He encontrado en un Bar a una
señorita, acompañada por mi amigo Joaquín Borruel. Dicha señorita con su
conversación, daba la impresión, por sus palabras, de un pensamiento que hacía
pensar en la mortalidad del hombre y en su futura vida
espiritual a la que todos acudiremos, dejando en este
Mundo nuestros cuerpos, al mismo tiempo que se lanza su alma o espíritu a una
vida eterna.
Le hemos enseñado con Joaquín
Borruel y yo Ignacio Almudévar, nuestros escritos, que son reflejos de nuestros
pensamientos y ella, ante aquellas expresiones nuestras, referentes a nuestra
vida corporal y a la más lejana vida espiritual, hemos intentado estudiar el
pensamiento de María López. Esta ha comenzado a contarnos su relación entre su
vida corporal y la que más tarde llega a subir su espíritu al cielo.
Contó que su amiga Julia, que
tiene 77 años de vida, cuando tenía 17, se ahogó en un pantano. Estaba tendida en
la arena, donde habían depositado su cuerpo inerte, y un pensamiento más que
particular, le acudía a su mente, pues ella recordaba al recuperar por luz
interior su sentido de vida, pues parecía que era una luz interior, que le
hacía pensar en su abuela ya muerta, que suponía que la venía a buscar. Esto
pensaba en los pensamientos en su cerebro, que todavía estaba vivo, aunque
parecía que era el cerebro de un cadáver, pero que estaba oyendo las palabras
de los que la atendían. Su abuela difunta se le acercó, rodeada de luz y le
dijo que todavía no era el momento de acabar su vida, sino de seguir en ella.
Desde entonces Julia de Dios como se llamaba la que ya no está viva ni muerta,
ya no tuvo nunca miedo a la muerte, pues, estando en la arena de la Playa,
acosada por una muerte cercana, resucitó y se encontró con la vida de los
hombres, que le habían salvado de morir en una playa de este Mundo.
Yo he leído
hechos iguales a éste, pero no había
nunca escuchado un relato de lo que se acercó a la muerte una amiga
suya. Dice que nunca la ve triste, sino alegre y contenta de vivir un período
de su vida, que le ha sido regalado por Dios.
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