, cerca de Ayerbe, en aquella tierra casi  desierta de población, pero no de medios de producción. No faltan dichos medios porque su finca se encuentra limitada por arriba por un Canal por el que corren las aguas de Ardisa al pantano de Tormos y el agua no encuentra obstáculos para bajar en dirección al río Gállego, regando la finca. Esa finca está sostenida por laderas que la sitúan de veinte a treinta metros sobre el citado río. Parece que el cauce de las aguas, también invita a que por él, corran los vientos de cierzo, aire tan aragonés. Es curioso como tales cierzos no perjudican el cultivo de árboles frutales, sino que son beneficiosos para que no se hielen las flores de los manzanos, que le producen unas manzanas exquisitas, blancas, de volumen notable y apetecidas por la industria de conservas. Antonio es un hombre fuerte, sonriente, sensato y trabajador, que ha logrado salir de aquel ambiente antiguo e impregnarse con la inquietud de convertir el Alto Aragón en un país como son la cercana Navarra, la Rioja y Lérida por el Este. Y ¿cómo ha de conseguir el objetivo de que se acabe la emigración y que se proteja a los que sueñan con la producción, para sí mismos y para toda la población?. Ya ha conseguido, en parte este propósito, pues tiene en marcha veinte hectáreas de manzanos en plena producción, pues me ha hecho probar unas manzanas, que te hacen feliz el rato que las consumes. Pero no está satisfecho con esa producción porque dice que hay que tener en cuenta las hectáreas, que se encuentran en lugares privilegiados y pensar que no sólo sirven para el cultivo agrícola, sino para cultivar la producción de energía renovable o energía  alternativa. Hay que convertir a Huesca en una continuación de Logroño y de Navarra para llegar a Lérida y que esa tierra unida en productividad, sea una defensa para competir con Europa, en sus mismos límites, que deshagan aquella frontera, que ya entre nosotros casi ha perdido su producción de ganado lanar y en parte de vacuno.
Pero es que Antonio no posee esa inquietud como un impulso espontáneo,  sino que ya le viene de su padre, del que me acuerdo cuando iba a Velillas y lo saludaba en su casa, en el curso de la Calle Principal de Velillas y por una variante  se sube a la Plaza, donde alegraba el ambiente un balcón de hierro, con joteros y joteras forjados y bailando, mostrando la alegría de las fiestas aragonesas. No sólo vivía sino que sobrevivía en aquellos difíciles tiempos, en que él intentaba mejorar la agricultura. El se murió, como se han muerto todos nuestros  antepasados,  pero dejó la semilla en su hijo Antonio, que con el riego por goteo de sus manzanos, los refresca al mismo tiempo que los alimenta, disolviendo en el agua el abono, que les da la vida a los árboles. Porque si el Señor creó el Mundo, ha dado a los hombres la inteligencia para que “todas las cosas sean creadas y se renueve la faz de la Tierra”. Riega por goteo y ahorra el agua para que otros puedan utilizarla, creando obras de producción, como las que él ha hecho y tiene el propósito de continuar creando.

Me lo encontré a Antonio en la calle, acompañado de Monreal de Grañén, originario de Lierta y me acordé que si Antonio Ballarín luchaba por la obtención de energías alternativas, Monreal ya tenía hace unos sesenta años, un molino de producción eléctrica por medio del viento. Le pregunté que tal le iba el sistema y me contestó que tenía mucho que luchar, para frenarlo cuando el cierzo se lanzaba con energía descomunal. Lo quitaron cuando ya la energía eléctrica les llegó a su finca, situada en la carretera de Grañén a Tramacet. Hoy ya están sobre los montes, auténticos ejércitos de molinos de viento productores de energía, más perfectos que aquel antiguo de Monreal. Me alegré de encontrarme con dos, ya mayores, altoaragoneses, que lucharon por el progreso de la producción, pero  Antonio todavía sigue con sus propósitos.

miércoles, 25 de enero de 2017

Los “pelotaires” o pelotaris del Alto Aragón

Trinquete de Anso (Huesca).
Fronton de Velillas (Huesca).









He encontrado por todo el  Altoaragón, frontones de pelota o de “pilota”, como llamaban  a ese juego, en que  lanzando los mozos, con su mano abierta, contra ese frontón, la pelota o “pilota”, que habían fabricado en sus casas, cubierta con dos trozos de badana. Rebotaba la pelota en el frontón y volvía ponerse en la mano de su rival, y así seguían hasta que cometían alguna falta, como lanzarla, fuera de la zona de juego del frontón. En Siétamo vivía un gran “pelotaire”, que veía su mano derecha inflamada, por las veces que con ella, lanzaba la “pilota” contra el frontón. Se llamaba Escartín, que en el frontón del Ayuntamiento, triunfó muchas veces con su juego de pelota. No dibujaban las rayas, sino que las señalaban con guijarros o piedras del río, clavadas en el suelo. Cuando decidimos pavimentar las calles del pueblo, ya después de la Guerra Civil, siendo yo uno de los miembros del Ayuntamiento, desaparecieron las rayas pétreas del suelo de la Plaza Mayor. Antes de pavimentar el  frontón, el año de 1936,  llegó  la Guerra Civil;  huimos con mi familia a Jaca y después al pueblo montañés de Ansó, al lado de Navarra. Y allí encontré un frontón más grande, al que llaman Trinquete en Navarra o Trinquet en Francia. Este trinquete  me pareció un modelo de frontón de los que estaban distribuidos por gran parte de España y concretamente en Ansó, en la provincia de Huesca, pues estaba cerrado todo él, en un edificio único.  Durante el juego de pelota, que allí ejercitaban los ansotanos, golpeando el frontón, sonaban sus golpes,  que resonaban  en el ambiente  del citado trinquete.
Aquellos ruidos que producían los golpes de las pelotas, me recordaban los que había escuchado en la Tierra del Somontano, como los de Siétamo, donde la pelota,  de vez en cuando,  golpeaba contra  las contra- ventanas del frontón, que durante el juego, tapaban las aberturas de la fachada, y después al utilizarse como ventanas, se abrían otra vez. Había una diferencia entre el ruido que producía la pelota al golpear el frontón del trinquete en Ansó y el que producía la misma pelota, en el aire libre del frontón de Siétamo. En Ansó,  Hecho y en Jaca las salas de juego eran trinquetes y en los demás lugares, eran simplemente frontones. En Huesca capital hay un trinquete moderno. En los trinquetes hay espacios para que los asistentes se acomoden bien sentados. En estos trinquetes,  además de jugar a la pelota, se hacen conciertos, bailes y otras actividades de diversión.
 En el Somontano los frontones eran abundantes, pues los había en Siétamo, Arbaniés, Velillas, Fañanás y alejándote de Siétamo hacia el Noreste, hay un hermoso frontón en Alquézar. “Si, en el Alto Aragón y cerca de mi pueblo, he sentido el gozo de soñar, cómo en sus frontones, jugaban los jóvenes, como también comprobé el misterioso y antiguo lábaro, como también se puede ver en el País Vasco”.
Antonio Ballarín nacido en Velillas, en el antiquísimo Convento Francés de la Alta Edad Media, del que ya no se acuerda en estos tiempos actuales, casi nadie, con su rostro que expresa todos los sentimientos que siente su corazón, casi le salían lágrimas de sus ojos, al imaginarse el canto de aquellos frailes franceses, del Monasterio de San Ponce de Tomeras, pero al recordar el juego de pelota que ejercía todo el pueblo de Velillas, sonreía y reía, al recordar, aquellos años de su niñez. Pero también había en el frontón de Velillas, una “cueveta”, no se sabe si preparada por los  velillenses  o si fue un error en la construcción del frontón. Antonio Ballarín no lo sabe. Pero los pelotaris de los diversos pueblos del Somontano se encontraban “cuevetas” o defectos de nivel en la superficie de los muros, que se encontraban y se encuentran todavía, en el  frontón de Velillas. En Velillas tenían preparadas dos “cuevetas” en la fachada del frontón, para conseguir el desvío de la pelota de su curso,  pero en Siétamo,  no sólo había “cuevetas”, sino enormes cuevas en las ventanas, que se ocultaban durante el juego, para evitar sus huecos  en el frontón. Aquellas ventanas de madera hacían sobre la pelota el mismo efecto que la “cuevetas”, pues desplazaban su marcha,  haciéndola revotar de forma anormal, porque las ventanas de madera, siempre han sido más blandas que el cemento, que cubría las piedras picadas del frontón o las mismas piedras con qué se había construido el edificio de juego.
Antonio Ballarín, nacido en Vellillas, pueblo al que ama con todo su corazón, a pesar de estar acabándose la vida de tal pueblo, recuerda su niñez durante la cual, jugaba con otros niños, que siempre tenían a su disposición pelotas de mano. Con seis o siete años, comenzó a actuar en el frontón. Jugaba con Pabler, con Jesús Ballarín, con Esteban,  cuñado de mi colaborador agrario Bailo y entre otros de Tomaser Beltran, de los que no todos viven. Estaba también el señor de Santolaria, que era el esquilador de la zona. Se juntaban en el frontón, después de oír misa y también asistían personas mayores, que quisieran jugar, pero ellos se limitaba ellos a contemplar el juego, teniendo un porrón de vino, del que bebían unos tragos durante los partidos. Uno de esos hombres  que cuidaba el porrón, rayaba los tantos. Para que el público se enterara de quien ganaba el partido, por el número de puntos alcanzados a lo largo del partido, se dibujaba con tiza, una raya. En cada extremo se escribía el nombre de ambos rivales. Solían consistir los partidos en alcanzar los veinticuatro tantos, que a cada jugador se le apuntaban en cada uno de los dos extremos de la raya. Me dice Antonio Ballarín que cuando uno de los dos jugadores hacía su veinticuatro tanto, el que hacía de árbitro, gritaba “Veintitrés y no rallo” o en castellano puro, no rayo. Se daba ya por acabado el partido, pero no se ponía el tanto escrito en la raya, como un acto de respeto al jugador, que había perdido el juego.
Antonio Ballarín conserva en su memoria, su triunfo sobre Pabler, pues éste se creía el mejor “pelotaire” de Velillas y como si estuviese jugando aquel partido ya pasado, hacía ya muchos años, me hizo vivir aquel partido. Unas veces Antonio Ballarín reía y otras casi lloraba, cuando él creía que iba a perder. En la mitad del partido, se veía a sí mismo triunfante, pero hacia la mitad del mismo, se le introdujo el dedo meñique de la mano derecha, en el bolsillo y no sólo perdió el tanto, sino que  al ver correr su sangre, fue cuando casi se echó a llorar. Le dijo a Pabler que debían suspender el partido, pero el rival no quiso. Antonio casi se daba cuenta de que iba a perder el partido, pero animándose, en el último juego, pegó la pelota en una “cueveta” y Antonio Ballarín, salió triunfante, pues al rebotar  la pelota en la “cueveta”, la desvió y no pudo alcanzarla. No vi la sangre de Antonio correr por su mano derecha, pero me enseño la cicatriz que le dejó aquel fallo de mano enganchada en el bolsillo de su pantalón.

