martes, 1 de abril de 2014

Lorca y su poesía



A García Lorca, que nació el año desastroso para España de 1898 y murió, fusilado, el año de 1936.
Mes de Junio, el de la siega de 1936, en Siétamo. Yo tenía cinco años.
Salía el sol por el Oriente,
Brillaba  el horizonte y el cielo estaba azul,
los  hombres vestidos con la pana
y  armados con sus hoces
segaban,  segaban y segaban...
Mirábame   hacia el monte y se veía,
Una  enorme ventana
Con  la Sierra en el Norte, como fondo,
Olivos  al Oeste y al Oriente el Pueyo  de Barbastro,
y delante los campos amarillos, amarillos...
A caballo en la burra torda me llevaron a los segadores,
Que  segaban, segaban y segaban las mieses amarillas,
E, ingenuamente como niño, seguía yo
El movimiento de los pequeños animales;
Cacé un insecto verde y lo guardé, envuelto en mi pañuelo;
Lo miraba abriendo mi moquero, y lo cerraba,
Hasta que vi en él un color verde,  como de sangre verde
Del verde y misterioso insecto, que sangraba verde
En el pañuelo, el cual abandoné manchado de color,
De color verde, de sangre verde y me fui a casa,
Sin pañuelo, porque mi corazón latía, latía, repitiendo:
"! Verde,  que no te quiero verde!, !verde, que no te quiero verde!"
Un segador encontró el pañuelo verde
Y  "¡verde que te quiero verde!",
Lo trajo hacia mi casa, donde parece
Que también sonaba, "!verde que te quiero verde!".
Mes de Julio de 1936.-
Ahora ya quiero al verde, porque "Mi manzano
Da  a lo verde sus brazos" (Huerto de Marzo de García Lorca"
Pero en el mes siguiente, el mes de Julio, nos esperaba
El cambio del color verde al rojo y al azul. 
El rojo era de sangre humana, y muchos se ponían a gritar:
"! Rojo, que te quiero rojo!".
Otros gritaban lo contrario : !Azul que te quiero, azul!".
Como en una olla hirviente por el calor del mes de Julio,
Se impusieron los dos colores, el rojo y el azul.
El rojo acechaba al color azul y el de color azul,
Acechaba al color rojo.
Y los pañuelos y camisas, antes blancas,
Iban tomando el color rojo de la sangre humana,
Porque los hombres y mujeres,
Se mataban y se odiaban.

La luna miraba extrañada la siega
Que hicieran los segadores del pueblo,
Y quería el color de las mieses amarillas
Y el color anaranjado de las naranjas y las flores
Y el verde de los prados, de las vegas de los ríos,
Y del insecto verde al que ahora, ya no encuentro,
Pero amo, porque he vuelto a amar su color verde.
Y "En las gentes iban", escribe Federico
"Las gentes iban a lo verde,
El otoño venía
Amarillo de estrellas,
Pájaros macilentos
Y ondas concéntricas.
Sobre el pecho almidonado,
La cabeza!. Párate,
Corazón de cera!.
Las gentes iban
Y  el  Otoño  venía.

Yo no soy andaluz, soy aragonés pero admirador del genio de los andaluces, que están siempre en contacto con la Naturaleza como pasa en Jaen, donde "sobre el olivar se vio a la lechuza volar y volar, entre los olivos los cortijos blancos", y a Córdoba la canta Federico García Lorca en su Canción del jinete, diciendo :"Jaca negra, luna grande,-y aceitunas en mi alforja.-...Por el llano, por el viento,-jaca negra, luna roja.-La muerte me está mirando -desde las torres de Córdoba. "Sevilla, la Reina mora sobre las orillas del Guadalquivir a cuya torre de la Giralda canta Gerardo Diego : "Giralda en prisma puro de Sevilla,-nivelada del plomo y de la estrella,-molde en engaste azul, torre sin mella,-palma de arquitectura sin semilla". En el último terceto alude a los  árabes, que formaron y forman parte de Andalucía, al decir: "Resbala el tacto su caricia vana.-Yo mudéjar te quiero y no cristiana. Volumen nada más: base y altura". Y ¿qué pasa con Huelva?, pues sencillamente Pedro Salinas nos hace soñar con el Parque de Doñana, allá  en Huelva, cuando dice de los pájaros: "Y son ellos,-fatal plural inmenso, como el mar,-bandada innúmera, oleaje de alas,-donde la vista busca y quiere el alma-distinguir la verdad del solo pájaro,-de su esencia sin fin, del uso hermoso?.-
Y a Cádiz, ¿"quién podría  cantarle mejor que Rafael Alberti, en su tierra nacido? y poeta de sus mares, como cuando dice así:"!Si yo hubiera podido, ¡oh Cádiz! a tu vera,-hoy, junto a tí, metido en tus raíces,-hablarte como entonces,-como cuando descalzo por tus verdes orillas-iba a tu mar robándole caracoles y algas!. Y es Federico García Lorca, quien canta, en la Baladilla de los tres ríos a Granada, diciendo: "El río Guadalquivir -va entre naranjos y olivos.-Los dos ríos de Granada-bajan de la nieve al trigo...Guadalquivir, alta torre-y viento en los naranjales,- Darro y Genil, torrecillas-muertas entre los estanques. "Y Federico García Lorca, que fue profeta de su muerte, lo es en esta poesía de Málaga, de su condición turística: "Suntuosa Leonarda. -Carne pontifical y traje blanco,-en las barandas de Villa Leonarda.-Expuesta a los tranvías y a los barcos.-Negros torsos bañistas oscurecen-la ribera del mar. Oscilando-concha y loto a la vez-viene tu culo- de Ceres en retórica de mármol."

Almería, la provincia más seca de toda Andalucía, donde como dice Federico en su poesía "La luna asoma": "Nadie come naranjas-bajo la luna llena.-Es preciso comer-fruta verde y helada". Siendo la más  árida, es hoy un enorme huerto bajo plásticos y regado por el agua de profundos pozos. Almería ha sabido pasar de la soledad  al gazpacho. 

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