Ya no quedan niños en Velillas y por tanto ya no se juega a la pelota, pero el corazón de Antonio Ballarín, parece que está viviendo el juego de pelota que jugó hace aproximadamente unos cuarenta años, pero yo me di cuenta de que todavía le quedaba el placer de jugar con pelotas, pues al marchar del Bar, en que me contaba el juego con Pabler, me dijo que iba al Pabellón de la Escuela Municipal, a ver jugar a su nieto al Baloncesto con otra pelota más grande ,que aquella pequeña, con que jugó en Velillas.

martes, 24 de enero de 2017

El trío de los hombres de valor



Hoy,  a veintitrés de Enero de 2.O17, he encontrado sentados al borde de la Balsa del Parque, cerca de mi casa a tres individuos, que no conocía, pero resultó que uno de ellos Víctor Manuel Ybarra  Burgos, me reconoció, mientras hablábamos de la vida, de sus partes bellas y de sus oscuras penas. Me habló también Fernando Amezúa, que era un hombre revestido con su cazadora de intenso color amarillo-verdoso, que suelen llevar los miembros de ciertos Ayuntamientos. Era un hombre con un aspecto  noble y educadísimo, que inmediatamente se manifestó conmigo y me contó las aventuras, unas más venturosas y otras más dolorosas de  su vida. Dolorosos son todos los actos de Guerra, como los que se produjeron en Rusia, con el fuego de la Guerra y el frío del clima, que allí helaba los cuerpos  las personas. Me contó los dolores que pasaron en Rusia, cuando,  al acabar la Guerra Civil en España, fueron su padres a Rusia, donde el año de 1961, nació Fernando Amezúa. A su padre lo colocaron en el trabajo propio de los militares. Su madre, vivía en Ekaterimburgo, ciudad inmensa de Siberia, en un territorio helador, más allá de los Montes Urales. ¡Qué recuerdos tiene Fernando de la enorme superficie de Siberia, con su clima helador, entre cincuenta y sesenta grados bajo cero ¡.
Ahora es feliz, porque vive en España, a una temperatura superior a cero grados, durante los primeros días del mes de Enero. ¡Qué gloria para Fernando, encontrarse vivo y  feliz, cuando una multitud de españoles, ya perdieron su vida en la helada República Soviética, conocida por la U.R.S.S. y ahora es Rusia.
Su madre,  Felisa,  le decía siendo todavía un niño:”En esta vida estamos de paso” y añadía “ haz el bien y no mires a quien”.
Cuando Fernando tenía, aproximadamente catorce años, vino a España con sus padres. ¿Qué es lo que los trajo a España?, había pasado la Guerra Mundial y fueron a vivir a Pamplona, donde se acabó de criar. Estudió en Pamplona hasta los dieciocho años y entonces con diecinueve, ingresó en el Ejército, acordándose de que entonces, murió Franco.
Cuando estaba en el Ejército, un Teniente Coronel, intentó dar un Golpe de Estado Militar en Madrid y le falló el General Armada y el también General Milán del Boch. Fernando estaba en Burgos, pero no tuvo que salir a la calle, a pesar de estar preparados todos los camiones militares y los tanques.
Fernando,  al preguntarle por su padre, me contestó que todavía vive en Pamplona y exclamó: ¡está como un toro¡ con sus noventa y cuatro años!. Parece mentira que goce de tanta salud, porque fuma cada día, dos paquetes de cigarrillos, dos  “farias”  y dos chupitos de yerba de cincuenta gramos. Cuando Fernando le dijo que no fumara tanto, le contestó: si no estás conforme,  coge la puerta y te marchas.
Fernando, con toda su historia de nacido en Rusia, traído a Pamplona, estudiante en España e ingresado en el Ejército y pasar después muchos años en la Legión Española, en Europa y en Asia, conserva una ecuanimidad perfecta, que te da el privilegio de estar hablando con una persona equilibrada y totalmente correcta.
Porque no pensaba exclusivamene en la Muerte, sino con su chaqueta verde y amarilla, esperaba salvar vidas a otros ciudadanos. No pensaba con dolor en la muerte, pues era un “novio de la muerte”, cuando todos los hombres seremos  y somos continuamente llamados a esa Muerte. “Nadie en el Mundo sabía quién era aquel Legionario- tan valiente y temerario, que a la Legión se alistó…SOY EL NOVIO DE LA MUERTE, que fue a unirse con la misma, herido con sangre  de fiera”.
Y Fernando fue novio de la Muerte, cuando en Afganistan lo tirotearon y casi quedó casado o unido con ella. Pero el Señor le concedió una época más en su vida, que parece tener el cuerpo lleno de salud.

Y ahora se dedica a cuidar a los heridos y enfermos, para prolongar su vida, como el Señor ha prolongado la suya. Fernando es un legionario, que aspira a la Muerte, y no la lamenta, porque todos moriremos algún día y él , ya la recuperó cuando en el frente asiático le dispararon con un fusil.

domingo, 22 de enero de 2017

Bandas de música



La música es una lengua universal, no como las lenguas que hablamos los hombres para que nos entiendan aquellos que las conocen. La música la entiende todo el mundo.
El día veintisiete del mes de Noviembre de este año dos mil cuatro y la Comisión de Certámenes de bandas de música de Huesca, ayudada por la Cámara de la Hoya de Huesca, nos ha enviado a Siétamo, a las cinco de la tarde, la Banda de música “El Guante Blanco” de Tardienta y a la Banda de Música de Garrapinillos, que hacen sonar desde la música clásica hasta el jazz.
¿Qué comunican dichas bandas a los que escuchan su música?. En algunos casos producen entusiasmo, en otras, sentimientos a veces de amor a las personas y otras a la tierra. En unos provocarán sonrisas y en otros harán brotar las lágrimas. Unos auditores llevan  el ritmo de lo que escuchan con la cabeza, otros con los pies y algunos, como yo mismo descubrí al escucharlos, lo llevaba con las manos.
Todos los seres vivios producen música. Los pajarillos con sus encantadores cantos y con más gravedad los mamíferos, pero el hombre tiene espíritu y su música expresa todas las inquietudes de este mundo y de aquel, que un día nos ha de llegar y manifiesta su alegría y su tristeza, su amor, pasión e inquietudes por todo lo que nos afecta mientras vivimos.

En las capitales escuchan a menudo a las orquestas, en los pueblos nos limitamos a escuchar a los pájaros, a la radio y a la televisión, que nunca producen el mismo efecto que el de los seres humanos que tenemos entre nosotros. Por eso es de agradecer que nos manden orquestas de categoría, como las que el día veintisiete vinieron a darnos el gozo de su actuación, pues allí estaban la orquesta de Tardienta, dirigida por el afamado Don Sixto Carrión y la de Garrapinillos, con la que se identificaba un joven maestro llamado Carlos Roldán,que para manten   er unido a Aragón hizo sonar los sonidos de un hermoso himno dirigido a esta gran Tierra.

sábado, 21 de enero de 2017

El sacristán



Hay muchas clases de ministros aparte de los que forman el Gobierno de un País: tenemos sin ir más lejos, a los sacristanes, que son ministros destinados en las iglesias, para ayudar al cura en el servicio del altar y cuidar de los ornamentos de la iglesia y sacristía.
En el escalafón de las dignidades eclesiásticas se puede ascender desde acólito, monaguillo o escolano hasta la de Sumo Pontífice, pasando, no necesariamente por sacristán.
Estos días pasados encontré una fotografía de mil novecientos treinta y cuatro, en la que aparecía el Maestro de mi pueblo, don José Bispe, rodeado de todos sus alumnos. Don José era republicano, católico y sentimental, y dejó en mí un grato y profundo recuerdo. Su apellido quiere decir  traducido de la “fabla” aragonesa al castellano, obispo, y entre los alumnos allí fotografiados hay uno que ha llegado a ser Arzobispo de Meta, con residencia en Roma; se trata de don Antonio Javierre y está fotografiado otro, que quedó sólo en sacristán y éste es Antonio Bescós.
No está muy conforme mi amigo con haberse quedado en sacristán, pues por  Radio Huesca declaró que si no hubiera tenido necesidad, a los diez años de salir de su casa a servir de “chulo” a casa Ciria de Arbaniés, hubiera llegado a secretario del Vaticano. Se ve que es una vocación frustrada: ayudó a misa en Siétamo, con el entonces Antoñito Javierre y en Huesca también tuvo participaciones en diversas procesiones, entre otras en la de San Lorenzo, en que portaba un farol a un lado de la Cruz profesional, llevando el otro farol el famoso “Caragüey”, que al oírse insultado, contestaba con palabras de ningún modo litúrgicas. Cuando se encontraba en el lecho de muerte, lo llamaban por su propio nombre y exclamaba el pobre: “¡qué malo debo estar cuando ya nadie me llama “Caragüey”!”. A Antonio,  por mal nombre, lo llaman “Trabuco”; observen que poco respeto demuestra la gente llamando así a un ministro que está al servicio de la sacristía; de la misma forma que a un santo le sientan mal dos pistolas, a Antonio le sienta mal ese apodo.
Aunque San Pablo dice que el que sirva al altar, viva del altar, hoy se ganan la vida en otros trabajos hasta los sacerdotes; calculen lo que habrán tenido que trabajar los sacristanes, sobre todo los de la parroquias pobres. Antonio iba a Huesca en bicicleta a su tarea de peón, pero de paso ejercía de recadero y quizá por su condición de sacristán, no admitía encargos poco decentes, atentatorios contra la natalidad.
Todo lo relacionado con lo sagrado, le atraía, e incluso la predicación, y a este respecto cuentan que, cuando trabajaba en la restauración de la iglesia de Siétamo, se subió al púlpito y comenzó a predicar a sus otros compañeros de trabajo; en ésas estaba cuando llegó el cura de Torres de Monte que lo apeó rápidamente de tan alta tribuna.
No cejó en su vocación, a pesar del incidente y a pesar de que el mosen le quiso cobrar un duro por el entierro de su padre; él colaboró gratis en todos los entierros de la parroquia, que a su vez, desde allá arriba se acuerdan de él.
El Señor se complace con los humildes y algo ha sucedido que ha venido a compensarle de su frustrada vocación. Los danzantes de Huesca han ido a Roma y si él no hubiera podido acompañarlos, seguro que revienta, pero su esposa, la señora María, muy comprensiva, le ha permitido  viajar a la Sede de la Cristiandad. Quería visitar la tumba de San Lorenzo, a quien en Huesca había acompañado procesionalmente y quería saludar a su compañero de escuela, Monseñor Javierre; allá fue y al encontrarse ante él, exclamó :”Monseñor, delante de Vuecencia se encuentra, aunque sin arqueta (supongo que se refería a la arqueta del incienso), ni incensario, el sacristán de la parroquia donde usted fue bautizado”. Después se rompió el protocolo y abrazando al Arzobispo le entregó la vieja fotografía que he citado y dos cajas de castañas de mazapán de casa Vilas, una para su Santidad y otra para él.
Dicen que por Roma se desenvolvió con soltura y no sólo por Roma, pues en Milán, cuando un grupo de oscenses llegaron a lo alto de la torre de la catedral con el aliento subido, se encontraron tan fresco a Antonio Bescós; ¿cómo has subido?, le preguntaron, a lo que él les contestó: por el ascensor.
Esta anécdota me recuerda la del oscense Mur, hombre muy prudente, al que sus padres, siendo niño, consideraban demasiado tímido. Lo llevaron en tren a Zaragoza y allí lo abandonaron, a ver si se espabilaba. Cuando volvieron a casa, el niño les abrió la puerta y todos extrañados le preguntaron: ¿cómo has venido?, muy sencillo  -respondió- he cogido un taxi.
Antonio ha vuelto de Roma, feliz, transfigurado y me ha traído unas letras de la poetisa oscense Teresa Ramón, cuyos versos sobre el viaje espero con deseo,  como deben esperarlos otros muchos oscenses. Le han asegurado que las castañas llegarán a manos del Papa, que le mandará unas letras, pero lo más gordo viene ahora, y es que ha demostrado un celo profesional poco común como sacristán; no se ha limitado a conservar los ornamentos sagrados sino que pronto vamos a ver enriquecida nuestra sacristía con una casulla roja, que están bordando unas monjas romanas, regalada por Monseñor, para la parroquia en que conoció a María Auxiliadora.

Y aquí nos tienen a los feligreses de Siétamo, esperándola como al Santo Advenimiento y es que este “Trabuco” es “una astraleta mano”.

lunes, 9 de enero de 2017

Deportistas o devotos de la cumbre de Guara



El día ocho de Enero me subió mi hijo Ignacio, acompañado por mi esposa Feli y mi nieta Belén al pueblo, que parece refugiarse del mundo de la Hoya de Huesca. No sé si fue Nocito el que se ocultó detrás del Pico de Guara, que alcanza los dos mil setenta metros de altura o fue el antiquísimo santo y pastor San Urbez, el que buscó el espacio secreto, para pastorear pacíficamente a las ovejas, alejadas de los moros. Yo, sentado en un velador de un restaurante,miraba el Valle de Nocito por el Norte y revisaba la gigantesca muralla de la enorme Montaña de Guara, cuyo sur nos miraba a nosotros con intensidad contemplábamos desde el Norte la ladera, que baja con caída casi vertical blanqueada por la nieve, que con su brillo, nos indicaba, que el hielo nocturno la había helado. Desde las ventanas del Comedor de mi amigo Luis Ortas, mi boca, con gran apetito consumía los ricos alimentos que este, nos proporcionaba, y en tanto mis ojos miraban aquel brillo producido por el hielo.Yo no sé si eran mis dientes los que cumplían su misión de masticar los alimentos, con más efectividad o era mis ojos los que devoraban más deprisa, aquel paisaje misterioso, que cierra la vista de la Plana de Huesca,desde Nocito.
En el Comedor de mi amigo Luis Ortas, me he encontrado con dos señores, de los cuales uno, se  llama Javier  Sauras, nacido en Andorra de la Provincia de Teruel y el otro Antonio Gabás, nacido en el pueblo de Sahún, en el Valle de Benasque.Quizá por haberse criado en un Valle tan roto como puede estar el de Benasque, este hombre ha sido llamado a realizar proezas en la cima del Tozal de Guara.Esta cúspide alcanza una altura de dos mil setenta y siete metros de altura sobre el nivel del Mar. Y a esta cima ha subido Antonio Gabás unas ochenta y tres veces con la intención de cambiar el Libro, por por otro nuevo, por si se había perjudicado el buen estado del papel por algún accidente o por el agua o la nieve. Ya tenía la “Peña de Guara” cuidado que esto no pasara, pues en la peana pétrea de la Cruz que había de sostenerla, elevándola un poco más al cielo,hay una ventana, con su puerta que la protege. Pero Antonio Gabás, que siempre ha tenido su corazón preparado para que no le ocurrieran daños al Libro, tenía más interés por el Libro y por su custodia vigilante sobre él, que mis ojos cuando miraban las paredes del Norte de la Sierra,sufriendo por los daños que podrían sufrir,ascendiendo a su cumbre.



sábado, 7 de enero de 2017

En Huesca, se prohibió hablar en “bascuence” en 1349

Peña Ligüerre, Pantano de Vadiello (Huesca).

En la Provincia de Huesca existen multitud de nombres de pueblos y montes,  que son vascos, desde el Norte hasta el Sur. El  nombre de Alcubierre, tiene su terminación “bierre”, igual que Echebierre, o casa nueva. Y pueblos y montes con nombre vasco, existen en la Provincia de Huesca, por lo menos unos treinta,  Jabierre, Chaberri y muchos otros que equivalen a “Casa Nueva”. Al lado de la provincia de Huesca existe el pueblo navarro, equivalente al aragonés, Xabierr o Javier. Debajo de Artieda se encuentran Urdués , Arrués e Isuerre y encima de Santolaria y cerca de Huesca ,está Isarre. En el Noroeste, se encuentran Ansó y Echo. Más  hacia el centro de los Pirineos se encuentra Jaca, Capital de una de las ocho provincias vascas, como dice el Libro escrito en San Juan de la Peña, por el pariente de mi abuela,  Fray Domingo de la Ripa, nacida en Botaya,  al lado del citado Monasterio de San Juan de la Peña, muy próximo al Monasterio Navarro de Leyre. En la obra “Corona Real” de Fray Domingo de la Ripa, prior Conventual del Monasterio de San Juan de la Peña, Examinador Sinodal en el Obispado de Jaca, escribió el año de 1685, lo que afirmó Abarca sobre la parte aragonesa, diciendo: ”Porque aquellas Provincias que menciona pertenecían a Vasconia,  como reconoce el P. Abarca y en su opinión la Antiquísima Ciudad de Jaca y su Condado de Aragón”.
En la página 832 del Libro, “Esteban de Garibay, guiándose por unas memorias antiguas, que vio en la Región de Cantabria, señala el origen de Aragón y la conquista de Jaca por los años de 780, pero el P. Pedro Abarca… no encuentra memoria antigua sobre Jaca, hasta el reinado de D. Ramiro el Primero, que hizo la Corte de su Reyno”. Pero no hace ver que, en escritos anteriores, se encuentran  diversos textos con alusiones a Jaca. Por ejemplo en la Historia de San Valero, en el año de 803 se refiere a una donación, perteneciente al Conde Don Galindo, el citado año de 803.”El nombre de Iaca aparece en los primeros años del Siglo Nono”. En este Instrumento de Donación, además de ésta, pone su conquista en el año 802, y habla con Obispos,  con su Libertad Cristiana, a Don Ferriol el año de 803, a Don Iñigo el año de 840, a Don Mancio el año 880, a Don Fortuño el año de 889 a Don Oril el año de 893, A Degio el año de 971, a Don Mancio el año de 1022”.    
Fuera del Libro escrito por Don Domingo de la Ripa en el año 1685, aparte de los obispos, se establecieron en la Occitania y en el Bearn, así como en Aragón y Navarra, títulos de nobleza para su gobierno. El  Vizcondado del Bearn, pertenecía al Ducado de Gascuña, porción del Reyno de Aquitania, que comprendía además del Bearn, la Ribagorza. El  primer Vizconde del Bearn, se llamaba Cénulo, que murió el año de 866, pero El Vizcondado del Bearn se oculta en los años de la Alta Edad Media, y su capital era y sigue siendo la ciudad francesa de Pau. En su división geográfica, se ve como perteneciente a su distribución, en primer lugar el Ducado, le seguían los condados y luego los vizcondados como el del Bearn. En zonas fronterizas estaban las Marcas, presididas por  Marqueses.
En la Historia del Monasterio de San Juan de la Peña, salen varios obispos, pero en la Historia Civil, aparecen durante los mismos años, figuras civiles del Bearn, que estuvieron unos cien años haciendo una historia común. He visitado la Catedral de Oloron, en cuyo pórtico se encuentra dos figuras pétreas de moros, atados con cadenas y aguantando enormes pesos. Fue muy activa la lucha de los bearneses contra los moros no sólo  en España, sino también en Francia, pues un Vizconde del Bearn, está enterrado en el Pilar de Zaragoza, sin cabeza, porque se la cortaron los moros. También se encuentra en el Pilar, una hermosa trompa, que se usaba además de en la caza, en las batallas, que enfrentaban al Vizconde Gastón IV del Bearn, con los moros.  
Pero de esta época desde el año 768 al 804, en que  Carlomagno gobernó Europa y que había nacido en Aquisgrán por el año de 742, dio casi la paz a los europeos, menos a los españoles, pues ocupó los Pirineos y puso sitio a la ciudad de Zaragoza. Quiso fundar la Unión Europea con el nombre de Sacro Imperio Romano Germánico y creo que lo logró, al menos para un determinado tiempo, porque ese logro ha tardado siglos, para crear el Mercado Común europeo. Pero así como en La “Corona Real del Monasterio de San Juan de la Peña”, no he visto que hablara con profundidad de Carlomagno, aunque se leen los  nombres  de los obispo de la zona de Jaca, el año de 802,803, 840,880, 889,893,971 y a Don Mancio el año de 1022, cuando Carlomagno ocupó  los Pirineos los años de 768 hasta el año de 804.
Yo no encuentro claridad en la Historia vascuence del Bearn y de Navarra y Aragón, como dijo el historiador en la Corona Real de 1685, en el Libro 2 y números 2 y 4. ”En los Anales póstumos también asegura, que es tan equívoca la opinión de su Linaje en los Reynos de España y Francia, que unos emprendieron llamarle GODO, otros ESPAÑOL, otros VASCO, y algunos PROVENZAL. ( En Bedous, por donde pasa el tren que va desde Pau a España, vivieron muchos judíos, que estuvieron sometidos   por cristianos).
El historiador “Pellicer, dice que entre los historiadores españoles, que por lo visto no leyeron las Historias Francesas, de donde había de emanar  la Fuente de este Origen, declara con estas palabras: Eudo era Príncipe Francés, Hijo de Amando y nieto de Andonio, Condes ambos de la Gascuña Transgaruna, Porción del Reyno de Aquitania,que comprendía parte de lo que es hoy Ribagorza”. En toda la provincia de Huesca se encuentran nombres de ríos, montes pueblos y apellidos vascos. En mi pueblo Siétamo que está a doce kilómetros de Huesca, capital , en dirección a Barbastro, nació el Conde de Aranda, don Pablo ABARCA de Bolea. La Casa-Palacio fue su residencia oficial, hasta que recibió el título de Conde de Aranda y que fue destruida  en la Guerra Civil española de 1936.Está enterrado en San Juan de la Peña y su apellido viene de la lengua vasca y se puede ver su escudo y su nombre, al lado del Ayuntamiento de Pamplona.
El nombre del pueblo de Siétamo, se dedujo del miliar séptimo, en la Vía Romana, construida después, pero él ya había estudiado su apellido Abarca perteneciente a la lengua vasca, y quiso ser enterrado en San Juan de la Peña.
El se acordó de que su apellido venía del País Vasco y llegó a ser un gran español, que llegó a  Embajador de España y combatiente en Portugal, contra el poder inglés, como ocurrió con numerosos vascos en Europa, América y en el Mundo, como Elcano.
En Aragón parece que no ha sido muy ardiente el recuerdo de tener un nombre vasco, como puede derivarse su nombre de “ara o zona del día y egún, en vasco”, pero Huesca siempre se ha comunicado con el Bearn, donde todavía quedan zonas en que se conserva el vasco, como se ha conservado en Uncastillo en el siglo XX.  Y Huesca no puede olvidarse del Bearn con el que quiere unirse con Francia a Europa. En la provincia de Huesca, hasta hace escasos años del siglo XX, se cultivaba el vasco en la Parroquia de Uncastillo, que limita con la porción de Pitilla de Aragón,  que pertenece a Navarra. Al lado de Pitilla de Aragón, todavía se levanta el Castillo de Sibirana, construida entre los años 905 a 925. Sin embargo ya antes de estas fechas existía el Castillo de Sibirana,  que lo conquistó el año de 921, donde se encontraba una Torre Islámica, que había pertenecido a los Banu Quasi, desde el año de 891. Los Beni Quasi eran moros, pero de la raza anterior a la llegada de los árabes el año de 717. Al ser conquistada se reconstruyó y en la ermita o y antes iglesia parroquial,  pone la fecha de su construcción en MCX. En su construcción trabajaron los descendientes de los godos, a los que llamaron “agotes”, que estaban esclavizados y  que se nombran en el Libro:”Corona Real del Pirineo Disputada” en 1625.
 Aquí vemos las actividades de los godos convertidos en “agotes”, igual que se pudieron contemplar en la Plaza Principal de Pamplona, los cadáveres de los moros que habían invadido esa ciudad.
A unos seis kilómetros de Siétamo, se encuentra el Pueblo de Arbaniés, de nombre casi igual al navarro de Arbuniés. No es extraño que en Arbaniés, cerca de Huesca, se conserve un hermoso lauburu.
Como en Agüero, en cuya iglesia hay una inscripción, que no se ve muy clara, que está escrita en vascuence.  El escritor -periodista Vicente Latiegui , del Diario de Navarra, ”demuestra que el euskera se habló a lo largo de los Pirineos hasta en Mediterráneo y en la Rioja y según sus investigaciones, en el siglo  XVII, se hablaba euskera en Huesca”. La noticia le llegó a Latiegui, por el texto de las ordenanzas municipales de Huesca, de 1349, publicado por el historiador José María Lacarra en 1913.Ante tal novedad, Latiegui, le pidió colaboración a Don Federico Balaguer. Este señor Balaguer ha sido en su vida un ejemplo de sabiduría en su cerebro y de delgadez en su cuerpo. Era una persona bondadosa, que todo lo sabía y que su cuerpo era sumamente  delgado, como si toda persona pensase con su cerebro y sometiese a su cuerpo a una penitencia corporal, ya que todo su ser lo dedicaba a su inteligencia y su cuerpo, cubierto con una boina, que parecía al mirarlo, que todo el mundo de la historia, se pudiese leer, a través de sus ojos. Yo me sentía agradecido a su bondad, pues a todas las preguntas que le hacía, me contestaba, dando libertad a sus pensamientos. Yo acudía muchos  días, por la tarde a su tienda, que se encontraba en la Plaza del Mercado y escuchaba sus opiniones sobre los hechos que habían ocurrido en el Alto Aragón. Acudían a esas reuniones profesores, como los hermanos Lafarga y hombres sabios, como el Juez Serena y otros  como José Antonio Llanas Almudévar. Pero no acudían solamente los hombres sabios de Huesca,  sino que acudían futuros profesores, como Julio Brioso, que por desgracia acabó su vida, poco tiempo después de Don Federico Balaguer. Don Federico me ordenó, en cierta ocasión, que preparara una charla en un salón, que ocupaba la antigua Prisión Provincial, sobre Ramón Acín, profesor y artista, junto a la Plaza donde se encuentra un Garage Público. Era Ramón Profesor y Artista, que representaba cuadros originales, como uno en que bullía el arte con el público, alrededor de una Noria Ferial y que dejó presentes en el Parque Municipal las dos Pajaritas, que admiran a los niños. Su hija Katia autorizó a mi hijo Ignacio a asistir al Instituto de Segunda Enseñanza, donde ella fue Directora.  
Federico Balaguer le pidió a Latiegui que acudiera a Huesca a encontrar el antiguo Documento Oscense , en que se veía con claridad ,que el vascuence se hablaba en Huesca en el siglo XVII. Dijo el señor Latiegui, que no encontraron el citado Documento,  pero “sí uno del siglo XVI de la Cofradía de Vendedores y Compradores de Huesca.Este Documento es de la segunda mitad del siglo XVI, de 1567”.El Ministro de Justicia Francés Garat, que vivió cuando se daba la Revolución Francesa, era un hombre de una gran cultura y nos hace pensar que hasta el siglo XIX, se habló el vasco en algunas zonas  de los Pirineos de  Huesca. No hay que ir tan lejos para saber que en Uncastillo, población de las Cinco Villas, todavía en el siglo XX, se enseñaba vasco en su Parroquia y en Agüero, se conserva escrito en la piedra, un texto ,que se cree que es  vasco.
En Arguis  y en toda la Montaña se encuentran “articas”, palabra vasca,que significa trozos de tierra fría y poco fecunda, per  que a lo largo de del Pirineo Oscense, se ha cultivado durante mucho tiempo. Yo conzco una “artica” en el término de Arguis. Baldomero Ara (palabra vasca frecuente en Aragón, como en su propio nombre), era guardia municipal en Huesca y era nacido en Arguis,donde su familia conserva todavía su casa. Era amigo mío y con cierta frecuencia subía a una “artica”, en Arguis .donde cultivaba patatas, que con mi coche íbamos a buscar.En lo alto de Monrepós,se encuentra una “artica”, que era propiedad de unos amigos míos de Sabiñánigo, que por su tierra de poca calidad y acompañada por el frío, ya está yerma hace muchos años. Pudo haberla explotado con el pastoreo del ganado lanar, pero ahora, ya no se utiliza para sacar algún provecho. En sus alrededores se encuentra una planta muy primitiva, que en el Alto Aragón, conocemos como “erizón”.Tal vez las cabras se comieran los brotes nuevos, porque sus ramas pinchaban.
Las articas son los nombres de rozas o terrenos roturados, que abundan en Navarra y en Aragón y que acabamos de nombrar en Arguis y en Monrepós, pero en la vertical de la presa de Santa María de Belsué, ya casi a la vista de la Llanura oscense ,se llega a por una grieta abierta, a una modesta cueva y se la llama artica, pero no lo es, porque la artica está casi a su lado y a la Cueva de Guara, la llamaron artica. Son dos cosas distintas la cueva y su próxima artica. Como dice en la definición de artica en vasco, son las articas “terrenos roturados que abundadn en Navarrra y Argón”. Cuando se descubrió la Cueva se le aplicó el nombre de artica.

Se ha acabado el uso de la lengua vasca, en parte de Navarra y en Huesca se terminó de enseñarlo en el pueblo de las Cinco Villas Uncastillo en en el siglo XX ,pero caminando por la provincia de Huesca, contemplas por el Norte, las articas y por tres lugares distintos de Artasona, igual que en navarra te encuentras con Artajona. ¡Cómo se pasa la historia de la lengua vasca en muchas partes de su antigua extensión, pero uno se alegra cuando contempla la pobre tierra de las articas y cuando escucha el noble sonido de Artasona o el sondo sonoro y fuerte de los Mallos de Ligüerre!.Todavía quedan muchas palabras más ,en el pueblo de Ansó, como en tantos otros pueblos de Pirineo y Tierra Baja de la provincia de Huesca. 

jueves, 5 de enero de 2017

El licor de Don Feliciano Llanas



Soy ya, muy viejo y mi hija la pequeña, ha encontrado un botellín, de cristal y de color azul, en el que el Farmacéutico Don Feliciano Llanas, introdujo un licor. Acuden a mi memoria, las figuras antiguas, para los ciudadanos actuales, de Don Feliciano Llanas, de su ayudante, Don Joaquín Santafé, que murió hace muy poco tiempo, con más de cien años y cuya segunda esposa, nacida en el pueblo de Apiés, todavía vive con más de cien años. La aman sus dos ahijadas y la esposa de José Antonio Llanas Almudévar, María  Antonia. Son varias las ocasiones en que la he visto entrar en su casa, en la parte más alta del Coso. No le he preguntado nada, pero yo sé que se guardan un cariño viejo, pero verdadero. El segundo ayudante fue mi primo Angel  Morlán, del que éramos parientes y a mí, que era un niño me trataba en la Farmacia con un humor extraordinario. Alguna vez nos hemos saludado con su esposa y con su hija y hemos recordado la figura de un ser humano, que repartió alegría entre su familia y los clientes, a los que servía los fármacos de la Farmacia.
Don Feliciano Llanas, estaba casado con doña Pilar Almudévar, hermana mayor de mi padre, Manuel. Al quedarse viudo se volvió a casar con mi tía Teresina, hermana de Pilar. Entre ambas criaron y educaron a Feliciano, que se mató cayendo por unas escaleras, por la prisa que tenía de ir a Siétamo,  a Pablo, a José Antonio, a Lorenzo ,que murió cuando sólo le faltaba una asignatura para ser, como su padre, es decir farmacéutico. La última fue Lurdes, mujer buena y bella, que se casó en la Iglesia de Siétamo y que ha dejado varios hijos e hijas. Era Don Feliciano un auténtico señor, con sus trajes de color negro en contraste con sus cabellos y bigote de color blanco, que destacaba su figura. Era un hombre sensato y equilibrado y era aficionado a la pesca, a la fotografía  y los automóviles, tan escasos en aquellos tiempos. Murió  en los años de mil novecientos treinta y cinco o treinta y seis, cuando yo debía tener unos cinco años. Mi padre me llevó a  su casa para despedirlo de esta vida y a pesar de mis pocos años, me impresionó su figura, porque volvió su rostro hacia mi pequeña persona, me sonrió y me pronunció algunas palabras, que no recuerdo. Detrás de su cabeza, se veía el escudo de los Almudévar, tallado en la cabecera de su lecho, en aquellos momentos de muerte, de Siétamo, al que él quería y al que acudía a pescar en la balsa de la huerta, que fue del Conde de Aranda.
En la rebotica, se juntaba con intelectuales, entre los que se encontraba su hermano , José María Llanas Aguilaniedo, uno de los más elevados literatos españoles, que casi se llegó a olvidar. Allí este literato,  hablaba de que la humanidad tenía la necesidad de sacar una obra perfecta, pero recordaba que en el Quijote, se encuentra lo más perfecto que hasta ahora se ha publicado. No creo que en esas reuniones se consumiesen copas de licores, porque se ve en el botellín azul,  un gran interés en alcanzar licores de gran sabor, pero que no alcoholizaran a los que lo bebieran. Esta consideración se deduce de la nota escrita a máquina por “Los mismos”, que son Joaquín Santafé y Angel Morlán, que reza así:” Un licor. Este licor fue hecho por D. Feliciano, teniendo unos veinticinco años en la fecha 21/8/59, ha sido probado por los mismos y parece a lo primero un poco descompuesto, pero al final es delicioso. “Los mismos” José Antonio, Joaquín  y Angel.”.Si tardaron veinticinco años en abrir la botella para probarlo, poco enviciados estarían en la bebida. En la etiqueta de la Farmacia Llanas, Ramiro el Monje, 29-Tno. 32, pone Un licor hecho por D. Feliciano Llanas.- Abierto el 22/8/ 57.
Si se abrió la botella,  para probar el sabor de el licor, el año 1957 y se había embotellado veinticinco años antes, éste sería el de 1932, poco más o menos. Esa fecha era casi coincidente con la que se llevó a D. Feliciano Llanas. Pero su hijo José Antonio Llanas Almudévar con los dos ayudantes, Joaquín Santafé y Angel Morlán, el día 22 de Agosto de 1957,  recordaron a su padre y a su maestro, Don Feliciano Llanas.
Esta botella me la regaló mi primo José Antonio y aquí la conservo, con su licor dentro de ella, ligeramente gastado hace ya muchos años y con la garantía de que no se vuelto a probar, porque la boca de la botella está cubierta por lacre, azul, un poco más oscuro que su casco y me entran ganas de probar ese licor, al que mi primo José Antonio, Joaquín Santafé y Angel Morlán, califican en la misma botella de delicioso.  
A veces se nos van olvidando los gratos recuerdos del pasado, pero en este caso mi hija la pequeña, guardaba el licor, no para recordarlo, pues no vivía cuando Don Feliciano lo fabricó , pero si que había en su corazón un sentimiento del pasado de su familia y con todo el cariño del mundo lo ha conservado.

Yo no lo abriré si no resucitan mi primo José Antonio, el gran Santafé y el alegre Víctor, porque si así ocurriera, yo prometo que abriría el botellín y unidos los cuatro, consumiríamos este viejo licor.

martes, 3 de enero de 2017

Desde Carlomagno, ha habido una atracción entre Tolosa y Zaragoza





Zaragoza es la capital de Aragón, Reino, al que le viene el nombre  del  río, que dicen que nace en el mismo límite  con Francia. Tolosa es la capital del Alto-Garona, a cuyas orillas se asienta, siendo capital de los Bajos Pirineos. El río Garona que baña a Tolosa, nace en España. Ninguna de las dos ciudades llega a tener un millón de habitantes, pero su influencia en el Midi francés de Tolosa y de Zaragoza en los Pirineos, son enormes. Pero, siempre los Pirineos han constituido una barrera, que nos ha separado cruelmente a españoles y a  franceses. Sin embargo la lucha del hombre contra las penas de las montañas, el frío,  la nieve, los puertos, ha conseguido mantener siempre una emigración mutua, a veces temporal y  otras, duradera. Otras veces han sido los Pirineos una cordillera por la que se refugiaron políticamente los de uno y de otro lado. Mi abuelo, Manuel Almudévar Vallés, era carlista y tuvo que huir a Francia, acompañado por el famoso confitero de Huesca, Vilas y por Borau, un agricultor de Liesa. Durante la Guerra Civil, mi padre, mi madre, mi abuela y su hermana Rosa, nos llevaron a los seis hermanos a Ansó, huyendo de la Guerra Civil y estuvieron en Zuriza, para ver la posibilidad de cruzar la frontera, en caso de que dicha Guerra Civil, se extendiera por Jaca y Ansó. ¡Cuántos sacerdotes y religiosos franceses huyeron a España, igual que en  tiempos de la Guerra Civil, se fueron a Francia o lo intentaron, porque el que no lo consiguió murió fusilado, como el “ Padre Jesús” que, lo mataron en Siétamo, cerca del río Guatizalema!.  En la Guerra Civil fueron miles y miles de españoles acogidos en Francia, como lo fueron los habitantes de Bielsa y cuando ocuparon los alemanes dicha nación; yo conversé con varios jóvenes franceses y con un judío, en Escoriaza de Guipuzcoa. Cuando estudiaba el primer curso de la carrera de Veterinaria, en Zaragoza, un francés que estaba refugiado, me dio clases de francés.  Hay poblaciones españolas, que llevan a pastar a sus ganados a la parte de los Pirineos franceses y ganaderos de Francia, que traen a los prados españoles su ganado vacuno. Hay gran número de apellidos comunes, que tal vez vengan del occitano y durante siglos pasaron altoaragoneses a Francia y desde Francia viajaron a España. En el Bearn se tenían parientes al otro lado de los Pirineos y un representante del Señor del Bearn,  hizo visitas en varios pueblos, como a Secorún, a casa López de Ara, en el siglo XIX,  donde se le dio una fiesta nocturna, acompañada por los sonidos de las guitarras. En el siglo XX, accedieron a Huesca congregaciones religiosas, como la de San Viator, que fundó un colegio, que todavía funciona. Entre los Clérigos de San Viator, figuraba el Padre Leygues y los hermanos Alberto e Hipólito. El Conde de Aranda, Barón de Siétamo, además de ser Embajador en París, tenía el apellido pirenaico de Abarca, nacido en Siétamo y por amor a esos Pirineos, iba a tomar las aguas, a un balneario del Midi Francés.
Pero a pesar de la gran Cadena Montañera, Aragón y el Midi,  tuvieron épocas históricas comunes. Ramiro el Monge residía en un Monasterio  del Sur de Francia, hasta que fue llamado a reinar sobre Aragón, a la muerte de Alfonso el Batallador.
 Esa enorme cordillera, de 171 kilómetros, igual que impide el paso de las boiras  lluviosas, que vienen del Atlántico y hace lluviosas  a Vascongadas y al Norte de Navarra, dejando al Alto Aragón sometido a las sequías, ha impedido también el paso de ideas políticas y de revoluciones.  No cabe duda de que a pesar de la comunicación continua entre los aragoneses y los del Midi, no se pudieron comunicar los adelantos técnicos ni las ideas, igual que si el terreno hubiera sido llano, sin dificultades. El Barón de Betanson, trajo al castillo de San Luis un “malacate” y roturó sus tierras para plantar viñas, para consumir en Francia el vino que produjera. Estaba la finca a unos cien kilómetros de Francia, pero separada por los altos Pirineos. Se encuentra el Castillo de San Luis, al lado de la Autovía Mudéjar y llega a Francia. Cuando la contemplas y pasas por ella, te preguntas ¿cuándo podremos por ella subir a Francia? . Siempre hubo que estar guardando nuestras fronteras de doctrinas heréticas y de intentos de invasión. Había edificios para defender la independencia de España, como las Ciudadelas  de Jaca y de Pamplona, así como la fortaleza de Canfranc.  Pero los medios de comunicación fueron usados desde tiempos de los romanos, como la Vía que desde Zaragoza, pasaba por Hecho para llegar a Francia. Pero por todo el Pirineo había pasos y puertos, por los que se comunicaban españoles y franceses. Ahí están Zuriza, Canfranc,  Bielsa, Benasque y tantos otros lugares por los que pasaban los contrabandistas, conduciendo machos y mulas, grandes y fuertes , como las que había en tantas cuadras de la Tierra Baja y de los pueblos de Guara, con los que bajaban  al Somontano a llevar patatas, judías y a subir aceite y vino. Ahora las cuadras de mi casa están vacías y no puedo escuchar los “muesos” o mordiscos, que le daban a la paja y a la cebada, ni oír las explosiones intestinales de aquellos pacíficos y trabajadores animales. Allí descansaban los mulateros, arrimados al calor que desprendían aquellas fuertes mulas y machos. Por todo el Pirineo se escuchan aventuras de los tratantes, a los que llamaban contrabandistas y que estaban procurando energía para el trabajo de aquellos sufridos labradores. Por Navarra se escuchan aventuras de tratantes de mulas,  que las llevaban de Francia a Tudela.
España y Francia estaban separadas por los gigantescos Pirineos, pero sus habitantes, unos vasco-ibéricos y otros celtas siempre buscaban vía para comunicarse, pero es que ahora,  en estos tiempos, están unidos ambos países por Puigcerdá y por Irún, pero el centro aragonés, que siempre ha luchado por comunicarse con Francia, está incomunicado,  porque se destruyó el ferrocarril de Canfranc y no se abre la comunicación de Francia con Africa, de Portugal, del Sur de España y de Valencia por Aragón.
Siempre ha luchado Aragón por crear pasos para comunicarse con Francia. Cuando estuvimos mi familia y yo, viviendo para la Guerra, en Ansó,  mi padre y mi abuela materna buscaron salida por Zuriza. En cierta ocasión quise visitar la carretera por la que tuvo lugar la  terrible huida de los belsetanos a Francia y con mi hijo Mariano, pasamos por el túnel de Bielsa, entramos en Francia y salimos por Canfranc.  Canfranc,  constituyó una lucha de los aragoneses para comunicarse con Francia. Allí estuvieron trabajando hijos de Siétamo, que sufrieron y se quejaron al Rey de España, no sé si fue Alfonso XII o Alfonso XIII. Con su sacrificio quedaron unidos Aragón con Francia, pero las abominables guerras impidieron que prosperaran España y Aragón. Se hundió un puente ferroviario y Francia cortó la comunicación entre dos zonas, que históricamente fueron hermanas. Ahora son los franceses los que están restaurando parte de aquel ferrocarril, pero España , ¿qué hace para lograr unas comunicaciones, que nos integrarían realmente en Europa?.  Alfonso XII y su hijo Alfonso XIII, visitaron la construcción del ferrocarril de Canfranc  y  el Diputado oscense, compañero del también diputado Ignacio Zamora,  acomodó a uno de ellos en la Diputación Provincial y a falta de lecho, les proporcionó la cama matrimonial, que poseía   Don Ignacio Zamora Blasco con Doña Agustina Lafarga Mériz. En Benasque el alcalde me llevó a un principio de túnel, con unas piezas férreas, que ya se habían oxidado. Desde cerca de él se veía brillar la belleza de un pueblo o ciudad francesa, de cuyo nombre quisiera acordarme, pero que he olvidado, como el gobierno se olvida de las comunicaciones de Aragón, paso de España, Portugal y Marruecos para ir a Francia e integrarse en Europa.
He estado recordando la vida dura de los aragoneses, en aquellas montañas por las que pasan miles y miles de peregrinos a lo largo de los siglos. Comunicaciones  apetecidas por Europa con Carlomagno,  primer Emperador que soñó con una  Europa unida y por el Sur por los moros, que llegaron a penetrar durante cierto tiempo en zonas del Midi francés. Uno se acuerda de la batalla de Tolosa, en que el Duque de Aquitania venció a los sarracenos. Desde Roma se unieron las orillas y las naciones del Mar Mediterráneo y el Emperador de la barba florida, es decir Carlomagno, quiso recrear la civilización de los pueblo indo- europeos  y  estableció en Aquisgrán, situada en Alemania la Capital de ese imperio.
En ella juró el puesto de Emperador, Carlos Primero de España y Quinto de Alemania, que demuestra que España a lo largo de su historia, ha buscado su convivencia con Europa.  Los españoles no podíamos quedar fuera de Europa y los aragoneses en los Pirineos, teníamos que modernizar los Caminos de Santiago que de Francia venían a España por Aragón y por Navarra. Había que “destruir” los Pirineos y Carlomagno estuvo a punto de conquistar Zaragoza y llegó con sus ejércitos a esta ciudad. Llegó acompañado por los Pares Roldán, Oliveros y Turpin. Unas tropas bajarían por Eunate, cerca de Mendigorría, donde se encuentran los restos de aquella ciudad vasco-romana de (Andelos) y otras por Echo, por  el río Aragón y por el Flumen descenderían a Cesaraugusta. Esteban Sarasa Sánchez escribe: “ …el hecho de que la segunda columna del ejército carolingio del 778, formada por milicias de las tierras orientales del futuro imperio de Carlomagno, cruzaba los pirineos por el Este (le Pertus) y  atravesando Gerona, Barcelona, Lérida y Huesca llegaba a las proximidades de Zaragoza, para reunirse con el ala occidental mandada personalmente por Carlomagno, lo que  hace suponer que su regreso se hiciera no por occidente(Roncesvalles) sino por oriente(¿Valle de Arán?).
Ahora se pregona que la aventura de Roldán tuvo lugar en Navarra, donde el paso de Roncesvalles, punto por el que pasan y han pasado miles y miles de peregrinos europeos, que iban y van a Santiago de Compostela. Allí se recuerda, cada día la Batalla de Roncesvalles. Pero no se nombra la batalla de Echo.  Carlomagno no era un guerrillero, sino un Emperador Europeo con grandes unidades militares. El catedrático de la Universidad de Zaragoza. Ubieto ha descubierto restos de una gran batalla en Hecho. Hay que tener en cuenta que el Alto Aragón era la parte oriental de los  vascos, pues en siglos posteriores se  prohibió hablar en vasco en las Ferias de Huesca. El pueblo ha hecho de Roldán un personaje mítico y sus aventuras, se darían en distintos lugares de los Pirineos, que separan a Francia de Aragón y de Navarra, que en otros tiempos fueron un mismo reino. Cerca de Benabarre,  se encuentra el pueblo, ahora aragonés, de Navarri. Constituían Navarra y el Alto Aragón un mismo país.
En el Libro de 1688, “Corona Real del Pirineo establecida y disputada”,   escribía el Doctor don FR. Domingo de la Ripa…… prior Conventual,  que fue del Sagrado y Real Claustro de San Juan de la Peña, en el Preludio II.S.I.: “..estando Carlos Magno en Paderbruno, Lugar de Sajonia, tres Reyes de los Moros de España llegaron a pedirle socorro. Era el año 788:”. Aunque con una circunstancia, que omitieron los demás,  hizo la entrada por dos partes y con dos Ejércitos, el Rey con Ejército de francos por Pamplona, de donde pasó a Zaragoza, y allí se le juntó (habría hecho la jornada por Cataluña, en que poseían mucha tierra los francos) el otro Ejército, que se amasó de gentes de Borgoña, Austria, Babiera, Provenza, Lenguadoc, y gran multitud de Longobardos.”Viniendo Carlos de Francia a España, pasó el Garona, límite de los aquitanos y vascos, venció lo inaccesible del Pirineo, entró en España por Pamplona y penetraron sus armas hasta Zaragoza”. Por lo visto el Rey moro que lo reclamó,  no lo dejó entrar en Zaragoza, aunque dice el escritor aragonés La Ripa, que dejó Carlomagno feudatario al Rey moro. Así describe la ruta de Carlomagno y su ejército: ”... prosiguió Carlos su jornada, pasó el Garona, límite de los Aquitanos y  Vascos, venció lo inaccesible del Pirineo, entró en España  por Pamplona, y penetraron sus armas hasta Zaragoza y a la vuelta tuvo el suceso infeliz en el Pirineo de Roncesvalles”. Huesca también soportó las crueldades de las guerras , pues cuenta el Domingo La Ripa en su libro “Corona Real” del año 1688, que a Ludivico Pío, hijo de Carlomagno, “le hallamos personalmente el año 797,ocupado en el cerco de esta ciudad (de Huesca)…Añade que el Régulo, que entonces gobernaba  a Huesca, se llamó Azan; y que éste envió las Llaves de su Ciudad, con otros dones, al Emperador Carlomagno, prometiendo entregarlas en sus manos, llanamente, teniendo oportuna ocasión”. El Imperio Europeo que Carlomagno fundó, había que extenderlo conquistando Zaragoza y extendió sus tropas por Huesca, por Pamplona, por Cataluña, como dice un Testimonio del Cronicón del Monasterio de Heldenshein.”Carlos en la expedición, que hizo el año778, hasta Zaragoza, a la entrada de España, conquistó a Pamplona, sacándola del poder de los Sarracenos, y  Abutauro Rey de aquellas Comarcas, entregó las Ciudades y dio en rehenes a un Hermano suyo; con que Carlos marchó seguro a Zaragoza, llevando consigo a Iben  Alarabo su Rey. Toda la zona pirenáica, estuvo en guerras entre Carlomagno y los sarracenos, pues como dice el libro de la Ripa del año 1688:”esta libertad que dice el padre Moret, que cuatro navarros, con algunos sobrarbienses  se opusieron a la potencia de los Francos y a la violencia de los bárbaros, reteniendo su libertad contra Francos y Sarracenos”. Aquí el navarro Moret habla de los sobrarbienses, de los que está la Historia, llena de muchas dudas y grandes interrogantes. Sobrarbe como dice Moret, luchó con sus hijos en estas peleas. En Sobrarbe se encuentra un Monasterio creado en el siglo VI, que le da la categoría de ser el más antiguo de toda España. Lo destruyeron los musulmanes , pero lo reconstruyó Sancho III el Mayor de Navarra, en el siglo XI. Con Monasterios como el de San Victorián,  parece imposible que Aragón no recuerde las luchas entre musulmanes y Francos en esta tierra nuestra. Este Monasterio se halla a catorce kilómetros de Aisa, en Los Molinos, que pertenece al Ayuntamiento de Pueyo de Araguás. Está situado a mil doscientos metros de altura, en las laderas de la Sierra Ferrera. Se convirtió en panteón de los Reyes míticos del Sabrarbe. No se conoce bien la Historia de este Monasterio, donde dicen que está enterrado Iñigo Arista, que seguramente será otra persona que el Iñigo Arista que está enterrado en Leyre.
”Pamplona alternó varios dominios,  como Barcelona; entonces con facilidad se mudaban Señoríos; las conquistas no eran permanentes en aquellos tiempos, como notó el Investigador,Fol.40., hablando de las que experimentó Calahorra de los Vascones en diferentes tiempos”.
Zaragoza fue el objetivo de Carlomagno por el Sur, pero Tolosa ya sufrió el ataque de los sarracenos, pues ya en los Anales de Francia, se narra la lucha entre el Duque de Aquitania y los suyos, contra esos invasores, y los Anales declaran así:”Perdida Tolosa, y otras Plazas de la Aquitania, le recibió de Batalla Entre los ríos Garona, y Dordona, y roto en ella,se retiró a unirse con el resto de las fuerzas destrozadas”. Zaragoza bañada por el Ebro y Tolosa por el Garona, nacido en España, fueron objetivos de los sarracenos y de los Francos, cuyo Emperador Carlomagno, habiendo creado la Capital de Europa en Aquisgrán, quiso unir el lado Sur de los  Pirineos a este conjunto de naciones europeas, que después de muchos siglos, se está intentando que no fracase la  Gran Nación Europea. Carlomagno quiso incorporar  en el Imperio europeo esas tierras, separadas por los Pirineos de Francia.
Se habla en el Alto  Aragón del mismo Roldán y la brecha que produjo éste lanzando su espada sobre una roca. Dicen que si este hecho se produjo en el Valle de Ordesa. Huesca u Osca contempla siempre el Salto de  Roldán y canta romances populares. Y entre tanto muchos tienen por apellido el nombre de Roldán. Quedan en España muchos romances sobre Carlomagno y sobre los Pares de Francia, como Roldán y otros, que se han hecho públicos al paso de los tiempos. De Lanzarote se cantó un romance que se hizo muy popular, tanto que Cervantes lo publica varias veces, en el Quijote, cambiando a Lanzarote por el Quijote. Este romance dice así:”Nunca fuera caballero- de damas también servido- como fuera Lanzarote cuando de Bretaña vino-que dueñas cuidaban de él-doncellas de su rocino. Esa dueña Quintañona- esa le escanciaba el vino. La linda reina Ginebra-se lo acostaba consigo—y estando el mejor sabor-que sueña no había dormido-la reina toda turbada –un pleito ha comunicado:-Lanzarote, Lanzarote, si antes hubieras venido-no hablara el orgulloso-las palabras que había dicho- que a pesar de Vos, Señor, se acostaría conmigo-Ya se marcha Lanzarote de gran pesar conmovido,-se despide de su amiga-pregunta por su camino”. Cervantes en el capítulo XIII de la primera parte del Quijote, describe como era un caballero andante y a Lanzarote lo convierte en Don Quijote, cuando escribe:”Nunca fuera caballero de damas tan bien servido, como fuera Don Quijote, cuando de la Mancha vino”. En este  libro, convierte al caballero andante en un ideal ridículo,  con el bueno de Don Quijote,  montado en su caballo Rocinante, tan viejo, cansado y despreciado por otros protagonistas de esa obra. A mediados del siglo XIII, compusieron en Navarra un Cantar de Gesta, con el nombre de Roncesvalles y que lo cantan en algunas ocasiones. El año 1916 se encontraron dos hojas, en las que estaba escrito una parte del Cantar de Roncesvalles, que debía ser del siglo XIII. En dichas hojas se narra cómo  Carlomagno, estaba revisando restos mortales de muertos en la Batalla de Roncesvalles y como reconoció a Roldán al encontrarlo y contemplar todos los restos cadavéricos de alrededor, se le escapaban las lágrimas. El Cantar de los Infantes de Salas, pues la Ermita de Salas está situada en el monte de Huesca, no se sabe en qué año ocurrió, pero   por la proximidad a Roncesvalles y a Francia,  no se puede dejar de ver la influencia de la épica francesa en este Cantar de los Infantes de Lara y en el Cantar de Roncesvalles. El Cantar de los Siete Infantes de Lara, se puede leer en la Primera Crónica General de Alfonso el Sabio. En el siglo XVI, se encontraban en Salas, ocho cabezas, de las que siete pertenecían a los Siete Infantes y una a su ayo. Dicen que Mudarra, encontró esas cabezas en la iglesia de Nuestra Señora de Salas. Son multitud los escritos y los Cantares de la Marca Hispánica, creada por Carlomagno y de las aventuras de los Príncipes y Pares de Francia.
He escrito sobre la “reflexión milenaria e impersonal” de los hombres de los Pirineos, pues  al Norte y al Sur,  uno recuerda la atracción entre Tolosa y Zaragoza. Tolosa está rodeada por un círculo en que trabajan muchas industrias y en Zaragoza también hay industrias. Habría que crear las autopistas y los ferrocarriles que las unieran, para que ese círculo industrial abarcase con Tolosa por el Norte y Zaragoza por el Sur, una gran zona, incluidos los Pirineos. Malos momentos económicos, pero hay que hacer, para empezar, el ferrocarril de Canfranc.